Si a estas alturas de la vida no sabes lo que es wasabi, te lo voy a explicar. Bueno, en verdad es bastante majadero asumir que todo el mundo sabe lo que es wasabi, principalmente porque el corrector de WordPress no me lo corrige, pero también porque en Venezuela el sushi ha existido como opción de comida rápida desde hace más de 20 años y todos descubrimos hace tiempo lo que era el wasabi. Pero aunque todos lo conocemos como una especie de crema que se come con el sushi, en su forma original el wasabi es una raíz que se sirve con el sushi o el sashimi, y es intensamente picante aunque de duración relativamente corta. Incluso, esa pasta verde que sirven en la mayoría de los restaurantes japoneses no es wasabi en forma pura, sino más una mezcla de wasabi, mostaza, rábano, almidón y colorante verde o polvo de espinaca. Puesto que el sabor picante tiende a ser algo que acompaña a los tabacos originarios de Nicaragua y el verde de la pasta es muy parecido al verde de la capa candela, no debe haber sido muy difícil adivinar el propósito de este cigarro. Además, es un lancero.

Como es bastante obvio, el Wasabi tiene una capa candela que tiene un verde muy característico, sin ser especialmente brillante. Revisando a detalle, ese verde tiene pequeños puntos marrones también, pero la perilla es de hoja habano, aunque para el momento de picarlo queda prácticamente eliminada. La anilla, aunque pequeña, da esos aires de tipografía japonesa que podríamos relacionar con el wasabi por ser algo que se usa en la gastronomía de ese país. La capa tiene aromas a grama y no mucho más, mientras que en el pequeño pie de cepo 38 se aprecian notas pimientas y dulces. En la calada en frío noto que si bien queda una de capa habano más grande de lo que esperaba, los aromas que se aprecian son una combinación de menta con chocolate, pero también pimienta.

Lejos de querer mencionar el sabor de wasabi cuando fumo este cigarro, sí puedo destacar que la sensación picante es prevalente, que comienza como pimienta negra pero rápidamente da un matiz más vegetal en esa sensación. Pero son esos sabores los que se destacan como los más abundantes en el cigarro, o al menos en este primer tercio y especialmente en el retrogusto. Es cuando me aproximo al final de esta primera sección que los sabores comienzan a cambiar a algo más terroso, pero en general con pocos cambios. La fortaleza es media-alta, con una intensidad media, que pareciera ir ascendiendo también. En cuando a la quemada, no es recta, pero no requiere ajustes y con estos cepos tan pequeños es difícil mantener una ceniza, pero al menos no se cae sola y sin previo aviso.

En el segundo tercio hay menos indicios de lo que me llevaría a decir que sabe a wasabi, pues los sabores de tierra tienen mayor participación en el perfil, pero también hay sabores de hojas secas y madera vieja, pero al mismo tiempo el sabor herbáceo tan típico de las capas candela pareciera estar mucho menos presente. Tiene momentos en que pareciera que la quemada va a fallar y el humo comienza a desvariar, pero esto solo significa que lo estoy dejando descansar mucho tiempo, aparentemente pues siempre que lo mantenga con caladas más seguidas, se mantiene encendido y no me da mayor problema ni me castiga en el sabor. Este medio apagado que sufre también hace que la quemada y la ceniza se mantengan irregulares, pero es de esperarse que efectivamente no sea una fumada perfecta si la quemada no lo es.

En el último tercio regresan esas notas picantes agresivas y explosivas, tal como el sabor que destaca en su anilla y la fortaleza se coloca en alta para esta recta final, pero no tarda mucho en perder ese sabor de wasabi e inclinarse a algo más de pimienta negra, como al principio de la fumada. Los problemas de combustión no desaparecen, por lo que no me despego del encendedor, pero siempre que haya caladas regulares, el cigarro se mantiene encendido. Para mi sorpresa aparecen sabores nuevos, incluyendo uno de café y esa sensación de grama tan típica de una capa candela, lo que le da una frescura al sabor y evita que la intensidad se coloque en alta, junto con los mismos sabores de tierra que han estado presentes en casi toda la fumada. En total, es una hora y 35 minutos lo que me toma fumar este Wasabi hasta el final, en donde no se calentó tanto como esperaba y para el momento en que lo dejo en el cenicero ya no quedaba mucho por aprovechar.
Contrario a muchos de los candela que he fumado, la sensación después de fumar el Wasabi no era como si hubiese comido un kilo de espárragos, pero al contrario de muchos candelas éste es algo más fuerte y no necesariamente por la pimienta, sino que la fumada en sí se sintió intensa, posiblemente por el factor nicotina. Afortunadamente la marca tampoco hace gran alarde de que tiene capa candela ni que es una versión distinta de candela ni que se trata de un cigarro notablemente fuerte, pero más bien se trata de una fumada elegante, aunque la anilla no lo demuestre, que se siente verdosa y picante en el primer tercio, pero que luego se convierte en una combinación de tierra y pimienta. Pero sin duda es un cigarro que llama la atención y uno que será parte de la conversación que tengas con quien decidas fumarlo.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Zona
Marca: Espinosa
Modelo: Wasabi
Dimensiones: 7½ x 38
Tamaño: Lancero
Origen: Nicaragua
Capa: Honduras (Candela), Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 85
2 comentarios sobre “Espinosa – Wasabi (Lancero)”