Ramon Allones – Gigantes

Fue hace seis años que reseñé el Ramon Allones Gigantes, pero revisando un poco no me sorprende en lo absoluto que ese que fumé haya sido una falsificación. Por ello decidí borrar la reseña original y que sea ésta la que valga. El Gigantes es, como su nombre lo indica, un cigarro bastante grande y el de mayor tamaño ofrecido por la marca, así como uno de los más grandes de Habanos SA. Se trata de un cigarro de 190 milímetros de largo, o lo que vienen siendo aproximadamente 7,6 pulgadas, con un cepo 49. La marca originalmente fue fundada entre 1837 y 1845, y cambió múltiples veces de manos, incluyendo una época entre 1911 y 1927 que fue parte de un consorcio inglés y ello permitió que sus productos fuesen vendidos en ese país, en donde fueron muy conocidos como All-Ones. Después de 1927 fue adquirida por Partagás. Con la llegada de la Revolución a Cuba, al igual que las otras marcas de la isla, pasó a ser propiedad del gobierno. En 1972 gran parte de su vitolario se vio reducido y actualmente tiene tan solo tres productos de producción regular, aunque también hay dos productos adicionales que son exclusivos de La Casa del Habano. Esta vitola fue lanzada en 1978.

La capa del Gigantes no carece de venas y hendiduras a todo lo largo y siendo un cigarro de dimensiones tan superlativas, sería raro que no presentara una gran variedad de ellas. Pero la hoja es de un color rojizo muy atractivo y de esos que presentan variedad de aromas, principalmente de madera pero también incluye paja, nueces y tierra seca. La tripa presenta aromas similares, con una mayor tendencia hacia las nueces y la madera, y luego de picarlo y comprobar un excelente tiro, y agradecerlo, la calada en frío tiene sensaciones vegetales, de madera y de almendras. Hora de darle fuego y comenzar lo que estoy seguro serán al menos dos horas disfrutando de este habano.

Me sorprende que el Gigantes no tarda nada en dejar caer la ceniza, aunque no creo que sea un tema tanto de sostenimiento sino más bien del efecto del aire, pues llevo el cigarro en la mano y es inevitable que el aire la tumbe. Los sabores desde el inicio son tan herbáceos como esperaba, pero también abundantes de nueces y tierra seca. El retrogusto es principalmente de pimienta, pero más aromática que picante, mientras que los sabores en el paladar durante el primer tercio muestran una tendencia hacia el herbáceo y la madera, con algunos matices balsámicos. Lo que más me sorprende es que el humo llega considerablemente frío al paladar y no es que me sorprenda por inesperado, sino porque no recuerdo cuando fue la última vez que pude apreciar algo así. En efecto, esta nota fría del humo me permite apreciar mucho mejor cada uno de sus matices. La fortaleza es baja, con una intensidad media-baja.

Me toma casi una hora aproximarme al segundo tercio del Gigantes, aunque no estoy apurado en lo absoluto. Quizá lo que me impresiona más es que tuve que dejar el cigarro en el cenicero un tiempo que superó los 3 minutos y al regresar, seguía perfectamente encendido y solo hicieron falta un par de caladas para avivar el fuego y que el humo volviera a ser denso, como lo ha sido hasta el momento, aunque con el largo del cigarro ésta densidad solamente se presentó en este tercio. Los sabores de tierra y nueces, así como avellanas se hacen protagonistas en el segundo tercio, mientras que el retrogusto es principalmente de madera vieja y con esa nota de pimienta que ya pica un poco más, pero no aumenta mucho su fortaleza. La intensidad es media y el humo abundante.

La capa y la quemada, que ambas se habían mantenido a la altura durante los dos tercios anteriores, en el último tercio comienzan a desvariar un poco y el cigarro se siente más esponjoso e, inevitablemente, más caliente. Ya llevo más de dos horas con él, así que es solo justo que si va a presentar problemas sea ya en este punto. Pero la verdad es que más allá de los temas visuales, no hay mayor contratiempo. El humo sigue siendo abundante y los sabores se sienten nuevamente herbáceos y balsámicos, mientras que los sabores de tierra toman un matiz húmedo y se sienten tanto en paladar como en el retrogusto, donde esa nota de pimienta ya es más picante, pero igualmente aromática y permite el retrogusto sin mayor ardor. La intensidad es media-alta, con una fortaleza media, donde quizá el menor atractivo es precisamente que el humo ya no es tan frío como antes y eso me obliga a espaciar un poco las caladas, pero insisto, es inevitable. Cuando marco dos horas y 35 minutos, el Gigantes llega a su fin.

Las doble coronas cubanas son todo un manjar, especialmente si son los habanos lo que te gusta. En los últimos meses he aprendido a apreciarlos y fumarlos bien, no comparando con otros orígenes sino tomándolos como lo que son. Ninguno de sus exponentes se destaca por su fortaleza ni su grosor, por lo que no se prestan a esa carrera que siguen muchos fabricantes del ‘nuevo mundo’ de ver quién la tiene más grande. En el caso de los cubanos, quizá el Gigantes de Ramón Allones sea uno de los menos conocidos, pero con las recientes alzas de Habanos SA, es éste cigarro uno de los que se ha mantenido en un precio más decente y que sin duda será uno de los beneficiados. El Gigantes se colocó en el puesto 18 del Top 25 de Cigar Aficionado en 2021, pero para mí ya desde mucho antes era un cigarro extraordinario y esta reseña lo confirma.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Ramon Allones
Modelo: Gigantes
Dimensiones: 7⅝ x 49
Tamaño: Prominentes (Doble Corona)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $40,00
Puntuación: 92

Publicado por diego440

Publicista, redactor y hasta director de arte. Siempre escritor, por eso ahora generando contenidos en digital.

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