Mucha gente habla de lo terrible que ha sido el año 2020, pero para mí ha tenido sus más y sus menos. Aunque en los menos está que me quedé sin trabajo fijo gracias a que la empresa donde estaba se fue al foso gracias a los temas de importaciones y demás, los más han superado casi cualquier tema. En primer lugar fui papá por primera vez en enero, así que ya por ahí es difícil superarlo, pero en el ámbito de tabaco, hay varias empresas que me han contactado para que reseñe sus productos; y aunque eso ha pasado antes, este año es la primera vez que lo han hecho empresas locales: Black Rhino, San Luis Cigars, Gentleman Brothers y con este cigarro fue The Cutfather.

Sin embargo, el año pasado, cuando hice algunas reseñas para Altadis, me dijeron que este también iba a estar incluido en el paquete, aunque nunca me tocó. Amén que pude reseñar varios cigarros que posiblemente no habría tocado antes y la experiencia fue grata, siempre le tuve el ojo a este cigarro.

El Espiritu es el intento más reciente de Altadis para generar mayor interés por su marca Trinidad, esta vez ligado por AJ Fernandez en Nicaragua y siendo algo muy diferente a lo que Altadis normalmente hace que consiste en mostrar una preferencia por la fabricación e inclusión de materia prima de República Dominicana. Pero este Espiritu es un puro nicaragüense.

La capa de este Espiritu es de un tono entre marrón y rojo muy llamativo, que en la industria llaman “rosado” o a veces “colorado” y no es el tono que suele venir de la fábrica de AJ Fernandez, así que ya el cigarro tiene mi atención. Tiene algunas venas y algunas partes en donde el color no es del todo uniforme, pero no parece algo problemático sino un tema de la hoja simplemente. Los aromas en la capa son de establo con notas fuertes de caramelo, madera y eucalipto. En el pie se aprecian notas de cereal, paja y notas de café sintético (como el sabor/aroma de café que tienen algunas velas). En la calada en frío se aprecia más establo, chocolate, naranja sintética (que me recuerda a un Gatorade sabor a naranja) y una nota especiada.

El Espiritu comienza intenso de sabores, aunque no necesariamente de fuerza, con notas envolventes de pimienta, chocolate, café, crema y dulce, al punto que me hacen dejar al cigarro descansar un momento mientras anoto los sabores y me quedo contemplando cómo seguir fumándolo, y agradezco haberlo dejado un momento porque en lo que lo tomo de nuevo comienzan las transiciones y los sabores llamativos, incluyendo regaliz, cítrico de limón, pan y uno que otro matiz que no logro determinar claramente pero me dispongo a fumarlo con tranquilidad, esperando poderlos determinar más adelante.

Para el segundo tercio aparecen algunos temas con la construcción, como si el cigarro no quemara parejo y eso hace que el anillo de combustión no sea recto, aunque no requiere retoques y la verdad es que con los cigarros de Aj Fernandez me pasa mucho que los enciendo y puedo dejar el encendedor a un lado y no tocarlo durante el resto de la fumada. Aparecen matices de café en este tercio, que me hacen apreciar esa inclinación por probar distintos tipos de café, no necesariamente de orígenes, sino de preparaciones. También hay regaliz, limón, galletas, carne ahumada y algo afrutado además del limón. El Espiritu definitivamente es un cigarro complejo y tiene una liga que me gusta, con un final que queda en boca y me deja probando y probando más sabores, muy relacionados con los mencionados aquí, pero distintos matices de cada uno.

En el último tercio la intensidad, que siempre ha estado en media-alta, se coloca un poco por encima de eso, aunque no llega a ser alta, al menos no al principio del tercio pero al final del cigarro sí llegó a ese punto. No hay una gran cantidad de sabores nuevos, y con los que he sentido hasta el momento no esperaría más, pues el cigarro sería abrumador, sino que los sabores son más fuertes solamente. Hay un pronunciado golpe de nicotina, pero cuando un cigarro está tan bueno, es un tema superable. El Espiritu termina con una buena cantidad de complejidad y sabores, haciendo que sea un cigarro que con mucho gusto seguiré comprando y buscando. Me tomó una hora y 20 minutos terminarlo, que creo fue bastante corto para un cigarro de estas dimensiones, pero sé que lo voy a volver a fumar. Requirió un retoque al final, pero es que me estaba quemando los dedos por un lado mientras el otro no estaba casi quemado, así que simplemente lo emparejé para poder dejarlo sabiendo que no podía fumar más.

El Espiritu es una prueba más de la maestría que es AJ Fernandez en el mundo del tabaco, y finalmente un gran logro de Altadis, que gracias a su inmensa variedad parecen ser muchos más los desaciertos que los logros. Es lo que pasa cuando tienes un portafolio tan amplio y una variedad tan grande de cigarros baratos, pues se espera que los que no son tan baratos sean grandiosos y este, afortunadamente, lo es. Me da mucha curiosidad cómo la marca trabaja de aquí en adelante, porque con el Espiritu definitivamente tienen un ganador.

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