El paquete mensual de Small Batch Cigars realmente se las trae y suscribirme fue una de las mejores decisiones que tomé para probar cigarros que normalmente no compraría, particularmente por temas de precio, pues tiendo a ser bastante cuidadoso del presupuesto cuando me dispongo a comprar varios cigarros. Sin embargo, sí debo destacar que en la mayoría de los casos los cigarros que incluyen son versiones especiales o limitadas de cigarros que ya había fumado, por lo que eventualmente me salí y no creo que regrese. Pasé de no haber probado un Davidoff a ya tener once en mi haber y cinco más por probar todavía, y así con muchos otros.

Así pasó que también este Casdagli lo he probado antes, pero en el formato Cotton Tail, que me gustó bastante. Pero como mis reseñas repetidas suelen ser porque se trata de una edición especial o una vitola muy diferente, es exactamente por ello que pruebo este lancero que además es edición limitada, con el nombre de Gran Café y medidas de 7,6x 39. El lancero se siente bastante firme, aunque no uniforme, pues tiene algunas zonas más esponjosas que otras. Los aromas en esta gran capa son predominantes de chocolate con una especia tipo nuez moscada muy leve y cuando lo pico (nuevamente con la doble hojilla) los aromas de la calada en frío son de una nota muy rica de chocolate y un repele de paja.

El cigarro además tiene un moño de señora en la perilla y el pie es cubierto, por lo que el tiro se siente más apretado de lo que termina siendo una vez encendido. Una cosa que me gusta de encender un lancero de vez en cuando es que utilizo mis fósforos de madera para lograr una llama “fría” y encender el cigarro lentamente. Los primeros sabores son un espejo de la calada en frío, con una nota dominante y rica de chocolate, pero al cabo de las primeras caladas también se sienten toques de tierra y cuero. En el retrogusto hay notas sutiles de pimienta, que podría describir como pimienta blanca, precisamente por esa sutileza aunque no está acorde con la riqueza y densidad del resto de los sabores. Sin embargo, esto invita a probar más instancias de retrogusto.

En el segundo tercio sorprende como se mantiene colocada la ceniza, sobre todo siendo un lancero, que normalmente no sostienen mucha ceniza. No obstante, me mantengo el cigarro bastante alejado mientras lo tengo entre los dedos, porque es justo en el momento que “entro en confianza” que este decide que no quiere seguir siendo parte del cigarro. En este segmento el sabor de pimienta que se había mantenido en el retrogusto y de manera muy sutil, comienza a formar parte de los sabores en el paladar, con una intensidad mayor y le acompañan otros sabores que se habían mantenido de fondo o que comenzaron a aparecer en este tercio, como vainilla y crema. El tiro, aunque bueno, no produce un humo constante y llega un punto que decido darle un retoque en el centro del cigarro, no para corregir quemada sino para asegurarme que está encendido de manera uniforme.

El anillo de combustión no parece dar mayor problema y el cigarro se mantiene quemando más o menos igual, así que este tiro suave y humo ligero no parece ser un defecto sino que es simplemente como el cigarro funciona. Sí quería hacer un inciso de la marca, pues es probable que vean este mismo cigarro con el nombre Bespoke, y es que ese era el nombre previo de la marca que ahora se llama Casdagli, así que cambiaron de nombre pero no de anillas (solo el nombre en ellas) y tampoco de ligas.

Ya en el último tercio, aunque la verdad es que los sabores son prácticamente los mismos del segundo tercio, con la posible variación que la pimienta se siente más suave, como en el primer tercio y el cigarro tiende a perder esas notas cremosas que me estaban comenzando a agradar tanto. Sí muestra unas notas suaves de nueces, pero no hace mucho más. No obstante, se trata de un cigarro de larga duración, algo que no muchos pensamos cuando nos disponemos a encender un lancero, pero que se vuelve cierto siempre. Así, al cabo de una hora y 40 minutos, este Traditional Grand Café llega a su fin.

El Cotton Tail de la línea Traditional de Casdagli me encantó, llegando a darle 94 puntos, que para un cigarro desconocido (para ese momento) no es fácil. Sin embargo, al verlo en lancero realmente me llamaba muchísimo la atención, pues el Cotton Tail tiene un cepo de 62 así que esperaba que este, con un cepo de 39, concentrara mucho más los sabores que tanto me habían gustado en el previo. Lamentablemente no fue así, pues la mayoría de los sabores son completamente diferentes a los del otro cigarro, así que prácticamente fue un cigarro distinto y no el mejor de la marca. Por lo mismo, me hubiesen gustado más sabores, aunque está muy lejos de ser un cigarro malo; solo que no es tan bueno como el otro.

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