Foundry es una de esas marcas que regularmente aparece en las noticias del mundo del tabaco anunciando que cierran, o que se transformant o que simplemente tienen algún cambio radical. Se trata de una sub marca de General Cigars que funciona básicamente como una especie de cloaca a la que lanzan productos de bajo costo y marcas que están peligrando en su ciclo de vida. Esta línea llamada Chillin’ Moose es una de las líneas de bajo costo de la marca, creada supuestamente para hacer lo que el alce de la imagen hace: chill (relajarse).

Existen distintas versiones del Moose y esta es la de capa Connecticut Habano Rosado sobre capote Sumatra ecuatoriano y tripas de distintos orígenes, como Nicaragua, República Dominicana, San Andrés mexicano y Broadleaf americano. Su capa se nota bastante irregular, pero al menos aparenta una buena construcción en frío, con aromas sobre su capa que incluyen madera, paja, cuero y una cierta nota a vainilla, mientras que en el pie se sienten notas más obvias de paja y menos fáciles de nueces. Previendo encontrarme pedazos más pequeños, porque no sé si es un tabaco de tripa corta o de sandwich, lo corto con un punch y me encuentro una calada en frío que incluye trigo, madera y nueces.

El Chillin’ Moose comienza bastante suave, pero principalmente por una ausencia de sabores picantes pero también por baja intensidad de sabores que incluyen madera de cedro, almendras y granos de café, mientras que en el retrogusto puedo apreciar nibs de cacao, tierra y una nota ligera de pimienta. Durante el primer tercio la ceniza me cae encima, pero en medio de todo no parece ser una ceniza escamada, sino más bien un bloque que no se sostiene mucho tiempo. La quemada es bastante buena a pesar de no sostener mucha ceniza y al cabo del final de este primer tercio, tanto fortaleza como intensidad están en el mismo punto.

No hay muchos cambios en el segundo tercio, siendo una copia casi exacta del primer tercio, aunque es ligeramente más picante y pierde el sabor de café, aunque ambas propiedades ocurren después del punto medio del Chillin’ Moose. La ceniza se aguanta durante el mínimo de tiempo y tanto fortaleza como intensidad se mantienen básicamente en el mismo punto. Me gustaría contar más pero el segundo tercio es prácticamente una extensión del primero, con poca evolución.

Me sorprende que la ceniza se sostiene más tiempo sobre el cigarro en el último tercio, pero también hay cambios adicionales y ese sabor de nibs de cacao se siente más intenso, pero no hay cambios adicionales y salvo una quemada más recta y una ceniza más larga, no hay cambios adicionales. Me toma una hora y 35 minutos fumar el Chillin’ Moose y ya al final no había mucho más que esperar ni apostar, pero al menos no se deformó ni había algo que me obligaba a dejarlo en el cenicero, así que simplemente lo seguí fumando hasta que no dio más, con una fortaleza e intensidad medias.
Para ser muy honesto, el Chillin’ Moose no es un gran cigarro, pero por un precio que rara vez supera los $4 por unidad, no tiene que ser un gran cigarro. Realmente es un cigarro competente en su categoría y esperar más de él sería tonto. Dicho lo anterior, su construcción es mucho mejor que su sabor, pero si lo incluyes en una actividad donde no buscas sabores sino simplemente algo que fumar, creo que es una muy buena opción.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: Foundry
Modelo: Chillin’ Moose
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Habano Rosado)
Capote: Ecuador (Sumatra)
Tripa: Nicaragua, República Dominicana , México (San Andrés), USA (Broadleaf)
Precio: $4,50
Puntuación: 83















