Existe una creencia (en preocupante aumento) de que todos los tabacos deben ser añejados para que mejoren. Esta creencia creo que comenzó con los habanos, que ciertamente la gran mayoría deben ser añejados en el humidor para que sean más pasables, algo que sin duda tomaron del vino. Pero algo que esta creencia debería haber tomado del vino es que el refrán o el dicho o la frase reza que algo ha madurado como el buen vino. Siendo buen la palabra clave. El buen vino mejora con los años, el buen habano mejora con los años y el buen tabaco en general mejora con los años. Pero me he encontrado a varias personas que aseguran que incluso los tabacos malos, con un par de años en el humidor, se pueden poner muy buenos. Nunca he sido creyente de esa teoría y en muchos casos me he encontrado con cigarros malos, que por malos no he querido fumar y han estado en el humidor un par de años y cuando finalmente decido darles fuego, definitivamente no han mejorado. Pero dado que Gurkha es una marca que rara vez me ha gustado y que el Viper lo reseñé hace casi 4 años y no lo puntué bien, y que éste tiene alrededor de 10 años guardado, pues decidí usarlo para comprobar esa teoría.

Este Viper además ha sufrido. Viendo el estado de los otros tabacos que tengo en mi humidor, me parece que la capa del Viper se rompió por débil y no por maltrato. Pero es que el Viper nunca fue un cigarro para guardarse ni mantenerse durante mucho tiempo. De hecho, el robusto que probé en 2018 tenía una sensación plástica que no podía obviar. Por lo que he leído, todos los Viper son box pressed y debe ser un tema de la guarda extendida que ha hecho que este se sienta más como un oval. La capa es considerablemente lisa, con muy pocas venas y aromas a grama seca y algo de cuero. Lo pico y la capa realmente es frágil, por lo que lo hago con sumo cuidado y la calada en frío me da notas acartonadas, pero también de paja y herbáceas.

Afortunadamente este Gurkha, como casi todos, está bien construido y el tiro es perfecto, con una nota muy sutil de madera, musgo y toques suaves de pimienta, con un retrogusto más de madera vieja que otra cosa. Esa madera vieja la identificaría como corteza de árbol y es un sabor que mantiene durante todo el tercio. No hay casi sensación picante, ni siquiera en el retrogusto, pero sí puedo destacar que pese a su edad y la calidad que ya conocía, el Viper no carece de sabores. Solo que son suaves. He probado otros cigarros con un añejado similar, pero mucho más reconocidos y con este tiempo no saben a mucho. El Viper no es un flavor bomb, pero algo tiene. Pero incluso con su construcción aparentemente buena en el tiro, quema muy mal y hay una gran variedad de surcos desde que lo enciendo. Afortunadamente el hueco en la capa no parece presentar problemas y el humo pasa perfectamente. La fortaleza es baja, con una intensidad media-baja.

Mis impresiones del Viper de 2018 fueron igualmente llamativas en el primer tercio, que me dio esperanzas de un segundo y último tercio mejores de lo que fueron. En este de 2015 (o por ahí), esa tendencia es muy similar, pues en el segundo tercio desaparecen los matices que debieron alcanzar un punto más intenso en ese mismo punto. La pimienta aumenta, pero desaparecen los sabores de madera, herbáceos y de musgo. Sin embargo, la corteza de árbol se mantiene en el retrogusto, pero no como un gran sabor, sino como un recuerdo básicamente. La quemada no mejora mucho, pero el alcanzar la parte cortada de la capa sí desordena un poco las cosas y el Viper requiere un retoque de todas sus secciones a fin de mantener esa quemada uniforme. La fortaleza es igualmente baja y la intensidad también baja-media, aunque esa sensación picante puede haberla aumentado un poco, aunque no consistentemente.

En el último tercio, el Viper siguió quemando torcido, aunque ya había superado el problema y no sé si son secuelas debido a haber pasado tanto tiempo con la capa accidentada. Sin embargo, un amigo que hace tabacos me enseñó hace tiempo que cuando ves un borde negro de cierto grosor en el anillo de combustión de un cigarro, eso indica una hoja mal fermentada o que no se le dio suficiente fermentación. Los sabores siguen la misma tendencia minimalista del tercio anterior, salvo que el sabor de madera se siente como de un lápiz, con notas de grafito incluidas. La quemada se mantiene irregular en su forma, pero no se llega a apagar, aunque hay un punto antes de llegar al final que me doy cuenta que el Viper no va a mejorar ni aportar más nada. En ese momento lo dejo en el cenicero, aunque ya ha pasado una hora y 15 minutos desde que lo encendí.
Entonces, ¿mejoran los cigarros malos con la guarda? La respuesta ya la sabía y es no. Pero sí cambian un poco, y no necesariamente para peor. Mi experiencia previa con el Viper era de un cigarro barato y muy básico. En uno que tiene alrededor de 10 años de guarda, la experiencia sigue siendo como de un cigarro barato, básico, pero con más guarda, lo que hace que algunos sabores se sientan menos. Si bien el Viper de 2018 tenía apenas unos meses de guarda, hubo sabores que se mantenían durante la fumada y no eran agradables. Con guarda, esos sabores desagradables, junto con casi todos los demás, tienen corta duración y el cigarro es más fumable solo porque las partes desagradables duran menos. Pero no es un mejor cigarro. En lo absoluto.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Gurkha
Modelo: Viper
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana
Capote: República Dominicana
Tripa: Nicaragua, República Dominicana
Precio: $6,00
Puntuación: 72
Un comentario en “Gurkha – Viper (Toro) (vintage)”