Espinosa – Murciélago (Toro)

Hay cigarros que no estoy seguro si he reseñado, aunque he fumado un montón. Durante una época me pasó que compré varias veces este Murciélago en Robusto, principalmente porque esa vitola es un 5 x 54 y suele ser un tamaño que me gusta bastante, pero era el que siempre estaba en oferta también. Hace un par de años, un amigo me dijo que este Murciélago siempre hay que comprarlo en Robusto, porque en Toro cambia mucho y no es tan bueno. Pero el Murciélago en esta versión, que originalmente fue lanzado en 2017, no es un cigarro que esté disponible en muchas vitolas. Lo he visto en el Robusto que mencioné, en una vitola llamada Rabito, con dimensiones de 6½ x 46 (como un Lonsdale), Lancero 7 x 37 y este Toro con un clásico 6 x 52 y un box press.

En mi reseña anterior del Murciélago en 2019 ya mencionaba que era hecho por AJ Fernandez y éste también lo es, luego del contacto inicial creado por Espinosa. Este cigarro tiene unos 3 años en mi humidor y un celofán bastante oscuro, lo que permite que al quitarlo, la capa San Andrés mexicana tenga aromas de tierra húmeda, chocolate y frutos rojos, mientras que en el pie se aprecian manzana roja, notas florales y pimienta. Lo pico con una guillotina plana y la calada en frío me da aromas de tierra seca, pimienta y notas dulces.

Con pocas ganas de moverme de donde estoy, opto por hacer estas imágenes en una especie de cuarto de fumadores que tengo en casa, con una alfombra muy adornada y luces LED. También pasa que es de noche y esto dificulta las buenas fotos en exteriores, así que estamos así. La pimienta sigue presente en el Murciélago, con la intensidad que la recuerdo en Robusto, pero rápidamente es acompañada por notas de tierra seca y un dejo lejano de chocolate, aunque más como la variedad de repostería. La quemada es decente en cuanto a anillo de combustión pero la verdad es que la ceniza no se sostiene mucho y antes de concluir el primer tercio ya se había caído sola.

En el segundo tercio hay más matices de tierra, que llegan a incluir petrichor y una nota como de arcilla, mientras que la pimienta ya no es tan dominante, al menos no en el retrogusto y es en la lengua donde más se siente, lo cual es relativamente típico en cigarros que eran picantes cuando eran nuevos pero que unos años en el humidor les ha permitido evolucionar. La quemada es algo más torcida que en el tercio anterior, pero no llega a ameritar una corrección. Para el punto medio el Murciélago tiene una intensidad media-alta con una fortaleza media.

En el último tercio el Murciélago se comporta mucho mejor, aunque para ser muy honesto, más allá de una quemada torcida, no ha sido mala. Los sabores de tierra y sus distintos matices siguen siendo principales, mientras que la pimienta se mantiene principalmente en forma de picor en los labios, pero también una ligera nota de la especia en el paladar y casi nada en el retrogusto. La intensidad aumenta a alta y la fortaleza se queda en media, lo que hace que haya una cierta necesidad o intención de que el cigarro no finalice, porque realmente está bueno. Luego de una hora y 40 minutos, este Murciélago llega a su fin.

Ciertamente hay diferencias entre el Murciélago en Toro vs. Robusto, pero no me atrevo a decir que uno sea bueno y el otro no. Simplemente son distintos y con un cepo de 52, el Toro no es especialmente más fuerte, y la duración pareciera ser más o menos igual. Sin embargo, no podría decir cuál compraría en caso que los tenga disponibles, aunque últimamente Robusto es lo que me gusta más. Quizá en Robusto le conseguí más sabores porque no tenía 3+ años de guarda, pero la guarda lo que hizo fue reducir la intensidad de muchos de sus sabores, que se sentían pero tan tenues que no me parecía justo destacarlos, pero sigue siendo un cigarro muy agradable.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Espinosa
Modelo: Murciélago
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 87

Whisky: Ardnahoe Infinite Loch

Por allá por 2005 hubo un gran revuelo y muchas noticias alrededor del hecho que Kilchoman era la primera destilería que abría en la isla de Islay en más de 100 años. Esto no solo establece que todas las otras destilerías son bastante antiguas, sino que también demuestra que Escocia en general e Islay en específico, son bastante chapadas a la antigua. Afortunadamente, esto no significa que haya que esperar más de 100 años para que abra una nueva en esta pequeña isla.

En efecto, hicieron falta tan solo 14 años para que Ardnahoe abriera sus puertas en 2019, y en 2024 produjera su primer whisky, en forma de un single malt con 5 años de añejamiento. No estoy 100% seguro si han hecho otros whiskies después, pero el Infinite Loch es uno de los más recientes, lanzado en 2025.

Por si no lo sabes, la palabra loch significa lago en gaélico (de ahí el Loch Ness) o al menos es una variación de eso, y el nombre del whisky se refiere al lago Ardnahoe, que supuestamente tiene una profundidad incalculable o infinita y de ahí su nombre. Este lago forma parte del suministro de aguas que surten a la destilería.

Además, la cebada pasa 20 horas recibiendo humo para cortar la germinación y se fermenta entre 65 y 70 horas, que suena a bastante y en verdad es más del promedio, pero no es largo en comparación con otros destilados. Luego, es añejado en barricas ex-bourbon y ex-jerez durante un período que ronda entre 3 años (el mínimo permitido) y 6 años (la edad de la destilería). Finalmente es embotellado a 50% de alcohol, con color natural y sin filtrado en frío.

Ardnahoe Infinite Loch

En nariz es Islay por todo el cañón, con notas salinas, yodadas y completamente ahumadas, que también incluyen carbón a la brasa o ese aroma cuando tu vecino está encendiendo el carbón y solo esperas que te inviten. También hay frutas como piña y una sensación como de paprika.

En boca ciertamente es alcoholado, pero no es un sabor que golpea y ciertamente, aunque es ahumado, no es abrumador. Esas notas frutales y de carbón a la brasa se aprecian pero son acompañadas por cambur (banana) y un toque salado, con un retrogusto de pimienta negra y madera.

El Ardnahoe Infinite Loch marca todas las necesidades para ser un buen whisky de Islay, exactamente del estilo que me gustan, pero para pasar por barrica de jerez, pareciera tener muy poca influencia de ella y es más bien la sensación de un whisky joven que no tiene la complejidad que tiene un whisky más antiguo, pero tampoco la que le da una segunda barrica. Se siente considerablemente más sencillo que un whisky de Kilchoman que supuestamente tiene un tiempo similar y barricas similares. No obstante, por su precio, es una buena opción si Kilchoman no es lo que quieres o simplemente te llama la atención algo distinto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Ardnahoe Distillery
Nombre del Whisky: Infinite Loch
Marca: Ardnahoe
Origen: Islay, Escocia
Edad: NAS, pero 3 a 6 años
Precio: $50
Densidad alcohólica: 50%
Puntuación: 87

Man O’ War – Puro Authentico Maduro (Corona)

Tengo muy poca información acerca de este cigarro, pero si veo un poco (más que un poco) hacia atrás me doy cuenta que en realidad tengo casi 7 años sin reseñar un tabaco de esta marca y que además, es una marca que especifica muy poco de sus productos. Lo que sé es que los originales fueron creados por AJ Fernandez y que era quien los torcía, y supuestamente eran su blend personal de la marca. El Puro Authentico existe en dos vitolas: Corona y Belicoso y su precio se sitúa entre $7 y $8 por lo general.

Por su forma este es obviamente el Corona, con medidas de 5 x 42 y viene envuelto en una capa Habano de Estelí, sobre capote y tripa nicaragüense. Tiene alrededor de 4 años en mi humidor, aunque he probado otros antes que este. Tiene un pequeño rabito en la perilla y el pie del cigarro es cubierto por la capa, que tiene aromas a chocolate y pimienta, mientras que la calada en frío tiene muchísima pimienta y un toque sutil de chocolate.

La fortaleza con la que empieza este Man O’ War Authentico (el nombre me causa todo tipo de choques de mentales por su espanglish) es impresionante, siendo principalmente de pimienta, pero también una marcada nota tostada, pero afortunadamente no es el único sabor y unos centímetros después me encuentro con un sabor de café y una reducción en esa fortaleza, pero igual el tercio finaliza en fortaleza media-alta, con una intensidad similar. Quema bien y no hay mucho de qué quejarse, pero quema rápido también.

En el segundo tercio aparece un sabor a madera de roble que ni de milagro se acerca a la intensidad de la pimienta, sino que más bien se mide contra el de café, o al menos a la intensidad del café en el primer tercio, porque en el segundo el café es mucho más notable. Incluso, después de la mitad del Puro Authentico Maduro aparecen sabores de nueces también y hasta alcanzo 50 minutos de fumada al finalizar este tercio, que realmente es mucho más de lo que esperaba. La quemada es bastante recta, produciendo una ceniza decente que dejo caer rápidamente y la intensidad se coloca en media-alta, al mismo nivel que la fortaleza.

En el último tercio el café se siente ligeramente más dulce y el sabor de nueces más intenso, mientras que la intensidad de pimienta se ha reducido un poco también. En general casi todos los sabores se sienten un poco menos agresivos y el Puro Authentico Maduro se siente más como una fumada cremosa, aunque sigue teniendo una intensidad y fortaleza media-altas. No hay sabores adicionales, sino esa sensación cremosa y fusionada de todos los sabores que han venido desde el inicio. Al cabo de una hora y 10 minutos, el Puro Authentico llega a su fin.

El Puro Authentico Maduro es un cigarro bastante fuerte, tal como esperaba que lo fuera por todos los elementos que lo conforman: es un blend de AJ Fernandez, es nicaragüense y tiene un cepo de 42. Lo que no esperaba tanto era que la intensidad fuese de sabores más allá del picante. También me pareció un tabaco ideal para la sobremesa semanal, para acompañar con un café y un corto rato de ‘descanso’ y precisamente por eso es el de la semana. Efectivamente, alguien que lo fume durante la semana y diariamente no es un fumador novato y por lo mismo sería para alguien con mayor experiencia en el hábito.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Man O’ War
Modelo: Puro Authentico Maduro
Dimensiones: 5 x 42
Tamaño: Corona
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano Maduro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 87

La Habanera

En la fase del mercadeo primitivo de República Dominicana (a finales del siglo XIX y principios del XX) los productos en su gran mayoría no poseían un nombre de marca, ya que el mismo vendedor era el distintivo del producto que comercializaba. En todo este contexto generalizado de productos sin marcas y vendidos al granel, existían algunas excepciones, y entre ellas se encontraba La Habanera.

Se trata de cigarros de un perfil muy suave y que es de esas marcas que existen desde hace mucho tiempo (1902) pero que nadie conoce. He probado un producto de ellos:

  • Classic (Emperadores, 5½ x 50) – 79 puntos – 2026

EP Carrillo – Honduras (Toro)

Unos meses atrás (en verdad hace más de un año) estaba en las instalaciones de San Luis Cigars en Caracas cuando estaba llegando nueva mercancía, que incluía este cigarro. No sabía mucho de él, aunque la marca EP Carrillo (que hoy se llama Casa Carrillo) siempre me ha gustado. Pero resulta que este Honduras pertenece a lo que la marca ha definido como Essence Series, que son seis líneas distintas de cigarros que lanzarán entre 2024 y 2027, con el propósito de mostrar seis tipos de capa, de orígenes y varietales distintos. El Honduras es el tercero de esa línea, siendo precedido por un Sumatra y un Maduro y, como su nombre indica, éste es protagonizado por tabaco hondureño en forma de Olancho San Agustín en su capa, que lleva 2 años de fermentación, sobre capote hondureño y tripas de Honduras y Nicaragua. También es fabricado por Tabacos de Oriente, una empresa propiedad de Plasencia Cigars, ubicada en Danlí, Honduras.

Así de entrada, recuerdo que un cigarro que reseñé con este capa Olancho San Agustín era el CAO OSA SOL y no recuerdo que su capa fuese tan oscura, aunque también el Plasencia 149 (de esta misma fábrica), el Partagas Heritage y el Foundry Zodipunk la tienen. Son venas pequeñas y lo que pareciera ser un color muy uniforme y con poco brillo. Los aromas de la capa incluyen cardamomo, panquecas y galletas danesas, mientras que en el pie se siente pimienta y donut. Lo pico y la calada en frío me da aromas de tierra húmeda y chocolate.

Los aromas de la calada en frío se vuelven los sabores principales del Honduras, pero también con notas sutiles de madera y pimienta. Esta pimienta va aumentando poco a poco, pero no es el único sabor que aumenta durante este tercio. También hay una nota como de harina o de algo que se hace con harina, como pound cake y galletas, que va aumentando durante el tercio y no llega a convertirse en un sabor principal, pero ahí va. Los sabores de tierra y chocolate siguen marcando la pauta y el primer tercio finaliza con una intensidad media-alta y una fortaleza media-baja, con buena quemada y humo abundante.

Tierra y pimienta son los sabores principales en el segundo tercio, aunque hay notas de chocolate también, pero no a ese mismo nivel. Entre los sabores secundarios me encuentro con madera, chocolate y algo como algún fruto seco sin mucha definición. En el retrogusto hay principalmente pimienta, pero después del punto medio le acompaña tierra y no mucho más. La fortaleza se ubica en media y la intensidad incluso baja de media-alta hasta le mismo punto de la fortaleza. La quemada no es tan bonita como en el primer tercio pero no me da ningún problema.

En el último tercio hay pocos cambios con respecto al segundo, pero es gracias a la inclusión de tierra en el retrogusto que se sienten más matices de este sabor. Es como distintos aromas de tierra, sin llegar a identificar muchos pero al menos sé que son distintos. Incluso hay un sabor al café americano, pero ya para ese momento no quedaba mucho del Honduras y preferí dejarlo en el cenicero a que se apagara solo. Para ese momento la intensidad había aumentado a media-alta y la fortaleza se ubicaba en media, con una buena quemada. Me tomó una hora y 45 minutos fumar el Honduras.

El Honduras de EP Carrillo no deja de ser un buen cigarro siguiendo el significado absoluto de ello. Tiene sabores agradables, quema bien y una intensidad respetable; todo ello es lo que para mí es un buen cigarro. Pero ninguno de los sabores es especialmente destacado ni distinto al inmenso mercado de tabaco que existe. Incluso, no está ni en el Top 3 de la corta lista de tabacos de capa Olancho San Agustín que he probado. Pero no deja de ser un buen cigarro y a un precio en USA de $10 por unidad, tampoco es caro y por ese precio tienes un buen cigarro, bien construido y con sabores que pueden ser distintos dentro del mercado, pero cuya experiencia es igual de buena a la de muchos otros con capas más conocidas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos de Oriente
Marca: E.P. Carrillo
Modelo: Honduras
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Honduras (Olancho San Agustín)
Capa: Honduras
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua, Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 86

Raicilla: Alma Real

Una vez que comencé a leer y aprender sobre destilados de agave, especialmente esos hechos en México, descubrí que no es solamente Jalisco en donde se puede hacer tequila, sino que hay otras regiones. Sin embargo, siempre debe ser hecho de un solo tipo de agave, llamado Tequilana Weber, o agave azul. Existen otros tipos de agaves y de ellos se suelen hacer mezcal, pero no tequila.

Sin embargo, Raicilla es un tipo de destilado de agave hecho en Jalisco, que no es de agave azul y su proceso es al estilo del mezcal. Raicilla se hace con uno de dos tipos de agave, uno llamado Maximiliana y el otro es Angustifolia. Dependiendo de la región en donde se haga la raicilla, la cocción de las piñas será subterránea o en un horno artesanal sobre la tierra.

La razón principal por la que la raicilla no es tequila es por su materia prima. Pero tampoco puede llamarse mezcal, porque es producido en zonas que quedan fuera de la denominación de origen del mezcal. Adicionalmente, la raicilla utiliza métodos distintos para el agua, fermentación, levaduras, etc.

La denominación de origen de la raicilla fue creada en 2019 y esta incluye 19 municipios en el estado de Jalisco y dos en el estado de Nayarit. Alma Real es una raicilla hecha de la variedad Angustifolia y embotellada a 47% de alcohol.

La raicilla se nota en copa un tanto oleosa, como si se tratara de un líquido más denso de lo que es. En nariz tiene aromas herbales, de agave y eucalipto, pero también de flores blancas, pimienta blanca, cáscara cítrica que me recuerda más al limón amarillo y un toque ligeramente ahumado.

En boca es picante y cítrico, con un golpe alcohólico notable que no hubiese pensado por los aromas. También se siente picante y herbal, pero no tanto como esas mismas notas que describí en nariz, sino más bien como si masticara las hojas de un árbol de limón. También se siente dulce y muy perfumado e incluso frutal y no tanto por lo cítrico, sino más como un níspero. El retrogusto es ahumado y cítrico.

Esta es mi primera aproximación a la raicilla y aunque en papel se pueda ver como un mezcal hecho en zonas donde el mezcal no está autorizado, en verdad pareciera tener una relación más estrecha con el tequila, pero con un añadido ahumado mucho más destacado. Quizá sea producto del tipo de agave que usa, pero en cualquier sentido es extraordinario y completamente distinto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Las Cañadas
Nombre de la Raicilla: Artesanal
Marca: Alma Real
Origen: México
Edad: Cero
Precio: $35 (250ml)
Densidad alcohólica: 47%
Puntuación: 87