A veces pareciera mentira que Habanos SA tenga tantas marcas en su haber. Si bien en el vitolario actual existen apenas unas 27 marcas, tienen más de 150 marcas registradas. La gran mayoría de ellas existieron en algún punto de la historia del habano en Cuba y, según sea la necesidad y la diferencia con respecto a otros productos, las van reviviendo. Es así como algunas marcas van desapareciendo, otras apareciendo y de repente te encuentras con una marca aparentemente nueva, pero que luego descubres que existe desde hace muchos años. Efectivamente, tal es el caso de Vegueros, una marca que nació en 1997 para consumo local y que en 2012 fue completamente descontinuada y vuelta a lanzar en 2013 como marca global. El objetivo principal de la marca es rendir homenaje a los agricultores (vegueros) y a la planta del tabaco, por lo que sus vitolas tienen los nombres de los pisos foliares de la planta: centrofino, tapado, mañanita y entretiempo. En 2019 lanzaron esta vitola llamada Centrofino, que se aproxima a un robusto largo, con medidas de 5⅛ (o 130 mm) x 50.

Dado que las capas cubanas realmente no se diferencian entre sí de la misma manera en que las centroamericanas lo hacen, identificarla como Colorado sería equivocado, pero sí se nota una nota rojiza sobre la capa o al menos hacia el rojo y no tanto hacia el marrón. La marca lo describe como un habano de fortaleza media a alta, pero sus aromas sobre la capa de paja concentrada, o madera vieja me hacen pensar distinto. También hay una nota suave de cáscara cítrica, como de naranja que ha pasado mucho tiempo en la nevera y ya comienza a perder los aromas. En la tripa los aromas de madera son más abundantes y luego de darle un corte plano me encuentro con un tiro ligeramente apretado (nada problemático) y aromas a madera y arcilla.

Recién encendido me encuentro con que ese tiro va a seguir siendo más o menos igual, así que el Centrofinos no se beneficia de esa tendencia en algunos cigarros a abrirse un poco cuando entran en calor. Pero los sabores se sienten perfectamente, por lo que pienso que el tiro no es problema y esos primeros sabores son de tierra seca o arcilla, grama recién cortada y paja, pero los sabores no son necesariamente intensos, incluso en el retrogusto. Precisamente, espero que sea más adelante que la fortaleza de este habano se haga notar, porque durante esta primera sección se trata de una fumada de fortaleza baja, con intensidad media-baja, pero no es un cigarro que calificaría como suave, o al menos no según Habanos SA.

Para lo poco emocionante que el Centrofinos fue en su primer tercio, debo admitir que el segundo tercio es mucho mejor. Los sabores de tierra parecen haber desaparecido, o quizá siguen ahí, pero son superados en intensidad por una nota abundante de chocolate blanco, cremoso, espeso y de ese que es prácticamente untable. Los sabores herbáceos se siguen apreciando, principalmente en el retrogusto, pero es el sabor achocolatado del paladar el que realmente me cautiva y me hace fumar el habano algo más lento, y esto se vuelve un esfuerzo consciente, porque ese tiro se abrió comenzando el segundo tramo y la fumada fue tan placentera como esperaba. El humo es denso, algo que no ocurrió en el tercio pasado y mientras más espacio le doy entre una calada y otra, más intensos son sus sabores, aunque confieso que no es tanto el tiempo que pasa alejado de mis labios.

En el último tercio del Centrofinos realmente se nota esa fortaleza que la marca describía y es quizá de donde se basaron para describirlo con la fortaleza que aparece en el vitolario. Los sabores son de chocolate blanco todavía, aunque han reducido su intensidad y de pimienta, tanto la parte que pica como el aroma, principalmente en el retrogusto. También hay notas de madera y es ahí en donde se encuentra la sensación cremosa. En cuanto a su construcción, el anillo es bastante recto y ayuda a mantener bloques de ceniza que se van cayendo (o dejando caer) en cada tercio. Sí llega a un punto en que el cigarro se hace muy suave y por ende se calienta, por lo que es mejor dejarlo en el cenicero a que se apague, so pena de quemarme los dedos. Me toma una hora y 15 minutos fumarlo hasta el final.
Es la segunda vitola de la marca Vegueros que fumo y la verdad es que la anterior (Entretiempos) no me gustó del todo. Posiblemente porque estaba esperando el cumplimiento cabal de esa fortaleza prometida, pero conociendo un poco más a los habanos y su comportamiento, he aprendido que la fortaleza en la mayoría de los habanos es progresiva y que casi todos comienzan mucho más suave de lo que terminan. Esta suavidad aparente puede engañar a muchos, haciéndoles pensar que es un cigarro para fumar en la mañana o que no necesitan tener el estómago tan lleno para disfrutarlo, pero en la segunda mitad posiblemente se arrepientan. Al mismo tiempo, no creo que sea un habano ideal para combinar con un destilado fuerte, por lo que recomendaría un whisky de Highland, por ejemplo. Más allá de eso, no me queda más que recomendarlo porque es muy agradable, aunque no parezca muy emocionante al principio.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Vegueros
Modelo: Centrofinos
Dimensiones: 5⅛ x 50
Tamaño: Centro Fino (Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $13,50
Puntuación: 86
Un comentario en “Vegueros – Centrofinos”