D’Caché – Robusto

Los emprendimientos personales, especialmente en Venezuela no son cosa fácil. Aunque en los últimos 18 meses se han visto muchísimos, en distintos ámbitos, e incluso de tabaco. Lejos están estas nuevas marcas de competir y equipararse con las marcas más tradicionales de Venezuela, pero sería un error tratar de igualarlos y lo importante es que los nuevos emprendimientos de tabaco están apelando a un nuevo target: el que fuma lo que hacen. Aquí no se vino a evangelizar el producto o al consumidor, sino a darles lo que pidan y eso mismo identificó Juan Vicente Canache hace alrededor de un año, cuando comenzó a crear su propia marca llamada D’Caché y venderla exclusivamente (por los momentos) en Venezuela. Se trata de un robusto como único producto, con capa HVA2000 ecuatoriana, capote Corojo y tripa que combina Nicaragua con República Dominicana, de las cuales una es identificada como Cuba, aunque dominicana y yo pienso que debe ser Piloto Cubano, pues a los dominicanos les gusta mucho ponerlo en sus blends y la verdad es que les queda muy bien, aportando notas dulces y frutales. La intensidad promete ser de suave a media.

Una particularidad que tiene la capa HVA2000 es que se comporta casi igual que la capa Habano y es porque es un tipo de capa Habano que aporta sabores y aromas más específicos. Esto se nota en nariz cuando me paso el cigarro cerca de ella y los aromas de la capa son de madera intensa y más suaves de pasas, pero también una nota ligeramente cítrica/picante, como cuando aprietas la cáscara de la naranja. En la tripa se aprecian nuevamente los aromas de madera como los más intensos y es un tipo de madera que podría ser como balsa pero también como cedro, al igual que esa propiedad cítrica pero esta vez más identificada como mandarina. Finalmente lo pico y la calada en frío presenta notas menos complejas que apenas identifico como aroma genérico de madera y aroma genérico de frutas. Pues a encenderlo y veremos.

Cuando Juan Vicente me dijo una fumada de intensidad suave a media, en verdad esperaba una fumada suave a media, en ese orden. Es decir, que comienza suave y que después de la mitad se siente media. Pero creo que me mintió. Al menos para mí está comenzando en media y con algunas notas media-altas. El D’Caché comienza ambicioso, con notas interesantes a chocolate blanco, nuez moscada y marcado de madera, con humo abundante y un tiro muy bueno. Al cabo de unos 10 minutos hay una pequeña transición que convierte al chocolate blanco en algo más como chocolate con leche y aparece un sabor que al principio identifico como anís pero que luego se transforma en regaliz negro. El retrogusto es de chocolate con leche, que fue el primer indicador de ese cambio en la nota de cacao, pero le acompaña una intensidad media de pimienta que potencia el resto de las sensaciones. Quema bastante bien, apenas si desviándose un poco al final de ese primer tramo y con una ceniza bien situada, aunque la dejé caer al poco rato de hacer la foto. Intensidad media y fortaleza media-baja.

En su segundo tercio el D’Caché comienza a cumplir esa promesa contraria de suave a medio, siendo más como medio a suave. Por un tema de calor y detalles de la foto es que se notan las imperfecciones en la capa que no se veían antes, pero también puede estar relacionado el hecho que está lloviendo detrás de mi mano y puede haber mayor humedad en el ambiente de lo que la capa está dispuesta a absorber para mantenerse lisa. Precisamente, los sabores en este tercio son similares a los del anterior, pero menos fuertes y más especiados o al menos esa nota de regaliz está más presente y es quizá lo más fuerte en temas de intensidad, seguido de chocolate y madera. En el retrogusto es pimienta suave y regaliz un tanto más fuerte, con una quemada que tiende a desviarse un poco pero también tiende a corregirse.

En el último tercio se cumple a cabalidad lo de la intensidad baja del cigarro y aunque no hay grandes cambios con respecto a los sabores del segundo tercio, los sabores de chocolate sí parecen haber desaparecido o al menos son dominados por el de regaliz, pero la madera se fortifica un poco, lo que hace que los últimos momentos del cigarro sean precisamente una combinación de madera con regaliz, que no deja de ser interesante. La fortaleza es considerablemente baja y esto hace que la fumada se alargue un poco al haber menor complejidad y sensaciones en cada calada. Pero entre la quemada que se tuerce un poco y esta reducción de intensidad, la verdad es que no fumé el cigarro hasta el final y fue cuando cumplió una hora y 15 minutos que lo dejé de lado.

Tengo amigos que piensan que todo lo que sea un emprendimiento debe ser celebrado, pero yo pienso diferente. Creo que sí, merecen una celebración por emprender en este país tan tumultuoso y que sus productos deben ser probados y apoyados. Pero si no te gustan, no estás en la obligación de seguir solo porque están emprendiendo. Juan Vicente Canache no es un muchacho y la madurez que tiene es quizá la razón por la que no está emprendiendo a lo loco, con 15 productos distintos en 47 vitolas. Está comenzando poco a poco, con cautela y determinación, sabiendo que todo se construye paso a paso. Con un producto como este D’Caché Robusto creo que lo puede lograr, siempre que no sea su único producto. Es una buena muestra y es un cigarro interesante, para paladares novatos, experimentados e incluso los que vienen a esta afición por curiosidad. Pero creo que puede hacer más y atreverse a algo más fuerte. Pero como está, creo que se puede volver parte regular de mi humidor.

Ron: Foursquare Isonomy

Para el bien de la marca pero el mal de los consumidores regulares, cada nueva presentación de la serie Exceptional Cask de Foursquare se está convirtiendo en un artículo más difícil de conseguir, muchas veces teniendo que depender del mercado secundario. Afortunadamente para mí, tengo un buen amigo quien los encuentra regularmente, pero cuando no eres coleccionista a veces cuesta creer que la gente pase tanto tiempo buscándolo. En lo personal, me gustan mucho, pero no tengo ese afán de probarlos todos, sino que cada vez que pruebo uno lo comparo con experiencias previas.

En el caso de amigos que han probado otros y luego este, el consenso general es que el Isonomy es el mejor de la línea. En realidad es el que más añejamiento tiene, creo. Pero a lo que quiero llegar con este comentario es que no me considero un «fanboy» de la marca, aunque sería tonto de mi parte decir que no me llena de ganas y optimismo cada vez que veo uno nuevo y cuando mi amigo el coleccionista me dice que consiguió la versión más reciente o incluso para probar versiones previas.

Con mucha confianza y seguridad puedo decir que el ron de barbadense es de los mejores del mundo y lo que producen en Foursquare es probablemente lo mejor de Barbados y me cuesta estar de acuerdo con quienes piensen lo contrario.

El Isonomy es la versión número 20 de la serie Exceptional Cask y la de mayor añejado. Se trata de un alcohol destilado en 2005 en columnas y alambiques, pero es un blend de las mismas barricas que han sido usadas para versiones anteriores del Exceptional Cask. Es decir, cuando el contenido tenía 12 años, parte de él fue lanzado como el Foursquare 2005. Cuando contaba 14 años, parte del contenido fue embotellado y lanzado como el Nobiliary. Cuando contaba 16 años, fue el Shibboleth. Ahora, con 17 años, es el Isonomy. Todo el contenido es añejado en barricas exbourbon y embotellado aproximadamente a lo que contiene la barrica, que es 58% de alcohol.

El Isonomy es impresionantemente naranja, con destellos que van hacia el dorado. Los aromas son muy complejos, pero se encuentran también varios consistentes con añejados largos y es aquí cuando más allá de probar un ron con bastante añejamiento, estoy aprendiendo y confirmando impresiones de otros rones. Pero el Isonomy incluye aromas de anís, cuero, coco, vainilla, el típico «caja de tabacos» que mencionan los que no fuman, pero que yo diría que es humidor, cerezas deshidratadas y un toque de esmalte de madera. Mi miedo inicial con un ron que tiene tanto tiempo en barrica es que el aroma tuviese demasiada madera, o que fuera demasiado tanino, como dicen los sommelier. Pero son varias las notas más frescas que tiene y aunque hay 58% de alcohol, se siente como algo que puedo apreciar largo rato.

En boca es fuerte, abundante y explosivo. Los sabores también son de frutas, como cereza y pasas, frutas deshidratadas, eucalipto, madera, chocolate, caramelo y vainilla, con un retrogusto de cáscara de naranja y caramelo. Es denso y abundante en cada paso por lengua, paladar e incluso encías. Se sienten las notas de madera, pero no son tan abundantes ni invasivas como esperaría en un líquido de esta edad.

Sin duda probar cada uno de los Exceptional Cask sería algo divertido y muy interesante, pero con este son 8 que he probado y, a diferencia de varios amigos del ron, no me parece el mejor. No me parece malo, de hecho es excelente, pero no es tan excelente como el Sagacity o el 2009, para mí. Pero es que todos son buenos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Foursquare Distillery
Nombre del Ron: Isonomy
Marca: Foursquare
Origen: Barbados
Materia prima: Melaza
Edad: 17 años
Precio: $190
Densidad alcohólica: 58%
Puntuación: 94

West Tampa Tobacco – White Series

En el inmenso haber de personalidades que son parte importante del mundo del tabaco, el nombre de Rick Rodriguez puede no ser el más conocido. En verdad para mí era completamente desconocido, aunque estoy seguro que si hago una búsqueda de ese nombre en este blog, puedo encontrar un par de menciones de él. Rodríguez fue durante mucho tiempo la cabeza de CAO Cigars y quien lideró ese proyecto cuando la marca fue adquirida por General Cigar. Bajo su mando la marca lanzó líneas como Amazon Basin, Flathead, Pilón, Session, Bones y muchas otras. Como sucede mucho en esta industria, cuando Rodríguez anunció que se retiraba en, hubo un escepticismo marcado sobre qué tan efectivo era ese retiro, por lo que nadie se sorprendió cuando apenas 2 semanas después de su salida de General, lanzó West Tampa Tobacco junto con Gus Martínez, quien también trabajó en General Cigars.

El lanzamiento fue con dos líneas, llamadas White y Black. Contrario a lo que muchos podrían pensar, no son tan diferentes entre sí. Ambas tienen capa Habano ecuatoriana, capote nicaragüense de Ometepe y tripa de las regiones de Condega y Estelí. La diferencia es que la capa del Black es de una sección superior en la planta a la del White y por eso es ligeramente más oscura y eso le da un sabor algo más fuerte. Ambos cigarros son fabricados en el mismo lugar y están disponibles en las mismas vitolas. En cuanto al cigarro, me imaginaría que una marca nueva se vería menos profesional, pero la verdad es que se ve impresionante. La capa es brillante y se siente ligeramente esponjoso, que en un 6×60 no es tan descabellado. Sus aromas son a cereales y un toque de pimienta, que se repiten en el pie. La calada en frío tiene aromas a pimienta y pan tostado, o más como recién horneado.

Siguiendo con los aromas en frío, una vez encendido son los sabores a pan recién horneado los que reciben, con mínima participación (pero igualmente presente) de pimienta. Esa pimienta se hace parte más importante de los sabores más o menos para el momento que le hago la foto, pero son distintos matices de pimienta que van variando de una calada a la siguiente. También hay una abundante sensación cremosa que equilibra la posible agresividad de la pimienta y siendo un cigarro de estas dimensiones en verdad me preocupaba un poco que fuese muy suave, pero realmente impresiona. Los sabores son considerablemente sencillos en este primer tercio y van siguiendo ese equilibrio perfectamente, con una construcción muy buena, humo abundante en cada calada y un anillo de combustión recto, o al menos que no requiere retoques. La fortaleza es media y la intensidad media-alta.

En el segundo tercio el White Series se simplifica un poco y mi socio me acompaña en la fumada con el Black Series, y aunque no es un tema de compararlos, sus impresiones en términos de sabores son mucho más abundantes que las mías, pues en esta sección los sabores tienen menos matices de pimienta y aparece una nota de tierra seca que tiende a llevar un fuerte segundo lugar con respecto a la crema y la sensación picante. En verdad no hay mucho más que decir y esta linealidad de los sabores, aunque suene monótona, tiene sus virtudes, pues el cigarro no regaña ni preocupa. El anillo de combustión varía un poco, pero no tengo nada que me alarme en términos de quemada, y con la abundancia del humo va bastante bien. La intensidad y la fortaleza están en el mismo punto, aunque hay un toque más de fortaleza sin pasar al siguiente nivel.

Los sabores de tierra son el cambio más significativo en el último tercio, tomando un matiz como de petrichor al inicio del tercio, pero no lo acompañan hasta el final, mientras que la sensación picante aumenta un toque y el pan recién horneado también está presente y afortunadamente acompaña los aromas en el retrogusto también, así que no es solo pimienta ahí. La intensidad y la fortaleza se reducen en las últimas caladas de este White Series, marcando así lo que el master blender indica como el final del cigarro y aunque todavía quedaba algo de fumada, en verdad no había mayores sabores que apreciar y lo que había de cigarro mantenía su esponjosidad y se calentó bastante, lo que me hizo dejarlo cuando marcaba una hora y 50 minutos de fumada.

Crear una marca nueva nunca va a ser fácil, independientemente de la industria en la que estés. Dados los múltiples ingredientes necesarios para crear una marca de tabacos, estoy seguro que el conocimiento que aportaron sus dos dueños fue esencial para poder crear un producto tan bien diseñado y tan atractivo. Puede que no sea un cigarro que destaque mucho en términos de sabores, aromas o transiciones, pero hay que tener en cuenta que se trata de un ejemplar de dimensiones 6×60. El Black Series promete más, pero dada la poca diferencia entre ambas ligas, creería que en una vitola más delgada este cigarro puede ser mucho mejor. Pero no deja de ser un cigarro que quería probar y que fácilmente puede ser una fumada muy buena.

Ron: Calazan Reserva Exclusiva

Epa, pero así se llama… sí, sí, yo lo sé y la marca lo sabe también. Al final Reserva Exclusiva no diferencia a un producto de otro realmente. Reserva Privada, Colección Íntima, Bodega Limitada, Edición Reservada y demás… con tantos productos con nombres similares, era solo cuestión de tiempo antes que se repitieran.

Así llega Reserva Exclusiva de Calazan, con un nombre que ya existe pero un producto nuevo. Al igual que los otros productos de la marca, lleva la firma del maestro José Araujo, quien tiene más de 28 años de experiencia en la industria. La botella es diferente al resto de la línea, pero la misma que el Double Oak, que reseñaré pronto.

Tuve la suerte de ser invitado al evento de lanzamiento de los rones y probar ambos productos nuevos. Este Reserva Exclusiva es un blend de rones de 7 a 10 años de edad, consiguiendo un blend especial en cuanto a sabores y aromas, pero no necesariamente por algo más. No pasa por barricas adicionales ni tiene una reserva especial. Al contrario, dejan que sea el público quien lo haga especial. También mencionan que no tiene ningún tipo de endulzante.

El líquido del Reserva Exclusiva ciertamente es oscuro, denso y rojizo, con destellos naranja. Las lágrimas descienden lentamente por el interior de la copa. Los aromas son abundantes a cítricos generales sin alguna definición clara de alguno. También hay madera de roble, frutos rojos acaramelados, cera de vela y pasas.

En boca los más intensos son de frutos rojos acaramelados y son estos los más abundantes también. Hay sabores a miel, caramelo, fresa sintética y madera. Esa fresa sintética me recuerda a una gelatina de fresa, pero son los sabores de frutos rojos los más intensos. Esto me lleva a pensar en que el ron puede haber pasado por una barrica de jerez, pero pregunto a los representantes de la marca, quienes me aseguran que no, que es solamente exbourbon. El retrogusto es de cítricos y manzana verde.

Es increíble cómo uno se comporta con los rones y como estos se comportan con uno. La primera prueba que le hice me pareció espectacular y muy gustoso, pero ya en la segunda o tercera prueba, los sabores de frutos rojos me abrumaban un poco. En virtud de ello, creo que el Reserva Exclusiva de Calazan es un ron para tomar uno o dos tragos, dejarlo a un lado y volver a él de manera consistente. Ciertamente no es un ron para ‘caerse’ a rones, pero ese tampoco es el objetivo de la marca.

Al final es un ron muy aromático, que creo funcionaría muy bien en coctelería premium. Un poco por encima de mis precios ideales, pero del que definitivamente puedo tener en mi bar para acompañar un postre o hacer un cóctel. Definitivamente no para fumar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Alcoholes Añejos de Monagas
Nombre del Ron: Reserva Exclusiva
Marca: Calazan
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 7 a 10 años
Precio: $45
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 88

Crowned Heads – Four Kicks Mule Kick LE 2022

Creo que he mencionado esto antes, pero dado que a la hora de visitar un blog rara vez vas a ver a lo que hace referencia una publicación, lo repito aquí. Pero casi todos los productos de Crowned Heads tienen una historia detrás del nombre. En el caso de Four Kicks, se trata de una canción de Kings of Leon, que Jon Huber dice que le alienta para seguir adelante. En el caso del Mule Kick, es un ejercicio que le explicó Ernesto Perez Carrillo. Como ambos llevan la palabra kick, los unieron para ilustrar una edición limitada de este cigarro. Efectivamente, la EL del Four Kicks existe desde 2012, pero no volvió a aparecer sino hasta 2017 y desde entonces ha salido todos los años, exceptuando 2021. Esta edición limitada ha variado sus capas, incluyendo Habano, Sumatra, Broadleaf y, en este 2022, San Andrés mexicano. Además, es la edición limitada que mayor cantidad de unidades incluye, que son 40 mil. En ediciones anteriores rondaba los 20, 25 y 30 mil. Todos los años que ha salido ha sido con las mismas dimensiones: 5,875 x 52.

Es mi segunda vez con una de esta ediciones limitadas, la primera en 2018 aunque desde entonces también he probado el Capa Especial, que fue una edición limitada de 2021, pero no con el nombre Mule Kick. También esta edición ha sido la más cara, con un precio de $11,95 por unidad. Pero dicha unidad se ve muy atractiva, con una capa bastante oscura, brillante y áspera, pero una sensación rígida y bien empacado. Los aromas son afrutados, como de mermelada y madera, mientras que la calada en frío presenta mermelada y tierra mojada, al igual que notas dulces envolventes. El tiro se siente ligeramente apretado, pero como estoy fumando en una terraza y hay una ligera brisa, es algo que no me importa del todo.

Comenzamos bien, típicamente, con sabores intensos de tierra mojada y pimienta, café mocha y el inevitable chocolate intenso que caracteriza el terroir mexicano. Pero ciertamente esas notas intensas y abundantes parecen diluirse un poco llegando a finales del primer tercio, no porque sean suaves per se, sino más porque es a lo que estoy acostumbrado con este producto, incluso si no es algo que he fumado con extrema regularidad. Hacia el final del tercio los sabores que se destacan son de tierra y pimienta, pero esos sabores más agradables de chocolate y café parecen haberse diluido y eso no me agrada del todo. En construcción se ve muy bien, con un anillo de combustión muy decente, ceniza casi sólida (aunque unos segundos después de hacer la foto me cayó encima) y humo abundante por el pie, pero por la cabeza no sale tanto gracias a que el tiro es más apretado de lo que debería.

Durante el segundo tercio se mantiene esa tendencia que caracterizó el final del primero, con solamente los sabores de tierra y pimienta en el cigarro, siendo este último el que domina la fumada en paladar y retrogusto, y no es sino hasta la mitad del cigarro que comienza a evolucionar un poco más, con sabores de leña y nuevamente chocolate, pero este se siente muy sutil. Afortunadamente quema mejor y me lleva a pensar que esa ausencia de sabores no se tratan de un problema de quemado, aunque el tiro sigue igual, sino que es la esencia del cigarro. Como que este capote y tripa, que son los mismos del Four Kicks tradicional, no van a dar mucho más de intensidad a los sabores que se aprecian en la capa. Pero de resto se comporta muy bien y el anillo de combustión está correcto.

Pero en medio de esta experiencia y esperando apreciar mejores sabores más adelante, se me olvida tomarle fotos del último tercio. Lo cual tampoco parece haber sido un problema, pues la última sección se parece mucho a la segunda, que se parecía un poco a la primera. El Four Kicks Mule Kick LE 2022 terminó siendo un cigarro más, quizá una edición limitada innecesaria, que solo lanzaron porque es tradición pero no una combinación de sabores que se hizo agradable o que mejoró lo que ya era un gran cigarro. Hay días en que uno no está para fumar o que las experiencias, subjetivas siempre, simplemente no están a la altura. Aunque el ambiente estaba agradable, la conversación también y el cigarro no estaba malo, la alineación de todo no terminó de encajar y la experiencia no fue la mejor. Para otro momento y otro cigarro será, pues este siendo tan limitado no creo que repita.

Drew Estate – Factory Smokes Sungrown

Muy para sorpresa de muchos, el mercado de cigarros ‘baratos’ es muy competitivo y muy grande. Es un segmento en el que muchas marcas no compiten con su marca «original», sino con submarcas que crean solamente para este mercado, no vaya a ser que su producto se haga famoso por ser barato y luego tengan que cambiar todo el mercadeo. Pero en sí, es un mercado competitivo porque la gente suele ser muy quisquillosa con la relación precio valor y para que el producto funcione, pues tiene que ser barato y por sencillo que suene, no es fácil hacer bien un cigarro barato, especialmente cuando ese cigarro barato tiene que ser mejor que otros cigarros baratos. Por otro lado está el tema de la construcción, que debe ser buena y consistente, y nuevamente en un producto barato no es tan fácil. Por último está el tema que estos son productos que rara vez se venden al detal o en paquetes menores a 5 cigarros, por lo que quien lo prueba debe comprometerse a una cantidad que le va a durar un mínimo de una semana antes de lanzarse con otro producto. Además, está el hecho de las distintas nomenclaturas de estos cigarros baratos, que incluyen segundos, rechazados, tripa larga, tripa corta, sandwich y demás. Es un segmento complicado y muy competido, en donde los productos rara vez superan los $3 por unidad.

Quizá lo más importante de este mercado de los cigarros baratos, es que carecen de esta ostentosidad que muchas veces acompaña al mundo del tabaco. Esto ha hecho que no hayan tantas marcas que incursionen en el segmento, sobre todo porque la producción de quienes están es bastante alta. Por lo mismo, Drew Estate como empresa de renombre y de gran envergadura, no podía simplemente lanzar un solo producto para competir aquí y es la razón por la que existen cuatro productos bajo el esquema de Factory Smokes de Drew Estate: Sungrown, Maduro, Shade y Sweet. Los más caros alcanzan un promedio de precio alrededor de $2,75 y por ello realmente no es mucho lo que puedes exigir, pero insisto, con estos niveles de competencia en el segmento, no puedes ser un cigarro demasiado sencillo tampoco. Pero una cosa sí es cierta, en apariencia el cigarro es elegante y este lo confundí con el Connecticut pues es bastante clara la capa, casi lisa pero con varias venas y nada de apariencia oleosa. La capa tiene aromas interesantes a madera de cedro, establo, cuero y paja, mientras que la calada en frío presenta aserrín, tierra y chocolate negro.

Yo siempre pensaba que estos Factory Smokes eran de tripa corta o al menos de sandwich, pero no he leído nada al respecto. Su evolución lo dirá, pero por lo pronto comienza con fuertes notas de tierra mojada, que no son necesariamente las más agradables porque más bien tienen un toque ácido. También hay paja, madera, canela y un toque de chocolate, mientras que en el retrogusto hay vainilla y poca pimienta, pero ninguno con la capacidad de sr considerados fuertes o siquiera por encima de medios. El tiro es un toque más apretado de lo que considero ideal, pero quema muy bien y su ceniza es blanca y muy bien compactada. Intensidad es baja y la fortaleza es media-baja.

No son grandes los cambios en el segundo tercio, lo que confirmaría mi teoría de que es de tripa corta o al menos es un sandwich, aunque lo piqué con la doble hojilla y eso será la prueba más efectiva, especialmente en el último tercio, pero de momento no hay grandes problemas en cada calada. La tierra sigue siendo un sabor dominante y los secundarios siguen siendo madera, chocolate y paja, con notas de vainilla y pimienta en el retrogusto, y todos en una intensidad más o menos igual que el tercio anterior. Construcción es igual también y en verdad que si no fuese por los 45 minutos que le he invertido al cigarro, diría que todavía estoy en el primer tercio, pues la fortaleza sigue siendo media-baja y su intensidad baja.

Si crees que los sabores del Factory Smokes Sungrown en el último tercio son los mismos de los tercios previos, estarías en lo cierto. El único cambio es que los sabores secundarios tienen distintas intensidades, pero el dominante sigue siendo de tierra y los demás siguen siendo los mismos, En el retrogusto ya no hay vainilla, aunque quizá sea porque la pimienta se ha hecho más fuerte y domina a los sabores más suaves. Es en esta última sección cuando la quemada se hace un poco problemática, pero nada que un retoque a tiempo no pueda resolver, así que no hay mayor problema. Efectivamente, tengo trocitos de tabaco en los dientes después de cada calada, pero no son tantos como si se tratara de un cigarro de tripa corta y lo que queda de cigarro no se deforma tanto, así que termino pensando que el cigarro es lo que se conoce como sandwich, que es una mezcla de tripa larga y tripa corta. Luego de tan solo una hora y 20 minutos, este Factory Smokes llega a su fin.

Comencé este cigarro un poco con el pie izquierdo, o al menos antes de encenderlo ya le tenía idea. Lo que pasó fue que un amigo me prometió que me iba a dar dos Powstanie Broadleaf y cuando llegó la hora de la entrega, solo me dio uno y este Factory Smokes, diciendo que como a mí me gusta probar cigarros distintos, pues quiso darme dos cigarros distintos. Dado que no es el primer Factory Smokes que fumaba, ya sabía más o menos qué esperar de él y no era nada que me llamara la atención. Pero igual lo encendí y lo probé y determiné que, efectivamente, no es un cigarrazo ni algo que llame mucho la atención para fumar y degustar, pero como segundo o tercer cigarro, como algo para fumar en la playa o algo para simplemente echar humo, está muy bien. Cualquier propósito más allá es exigirle algo que no te puede dar. No tiene grandes sabores ni intensidades ni complejidad, ni es interesante, pero si estás claro de lo que es y de su costo, te puede sorprender.

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