Un tema que siempre me ha parecido interesante con respecto al mercadeo del tabaco es que en la mayoría de los casos son vendidos como artículos de lujo o que te pueden impregnar un poco de ese lujo, sobre todo el que muestran los habanos pero del que casi todos los otros cigarros también muestran. Pero en el caso de los cigarros «baratos», esa muestra de lujo también se trata de mostrar, incluso cuando los cigarros baratos no suelen tener mucha publicidad. En realidad lo que más suelen anunciar es que son «casi» iguales a los cigarros premium, pero a un costo mucho menor. Este en particular fue un obsequio de un amigo que me quiso dar originalmente una botella de ron, pero en la licorería le dijeron que había una que venía con un tabaco, así que eligió esa y este es el tabaco. En lo particular creo que el ron apunta a un target mucho más alto del que el cigarro es, pero nuevamente caemos en esa discusión de que puede ser el mismo sabor, o casi.

En verdad no es mi lugar criticar la promoción, pues realmente me parece una excelente iniciativa. Pero para ser el ron Calazan Reserva, hay otros cigarros que le hubiesen combinado mejor. Dicho eso, la verdad es que le tenía un poco de miedo a este cigarro porque, aunque no lo he probado, sí he probado la versión natural y me pareció una de las peores experiencias que he tenido. Pero en cuanto a este cigarro, sí vale la pena destacar que aunque es «barato», es de tripa larga procedente de Nicaragua, capote nicaragüense y una capa Connecticut Broadleaf americano, lo cual nuevamente llama la atención porque no es el tipo de hoja que suele ser de bajo costo. No es lo que llamaría un cigarro gustoso, al menos no en aromas, pero en frío apenas si siento notas de paja, melaza y tierra, de los cuales solamente la tierra se aprecia en la calada en frío.

Recién encendido el Flor de Oliva Maduro presenta fuertes notas de café negro, más como un café americano, con notas secundarias de caramelo y un fondo a paja, grama y unas notas suaves de pimienta, de las cuales realmente todas me llaman la atención porque no son las que esperaría de un cigarro barato. Quizá lo que me impresiona más es que a lo largo del primer tercio mantiene esos sabores… muchas veces me he topado con cigarros baratos que empiezan muy bien pero a los 10 minutos ya son un bodrio o simplemente dejan de desarrollar sabores y lo que hacen es mantener un solo sabor (si acaso) hasta el final. Pero este Flor de Oliva Maduro, al menos dentro de su primer tercio, mantiene una variedad de sabores que impresionan. No quiero dar la impresión que el cigarro sea como un Serie V Melanio, pero para lo que me esperaba, vamos bien. El tiro está bien, la ceniza se comporta decente aunque antes de finalizar el tercio se cayó sola y el anillo de combustión bastante recto. Puntos negativos sería la ausencia de participación de la capa en los sabores, pues las capas Broadleaf tienden a llevar la batuta en los sabores de una fumada, pero aquí no hay mucha participación de ella, pero para el precio del cigarro, no se puede reclamar eso.

En el segundo tercio los sabores son exactamente los mismos que desde la primera calada, que nuevamente no puedo marcar como un defecto para un cigarro de este precio. La intensidad está fija en media-baja y me toma alrededor de 30 minutos marcar el punto medio del cigarro, con poca interacción de la capa en la fumada, pero se entiende para un cigarro que seguramente no use las mejores hojas disponibles porque se vende en bundles y simplemente se busca una quemada regular.

Para el último tercio del Flor de Oliva Maduro seguimos sin cambios, o al menos no hacia lo positivo. A medida que voy acercándome al final de la fumada el cigarro lleva la tendencia a hacerse más fuerte, pero no de sabores sino de nicotina y las últimas caladas que le doy hacen que sea casi imposible sostenerlo, pues se calienta mucho. Sin embargo, para que un cigarro de los mal llamados baratos se comporte como este, con una fumada que alcanzó una hora y 20 minutos, y además queme bien, el Flor de Oliva Maduro representa una excelente inversión como cigarro de diario y como fumada regular, no solo continua, sino que su carencia de sabores distintos y evolución lo hacen ideal para alguien que está aprendiendo a fumar o quien lo quiere acompañar con un destilado sin tener que pararle a esos cambios y transiciones.

Ciertamente mantengo mi punto que el cigarro no es el mejor para combinar con un buen ron como puede ser el Calazan Reserva, pero eso es una apreciación personal (como todo lo que publico en este blog, claro) y creo que hubiese combinado mejor con el Premium (el de la etiqueta negra). Pero para ser un cigarro del rango de precio que es, que normalmente no supera los $5 en las tiendas americanas, y otorgar tanto la calidad de construcción de Oliva como la consistencia, son pocas las opciones que vas a tener que sean así de buenas. Con gusto recomendaría este cigarro incluso más que otros de precio mayor y anillas más bonitas.

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