Montecristo – Supremos EL 2019

El único problema aparente cuando alguien te obsequia un habano es saber si es original pero igual saber agradecer el gesto del regalo, sin importar el cigarro. En esa vena, he recibido varios obsequios similares de amigos, algunos más obvios que otros, y en donde regularmente me encuentro con la disyuntiva de la originalidad del producto antes de encenderlo. La persona que me obsequió este lo ha hecho con otros, originales y no, por lo que cada vez que voy a encender uno de sus regalos, tomo la previsión de interpretarlo como una cata para reseña, tomo las fotos previas y anoto mis impresiones. Inequívocamente, es en las primeras caladas una vez encendido que noto si es original o no, y en este caso es genuino. Sin embargo, se trata de un cigarro que es parte de esta tendencia de los habanos de ir por cepos más grandes, que no me termina de convencer.

Las Ediciones Limitadas de Habanos son exactamente eso, con hojas añejadas al menos dos años. Cada año se lanzan tres ediciones limitadas y para 2019 las otras dos fueron el Ramón Allones Allones No. 2 y Quai d’Orsay Senadores. Las diferencias principales radican en precio y que la posibilidad de serlo está abierta a prácticamente todas las marcas, mientras que ediciones como Regionales, Reserva y Gran Reserva son más exclusivas de algunas marcas. El Supremos lleva lo que posiblemente sea el cepo de mayor tamaño de la marca, aunque hay otros que han compartido el mismo cepo, al menos en parejos. Sus medidas de 5⅛ x 55 lo hacen un Montesco en galera, una vitola creada originalmente para el Romeo y Julieta Wide Churchill. La capa no es la más bonita que vas a ver, pues tiene varias venas e imperfecciones, pero notas agradables a establo, cuero y algo dulce. En el pie las notas de chocolate son las principales en el pie, seguidas de notas cárnicas y canela, mientras que el toque apretado en el tiro, tan típico ya, me permite apreciar notas suaves de cáscara cítrica y chocolate.

El Supremos EL 2019 comienza algo raro, no porque sea desagradable porque no lo es, sino con sabores que se sienten divorciados. La mayoría son agradables, con notas de nueces, esa nota cárnica que sentí en frío, notas florales y un toque de pimienta, pero en la mayor parte del tercio pareciera que falta un elemento que permita a estos sabores fluir, como una nota dulce que permita apreciarlos mejor y encontrarle mayor complejidad. Pero durante este tercio se sienten separados, aunque en el retrogusto es donde parece estar esa complejidad esquiva y esas notas cárnicas son las que ofrecen esa complejidad, afortunadamente sin el aditivo dulce, pero con notas de pimientas y un toque de especias. El tiro es ligeramente apretado, aunque mejor lo llamaría firme y nada fuera de lo normal, con una fortaleza media-baja y una intensidad media. Buena ceniza que solo se cae después de estímulo propio.

Me agarra la noche con el cigarro y el sabor principal en el segundo tercio es de nueces, con mantequilla de maní y notas suaves de chocolate con leche. El retrogusto tiene esa nota cárnica y pimienta, con un mayor énfasis del primero, pero al superar el punto medio del cigarro también me encuentro con nueces y canela en ese retrogusto. La intensidad llega a media-alta en este tercio, con una fortaleza media. Ese sabor de mantequilla de maní, junto con las nueces hacen de este cigarro una prueba de frutos secos, mientras que el resto de los sabores se amalgama muy bien a este perfil y le da una complejidad adicional. Sorprende lo bien que quema, así que este tiro no me preocupa en lo absoluto.

El último tercio es sorprendentemente distinto a los anteriores y no en tono negativo, sino simplemente diferente. Los sabores de frutos secos siguen ahí, aunque es principalmente el de nueces, pues el de mantequilla de maní no parece presente, pero ninguno es el de mayor intensidad. Los sabores cárnicos también están presentes, incluso en el paladar, pero la mayor intensidad viene de un sabor de pan o más bien como de pretzel y la pimienta también termina desapareciendo, sustituida por notas de tiza. Pero el retrogusto tiene cuero, tierra y canela, que también son algo nuevo y, en cierta medida, como fumar un cigarro distinto. Si bien esa diferencia y la complejidad que trae son atractivos, no me lo esperaba en el último tercio y hubiese querido que durara más el Supremos EL 2019, pero luego de una hora y 50 minutos, lo dejé a un lado.

He visto reseñas de este cigarro que no le dieron una buena puntuación, pero la razón principal de esa puntuación, según quienes la escriben es que el cigarro necesita más guarda en el humidor. Todas esas reseñas son de la época en que fue lanzado, pero el hecho que lo fumé con 4 años de guarda es lo que me lleva a contrastar mi experiencia con las otras que he leído y a darle la razón al beneficio de la guarda, especialmente para habanos. Hay a quienes eso de guardar un cigarro durante años les puede parecer tonto y absurdo, sobre todo teniendo en cuenta los aumentos de precios de los habanos, y me cuesta conseguir argumentos válidos para discutirlo. Pero la realidad es que quien compra un habano o incluso una edición especial/regional/limitada/reserva para guardarlo, sabe por qué lo hace y ese es el público objetivo de Habanos SA.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Montecristo
Modelo: Supremos Edición Limitada 2019
Dimensiones: 5⅛ x 55
Tamaño: Montesco (Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $22,00
Puntuación: 88

Publicado por diego440

Publicista, redactor y hasta director de arte. Siempre escritor, por eso ahora generando contenidos en digital.

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