La vez que visité la tienda United Tabac en Miami, entre las diversas marcas que me ofrecieron, que no son fáciles de encontrar en USA, estaba la marca de la tienda, que según el dueño las hace la marca Felipe Gregorio solamente para ellos. Esta marca se llama Porto Real, y como suele suceder, no se consigue en ningún otro lado. De hecho, una búsqueda de ellos en internet te da diversas correcciones de Google hasta que lo convences que sí, estás buscando esa marca y te dice que básicamente estás errado. Sin embargo, le escribí a la tienda pidiendo el blend y algo sobre la marca y aún no me han respondido.

Honestamente no pensé mucho de la marca, más allá de sentir que me la estaban vendiendo porque era la liga de la tienda y no algo de gran calidad. No porque no creyera en el vendedor, que me cayó super bien, sino porque por lo general la liga privada de la tienda no es lo mejor y es efectivamente un cigarro barato que no les “duele” vender, y es para los que no conocen. Con eso en mente les compré como 6 productos distintos de esta marca y les dije que los reseñaría con la honestidad habitual. El cigarro no hace mucho para impresionarme, pues su capa es bastante imperfecta, con diversas venas y baches y una sensación barata, al menos visualmente. En aromas se aprecia musgo, madera y caramelo. En la tripa se aprecian notas de madera vieja, toffee y un toque herbáceo, y finalmente en la calada en frío encuentro madera vieja, caramelo e higos.

El Porto Real enciende bien, sin mayor problema, aunque con un anillo de combustión que tiende a desviarse, pero rara vez se convierte en algo preocupante. Los sabores al inicio son de madera y cuero, con toques herbáceos muy propios de su estilo Connecticut, que no sorprenden pero mantienen una uniformidad con una intensidad media-baja. Sin embargo, a la mitad de este primer tercio el cigarro comienza a lanzar sabores dulces ahumados que me recuerdan al típico marshmallow y también aparecen toques de pimienta que comienzan suaves pero hacia el final de este primer segmento son más fuertes. En el retrogusto se comienzan a sentir distintos sabores como frutos rojos, nueces y el mismo ahumado del marshmallow.

Para el segundo tercio (estoy dejando de publicar imágenes a la mitad del cigarro, a fin de “ahorrar” data) el sabor de pimienta es uno de los principales del cigarro, lo que hace que la intensidad ya se coloque cómodamente en media e incluso dé algunos toques de media alta, pero le acompañan sabores de madera, dulce sin mucha descripción adicional, aunque sí hay un sabor como a anís muy interesante. En menor escala se aprecian notas florales y algo como turrón.

Ya en el último tercio el Porto Real Connecticut está un poco más intenso y fijo en media, con mucha menor cantidad de pimienta, pero sabores a madera, dulce, nueces y anís. El anillo de combustión se comporta bien, aunque no ha sido siempre y ese tema que tenía con la capa en frío realmente se descubre en este tercio, cuando comienza a sentirse mucho menos fuerte y aunque no soy especialmente baboso a la hora de fumar, la hoja absorbe bastante saliva y no se ve nada bien, sobre todo porque comienza a despegarse y el resultado es que debo picar el cigarro en el último tercio, algo que no me gusta nada, pero es eso o dejar de disfrutar un cigarro que de verdad me gustó. Al cabo de una hora y 40 minutos el Porto Real Connecticut llega a su fin.

El Porto Real Connecticut realmente me gustó, y no es solamente a partir del hecho que no esperaba nada de él, sino que tiene intensidad, que es algo de lo que muchos Connecticut carecen por el simple hecho que son cigarros “más suaves” pero realmente son pocos los fabricantes que se atreven a hacer un Connecticut con sustancia e intensidad. El cigarro no está libre de problemas y por eso le debo descontar algunos puntos, por ejemplo la ceniza tiende a aguantarse muy bien y llegué a tamaños respetables, pero el anillo de combustión se desvía y llega a un punto que debo dejar caer la ceniza para corregir la quemada. También está el hecho que la capa es poco atractiva y ese tema de la construcción, sobre todo de la perilla que me hizo corregir el corte en el último tercio. Pero los sabores y matices del Porto Real en verdad me impresionaron positivamente e hicieron que me alegrara de tener otro más en el humidor.

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