Cuando estaba en la universidad, siendo esta una universidad jesuita, tenía la opción abierta de tomar clases fuera de mi carrera. Buscando una nota alta fácil que me aumentara el promedio tomé historia de América, pues ya sabía las nociones básicas gracias a la historia que vemos en Venezuela y el tema del Descubrimiento no podía ser distinto. Siempre está lo que pasó después, con la colonia española vs. la británica, pero al menos una parte tendría cubierta. En un examen recuerdo que la pregunta era cómo llamó Colón a la primera isla en donde desembarcó y yo puse de respuesta: La Española. Pues me lo marcaron mal, porque era Hispaniola. Después de pelear bastante tiempo y decir que Colón no hablaba inglés y que no podía haber llamado a la isla algo que no fuera en español, accedieron a darme medio punto. El hecho es que siempre me quedó esa espina clavada porque sabía que tenía razón. Entonces vi el cigarro de H. Upmann que se llama Hispaniola y se me revolvieron las tripas nuevamente.

Hispaniola es uno de los productos recientes de Altadis que, cuando les hice unos trabajos hace un par de años y me dijeron que me pagarían con tabacos, este fue uno de los que me ofrecieron, aunque nunca me lo llegaron a dar, al igual que el Trinidad Espiritu. Pero hace poco lo vi en oferta y decidí probarlo, especialmente porque tiene una capa que siempre me ha llamado la atención, que es la Sumatra ecuatoriana, junto con Olor dominicano en el capote y en la tripa tiene pilotico y andullo dominicano junto con tabacos de Nicaragua. Luego de mi experiencia con el ADN Dominicano de La Aurora, la inclusión de andullo me llama la atención. Igual me llama la atención que la marca ha optado por poner el nombre del master blender en su cigarro, algo que me recuerda más a AJ Fernandez, pero estoy seguro que él tampoco es el primero en hacerlo. La capa Sumatra de este cigarro se nota brillante y oleosa, con notas cremosas y canela, mientras que en el pie se sienten notas aún más cremosas y especiadas, incluyendo más canela, manzana, notas dulces y madera. Lo pico con la guillotina en V, que tenía un tiempo guardada, y la calada en frío se siente con una soltura perfecta, con notas complejas cárnicas, pimienta y crema.

En verdad compré cinco de estos, ciegamente pero con mucha confianza, pero le di dos a mi socio y me quedé con tres, a fin de probarlos y ver si los traemos para la venta. Además, cometí la imprudencia de fumarme uno a los tres días de haberlos recibido y el resultado fue nefasto porque obviamente necesitaba aclimatarse y el tiro fue terrible, con muy pocos sabores. Pero este ya tiene tres meses de humidor y las primeras caladas comienzan extraordinarias, con una cantidad muy respetable de pimienta dominante, pero que al cabo de un corto rato comienza a emanar una complejidad cremosa, con notas fuertes a madera y una gran participación de la pimienta en el retrogusto. No hay muchos sabores adicionales, pero esa sensación cremosa, de madera y pimienta ciertamente hace una combinación muy buena y me toma aproximadamente media hora superar el primer tercio, con una ceniza muy sólida, gris clara y una intensidad media.

En su segundo tercio el Hispaniola presenta sabores de crema, dulce y pimienta, y en el retrogusto tiene más notas ahumadas y pimienta. Esta simpleza de sabores está bañada de distintos matices que le dan un gusto muy particular al cigarro, pues es difícil describir que está bueno porque está sencillo. Sí trato de darle más caladas para provocar una quemada a un ritmo más rápido y que esto produzca más sabor o intensidad, pero solamente le aumenta la fuerza a la pimienta así que lo dejo descansar. Aparecen notas de leña en la mitad del cigarro, pero el perfil general de madera y pimienta sigue siendo parte central del cigarro, con la aparición esporádica de frutos rojos y fuertes sensaciones cremosas. Yo mantengo mi predilección de fumar lento y el cigarro me da una mejor experiencia por ello, pero confieso que me está gustando bastante, además que la ceniza se rehúsa a caerse y en todas las ocasiones que se ha desprendido ha sido por mi insistencia. El resto de los aspectos técnicos del cigarro han sido perfectos, con una quemada magistral y humo abundante.

Incluso cuando pienso que le queda poco tiempo al cigarro este me sorprende y quema más lento todavía. En el último tercio la pimienta se hace más fuerte y lo que llaman el Room Note, o el aroma de la habitación, que es lo que los demás sienten del cigarro se hace más agradable; esto me lo dice mi esposa que está cerca de mí y no fuma. La pimienta en el retrogusto sigue siendo bastante fuerte pero no domina la fumada e incluso invita a probarlo por la nariz más a menudo. Aunque no se nota una gran participación general del andullo, esa intensidad de pimienta durante toda la fumada en un cigarro dominicano ciertamente es gracias a esta hoja y es en el último tercio donde esta sensación picante toma un matiz distinto y cuando me hace pensar precisamente en el andullo. Las notas de madera también aumentan pero luego de dos horas de fumada finalmente dejo el cigarro apagarse, sin la menor nota de mareo ni de amargor, aunque sí se me calentó un poco, pero esto estuvo más relacionado con el hecho que tuve que fumar un poco más rápido al final porque había superado mi tiempo y necesitaba atender otro tema.

Otro punto que puede tener relación con el andullo en este cigarro es la velocidad de quemada, pues he notado que los pocos cigarros que contienen esta variedad de tabaco tienden a quemar bastante lento y el Hispaniola duró fácilmente una media hora más de lo que tenía estipulado. Dicho esto, cuando voy a encender un cigarro de Altadis siempre lo hago con una cierta sospecha de sobre industrialización que sacrifica calidad, pero en los últimos años esta sospecha se ha visto derrumbada y gran muestra de ello es el Trinidad Espiritu, que siempre he tomado como una rareza, pero el Hispaniola de H. Upmann se aproxima a esa calidad del Espiritu y es un cigarro que estaré comprando con la misma regularidad. Sus sabores no son parte de un abanico y se pueden contar con los dedos de una mano: dulce, crema, tierra, pimienta y madera, pero la combinación es impecable y en su construcción fue perfecto. No solo es uno de los mejores cigarros que he fumado este año, las expectativas que tenía por él eran realmente bajas.

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