Un regalo que un amigo me hizo hace alrededor de un año, tiempo que ha pasado en mi humidor, fuera del tubo de aluminio en el que vino, y me pareció más que propicio fumarlo hoy. Por alguna razón pareciera que fue el último que torcieron en la fábrica, pues tiene algunas partes casi sueltas y es un cigarro bastante irregular y con múltiples venas, aunque su color es muy uniforme y suave. No se siente como un cigarro necesariamente sólido, pero no creo que necesite crítica, pues tampoco es excesivamente esponjoso.

Los aromas más destacados en frío y a todo lo largo son notas florales (que tengo entendido que es uno de los elementos más típicos de este habano) y paja. En el pie se le sienten aromas de chocolate, césped y vainilla, y una vez lo pico, la calada en frío me da el mismo césped, vainilla y un toque lejano de jengibre. Como suelo acotar, no tengo razón para dudar de la procedencia de este puro, pues quien me lo regaló también me ha regalado Trinidad y Hoyo de Monterrey originales, mientras que otros que he publicado y que luego hemos determinado que son falsos, los he adquirido en otros lugares. Sin embargo, con los habanos suelo ser bastante escéptico por norma general.

El cigarro enciende casi perfectamente y la línea de quemado es bastante irregular e inconsistente, una tendencia que se mantuvo durante todo el puro. El tiro es excelente y la degustación me otorga grandes sabores, incluyendo cacao, vainilla, césped, jengibre, madera y miel. Creo que he mencionado antes que soy medio neófito en el tema de los puros, y más aún con los habanos. Fui fumador de cigarrillos durante muchos años (12) y dejé de fumarlos hace unos 13 años, pero cuando fumaba cigarrillos, en un par de ocasiones fumé habanos y casualmente siempre fueron Cohiba… vamos, que si fueron 3 en todo ese tiempo, estaría exagerando. Pero el hecho es que el sabor más común que le sentía a los habanos hace tantos años era la miel, y hoy descubrí que no era casualidad.

Como ven, la línea de quemado parece tener mente propia y tuve que darle unos retoques y dejarlo descansar en varias ocasiones. Durante este primer tercio aparece la pimienta en algunas secciones y de repente un sabor cremoso, pero ninguno de ellos se mantiene como algo destacado. Sin embargo, se hace muy obvio porqué es el preferido de muchas personas. En este momento estoy completamente seguro que este fue el último habano que fabricaron ese día y quien lo haya torcido lo hizo con muy pocas ganas, pues los defectos que tiene son muy obvios, aunque en temas de sabor está tan bueno como esperaría. El sabor de miel vuelve a aparecer y viene con fuerza, aunque la intensidad se mantiene media.

Gracias a la calidad de las imágenes y de la luz se notan los retoques que tuve que darle, pero es que la línea de quemado se iba por todas partes, con todo y que lo dejaba descansar. Afortunadamente en ningún momento se calentó demasiado. Durante la primera mitad estos han sido los sabores más destacados: chocolate, vainilla, césped, miel, madera, jengibre, cremosidad, notas florales y caramelo. La intensidad de promedia en media, aunque ha tenido picos intensos durante algunos momentos que me han obligado a dejar el tabaco descansar durante un par de minutos. En general el sabor está bastante equilibrado.

Alrededor de 40 minutos de fumada y ya supero la mitad de este habano que es todo un paquete de sabores; las transiciones son ultra variadas y me veo obligado a fumarlo muy lento para poder apreciar todo. Después del RASS creo que ha sido mi habano preferido, aunque el HdM añejado que tengo en el humidor desde hace unos 2 meses puede ser una gran competencia. La línea de quemado parece acomodarse durante unos momentos, sin ayuda. La intensidad ya se hizo fuerte y todavía no ha llegado la nicotina.

Este Siglo III combina muy bien los sabores, los aromas, el equilibrio, el final y el perfil, haciendo obvio porqué a muchas personas les gusta pero más importante, porqué a pocas personas les duran. Hacia el final el humo parecía disiparse mucho y se me apagó unas 4 veces, fue solo cuando le quité la anilla que descubrí el porqué.

Cuando le cayeron gorgojos al humidor (ya resuelto), este Siglo III fue bastante afectado, y no lo recordaba. Afortunadamente la anilla mantuvo el humo y los sabores en el lugar apropiado, pero cuando se la quité me di cuenta que quizá podría haber sentido mejores aromas, o quizá la anilla los mantuvo y fue solo al final que se vieron afectados. La anilla en sí estaba muy bien puesta y quitarla me costó bastante, por lo que estoy dispuesto a darle el beneficio de la duda y, quizá hasta comprarme otro Siglo III para corroborarlo.

Al final, terminó perfectamente, pero la línea de quemado volvió a irse a todas partes luego de quitarle la anilla. Tiempo total de fumada: 85 minutos.

Dossier-2.indd

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s