Room 101 – Namakubi LTD 2023 (Perfecto)

Entre tantos nombres llamativos que tienen los cigarros, que invitan a probarlos y a degustarlos, una cabeza cortada limpiamente no es algo que realmente apetezca. Pero al parecer Namakubi es un término usado entre samuráis para describir un corte limpio y perfecto, usualmente de la cabeza o al menos no se refiere a extremidades. Pero sí se refiere a la manera en que Matt Booth prefiere trabajar y hacer sus blends, directos y sin muchos adornos… pero este cigarro viene adornado o al menos envuelto en un tubo de cartón negro con letras doradas, que no le hice fotos, pero las letras son en japonés (creo). El Namakubi en su edición 2023 es una edición limitada, con una capa San Andrés mexicana sobre capote Sumatra ecuatoriano y tripas nicaragüenses y Pennsylvania Broadleaf americana.

Se trata de un cigarro con un precio promedio de $25 y medidas de 6½ x 50 en su sección más ancha. Se siente como un cigarro sólido y se aprecia una gran construcción y sobre su capa se sienten aromas a bosta, madera y nueces, mientras que en el pie se sienten notas dulces, de chocolate y de cuero. En la calada en frío, que tiene un muy buen tiro, se sienten aromas de musgo, frutos secos y avellanas.

El Namakubi LTD 2023 comienza intenso, pesado y denso, con sabores que cautivan desde la primera calada pero al mismo tiempo muy llamativos, incluyendo cedro, pan de centeno, pimienta y notas sutiles de tierra seca. A lo largo del tercio van apareciendo notas dulces de caramelo pero mantiene esas notas de madera como las principales y las de tierra como casi un toque final, mientras que en el retrogusto se sienten más notas de madera, pimienta y un toque herbáceo, que bien podría ser ese musgo que mencionaba en frío, pero solo si es más bien ahumado o quemado. La intensidad en este tercio llega a media, con una fortaleza muy similar y una quemada casi perfecta, que produce humo abundante.

Fíjate que casi se me olvida hacerle foto en este tercio, pero la verdad es que me ha tenido bien distraído. Algo que me sorprende es que no es especialmente picante, incluso con estas dimensiones no se siente como un bombazo. Se ha hecho muy cremoso en el segundo tercio, con una nota hasta láctea que me recuerda a la leche del cereal, pero también abundantes notas de nueces (casi como una pasta) y el liderato del sabor de madera se mantiene muy presente. Tanto la fortaleza como la intensidad aumentan a media-alta en este tercio y sigue quemando bastante bien, incluso si se ve un chin torcido en la imagen, pero nada preocupante.

En el último tercio pierdo esa sensación de nueces que tan presente se había hecho en el paladar, aunque aparece un sabor de merey que, si bien no está al mismo nivel de las nueces, es bastante notable. El sabor de tierra seca sigue ahí, pero solamente participativo como alguno de los que hay en el cigarro, aunque no necesariamente en los matices ni combinado con las sensaciones que me da el Namakubi. También esa nota láctea se siente más como de mantequilla y en términos generales el Namakubi lo que hace en este tercio es como aglutinar las sensaciones y volverlas un bloque en donde ese sabor de tierra es el único que parece independiente. La fortaleza y la intensidad se mantienen en media-alta, con mayor tendencia en la intensidad a aumentar, aunque no se separan mucho. Me toma una hora y 55 minutos fumarlo hasta el punto en que ya lo dejé en el cenicero.

Por lo que veo el Namakubi es una especie de edición limitada anual, aunque no ha salido todos los años, o al menos no he visto una versión 2022, pero sí 21, 23, 24 y 25. Creo que además son todas distintas pero la verdad es que este 2023 me cautivó completamente. Es un cigarro complejo, intenso de sabores que no necesita apoyarse de la pimienta para destacar y construido muy bien, incluso siendo un perfecto y manteniendo su tendencia a quemar raro, especialmente al inicio. Quizá un precio algo alto, especialmente si tienes en cuenta el resto de los productos de la marca, pero sí parece estar tanto por encima de lo normal de Room 101.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera William Ventura
Marca: Room 101
Modelo: Namakubi LTD 2023
Dimensiones: 6½ x 50
Tamaño: Perfecto
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: Ecuador (Sumatra)
Tripa: Nicaragua, USA (Pennsylvania Broadleaf)
Precio: $25,00
Puntuación: 93

Ron: Veroes Solera Premium

Veroes es una marca que hasta el año pasado parecía haberse quedado atrás. Valiéndose de su público habitual, de su sello de la DOC, sin innovar y simplemente manteniéndose en el mercado. Es el problema de las marcas pequeñas, sobre todo cuando cuentan con un solo producto.

En algún punto de su historia reciente parece que tomar la decisión de hacer algo nuevo. Quizá porque marcas más pequeñas y más nuevas estaban haciendo nuevos lanzamientos. Pero también porque abundaban los rumores de que venían con algo nuevo y que sería en una botella negra, y supuestamente con mayor edad.

Así salió hace unos meses lo nuevo de Veroes, el Solera Premium, con un nombre genérico y una promesa que aparentemente no cumple: el añejamiento en solera. Pero igual compré la botella, la puse en una cata y la probé. Y me sorprendió.

Estaba dispuesto a que fuese un ron tradicional, hecho de la manera tradicional, embotellado al grado tradicional. En cierto modo es así, pero incluye algo que muchos no tienen: alcoholes pesados. Estos son los alcoholes del final de la destilación cuando ésta se hace por alambique (que no es el caso) o los de los niveles inferiores en una columna (que sí es el caso). Estos alcoholes están cargados de cogeneres y de sabor, y con el añejado se ponen mucho mejores.

Otra particularidad que tiene este Solera Premium es que los alcoholes son añejados en San Javier y no en dos lugares (San Javier y Carúpano), como sucede con el Añejo de la marca, así que ya no se puede decir que este es el ‘ron viajero’.

El Solera Premium viene en botella negra, que es una tendencia que no me encanta, porque es imposible saber cuánto queda en ellas.

También pasa que el añejo es un blend de rones donde el más joven es de 2 años pero la mayoría llega a los 6 años, e incluso tiene alguna que otra parte de 8 años. Este Solera Premium sigue teniendo la mayoría de rones de 6 años, pero no tiene ninguno de menor edad y mezcla rones de mayor edad que rondan los 8 a 12 años. Al final está embotellado al 40% de alcohol.

Veroes Solera Premium bottle

Pero cualquier tema que pueda tener con la botella se desvanece en lo que lo sirvo en copa, espero un par de minutos y me lo acerco a la nariz. Tiene aromas agradables, en donde se sienten notas de alcoholes pesados, pero también madera, cáscara de naranja, granos de café y dulce de leche, así como notas más esperadas pero menos intensas de vainilla y caramelo.

En boca tiene muchos atributos de dulce, pero no es especialmente dulce. Se sienten notas de azúcar morena, la sensación ligeramente ahumada de un dulce de leche, vainilla y pulpa de naranja, dejando en boca ese aftertaste que sigue entregando notas de sabor luego de tomarse un espresso bien cargado. El retrogusto incluye café, caramelo y chocolate.

Honestamente, no esperaba mucho del Veroes, salvo que fuese algo distinto y con más edad. Su precio es ligeramente mayor al del Añejo, me hacía pensar que sería ligeramente mejor que el Añejo. Pero es exponencialmente mejor.

Su sabor me impresionó por distinto, aunque ninguno de sus matices es inesperado, sino que es un tema de consistencia y persistencia de sabores. Es un ron que con gusto compraré y mantendré en mi bar por complejo, intensos, y poco dulce, que además marida de maravilla, incluso en un cóctel cítrico, pero también da un cierto remordimiento tomar de alguna manera que no sea solo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Veroes C.A.
Nombre del Ron: Solera Premium
Marca: Veroes
Origen: Venezuela
Edad: hasta 12 años
Precio: $15
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 88

Aganorsa Leaf – La Validación Maduro (Gran Robusto)

Yo siempre veía estos cigarros como la línea básica de Aganorsa Leaf, que no tienen nombre más allá de la marca. Fue después de revisar en internet que descubrí que se llaman La Validación y el nombre me sonó tan rebuscado que tuve que ir al grano y descubrir por qué. Según mercadeo de la marca, cada vez que pruebas (y obviamente disfrutas) uno de sus tabacos, estás validando la calidad. Hasta ahí lo puedo entender y no criticar, pero los empleados de la marca cada vez que publican en redes sociales ponen «Validando con el Rare Leaf», o «Validando con un Robusto», y básicamente reemplazando la palabra fumar con validar, porque cuando pones fumar en redes sociales se activan algunos filtros, censuras y algoritmos. Me parece bien, tiene sentido, pero me sigue sonando raro eso. El hecho es que este es el Maduro de La Validación, que fumé en vitola Gran Toro hace como dos años y medio y me pareció un cigarro normal, sin mucho que me llevara a probarlo nuevamente. Pero hoy voy con el Gran Robusto.

Se trata de un cigarro con un cepo de 54 y un largo de 5 pulgadas, con una capa San Andrés mexicana sobre capote y tripa nicaragüenses. En su versión Gran Toro tiene dimensiones de 6 x 58, por lo que creo que la diferencia será notable. Por lo pronto la capa es lisa, casi sin detalles y muy uniforme de color. Aromas sobre la capa de cedro, pero no muy fuertes y notas aún más suaves de chocolate. La calada en frío presenta una pimienta muy suave, madera más fuerte y notas que me recuerdan a avellanas.

El La Validación Maduro comienza mucho más suave de lo que esperaría y realmente eso fue lo que me gustó menos de la versión Gran Toro que fumé hace un par de años. Me parecía un cigarro demasiado suave, como un 6 x 60 que tiene el tiro muy suelto, pero este tiene un buen tiro, buena cantidad de humo, pero sabores suaves. Los sabores son más que nada de madera de roble, un toque de pimienta y un toque más suave de chocolate y cuero, pero la buena noticia es que se siente que va mejorando. Hay sabores de vainilla y notas dulces hacia el punto de la imagen, pero la intensidad se coloca en media, con una fortaleza media-baja.

Algo que me está gustando de La Validación Maduro es que quema con lentitud, y aunque en Gran Toro se sentía con un tiro más suelto y eso llevó a una corta duración, en este Gran Robusto parece que está un poco más compactado y aunque el tiro no sufre, al menos es más lenta la quemada. Esa quemada es bastante buena también y aunque la ceniza en el primer tercio se cayó muy bien, me está costando lograr un tamaño decente en el segundo, pues se pela bastante. Los sabores no son muy complejos, con notas de madera, vainilla, pimienta y no mucho más, pero no tienen una gran permanencia y eso devela que no es un cigarro con mucho añejamiento de las hojas… y eso es consistente con tabacos de gama media.

En el último tercio no hay grandes cambios, con esos sabores de madera, cuero, vainilla, algo de chocolate y notas de pimienta, que son un poco más fuertes en el retrogusto, pero en general una fortaleza media-baja con una intensidad media. Me toma una hora y 35 minutos fumar este La Validación Maduro, y ya al final se calentó un poco pero siguió produciendo sabor y muy poca fortaleza. Si hubiese tenido un palillo, lo habría usado.

Creo que algo que me hizo ruido continuo con este cigarro en ambas ocasiones que lo probé es que es bastante suave y no es exactamente lo que esperaba. Aunque tiene un toque de fortaleza, no es realmente un cigarro fuerte… en realidad es puro sabor y eso está perfecto para adoptar nuevos fumadores, porque realmente es algo que tiene sabores y no aturde, pero ya cuando tienes un tiempo fumando y crees que conoces los productos de Aganorsa Leaf, pues uno tan suave que no se describa como tal se siente como que mejor me hubiese ido por otro. Pero si estás empezando o quieres algo suave, es una muy buena opción.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Valle de Jalapa
Marca: Aganorsa Leaf
Modelo: La Validación Maduro
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Gran Robusto (Robusto Gordo)
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,00
Puntuación: 87

Foundation – Charter Oak Habano (Rothschild)

La inclusión de una nueva hoja a una línea ya existente es una práctica bastante común en el mercado del tabaco, especialmente cuando se trata de lo que se ha convertido en hojas más o menos básicas. Quizá el ejemplo más originario de ello eran las líneas Natural vs. Maduro, como lo siguen haciendo Arturo Fuente y Padrón, en muchos casos. Incluso a veces incluyen una tercera línea llamada Claro. Pero en los últimos 10 años lo más común que he visto ha sido Habano, Maduro y Connecticut y con esas tres capas muchas marcas pequeñas tienen su portafolio entero. Incluso, he visto marcas que comenzaron con un solo cigarro y eventualmente le tuvieron que poner el apellido de la hoja porque tienen distintas versiones (New World de AJF, Nica Rustica de Drew Estate, por un par de ejemplos). Pero Foundation lo hizo distinto con el Charter Oak. Primero lanzaron Maduro (Broadleaf) y Shade (Connecticut), y esos los mantuvieron durante varios años. Luego lanzaron las versiones Pasquale (Broadleaf) y Pegnataro (Connecticut) y finalmente una versión de capa Habano.

El Charter Oak Habano es la adición más reciente a la línea, buscando ser el puente entre la capa Maduro y la Connecticut, teniendo en cuenta que Pegnataro y Pasquale son ediciones especiales y limitadas. El cigarro tiene tripa y capote de Nicaragua, bajo una capa Habano ecuatoriana. Esta capa tiene varias venas y a un precio inferior a $6 por unidad en este Rothschild, tiene sentido que no sea la capa más seleccionada, pero tiene aromas muy agradables a cáscara de maní, masa madre y alguna nota perfumada. El pie está cubierto por la capa, por lo que no puedo dar una apreciación de la tripa, pero al picarlo me encuentro con aromas de mantequilla de maní, galletas danesas y pimienta, ésta última más en lengua que en nariz.

El Charter Oak Habano comienza tan intenso como esperaría de estas dimensiones y esta marca y de algo fabricado por AJ Fernandez, incluyendo pimienta, principalmente por el retrogusto, mientras que en el paladar me encuentro con canela, cuero y tierra húmeda. Eventualmente esta canela se hace un tanto más compleja e incluye también nuez moscada y algo como avena, mientras que la pimienta no se queda atrás y me da matices de pimienta roja en el paladar y negra en el retrogusto. En ese punto también incluye algo como de madera seca. La quemada es muy buena, produciendo ceniza clara y uniforme, con una intensidad media-alta y una fortaleza que comienza en media y se ubica en media-alta al final de la primera mitad.

La segunda mitad es simplemente la progresión de la primera, en donde los sabores de canela y nuez moscada se sienten más intensos, la pimienta del retrogusto es más participativa y esa sensación de pimienta roja en el paladar se siente más afrutada y relacionada con notas frutales, que no son necesariamente frutos rojos, sino más como pasas. El sabor de madera es el único que no parece progresar y lleva el cierre de los sabores que aprecio en el Charter Oak Habano, que finaliza con una intensidad media-alta y fortaleza similar, una hora y 10 minutos después de haberlo encendido.

Justo antes de escribir esta reseña alguien me estaba preguntando sobre alguna recomendación de cigarros ‘de diario’ y hablamos durante un rato de varias marcas. Le dije que si consigue un cigarro que cueste menos de $7 y que tenga intensidad y fortaleza de acuerdo a lo que le gustan, que ese puede ser un cigarro de diario. Al menos en Estados Unidos, el precio de este Charter Oak Habano está entre $5,50 y $7,00 por unidad (disponible en 6 vitolas distintas) y por ese rango, creo que sería ideal para mí. Se trata de un cigarro intenso, con buenos sabores, excelente construcción y muy equilibrado. Incluso es algo que podría incluir en ocasiones especiales, más que en un ámbito ‘diario’.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Foundation Cigar
Modelo: Charter Oak Habano
Dimensiones: 4½ x 50
Tamaño: Rothschild
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 91

My Father – Blue (Petit Robusto)

A finales de 2022 la familia García anunció o al menos mencionó a alguien que querían abrir una fábrica en Honduras. Esto parece ser una tendencia de algunas marcas de mayor tamaño y tiene sentido cuando ves un poco el desarrollo geopolítico de la zona y las sanciones que son aplicadas a Nicaragua. No quiere decir que todas las marcas van a mudar su producción a Honduras, pero tener una fábrica ahí para cualquier eventualidad tiene mucho sentido. Esa fábrica fue completada en 2024 y en 2025 lanzaron el primero producto creado en ella: Blue. Este cigarro lleva una capa Broadleaf rosado sobre capote y tripa hondureños. Antes de la creación de esta fábrica, la familia García ya tenía plantaciones en Honduras y es ahí de donde sale el tabaco hondureño utilizado, de la finca La Opulencia, ubicada en Talanga. La fábrica está ubicada en El Paraíso.

El Blue está disponible en 4 vitolas distintas, de la que yo voy a probar la más pequeña, llamada Petit Robusto y cuyas medidas son 4½ x 50. Como suele suceder en los cigarros de estas dimensiones, especialmente uno que lleva tantas anillas como éste, es poco lo que se puede ver de la capa, pero como buena Broadleaf tiene distintos tonos de marrón y múltiples venas a todo lo largo. La capa tiene aromas intensos a madera y petrichor, mientras que en el pie se aprecian aromas de petrichor y chocolate. En la calada en frío me encuentro con aromas de pimienta, cuero y chocolate.

El Blue comienza sutil, muy hondureño en intensidad de pimienta, pero con una tendencia a destacar esa pimienta más acorde al estilo nicaragüense. Hay sabores dulces y una nota ligeramente salada y en verdad muy pocos sabores adicionales. Hay una nota floral y sentir eso en un tabaco de My Father no solo es poco común, es algo que espero más de un tabaco suave y aunque hay pimienta en el retrogusto, el Blue no se sentía como un tabaco fuerte. De hecho, la intensidad en este primer tercio era media-abaja, con una fortaleza baja. Pero abundante humo y un buen tiro.

En el segundo tercio la experiencia es más cremosa, el humo más abundante y los sabores más pronunciados, por escasos que sean. Ese cuero se siente más rico y esa nota salada parece más como de beef jerky y hacia el final del cigarro algo de cedro. La quemada es bastante buena y la ceniza se sostiene muy bien, y luego de una hora y 5 minutos el Blue finaliza con una intensidad media, con fortaleza media-baja.

La vitola de Petit Robusto es relativamente común en My Father y, a título muy personal, es donde mi producto favorito de la marca se destaca más, el Le Bijou 1922. Es un cigarro que he probado en unas 4 vitolas distintas y en Petit Robusto es una delicia, mientras que en el resto de ellas simplemente no es tan bueno… aunque en Churchill se le acerca bastante. Pero a lo que voy es que pensando en eso y en esa tendencia, tenía la idea que el Petit Robusto realmente sería donde este cigarro brillaría, especialmente porque he visto distintas reseñas del cigarro en otras vitolas que hablan una maravilla de ella. Pero este Petit Robusto me decepcionó un poco. No es que estaba malo, pero sencillamente estaba bajo de todo. Me quedará probarlo en otra vitola para confirmar.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars Honduras
Marca: My Father
Modelo: Blue
Dimensiones: 4½ x 50
Tamaño: Petit Robusto
Origen: Honduras
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $9,00
Puntuación: 82

Ron: Tepuy Monumento

El nuevo ‘flagship’ de Tepuy deja de ser un ron que simplemente existía como el otro producto de Dusa, que goza del sello de la DOC y se vende como alternativa, pero sin otorgarle la calidad para que compita y canibalice las ventas. Efectivamente, ese era el Tepuy Extra Añejo anterior, un producto que existía junto con el Canaima cuando era ron y que entre ellos y Diplomático constituían los representantes de Dusa en el mercado ronero venezolano.

Pero mucho ha cambiado desde entonces. Canaima pasó a ser un licor de ron, compartiendo nombre con una ginebra de la misma marca. Por su parte, Diplomático pasó a manos de Brown Forman, quien tiene poco o ningún interés de mantener la marca en Venezuela, y Tepuy desapareció temporalmente del mercado, mientras Dusa escogía bien qué hacer con ella.

Inicialmente dejaron que se agotaran las existencias del Tepuy Extra Añejo y luego de unos tres años, finalmente se dieron a conocer con dos productos: Destino y Monumento. Y una simple vista a ambos productos demuestra que Dusa sabe cómo mercadear un ron y que con Diplomático aprendieron y perfeccionaron esa técnica. Está claro que con Tepuy no es tirar flechas a ver qué funciona, sino efectivamente, hacer lo que saben que funciona.

El primer paso es un trabajo duro de identidad de marca, con un enfoque distinto que no se centra en el Caribe como tantos rones, sino en otros aspectos que diferencian a Venezuela del resto de los rones. Además una tipografía realmente trabajada, botellas pensadas y un blend que se nota que no es el típico barrica ex-bourbon durante equis años.

En efecto, el Tepuy Monumento tiene una botella que inicialmente es similar a la de Destino, pero que parece tener un nuevo objetivo. Mientras que la botella de Destino parece imitar las paredes de un tepuy, Monumento tiene su base como un tepuy pero luego surge de él y se convierte en una botella.

El blend es distinto también, no limitándose a tener más edad. El blend es un destilado de alambique y de columnas, que alcanza los 12 años aunque no todo el líquido tiene esa edad, y es finalizado en barricas de tres variedades distintas de jerez: Oloroso, Amontillado y Pedro Ximénez. Es finalmente embotellado a 40% de alcohol.

Tepuy Monumento bottle

El Monumento se siente complejo en nariz, con notas que llegan a ser picantes e incluyen, pues precisamente pimienta blanca, pero también cáscara de naranja, mermelada de frutos rojos, mazapán, madera vieja y un toque balsámico.

En boca es igualmente complejo, con una sensación que me deja el mazapán cuando lo pruebo, que es como una película que me cubre la lengua y sabores que me recuerdan al turrón y al vino de mora (sí, ya sé que un vino de mora técnicamente no es un vino, pero se vende como vino de mora), mermelada, madera y caramelo. En el retrogusto me encuentro con notas frutales de cáscara de naranja, piña y parchita.

El Monumento es un perfecto ejemplo de que vale la pena esperar. Es el ron que estaba esperando, con una excelente combinación de alcoholes de alambiques y de columnas, que no se limita a un simple saborizante + diluyente, sino que más bien es una combinación de intensidad con añejamiento. Hay varios rones en Venezuela y el mundo que lo logran y el Monumento se vuelve así uno de los incluidos en la lista de rones que de verdad me han sorprendido.

Ficha Técnica:
Fabricante: Dusa
Nombre del Ron: Monumento
Marca: Tepuy
Origen: Venezuela
Edad: hasta 12 años
Precio: $35
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 91