Crowned Heads – Four Kicks Mule Kick LE 2022

Creo que he mencionado esto antes, pero dado que a la hora de visitar un blog rara vez vas a ver a lo que hace referencia una publicación, lo repito aquí. Pero casi todos los productos de Crowned Heads tienen una historia detrás del nombre. En el caso de Four Kicks, se trata de una canción de Kings of Leon, que Jon Huber dice que le alienta para seguir adelante. En el caso del Mule Kick, es un ejercicio que le explicó Ernesto Perez Carrillo. Como ambos llevan la palabra kick, los unieron para ilustrar una edición limitada de este cigarro. Efectivamente, la EL del Four Kicks existe desde 2012, pero no volvió a aparecer sino hasta 2017 y desde entonces ha salido todos los años, exceptuando 2021. Esta edición limitada ha variado sus capas, incluyendo Habano, Sumatra, Broadleaf y, en este 2022, San Andrés mexicano. Además, es la edición limitada que mayor cantidad de unidades incluye, que son 40 mil. En ediciones anteriores rondaba los 20, 25 y 30 mil. Todos los años que ha salido ha sido con las mismas dimensiones: 5,875 x 52.

Es mi segunda vez con una de esta ediciones limitadas, la primera en 2018 aunque desde entonces también he probado el Capa Especial, que fue una edición limitada de 2021, pero no con el nombre Mule Kick. También esta edición ha sido la más cara, con un precio de $11,95 por unidad. Pero dicha unidad se ve muy atractiva, con una capa bastante oscura, brillante y áspera, pero una sensación rígida y bien empacado. Los aromas son afrutados, como de mermelada y madera, mientras que la calada en frío presenta mermelada y tierra mojada, al igual que notas dulces envolventes. El tiro se siente ligeramente apretado, pero como estoy fumando en una terraza y hay una ligera brisa, es algo que no me importa del todo.

Comenzamos bien, típicamente, con sabores intensos de tierra mojada y pimienta, café mocha y el inevitable chocolate intenso que caracteriza el terroir mexicano. Pero ciertamente esas notas intensas y abundantes parecen diluirse un poco llegando a finales del primer tercio, no porque sean suaves per se, sino más porque es a lo que estoy acostumbrado con este producto, incluso si no es algo que he fumado con extrema regularidad. Hacia el final del tercio los sabores que se destacan son de tierra y pimienta, pero esos sabores más agradables de chocolate y café parecen haberse diluido y eso no me agrada del todo. En construcción se ve muy bien, con un anillo de combustión muy decente, ceniza casi sólida (aunque unos segundos después de hacer la foto me cayó encima) y humo abundante por el pie, pero por la cabeza no sale tanto gracias a que el tiro es más apretado de lo que debería.

Durante el segundo tercio se mantiene esa tendencia que caracterizó el final del primero, con solamente los sabores de tierra y pimienta en el cigarro, siendo este último el que domina la fumada en paladar y retrogusto, y no es sino hasta la mitad del cigarro que comienza a evolucionar un poco más, con sabores de leña y nuevamente chocolate, pero este se siente muy sutil. Afortunadamente quema mejor y me lleva a pensar que esa ausencia de sabores no se tratan de un problema de quemado, aunque el tiro sigue igual, sino que es la esencia del cigarro. Como que este capote y tripa, que son los mismos del Four Kicks tradicional, no van a dar mucho más de intensidad a los sabores que se aprecian en la capa. Pero de resto se comporta muy bien y el anillo de combustión está correcto.

Pero en medio de esta experiencia y esperando apreciar mejores sabores más adelante, se me olvida tomarle fotos del último tercio. Lo cual tampoco parece haber sido un problema, pues la última sección se parece mucho a la segunda, que se parecía un poco a la primera. El Four Kicks Mule Kick LE 2022 terminó siendo un cigarro más, quizá una edición limitada innecesaria, que solo lanzaron porque es tradición pero no una combinación de sabores que se hizo agradable o que mejoró lo que ya era un gran cigarro. Hay días en que uno no está para fumar o que las experiencias, subjetivas siempre, simplemente no están a la altura. Aunque el ambiente estaba agradable, la conversación también y el cigarro no estaba malo, la alineación de todo no terminó de encajar y la experiencia no fue la mejor. Para otro momento y otro cigarro será, pues este siendo tan limitado no creo que repita.

Drew Estate – Factory Smokes Sungrown

Muy para sorpresa de muchos, el mercado de cigarros ‘baratos’ es muy competitivo y muy grande. Es un segmento en el que muchas marcas no compiten con su marca «original», sino con submarcas que crean solamente para este mercado, no vaya a ser que su producto se haga famoso por ser barato y luego tengan que cambiar todo el mercadeo. Pero en sí, es un mercado competitivo porque la gente suele ser muy quisquillosa con la relación precio valor y para que el producto funcione, pues tiene que ser barato y por sencillo que suene, no es fácil hacer bien un cigarro barato, especialmente cuando ese cigarro barato tiene que ser mejor que otros cigarros baratos. Por otro lado está el tema de la construcción, que debe ser buena y consistente, y nuevamente en un producto barato no es tan fácil. Por último está el tema que estos son productos que rara vez se venden al detal o en paquetes menores a 5 cigarros, por lo que quien lo prueba debe comprometerse a una cantidad que le va a durar un mínimo de una semana antes de lanzarse con otro producto. Además, está el hecho de las distintas nomenclaturas de estos cigarros baratos, que incluyen segundos, rechazados, tripa larga, tripa corta, sandwich y demás. Es un segmento complicado y muy competido, en donde los productos rara vez superan los $3 por unidad.

Quizá lo más importante de este mercado de los cigarros baratos, es que carecen de esta ostentosidad que muchas veces acompaña al mundo del tabaco. Esto ha hecho que no hayan tantas marcas que incursionen en el segmento, sobre todo porque la producción de quienes están es bastante alta. Por lo mismo, Drew Estate como empresa de renombre y de gran envergadura, no podía simplemente lanzar un solo producto para competir aquí y es la razón por la que existen cuatro productos bajo el esquema de Factory Smokes de Drew Estate: Sungrown, Maduro, Shade y Sweet. Los más caros alcanzan un promedio de precio alrededor de $2,75 y por ello realmente no es mucho lo que puedes exigir, pero insisto, con estos niveles de competencia en el segmento, no puedes ser un cigarro demasiado sencillo tampoco. Pero una cosa sí es cierta, en apariencia el cigarro es elegante y este lo confundí con el Connecticut pues es bastante clara la capa, casi lisa pero con varias venas y nada de apariencia oleosa. La capa tiene aromas interesantes a madera de cedro, establo, cuero y paja, mientras que la calada en frío presenta aserrín, tierra y chocolate negro.

Yo siempre pensaba que estos Factory Smokes eran de tripa corta o al menos de sandwich, pero no he leído nada al respecto. Su evolución lo dirá, pero por lo pronto comienza con fuertes notas de tierra mojada, que no son necesariamente las más agradables porque más bien tienen un toque ácido. También hay paja, madera, canela y un toque de chocolate, mientras que en el retrogusto hay vainilla y poca pimienta, pero ninguno con la capacidad de sr considerados fuertes o siquiera por encima de medios. El tiro es un toque más apretado de lo que considero ideal, pero quema muy bien y su ceniza es blanca y muy bien compactada. Intensidad es baja y la fortaleza es media-baja.

No son grandes los cambios en el segundo tercio, lo que confirmaría mi teoría de que es de tripa corta o al menos es un sandwich, aunque lo piqué con la doble hojilla y eso será la prueba más efectiva, especialmente en el último tercio, pero de momento no hay grandes problemas en cada calada. La tierra sigue siendo un sabor dominante y los secundarios siguen siendo madera, chocolate y paja, con notas de vainilla y pimienta en el retrogusto, y todos en una intensidad más o menos igual que el tercio anterior. Construcción es igual también y en verdad que si no fuese por los 45 minutos que le he invertido al cigarro, diría que todavía estoy en el primer tercio, pues la fortaleza sigue siendo media-baja y su intensidad baja.

Si crees que los sabores del Factory Smokes Sungrown en el último tercio son los mismos de los tercios previos, estarías en lo cierto. El único cambio es que los sabores secundarios tienen distintas intensidades, pero el dominante sigue siendo de tierra y los demás siguen siendo los mismos, En el retrogusto ya no hay vainilla, aunque quizá sea porque la pimienta se ha hecho más fuerte y domina a los sabores más suaves. Es en esta última sección cuando la quemada se hace un poco problemática, pero nada que un retoque a tiempo no pueda resolver, así que no hay mayor problema. Efectivamente, tengo trocitos de tabaco en los dientes después de cada calada, pero no son tantos como si se tratara de un cigarro de tripa corta y lo que queda de cigarro no se deforma tanto, así que termino pensando que el cigarro es lo que se conoce como sandwich, que es una mezcla de tripa larga y tripa corta. Luego de tan solo una hora y 20 minutos, este Factory Smokes llega a su fin.

Comencé este cigarro un poco con el pie izquierdo, o al menos antes de encenderlo ya le tenía idea. Lo que pasó fue que un amigo me prometió que me iba a dar dos Powstanie Broadleaf y cuando llegó la hora de la entrega, solo me dio uno y este Factory Smokes, diciendo que como a mí me gusta probar cigarros distintos, pues quiso darme dos cigarros distintos. Dado que no es el primer Factory Smokes que fumaba, ya sabía más o menos qué esperar de él y no era nada que me llamara la atención. Pero igual lo encendí y lo probé y determiné que, efectivamente, no es un cigarrazo ni algo que llame mucho la atención para fumar y degustar, pero como segundo o tercer cigarro, como algo para fumar en la playa o algo para simplemente echar humo, está muy bien. Cualquier propósito más allá es exigirle algo que no te puede dar. No tiene grandes sabores ni intensidades ni complejidad, ni es interesante, pero si estás claro de lo que es y de su costo, te puede sorprender.

Ron: Diplomático Ambassador

En Venezuela tenemos un refrán que dice: nadie es profeta en su tierra. Esto quiere decir que hay que salir de tu país para ser reconocido como algo bueno. Por ello muchas marcas venezolanas buscan triunfar afuera para ganarse un reconocimiento interno y así es como vemos tantas campañas de rones diciendo que se ganaron tal o cual medalla en algún festival internacional. En Venezuela no tenemos festivales, pero sí tenemos el gusto de cada venezolano, pero eso no genera dinero.

Como tantos rones de alta gama, el objetivo de Diplomático es el exterior de Venezuela. Esto se ve en el ejemplo de que muchos de sus productos son lanzados en otros países antes que Venezuela, como el Selección de Familia y la mayoría de los Single Vintage, cuyo costo dentro de Venezuela es fácilmente entre 50 y 80% superior. Como muestra máxima, el Ambassador cuesta alrededor de $200 fuera de Venezuela, mientras que aquí cuesta $400.

Pero en una reciente cata en la terraza de Rumbullion Club tuvimos la oportunidad de degustar un par de rones de alta gama venezolanos. Uno de ellos, el Carupano Legendario y este fue el otro. Una gran parte del costo de este producto y de Legendario se va en la botella. La tapa del Ambassador pesa fácilmente unos 300 gramos.

Ambassador fue lanzado en 2011 y es un blend de alcoholes destilados exclusivamente en alambique a partir de miel de caña únicamente. Estos alcoholes son añejados 12 años en barricas de roble blanco americano exbourbon y luego pasados por barricas ex Pedro Ximenez durante 2 años adicionales. El producto final es embotellado a 47% de alcohol, lo cual es muy respetable. Según la marca, no tiene aditivos ni endulzantes ni colorantes.

En color es mucho más oscuro que los otros productos de Diplomático y con un movimiento rápido dentro de la copa me toma casi dos minutos comenzar a ver lágrimas descender. Pero por otro lado, los aromas me cautivan mucho antes de acercarme la copa a la nariz, con notas de pasas, caramelo, madera, nueces garrapiñadas y cáscara de limón amarillo. Aunque hay notas que aprecio como dulces en nariz, no son las que relacionaría con pasas o con Pedro Ximénez. Pero ciertamente es distintivo.

En boca sí destacan las notas propias del PX, pero son rápidamente acompañadas por una frescura mentolada como de pino, seguida de roble y notas perfumadas. También hay notas de madera que me recuerdan a un lápiz, cedro y madera de pino, le acompaña pimienta negra, regaliz, canela y nuez moscada. Finalmente hay notas frutales de dátiles e higos. El retrogusto incluye la nota dulce de pasas con sabores más indicativos de un vino PX, que no es solamente pasas.

El Diplomático Ambassador ciertamente es «la tapa del frasco» de la marca, con sabores que superan o igualan a las mejores experiencias que he tenido con el ron de Don Juancho. ¿Esa experiencia vale $400? No. Tampoco vale $200. Creo que por $100 menos puedes tener una experiencia milimétricamente menor y por ese precio te puedes comprar dos botellas de Single Vintage 2007, por ejemplo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilerías Unidas, S.A. (DUSA)
Nombre del Ron: Ambassador
Marca: Diplomático
Origen: Venezuela
Materia prima: Miel de caña
Edad: 12+2 años
Precio: $200
Densidad alcohólica: 47%
Puntuación: 93

La Palina – Classic Natural

Luego del rediseño y reblend de muchos de sus productos de la línea Classic a principios de 2017, La Palina decidió crear un producto dentro de esta línea llamado Natural a mediados de ese mismo año. Casi tres años después, en diciembre de 2019, decidieron rediseñar las anillas de la línea, con algo más clásico, valga la redundancia. Se trata de una serie de anillas con el mismo motivo pero diferente color, que en el caso de este Natural, lleva el color morado. Las imágenes evocan tiempos más clásicos y están más alineadas con el resto de los productos de la marca, sobre todo las líneas de colores, como Blue Label, Black Label, Bronze Label, etc. No obstante, los diseños de las anillas de Fuego Verde y Nicaragua Oscuro/Connecticut siguen teniendo su identidad propia, aunque hace unos meses vi una tremenda oferta del Nicaragua Connecticut, porque tiene la anilla «vieja». No he visto la nueva, pero no me impresionaría ver una propuesta diferente en los próximos meses.

Es importante destacar que los cuatro productos de esta línea Classic tienen la misma receta de tripa hondureña, dominicana y nicaragüense bajo capote dominicano, todos fabricados en Danlí, Honduras. La diferencia la hacen las cuatro opciones de capa y claro, el color de la anilla. Sí cabe destacar que mientras la mayoría de las marcas incluye Maduro, Connecticut y Habano en sus líneas como productos básicos, La Palina incluyó uno llamado Rosado y este llamado Natural, pero ninguno llamado Habano. No obstante, tanto Natural como Rosado son distintas variaciones de la capa Habano, siendo el Natural la más fiel al original y Rosado una variación más rojiza o lo que suele conocerse como Colorado. Pero la capa es brillante y bastante uniforme, más de lo que esperaría para un cigarro cuyo precio ronda los 5 a 7 dólares. Los aromas son sencillos, a paja y grama, muy similares en el pie. La calada en frío mantiene estos como principales y notas más suaves de caramelo y nueces.

Este Natural comienza con cantidades considerables de pimienta, pero también más intensas de notas dulces y cremosas, galletas danesas, vainilla y canela. En el retrogusto destaca una nota suave de pimienta y una más abundante de clavo, pero que afortunadamente no es continua. A lo largo del tercio aparece un sabor de cuero y algo más herbáceo, como espárragos o paja verde. El primer tercio se acaba más rápido de lo que quisiera, o posiblemente sea que me distraje un poco, pero porque no hubo grandes momentos en la fumada. La construcción es muy buena y el humo abundante en cada calada.

El segundo tercio destaca más sabores de madera, mientras que los de pimienta siguen siendo una parte importante del cigarro, pero también es cremoso, con nueces y vainilla. Mientras voy fumando, al superar la mitad aparece una nota mineral que se va transformando en tierra mojada, aunque es un sabor secundario y que, al menos dentro del tercio, no destaca mucho más allá. El anillo de combustión se mantiene muy bien, mientras que la intensidad de los sabores es media-baja con una fortaleza media. Pero humo abundante y ninguna queja en cuanto a construcción.

El último tercio mantiene los mejores sabores de los anteriores, con mucha madera y caramelo, vainilla y nueces, y perdiendo la tierra mojada, el clavo y el cuero. En el camino perdimos a las galletas danesas y la canela también, lo cual es un poco triste, pero al menos no tenemos un último tercio «triste» en el que los sabores se despiden mucho antes que el cigarro. Sí hay un componente de nicotina que le aumenta un poco la fortaleza al cigarro, pero la pimienta también es algo más agresiva, y son ambos estos indicativos los que me llevan a concluir que es hora de dejar el cigarro a un lado, una hora 25 minutos luego de haber encendido al La Palina Classic Natural.

El Classic Natural es un muy buen cigarro a un excelente precio y con la anilla nueva se ve incluso mejor, porque ya se puede diferenciar más del resto del mercado. Pese a que su diseño es más clásico, el mercado ha optado a diseños más modernos y destaca en un anaquel. Pero sus sabores, aunque sabrosos, no son abundantes ni diferentes. Si hubiese probado este cigarro en su diseño de hace unos 5 años, quizá no me habría parecido gran cosa que destacar, pero el hecho que se mantenga con sabores clásicos y su imagen también lo sea habla mucho sobre lo que la marca es y lo que pretende ser. Es un tremendo producto, del que espero probar más veces, porque su precio además asegura que tenerlo no es una renta. Un buen ejemplo de lo que se puede hacer con poco y una razón más para no dejarse guiar por el precio a la hora de pensar si un cigarro es bueno o malo.

Ron: Ocumare Sicanos

En la primera semana de junio de este año tuve la oportunidad de ser parte de un evento de lanzamiento de habanos en Venezuela. Más específicamente, el lanzamiento de Kukenan Tobacco como distribuidor oficial de Habanos SA para este país. La parte que hice en ese evento fue crear el maridaje final con el que acompañaríamos el habano que íbamos a fumar esa noche: un Partagas Serie E No. 2.

Dado que este habano comienza suave y termina con una fortaleza destacable, durante el primer tercio recomendé una copa de Pedro Ximénez, que le quedó muy bien. Al segundo tercio un Macallan 15 recién sacado del congelador, cuya propiedad melosa por la baja temperatura, le daba un perfil idóneo. Para el último tercio recomendé ron venezolano y aunque no voy a decir cuál recomendé porque al final no se puso, el hecho es que los amigos de Kukenan Tobacco me dijeron que ellos se encargaban de conseguir el ron. Ese ron era Ocumare Sicanos.

En el momento que lo probé quedé impactado por su calidad. Tanto que quise comprar una botella en ese momento y fue con algo de desilusión que noté que la etiqueta dice Prohibida Su Venta. Se trata de una reserva familiar de la marca, que incluso para sus empleados es complicado conseguirla. Lo sé porque tengo un amigo que trabaja ahí en un cargo importante y ha sido imposible conseguirla.

Pero hace unas semanas, cuando hacía el curso de Habanos Jr. y Habanos Sr., que también era organizado por Kukenan Tobacco, me llamó la atención cuando me dijeron que no solo iban a dejarnos degustar el Sicanos, sino que los dueños de la marca estarían presentes y nos explicarían un poco sobre el producto.

Quizá para alguien que no sepa de ron o no lo conociera, decir que te van a poner un ron que no has probado antes tendría una relevancia limitada. Pero el hecho que ya lo había probado antes y que quería tenerlo me llevó a sacar rápidamente mi cuaderno para anotar las impresiones del ron.

En primer lugar, Sicanos es el nombre de los primeros pobladores de la isla de Sicilia, quienes ocuparon la parte central de la isla en algún momento de la Edad de Bronce. Anteriormente vivían en Iberia, cerca del río Sicano que fue de donde tomaron su nombre, y unas cuatro generaciones antes de la guerra de Troya, comenzaron a invadir Trinacria, lo que hoy en día es Sicilia. Con respecto al nombre de estos hombres, hay historiadores que proponen que el río Sicano en realidad era el río Sequana, que hoy en día es el Sena. ¿Pero cómo llegaron los que poblaban el área que hoy es España hasta esta isla al extremo sur de Italia? Con la ampliación de Iberia hasta el río Ródano, ubicado en Europa Central, se ocupó una gran área que era cercana a esta zona.

Pero el ron…

En el extremo inferior de la etiqueta de la botella se puede observar que está asignada a Kukenan y sobre ello la leyenda de que está Prohibida Su Venta. Sobre ello se observa que es un ron que tiene hasta 18 años de añejamiento y la explicación de uno de sus dueños es que un ron que solamente contiene líquido de esa edad es muy amargo y desagradable al gusto, por lo que es necesario hacer un blend con rones más jóvenes y es ahí donde la pericia de su master blender, Andrés Contreras, se destaca.

Se trata de un líquido caoba oscuro, de alta densidad y lágrimas muy lentas y separadas que descienden por el interior de la copa. Los aromas son abundantes y ricos a cacao (no chocolate, sino más como cacao puro), madera, melaza, dulce de leche, específicamente una variedad venezolana que lo combina con papelón (panela) para darle un toque más dulce y menos cremoso/vainilla. También tiene notas herbáceas como de estragón.

En boca es abundante de notas ricas, cremosas y envolventes. Se sienten sabores a pasas, madera, mermelada de naranja amarga, chocolate, banana en conserva y chocolate negro. El retrogusto incluye ese mismo chocolate negro con cáscara de naranja y dulce de leche. Pero no es un ron necesariamente dulce, sino más bien meloso y bastante complejo, con alta permanencia y una largura que apenas si alcanza la garganta.

Como he dicho en otras ocasiones, sería injusto colocarle una puntuación a un producto que no se vende o que es tan limitado que lo hace inexistente en el mercado. Ocumare Sicanos es todo eso, pero es una maravilla de ron venezolano y al mismo tiempo una lástima que no se comercialice en el país. Es un tema de lo limitado del producto, sin duda. Pero si le colocara puntuación, sería un 94 o más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Complejo Industrial Licorero del Centro, C.A.
Nombre del Ron: Sicanos
Marca: Ocumare
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: hasta 18 años
Precio: Prohibida su venta
Densidad alcohólica: 40%

Jake Wyatt – Herbert Spencer

En este blog todos aprendemos y yo aprendí un poco al investigar sobre este cigarro y su nombre. En lo personal me parece que Herbert Spencer suena como Fernando Fernandez o Gonzalo Gonzalez, pero resulta que es una persona conocida. Incluso, más conocida de lo que creerías. Se le ha llamado uno de los pensadores más influyentes del siglo 19, pero que simplemente no tenía el carisma de otros como Darwin o Marx. El término que usamos mucho hoy en día como «supervivencia del más apto» siempre hemos asumido (o yo siempre asumí) que venía de Darwin y su selección natural de las especies. Pero el término es de Herbert Spencer, interpretando los hallazgos de Darwin. Pero hablando del cigarro y de la marca, es un esfuerzo conjunto entre Neil Garcia y Gerard Abajian, lanzado en febrero de 2020 con seis líneas, todas con diseños raros en la capa. Aunque me confieso que esas capas me generan rechazo y lo máximo que puedo soportar es un barber pole, porque sus sabores tienden a variar mucho y no se define por ninguno.

Pero hablemos de lo que sí hay en este Herbert Spencer y es una mayoría de capa San Andrés mexicana, con pequeños retazos de Connecticut ecuatoriano, sobre capote y tripa dominicanos. Está disponible en 4 vitolas distintas de producción regular y una quinta limitada. No estoy seguro a qué corresponde el diseño de las líneas Connecticut en el cigarro, pero se ven muy singulares y distintas, como suele ser el caso. Cada vez veo más diseños sobre cigarros y todavía no sé si me gustan del todo, pues con excepción de los barber pole, el cigarro debe estar completamente cubierto de la capa más dominante y tiene pequeños trozos pegados de las capas menos abundantes, que son las que hacen el diseño. Los aromas de la capa son algo dulces y con nueces, mientras que en el pie se repiten estas nueces, aunque menos dulces y más aromáticas. Finalmente en la calada en frío se aprecian nuevamente nueces, pero también un toque herbáceo como de grama y tierra seca.

El tiro no es exactamente como me gusta y aunque puedo sobrevivir y no tener problemas con un tiro ligeramente apretado, el Herbert Spencer parece variar ese tiro regularmente, por lo que le doy algunos puntos de presión a todo lo largo y cuando me lo llevo a la boca le hago presión con los labios. Esta especie de masaje tuve que hacerla durante toda la fumada, pero valió la pena, porque desde las primeras caladas los sabores a tierra mojada son abundantes, aunque el humo no lo sea. También hay sabores de nueces y melaza, con menor intensidad, pero es en el retrogusto donde hay marcas más notables, destacando sabores a nueces, mango, cítrico y una sensación metálica que no es agradable y creo que es dada por la pequeña dosis de Connecticut, o al menos en mi experiencia hay cigarros con capa Connecticut que tienden hacia la nota metálica. La intensidad de los sabores es media-baja, con una fortaleza media y una quemada muy correcta, que espero se mantenga y con este tiro cualquier cosa es posible.

La verdad es que el primer tercio era una mezcla de sabores sin aparente liderato en las intensidades, o al menos eso parece por la intensidad general del cigarro y en comparación con el segundo tercio, en donde se hace realmente el sabor dominante, aunque también sucede porque el resto de los sabores, tanto remanentes del tercio anterior o nuevos de este, tienden a suavizarse bastante y desaparecer, sobre todo esas notas frutales tan llamativas. La nota metálica se mete en el paladar también, junto con notas florales, cítrico y madera, pero esos sabores y aromas de nueces, tan abundantes en frío y con presencia tan marcada en el primer tercio, desaparecieron por completo para cuando el segundo tercio llega. La intensidad se coloca en media, por alguno que otro sabor que se siente más presente y por tanto está algo por encima que en el tercio anterior, pero no por ello diría que el cigarro está más sabroso. La fortaleza sigue en media y de ahí ni parece querer moverse. El anillo de combustión es más o menos recto, o al menos en la foto sale bien, pero hasta el momento no ha requerido retoques.

Para el último tercio no hay mayores cambios, salvo el regreso de los sabores de nueces, principalmente en el retrogusto. Lamentablemente, los sabores de tierra y metal son los principales en el paladar y aunque un sabor de tierra puede ser agradable en un cigarro, la nota metálica no lo es y junto con la tierra hace que el cigarro se sienta predominantemente mineral. Hay notas sutiles de frutos rojos, pero no se mantienen mucho tiempo y luego de un rato me pregunto si realmente estaban ahí o si era un tema que quería que la experiencia mejorara. Curiosamente, cuando quité la anilla, su forma quedó marcada sobre la capa y aunque esto no aparece en ninguna imagen, sí quería mostrarlo en el último tercio, pero gracias a mi super memoria, pues no le hice foto de eso. El anillo de combustión también se deteriora en la recta final y el Herbert Spencer me demuestra por todos los medios que era al final del segundo tercio cuando debía dejarlo. Cuando marco una hora y 20 minutos, hago exactamente eso.

Hay pocos indicadores que justifiquen estos diseños locos en un cigarro y aunque trato de no dejarme llevar por mis prejuicios hacia estos diseños, la realidad es que hay muy pocos ejemplos que me hagan pensar distinto. El Herbert Spencer, con su nombre tan misterioso e influyente luego de un poco de investigación, ciertamente es un cigarro que me tenía intrigado y en mi humidor se notaba mucho. Pero hay quienes piensan que uno a veces le coge ideas a una marca y es imposible variar las puntuaciones, algo que me pasa regularmente con AJ Fernandez o Espinosa, que sus puntuaciones son algo consistentes. Este es el tercer cigarro de esta marca que pruebo. Al primero le di un 74, al segundo un 82 y este estará muy cercano a esos. En realidad no es un tema hacia la marca y al que le di un 82 realmente quería que me gustara más, pero en el caso del Herbert Spencer, es un buen cigarro la primera mitad de la fumada, pero cuando superé el ecuador y el cigarro se podía hacer más intenso y mejorar la densidad de sus sabores, hizo lo completamente opuesto y se puso más suave y sus sabores menos agradables, intensificando los que no debía. Va a ser difícil convencerme de darle una cuarta oportunidad a la marca, pero si llega por un pack mensual, lo haré.

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