Hace un par de semanas, conversando con un amigo fumador sobre lo que cada quien tiene en el humidor, que es un tema común entre fumadores, particularmente cuando no tienes ningún otro tema en común con ese fumador. Sin embargo, con este amigo fumador en específico sí tengo bastante en común: gusto por los carros, motorsport, música, entre otras cosas, pero siempre hay que hablar de tabaco también y le comenté que solamente me queda una unidad de un cigarro que me gusta bastante como fumada de diario: el Tatuaje Tattoo. Pues me dijo que a él le gusta bastante también y que tiene tiempo sin fumarlo y que me lo cambia por dos Nub, que a él no le gustan. Así que claro, hasta ahí llegó mi deseo por el Tatuaje y mi curiosidad por dos Nub que no he probado y de los cuales este es el primero.

Oliva es posiblemente una de las marcas más tradicionales del mercado, y de las que prácticamente todos sus productos son buenos. Por ello causaron un cierto revuelo cuando comenzaron a hacer el Nub, aunque este fue bajo otra marca que crearon especialmente con el propósito de estos cigarros de formato tan particular. No obstante, han usado el formato para otros productos de su línea Studio Tobac (Cain), así como algunos Serie V. Incluso, tanto se han diferenciado que para algunos fumadores son dos marcas separadas que no están relacionadas. La idea detrás del formato tan especial es que según Sam Leccia, quien era parte de la marca, si a partir de la mitad del cigarro es su mejor momento, vamos a crear un cigarro que sea a partir de la mitad solamente.

Aunque Nub no tiene muchísimos productos y creo que he fumado los principales: Connecticut, Cameroon, Habano y Sun Grown (que creo que es el mismo Habano con nombre distinto), el Maduro no lo tenía en el radar y mucho menos el Doble Maduro, que tengo en el humidor, pero resulta que es uno de los primeros productos que hicieron. Para este Maduro han decidido usar una capa brasileña sobre capote y tripa nicaragüenses, en donde la capa se ve bastante atractiva, uniforme y sin aparentes decoloraciones y con aromas a chocolate y paja, mientras que la calada en frío presenta paja apenas y una nota más suave de chocolate, que son básicamente los mismos aromas de la capa, lo cual podríamos decir que se complementa o que simplemente no lo estoy probando bien. Pero será encendido que pueda diferenciarlo mejor.

Sabiendo que me esperaba un cigarro de origen nicaragüense y de una gran mayoría de hojas nicaragüenses, sabía que me iba a tocar una intensidad picante bastante destacada y fue exactamente eso lo que me recibió en la fumada. Pero el cigarro es de capa madura y como tal, destaca sabores a café y chocolate, casi todos en la misma proporción pero claro, la pimienta es el sabor más agresivo de esos tres y por ello se siente más fuerte. Pero al cabo de la mitad del tercio ya comienza a equilibrarse en los sabores e incluso hay unos más de cuero y tierra, mientras que la pimienta sigue teniendo una posición principal, sobre todo en el retrogusto, que comparte con una ligera nota de cuero.

No he mencionado sobre la construcción y la verdad es que no ha hecho falta porque aunque no me ha dado problemas, tampoco ha sido perfecta, así que ha equilibrado las ganas de hablar de ella con las ganas de no entrar en detalles. El tiro es ligeramente apretado, incluso llevándome a presionarlo con los labios o dientes para mejorarlo, y el anillo de combustión ha sido bastante variado, pero el hecho es que no se ha apagado ni ha amenazado con hacerlo, mientras que el humo ha sido abundante durante casi toda la fumada. Los sabores en este tercio central siguen siendo los mismos, apenas si intercambiando protagonismo y aquí la pimienta no es el protagonista sino que es el chocolate, pero también hay café, cuero y tierra, y la pimienta, claro.

En el último tercio los sabores no varían tampoco y en orden de intensidad son pimienta, chocolate, café, cuero y tierra, con la pimienta como protagonista en el retrogusto y permitiendo la participación de pocos sabores adicionales ahí. Para ser un cigarro tan pequeño, su duración fue como de cualquier otro cigarro robusto, rondando los 75 minutos. El tiro mejoró bastante en el último tercio, pero ya para ese punto no importaba tanto pues estaba acostumbrado a la fumada y, aunque el humo siempre fue abundante, tuve que darle un retoque superando la mitad del cigarro para evitar males mayores.

Si te gustan los maduros, el Nub Maduro va a ser exactamente lo que esperas y en verdad no hay mucho más que explicar ahí, pues tiene los sabores que caracterizan a las capas maduras: pimienta, chocolate, café, cuero y tierra, y ninguno de los que no. Estoy claro que no es un formato que a la gente le encante, pero en lo particular me gusta fumar los Nub y prácticamente cualquier cigarro con un cepo de 56 a 60 con un largo de 4 a 5 pulgadas, siempre que se traten de una fumada ‘de diario’ y no necesariamente algo para degustar, pues los sabores a veces se diluyen más y no te da mucho tiempo para sentirlos, así que no son los cigarros perfectos para una cata sino más bien para disfrutarlos con amigos, en una tarde de cigarros y una conversa, y gracias a su tamaño, puedes fumar más de uno sin problema; o al menos yo puedo.

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