Este es un cigarro saborizado, así que si eres de los que no les gusta o no les llama la atención los cigarros de este tipo, siéntete libre de no leer esta reseña. Cabe destacar que si fuese el caso contrario y fuese yo leyendo una introducción como esta, primero lo agradecería y acto seguido cerraría la ventana, porque los cigarros saborizados no son lo mío. He probado un par de ellos, uno siendo algo muy, muy barato y demasiado falso, y el otro simplemente un cigarro con la perilla dulce, que es el Baccarat, y este último me gustó, pero al primero no le di ni una reseña. Sin embargo, Drew Estate ha estado experimentando con nuevas ligas y nuevos productos y a diferencia de una gran cantidad de cigarros saborizados, las hojas de los cigarros Deadwood (y los Acid) no se tratan de desecho, de tripa corta o de las hojas más baratas del mercado, sino que se trata de un producto de calidad que simplemente es infusionado de sabores y estos no son sabores “raros” que si uva o fresas o ron especiado, sino que supuestamente se trata de un producto bien pensado y elaborado, que se vende como pan caliente en Estados Unidos y que vi en una oferta y decidí probar.

Además de eso, afortunadamente no es un cigarro demasiado grande pero tiene una forma muy singular, así que quise probar con más razón. Para este cigarro utilizan tabacos aromatizados, que no son realmente infusionados pero tampoco podemos decir que son enteramente naturales, aunque supongo que es un intento de la marca para apelar a fumadores de tabacos saborizados y de tabacos tradicionales. Las notas en frío de la capa son de chocolate, café y especias varias, mientras que el pie se encuentra tapado por la capa, así que nada que reportar en ese segmento. La calada en frío tiene aromas de chocolate y galletas.

Una de las primeras cosas que me llama la atención del cigarro, y créeme que me llaman la atención distintas cosas de la fumada, es que es dulce, lo que se llama sweet-tip, o que la perilla está endulzada y aunque no es el tipo de cigarro que suelo fumar, como mencioné antes, no es algo que me moleste del todo y en este caso tampoco parece ser un punto en contra. También se sienten muchos de esos aromas del tabaco aromatizado o infusionado o no estoy seguro cómo llamarlo exactamente, pero el hecho es que esos sabores se sienten oscuros, densos y fuertes, que destacan un poco de cuero, bastante chocolate, café y notas esporádicas de tierra, pero esa nota dulce de la capa solamente la siento si me concentro en ella y luego de pasarme la lengua por los labios, así que no es un dulce que arropa la fumada. La quemada no es recta y llega a un punto en que pienso que debería retocarlo, pero con lo pequeño que es trato de no exagerar.

El segundo tercio, porque no dividí el cigarro en dos mitades, tiene básicamente los mismos sabores del primero por lo que por un momento pienso que se trata de un cigarro de tripa corta, aunque en ningún lugar especifica que lo sea y por su precio debe ser de tripa larga. La mayor diferencia con respecto al tercio anterior es lo que mencionaba de la desaparición de esa sensación dulce que arropa el cigarro y una mayor participación del clavo entre esas especias que se sienten desde el inicio. Para ser honesto, lo estoy disfrutando aunque no es el tipo de cigarro que suelo fumar ni es el estilo que me llama la atención.

A propósito de cigarros saborizados/infusionados o cualquier descriptivo que use mientras no esté 100% seguro de las diferencias entre ellos, esta semana me llegaron unos cigarros de un seguidor que, al igual que yo, tampoco era de los que fumaría ni le llamaría la atención un cigarro de este tipo, pero me envió unos ACID para que los pruebe, pues a él le costó probarlos pero una vez le dio al primero, terminó probando casi todos. Uno de los que me envió tiene la misma forma de este cigarro y se llama Nasty, que es exactamente el mismo tamaño y forma del Nasty Fritas, que es una versión pirámide del famoso Papas Fritas, así que eso es algo en común con estas vitolas. Lo que caracteriza a esta vitola es que el último tercio tiende a ser mucho más concentrado de sabores precisamente por la forma y una nota que destaca bastante es la sensación de tabaco de pipa, curado al fuego como principal diferenciador con respecto al resto del cigarro. El tiempo total de fumada fue de 45 minutos, que es más o menos lo que esperaba que durara y creo que lo dejé cuando todavía le quedaba algo de “vida”, pero ya me estaba quemando los labios en cada calada, precisamente por estas dimensiones.

Para alguien que no fuma cigarros saborizados, esta fue mi primera experiencia con uno. No voy a decir que no lo volvería a fumar, pero tenía tres y uno lo regalé. Sin embargo, creo que hay que fumar y probar de todo para hacer paladar, aprender y poder decir con seguridad si algo te gusta o no y dicho esto, el Crazy Alice es un cigarro que podría volver a fumar al igual que el resto de la línea de Deadwood, que todos prometen matices distintos. Crazy Alice era el más pequeño y por eso me atreví, pero insisto que no es el tipo de cigarro que buscaría y fumarlo en un grupo de amigos que estén fumando otra cosa ciertamente incita la conversación de los demás sobre qué diablos encendiste. Pero estando solo, el aroma que desprende es hasta agradable y con lo corta que es la fumada no descartaría recomendarlo a alguien.

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