Hace unos meses hice un intercambio con un amigo. Uno por uno, y afortunadamente no soy de los que se pone a revisar los precios de los cigarros que intercambio, solo que una vez daré un cigarro barato, otras veces uno caro y así, pero siempre serán cigarros que me gusten. Casualmente hace un par de semanas un seguidor me pidió recomendaciones de cigarros low-cost, así que como tenía pendiente esta reseña, vale por aquí la recomendación de este también. Ichiban es parte de la línea low-cost de Room 101, se consiguen entre $2,25 y $3,00 por unidad, dependiendo de la vitola.

Room 101 - Ichiban 01

La capa del Ichiban tiene oleosidad muy notable, un cierto brillo y por su precio no puedo evitar pensar que sea betuneada pues cuando una capa alcanza este nivel por sí misma, es solo mediante años de añejamiento y al final el precio del cigarro refleja eso. Pero esta se siente hasta más elástica de lo que su color te haría pensar. Pero tiene aromas dulces agradables que me recuerdan a las cotufas (palomitas de maíz) acarameladas. La calada en frío presenta un toque de sal y un toque más fuerte de pimienta, pero no mucho más.

Room 101 - Ichiban 02

El Ichiban enciende rápidamente y cuando me lo separo de los labios la cantidad de humo que sale es bastante grande, aunque no es tan constante como en otros cigarros betuneados que he probado. De hecho, hay momentos en que el cigarro no desprende tanto humo, por lo que aunque sea betuneada no es una exageración. Los sabores son muy parecidos a lo que hubiera imaginado dada la liga de capa Connecticut Broadleaf con capote habano: café y chocolate, pero también hay una sensación suave de pimienta que no abruma ni domina la fumada y toques suaves de madera.

Room 101 - Ichiban 03

La ceniza se aguanta bastante bien y para el final del primer tercio puedo incluir también toques dulces y cuero dentro de los sabores del cigarro. El de pimienta aumentó un poco durante el tercio, pero nunca tomó protagonismo y entre el café y el chocolate, es el café el que domina. Sin embargo, el cigarro en general tiene una intensidad media que en ningún momento ha aumentado. El anillo de combustión ya ha requerido un par de retoques para este punto, por lo que la quemada ha sido variable y el tiro regular hacia bien.

Room 101 - Ichiban 04

En el segundo tercio y más hacia la mitad del cigarro los sabores de café y chocolate siguen presentes, mientras que la pimienta ya parece haber desaparecido por completo, al igual que el sabor de cuero. El sabor de madera sigue presente y se hace más dulce el cigarro, con sabores como de azúcar morena con canela, pero ninguno de estos es fuerte y el cigarro incluso parece haber descendido en intensidad y ahora se siente más como media-baja.

Room 101 - Ichiban 05

El anillo de combustión sigue llevando su tendencia a deformarse pero a partir del segundo tercio no lo he tenido que retocar, sino que termina corrigiéndose solo. No hay mucho más que reportar en términos de sabores, salvo la aparición de un sabor vegetal cuya intensidad llega a alcanzar la de café y chocolate, pero el sabor es relativamente extraño porque primero no consigo un descriptor adecuado, pero segundo se siente como un sabor sintético.

Room 101 - Ichiban 06

En el último tercio el cigarro parece haber perdido casi todos sus sabores, solamente presentando pimienta, que no sé de dónde vino pero aquí está y un ligero sabor a cacao en polvo, que no es chocolate per se, sino una sensación de chocolate prácticamente. También pasa que el cigarro comienza a soltar nicotina al principio de este último tercio y, teniendo en cuenta que la intensidad de los sabores era media-baja, ya les cuesta mucho destacarse. Al cabo de apenas una hora el Ichiban llega a su fin.

No esperaba mucho del Ichiban en lo que vi su precio, pero por eso me sorprendió, aunque solamente en la primera mitad. El tema también es que mentalmente tenemos la tendencia a asumir que porque un cigarro es de capa oscura será fuerte e intenso, y aunque no es la primera vez que me llevo esa sorpresa, no puedo decir que es una sorpresa agradable. La liga del Ichiban es llamativa y en verdad sería injusto decir que es un mal cigarro, porque dentro de su rango de precios es bastante justo, siempre que estés dispuesto a sacrificar un poco los sabores. Precisamente en esa sensación sintética de sabores me recordó al Gurkha Viper, pero afortunadamente esa sensación dura poco. No creo que sea un cigarro que volvería a comprar, pero si me veo en la oportunidad de comprar un bundle de 20 cigarros, el Ichiban sería una buena oportunidad, aunque sea para regalar a los amigos que todavía no fuman habitualmente, y en ese respecto es perfectamente válido un Ichiban.

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