Si eres tomador de bourbon es muy posible que conozcas la marca Pappy Van Winkle, pues sus productos son bastante buscados en ese mercado y sus ediciones siempre son pequeñas, por lo que es muy común ver precios que triplican el costo original en el mercado de segunda mano. Para muchos, Pappy Van Winkle es una de esas marcas icónicas que se tienen como objetivos de excelencia. En 2014 Drew Estate anunció una operación junto con PVW para crear una serie de cigarros en colaboración, aunque esa colaboración y los detalles de los cigarros cambiaron constantemente hasta su eventual lanzamiento. Uno de esos cambios es la naturaleza de las hojas utilizadas, pues mientras algunos dicen que son las hojas de la capa o de la tripa o del capote que son añejadas en barricas del bourbon, otros dicen que las hojas son fermentadas en estas barricas (que es lo que dice la etiqueta), y otros simplemente dicen que son cigarros ideados para armonizar con el bourbon y rye de la marca, que es lo que dice su página web. En estos casos yo prefiero irme con los expertos del tema, que no es necesariamente la marca sino algunas páginas web confiables en estos temas, que efectivamente dicen que, a pesar de su nombre, las hojas no tienen nada de añejado ni fermentado en barricas, y que simplemente está ideado para armonizar con el producto de Pappy Van Winkle.

Como tomador de bourbon atado a un cierto presupuesto, el Pappy Van Winkle no se encuentra en mi lista de productos probados, aunque igualmente espero tomarlo en algún momento; pero a un promedio de $300 por botella, no creo que sea pronto. Aunque a simple vista no se nota casi, el cigarro tiene dos tipos de capa, cuya división se encuentra debajo de la anilla y es quizá por eso que no es tan obvio. Los aromas del cigarro son bastante llamativos, especialmente porque la capa es curada el fuego, estilo que Drew Estate ha utilizado bastante incluso para cigarros que no lo destacan. Estos aromas pueden parecer un poco exagerados al principio, pero mientras lo manipulas un poco antes de encenderlo, se pueden apreciar distintos aromas, como una nota variable de madera vieja y leña, también hay matices de cuero viejo, bosta, vainilla, canela y notas florales, y eso es solo en la parte más cercana al pie del cigarro. La otra parte, cercana a la cabeza del cigarro tiene una nota más de roble en la madera, aunque se siente más ligera. La calada en frío presenta muchos aromas similares, como roble, vainilla y cuero.

Como me sucedió con el Kentucky Fire Cured de Drew Estate, los aromas en frío son increíblemente variados vs. los que se aprecian en las primeras caladas del cigarro. Sin embargo, sí se aprecian sabores a leña, cuero viejo, vainilla y un toque de canela; la quemada es casi perfecta aunque no es exactamente recta, aunque sí deja una ceniza muy sólida y esta se cae finalizando el primer tercio. El retrogusto es de pimienta suave, más suave de lo que esperaría con estos aromas en frío.

Entrando al segundo tercio, aunque la imagen es más como de la mitad del cigarro, pero quise destacar el cambio entre las dos capas y el tamaño de la anilla. Este tercio es muy parecido al primero, aunque los sabores se sienten más ahumados y es a partir de la mitad que se siente más intenso el cigarro, pasando de media a media-alta, con una quemada bastante buena y humo abundante en cada calada. Los sabores en este tercio son fuertes de leña y cuero, y un poco más suaves de vanilla y canela.

En el último tercio del cigarro finalmente se destacan los sabores de la segunda capa y los sabores se acercan más a los de madera que de leña y la intensidad del cigarro llega a ser alta. La quemada finalmente es tan recta como hubiese querido antes, pero no hay una gran variedad de sabores, salvo la inclusión de tierra mojada, que no se había sentido antes. La fumada duró una hora y 30 minutos, lo cual pensé que fue corto porque esperaba más tiempo. Sin embargo, la fumada la acompañé con agua, aunque espero que en un corto tiempo lo pueda hacer con bourbon, como el cigarro exige.

La llegada de este cigarro fue algo completamente inesperado, siendo básicamente un regalo de alguien a quien entrevisté por Instagram Live. Antes de encenderlo investigué un poco al respecto y decidí pensar que era fermentado en barricas de bourbon, pero la verdad es que después de fumarlo me inclino más por la idea que simplemente está hecho para ser combinado con bourbon, pues no se siente ningún sabor o aroma relacionado con él. Dicho esto, aunque la capa pasa por un proceso muy similar al Kentucky Fire Cured, los sabores no se parecen tanto, pero al igual que con el KFC, las opiniones de este cigarro son muy variadas. Cabe destacar que creo que los sabores que ofrece serían un complemento ideal para un buen bourbon, con fuertes aromas y un perfil variado, que combinará muy bien con un whiskey americano. Igualmente, siendo un Drew Estate, su construcción es ideal. Quizá el precio no sea el mejor, pero eso termina siendo un detalle ante tanto que ofrece.

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