Un cigarro que existe desde aproximadamente 2014, esta Edición Limitada de El Norteño es todo menos limitada… al menos lo que yo entiendo por limitado es que se hace durante un tiempo y no más, pero en el caso del cigarro se trata de una producción limitada que se va renovando año a año. Tiene la particularidad que solamente existe en una vitola Churchill de 7×48 con la misma liga que El Norteño de producción regular pero con «algunos cambios», según Willy Herrera, el master blender de la marca. En 2018 lo probé por primera vez y no me pareció muy superior al de producción, pero no deja de ser algo interesante que probar, sobre todo nuevamente, después de tres años. Sí es algo más caro, alcanzando un precio de $14 por unidad, vs. $11 por el de precio más alto de la producción regular.

El cigarro es exactamente igual que el original que fumé en 2018, con una capa de apariencia bastante irregular que realmente reta a esa nota especial que una edición limitada pudiese tener, pero como la capa es San Andrés mexicana, también se perdona porque tienden a ser bastante irregulares en sus texturas y colores. Sí hay una nota menor de oleosidad, pero eso puede ser por cualquier causa, tanto de la producción como de mi humidor. Lo que sí llama la atención, al igual que en 2018, es la forma del cigarro, siendo un box press rectangular, que le da una apariencia extraña al cigarro. Los aromas sobre esta capa son de cuero, madera, paja, bosta y nueces, mientras que la calada en frío presenta canela, madera, tierra y pasas.

Desde la primera calada El Norteño Edición Limitada presenta una dominancia de sabores de madera, pimienta y almendras, mientras que a mediados del primer tercio aparecen también sabores de tierra, paja, chocolate negro y cuero que no sustituyen sino que acompañan la fumada, haciéndola compleja desde el primer segmento. En el retrogusto se siente la pimienta típica, pero le acompaña un toque suave de canela y un toque de pasas hacia el final y unas notas florales al final del tercio. El anillo de combustión es bastante diagonal y no importa los retoques que le doy, sigue llevando la tendencia a desviarse, pero realmente no llego a ver qué tanto se desvía porque rápidamente le doy otro retoque; esto afecta la quemada y el primer tercio pasar relativamente rápido mientras trato de corregirlo regularmente. El tiro y el humo están muy bien, así que afortunadamente no me afecta demasiado la fumada.

El sabor de pasas se vuelve uno de los más dominantes en el segundo tercio, acompañado de una nota cremosa que afecta solamente al sabor de madera, mientras que los sabores a almendras, notas dulces y un ligero sabor a café acompañan a los sabores del tercio anterior, apenas si perdiendo las notas florales y la paja, pero estos dos sabores siempre fueron sutiles, así que secretamente sabía que no iban a durar mucho. En cuanto a su construcción, el anillo de combustión parece arreglarse, pero ahora es el tiro el que sufre, no porque se apriete ni se afloje, sino porque a veces parece perder fuerza de quemado, lo que hace que le tenga que dar retoques para mantenerlo encendido pero afortunadamente la intensidad del cigarro aumenta un poco hasta media-alta y eso me hace dejar de darle caladas tan fuertes.

Como suele suceder con los cigarros grandes, normalmente me cuesta determinar donde termina el segundo tercio, por lo que opto por tomarle la foto cuando estoy demasiado obviamente metido en el último y aquí los sabores realmente se hacen más intensos y el cigarro mantiene su complejidad, algo que aprecio siempre en un cigarro, pues muchos tienden a hacerse demasiado simplones en el último tramo y depender de la intensidad de la nicotina para mantenerse. El Norteño Edición Limitada no obstante sí pierde algunos sabores en este punto, incluyendo el de tierra y el de chocolate negro, pero también la pimienta del retrogusto se hace mucho más sutil, lo que me lleva a apreciarlo y fumarlo lento, como debe ser. En total me tomó dos horas y 15 minutos fumar todo el cigarro y aunque no suelo fumar de noche porque trato de no acostarme tan tarde, le di la última calada a las 12:35am.

El Norteño Edición Limitada puede que solo cambie en proporciones y uno que otro detalle con respecto a su contraparte de producción regular, pero debe haber algo significativo que no depende solo de la vitola, pues en todos los casos me ha gustado más que el de producción regular. Sin embargo, viendo entre mis reseñas, a ese regular le di 80 puntos en 2018 y aprovechando que tengo uno en el humidor lo voy a colocar para recata pronto. En el caso del Edición Limitada, esta vez me gustó más que en 2018 y siempre voy a asumir que se debe a que el paladar definitivamente se va afinando. Esta vez lo sentí más complejo desde las primeras caladas, algo que en la cata original comencé a sentir a mitad de cigarro.

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