Joya de Nicaragua – Antaño Gran Reserva (Robusto Grande)

Gran Reserva es uno de dos intensos de Joya de Nicaragua por suavizar su línea Antaño 1970, que muchos consumidores dicen evitar porque es muy fuerte. Uno de los intentos fue el Antaño CT pero antes de ese vino el Antaño Gran Reserva. Tuve la oportunidad de reseñarlo en 2020, en vitola Belicoso y la verdad es que no me sorprendió mucho y le di 78 puntos, pero hace unos meses me compré uno y decidí volverlo a reseñar. Este cigarro tiene básicamente la misma liga del Antaño 1970, pero las hojas de la tripa tienen 5 años de añejamiento, con el objetivo de hacer una fumada más madura y suave. Otra diferencia es que el Antaño 1970 existe en 10 vitolas distintas, mientras que el Gran Reserva en solo tres.

Este Robusto Grande viene con medidas de 5½ x 52 y un ligero box press, así como una capa Corojo Oscuro que es de origen nicaragüense, al igual que todas su hojas son de ese mismo país. Sobre su capa muy uniforme tiene aromas agradables a pasas, madera y musgo, mientras que en el pie se aprecian frutos rojos, pasas y pimienta. Lo pico con la doble hojilla y me encuentro una calada en frío que me da aromas de chocolate, madera y un toque muy sutil de pimienta.

Una de mis quejas originales del Antaño Gran Reserva era la falta de sensación picante, que realmente sentía que al no haber ese componente picante que empuje el resto de los sabores, la experiencia se sentía muy sencilla. Sin embargo, esa suavidad parece repetirse al inicio de éste, pero hay suficientes sabores secundarios e incluso uno que otro primario que no es necesariamente picante, que eleva la experiencia. Hay sabores de pound cake, tierra, vainilla y sí, hay una sensación picante pero no se mantiene mucho rato y para finales del primer tercio ni siquiera en el retrogusto se aprecia, solamente mantequilla y tierra húmeda. La quemada es muy buena, aunque la ceniza que produce no se mantiene mucho rato sobre el cigarro. La fortaleza se ubica en media-baja, con una intensidad media.

El segundo tercio del Antaño Gran Reserva se siente más almidonado, que es una sensación que describo en los sabores que se sienten suavizados pero con matices dulces. Una versión que no se sienta tan dulce me recuerda más a sabores de tiza, pero aquí hay un dulce que está más relacionado con ese pound cake que sentía al principio, tierra húmeda, y una sensación de chocolate que relaciono con ese de brownie que sentí en frío, pero más como unos que dejaste afuera durante mucho tiempo. La pimienta eventualmente aparece, pero no es tanto como un aroma de la especia, sino más como una sensación picante en el retrogusto. La ceniza sigue sin mantenerse mucho tiempo y el segundo tercio finaliza con una intensidad y fortaleza muy similares a las del tercio anterior.

El último tercio del Antaño Gran Reserva es el más fuerte y el más picante, pero no es la pimienta el sabor principal, sino más bien ese pound cake pero esta vez la versión que es marmoleada con chocolate y algo de tierra en segundo plano. También hay notas dulces sin descriptor adicional y en el retrogusto está la nota picante que mencioné pero también un adicional de tierra húmeda como el que se siente en el paladar. La ceniza se comporta mejor e incluso produce una pequeña columna, por lo que el Antaño Gran Reserva finaliza con una intensidad media y fortaleza similar, una hora y 35 minutos después de haberlo encendido.

Después de haber fumado el Antaño Gran Reserva me sentí ‘pateado‘, en el sentido de esa sensación de haber fumado un cigarro con altos índices de nicotina, aunque es normalmente viene acompañado de un cigarro especialmente fuerte pero el Antaño Gran Reserva no lo era, así que sin duda esa nicotina podía haber sido la sensación más picante que sentí en el último tercio. Sin embargo, aunque sea más suave y menos picante, creo que el Antaño Gran Reserva sigue siendo un cigarro con el carácter de la línea y aunque no es un cigarro esencialmente para mí, me impresiona que visualmente (y habiéndolo probado) estuvo mucho mejor que mi experiencia original y en este caso hasta lo disfruté.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fábrica de Tabacos Joya de Nicaragua
Marca: Joya de Nicaragua
Modelo: Antaño Gran Reserva
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Robusto Grande
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Corojo oscuro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Condega, Estelí, Jalapa)
Precio: $10,00
Puntuación: 86

HVC – Cerro Maduro (5 x 50)

A menudo pienso que conozco una marca, hasta que comienzo a probar sus productos y a descubrirlos, solo para darme cuenta eventualmente que ese producto que estoy descubriendo y que es nuevo para mí, en verdad tiene bastante tiempo en el mercado y ya tiene sus fanáticos y todo. Es el caso de este Cerro Maduro, que es básicamente el mismo Cerro de la marca, pero con capa San Andrés mexicana. Esta es una línea que existe desde 2011 y desde el lanzamiento de la marca y si bien HVC se refiere a Havana City (La Habana), Cerro es una urbanización dentro de la capital. En este caso lo estoy probando en Robusto 5 x 50, pero está disponible en Rothschild, Toro y Gordo también, aunque cabe destacar que la marca no le pone nombres a ninguna de las vitolas, sino solamente la medida.

Esta capa mexicana es bastante lisa y unicolor, con aromas a chocolate, paja, cedro y pimienta. En el pie se siente pimienta, chocolate y no mucho más, quizá porque es más pimienta que otra cosa y luego de picarlo, me encuentro con una calada en frío que destaca tierra, pimienta, leña y quizá algo de chocolate, aunque creo que soy solo yo tratando de mantener el mismo aroma en todos lados.

El Cerro Maduro comienza intenso, como casi todos los HVC que he probado, con notas fuertes de pimienta, pero es rápidamente acompañada por notas de toffee que destacan más la mantequilla, así como tierra y chocolate. La quemada es magistral, produciendo una buena ceniza y humo abundante en cada calada. La fortaleza se ubica en media y la intensidad comenzó en media-alta, pero para el final del primer tercio se ubica en media, gracias en gran parte a una reducción de esa intensidad picante.

Los sabores de tierra y chocolate siguen muy presentes en el segundo tercio, mientras que ese de toffee que sentí antes ya es solamente de mantequilla pero tiene incluso esa sensación grasosa o más bien cremosa en boca, que hace que los sabores se peguen más tiempo. La pimienta sigue muy presente, pero no con la intensidad del tercio anterior o al menos no la del principio y hay un sabor de pasas que se siente tanto en paladar como en retrogusto que insiste en cada calada. La quemada y demás aspectos de construcción siguen siendo ideales y aunque la fortaleza e intensidad los sigo calificando como medios, a partir del ecuador del tabaco se siente una mayor intensidad y no precisamente en notas picantes.

Si había un lugar donde la quemada se iba a desviar, afortunadamente fue al final del Cerro Maduro, y es con un ligero retoque que se soluciona. Los sabores son más o menos iguales pero la intensidad de chocolate y de pimienta aumentan, y ese sabor de mantequilla desaparece del todo. De resto, no hay grandes cambios y el Cerro Maduro se comporta de maravilla hasta que cumplo una hora y 10 minutos y lo dejo en el cenicero.

El Cerro Maduro es uno de esos magníficos ejemplos de que por menos de $10 por unidad se puede hacer un blend muy bueno, que además tiene cerca de una década en el mercado. Es un cigarro que con gusto voy a adquirir, porque de verdad que lo tiene todo, incluyendo un precio muy amable. No es un cigarro que regularmente esté en oferta, pero su precio habitual lo hace ideal para mí.

Ficha Técnica:
Fabricante: Aganorsa Leaf
Marca: HVC
Modelo: Cerro Maduro
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: 5 x 50 (Robusto)
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 89

Cocuy: Maestro Ayamán Macerado

El Maestro Ayamán Macerado es una nueva (al menos para mí) presentación de la marca, hecha a partir de la maceración del cocuy una vez destilado, con lo que en la jerga cocuyera se conoce como la pelona, o el corazón de la piña del cocuy, que fue cocinada en los hornos y antes de ser triturada para una próxima fermentación.

Cuenta la leyenda del cocuy que antes de que se emplearan barricas de madera, los maestros cocuyeros potenciaban el ahumado, aportaban color y notas propias de madera y miel de agave macerando el cocuy con esta pelona.

La marca no especifica cuánto tiempo dura esta maceración, pero creo que es algo irrelevante y que simplemente debe responder a la calidad de la piña, la concentración del alcohol y el cocido. Es embotellado a 40% de alcohol.

Maestro Ayaman Macerado bottle

La diferencia principal entre estas botellas y las anteriores de Maestro Ayamán que he probado, además del color del líquido, que aunque es bastante oscuro, no es turbio, es que tiene la tapa verde, al igual que las líneas en la etiqueta.

En nariz me ilustro de inmediato en esos aromas que pueden estar relacionados con madera si probara este destilado a ciegas, pero que no es especialmente madera, sino más bien notas tostadas, frutas maduras como el mango y el níspero, las notas herbáceas esperadas y un ahumado muy participativo.

En boca la sensación alcohólica es mucho mayor al 40% al igual que una cierta astringencia y dulzura muy presente. Los sabores de caramelo y notas herbáceas están muy presentes, al igual que miel, pasas, humo y cáscara cítrica.

La maceración en pelona es algo que también ha hecho la gente de Mal Incendio y de verdad que le aporta un aroma y un sabor increíble al cocuy, pero como pasa cuando pruebas distintos cocuy y ves que hay diferencias notables, pues no debería ser sorpresa que entre este cocuy y el Montaraz, haya una diferencia bien grande. La principal es de esa astringencia, como si este tuviese mayor presencia de «madera», pero también pasa que este Macerado se siente más concentrado en el sabor de esa maceración, aunque no tenga mayor concentración alcohólica.

Ficha Técnica:
Fabricante: Yorbis Vargas
Nombre del Cocuy: Macerado
Marca: Maestro Ayaman
Origen: Venezuela
Edad: Cero
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 92

Foundry – Chillin’ Moose (Toro)

Foundry es una de esas marcas que regularmente aparece en las noticias del mundo del tabaco anunciando que cierran, o que se transformant o que simplemente tienen algún cambio radical. Se trata de una sub marca de General Cigars que funciona básicamente como una especie de cloaca a la que lanzan productos de bajo costo y marcas que están peligrando en su ciclo de vida. Esta línea llamada Chillin’ Moose es una de las líneas de bajo costo de la marca, creada supuestamente para hacer lo que el alce de la imagen hace: chill (relajarse).

Existen distintas versiones del Moose y esta es la de capa Connecticut Habano Rosado sobre capote Sumatra ecuatoriano y tripas de distintos orígenes, como Nicaragua, República Dominicana, San Andrés mexicano y Broadleaf americano. Su capa se nota bastante irregular, pero al menos aparenta una buena construcción en frío, con aromas sobre su capa que incluyen madera, paja, cuero y una cierta nota a vainilla, mientras que en el pie se sienten notas más obvias de paja y menos fáciles de nueces. Previendo encontrarme pedazos más pequeños, porque no sé si es un tabaco de tripa corta o de sandwich, lo corto con un punch y me encuentro una calada en frío que incluye trigo, madera y nueces.

El Chillin’ Moose comienza bastante suave, pero principalmente por una ausencia de sabores picantes pero también por baja intensidad de sabores que incluyen madera de cedro, almendras y granos de café, mientras que en el retrogusto puedo apreciar nibs de cacao, tierra y una nota ligera de pimienta. Durante el primer tercio la ceniza me cae encima, pero en medio de todo no parece ser una ceniza escamada, sino más bien un bloque que no se sostiene mucho tiempo. La quemada es bastante buena a pesar de no sostener mucha ceniza y al cabo del final de este primer tercio, tanto fortaleza como intensidad están en el mismo punto.

No hay muchos cambios en el segundo tercio, siendo una copia casi exacta del primer tercio, aunque es ligeramente más picante y pierde el sabor de café, aunque ambas propiedades ocurren después del punto medio del Chillin’ Moose. La ceniza se aguanta durante el mínimo de tiempo y tanto fortaleza como intensidad se mantienen básicamente en el mismo punto. Me gustaría contar más pero el segundo tercio es prácticamente una extensión del primero, con poca evolución.

Me sorprende que la ceniza se sostiene más tiempo sobre el cigarro en el último tercio, pero también hay cambios adicionales y ese sabor de nibs de cacao se siente más intenso, pero no hay cambios adicionales y salvo una quemada más recta y una ceniza más larga, no hay cambios adicionales. Me toma una hora y 35 minutos fumar el Chillin’ Moose y ya al final no había mucho más que esperar ni apostar, pero al menos no se deformó ni había algo que me obligaba a dejarlo en el cenicero, así que simplemente lo seguí fumando hasta que no dio más, con una fortaleza e intensidad medias.

Para ser muy honesto, el Chillin’ Moose no es un gran cigarro, pero por un precio que rara vez supera los $4 por unidad, no tiene que ser un gran cigarro. Realmente es un cigarro competente en su categoría y esperar más de él sería tonto. Dicho lo anterior, su construcción es mucho mejor que su sabor, pero si lo incluyes en una actividad donde no buscas sabores sino simplemente algo que fumar, creo que es una muy buena opción.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: Foundry
Modelo: Chillin’ Moose
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Habano Rosado)
Capote: Ecuador (Sumatra)
Tripa: Nicaragua, República Dominicana , México (San Andrés), USA (Broadleaf)
Precio: $4,50
Puntuación: 83

Brandy: Adega Velha XO

El brandy Adega Velha se elaboró ​​por primera vez en 1971 y fue uno de los primeros brandies producidos en la región de Vinho Verde, en Portugal. La marca es propiedad de la familia Guedes, que lleva produciendo vino en la región desde 1870. Además del brandy XO, la empresa también produce un brandy de 6 años, llamado el Reserva, que reseñé hace poco, un vino de Oporto con un acabado de 13 años y un brandy de 30 años.

Esta versión XO lleva una edad declarada de 12 años, pero luego resulta que es un promedio de años, pues los líquidos contenidos se encuentran entre 8 y 18 años de edad, añejados en barricas de roble francés Limousin. Básicamente es una versión con más edad del Reserva, que lleva las uvas de varietales Vinhão, Amaral, Borraçal y Espadeiro. Es embotellado a 40% de alcohol.

Adega Velha XO bottle

En nariz tiene aromas dulces de frutas, vino de Oporto, frutos rojos como la frambuesa y la mora, pero deshidratadas, notas de chocolate negro y sorprendentemente poca madera.

Bastante franco, con esas notas de frutas dulces y ligeramente ácidas, aunque los frutos rojos esta vez se sienten más como frambuesas y arándanos. El retrogusto incluye un toque de chocolate negro y cerezas, pero es bastante corto.

El Adega Velha XO es definitivamente superior que el Reserva, pero no se siente especialmente más complejo, sino ligeramente más antiguo y no mucho más. El final es bastante corto y eso no lo ayuda y embotellado al 40% se siente más como un brandy endulzado que funciona como una buena introducción al brandy, pero no mucho más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Quinta da Aveleda
Nombre del Brandy: XO
Marca: Adega Velha
Origen: Portugal
Edad: 12 años
Precio: $70
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

Crowned Heads – Sfumato in C Major

Es bastante común que las marcas, no todas pero algunas, hagan blends y líneas específicas para algunos eventos alrededor del tabaco, como el PCA, TAA, CRA, entre varios otros. El Sfumato in C Major fue la propuesta exclusiva de Crowned Heads para la convención PCA 2022, disponible en una vitola única de 6¾ x 48 y con un blend que incluye una capa Connecticut ecuatoriana, capote Sumatra ecuatoriano y tripas de República Dominicana, Nicaragua y Perú. El cigarro es fabricado por Tabacalera Pichardo en Nicaragua. El nombre Sfumato viene de una técnica usada en pintura y desarrollada por Leonardo da Vinci, que consiste en suavizar el área entre colores para evitar las líneas rectas.

Un tabaco con capa Connecticut no suele ser lo habitual para una convención como PCA donde la gente pasa gran parte del día fumando distintos blends, muchos hechos exclusivamente para la convención y se hacen fuertes para que destaquen. Pero este Sfumato in C Major tiene aromas a chocolate con leche, menta, pimienta negra, citronela y vainilla sobre la capa y el pie, mientras que en la calada en frío hay notas mucho más tímidas a madera, chocolate, paja y canela.

El Sfumato in C Major comienza como suelen comenzar muchos cigarros tradicionales de capa Connecticut, con sabores suaves a chocolate con leche, dulce, tierra e incluso alguna nota de frutos secos, aunque no alcanzo a definirlos al inicio y es a mediados o casi bordeando con el tercio siguiente que se definen como avellanas. El cigarro se comporta casi predecible en el primer tercio, quemando bien, produciendo humo denso, pero con sabores muy sutiles y una fortaleza baja.

Para el segundo tercio tenemos algo más de complejidad y sabores mucho más agradables o al menos más notables, que incluyen citronela, nuez moscada, canela, chocolate, pimienta y vainilla. El retrogusto fuerte de vainilla y suave de pimienta, pero suficiente para mantener la fumada interesante. Para la mitad es esa nota ligeramente vegetal de citronela el sabor más intenso, pero combinado con conserva de limón y pimienta. El hecho que va quemando de maravilla y que el humo es denso también ayuda a que disfrute aún más de la fumada, especialmente porque al principio pensaba que iba a ser un cigarro muy sutil. La fortaleza llega a media, mientras que la intensidad comenzó el tercio en media pero finaliza en media-alta.

No sé de qué me apoyé en donde estaba, pero esa mancha de la mano no se me quitó para la foto, pero en el último tercio realmente no hay sabores nuevos, pero sí hay una mayor intensidad de los sabores existentes y simplemente siguen esa trayectoria que comenzó en algún punto del segundo tercio, con todos los sabores de citronela, nuez moscada, canela, chocolate, pimienta y vainilla, pero esta vez una mayor intensidad de la pimienta, al menos en el retrogusto. La quemada sigue siendo magistral y la fortaleza se ubica en media. Me toma cerca de una hora y 45 minutos fumar el Sfumato in C Major.

El Sjumato in C Major es un paseo de complejidad y un baño de humildad, especialmente porque en un principio mencionaba que no entiendo qué hace un cigarro Connecticut en el PCA, porque suelen ser suaves, y éste realmente no lo es. Sí tiene algunos de los temas que suelen tener estos cigarros y la intensidad parece llegar a su cúspide en el punto medio, muy a tono con la tendencia que mantienen muchos cigarros con esta capa, pero aunque es el momento más intenso del cigarro, la fortaleza se mantiene en el mismo tono y el Sfumato in C Major es cualquier cosa menos suave. Los sabores son los típicos de la capa y hasta ese momento es, efectivamente, un Connecticut, pero para nada es un cigarro suave. Sin embargo, tiene la fuerza que funciona para un paladar menos experimentado, pero la complejidad para un fumador con experiencia y eso hace del Sfumato in C Major un cigarro versátil y muy bueno.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Pichardo
Marca: Crowned Heads
Modelo: Sfumato in C Major
Dimensiones: 6¾ x 48
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Ecuador (Sumatra)
Tripa: Nicaragua, República Dominicana, Perú
Precio: $11,00
Puntuación: 91