Autoridad – 5 Años (Petit Torpedo)

Hay cigarros que tengo en mi lista para fumar/reseñar que me llaman muchísimo la atención, mientras que hay otros que simplemente ocupan un espacio en la lista y a los que no les tengo muchas ganas. Ese equilibrio entre lo que quiero y lo que no, es necesario para garantizar imparcialidad y neutralidad a la hora de reseñar y probar algo. Si todo te gusta o nada te gusta, es difícil ser objetivo. Igualmente, si la casualidad toca que nada de lo que fumo me gusta, me alejo un poco de las reseñas por una semana y probamos de nuevo. Pero luego de mi experiencia con la versión de 3 Años del Autoridad, en verdad no sabía qué tantas ganas tendría de probar este con 5 Años. En verdad no eran muchas ganas, pero se trataba sobre todo de un tema de tamaño. Quizá también esa incertidumbre no ayudaba. Pero el hecho es que fumé el siguiente de la lista.

Aunque la anilla de este Autoridad es morada, tengo entendido que el sampler que me entregaron tenía un producto de cada edad, y dado que el de 3 años tenía anilla de marco azul (el que fumé la semana pasada) y el de 7 años está en el humidor con marco morado y el de marco negro es el de 10 años, solo me queda asumir que este es el correcto. Según el empaque, debería ser rojo, pero en verdad no entiendo nada porque supuestamente también debería tener uno azul y ese no lo veo. Pero por lo pronto este pequeño torpedo tiene aromas a paja, miel y cuero en la capa, mientras que en la tripa se sienten notas de madera, cáscara cítrica y algo de cuero. Son aromas mucho más abundantes de los que creería, pero muy agradables. Lo pico con la guillotina en V y la calada en frío me da aroma de madera, pimienta y algo que solo puedo describir como salsa Worcestershire, o en Venezuela la llamamos salsa inglesa.

Dado lo recortado del cigarro, voy a dividir esta reseña en dos mitades, pues con estas dimensiones tan pequeñas, creo que es demasiado dividir el cigarro en tres. Por lo pronto el Autoridad comienza con notas ligeramente picantes, pero sobre todo en boca, pues el retrogusto no describe ninguna sensación picante. Los sabores son distintos, pero llamativos, con esa sensación de carne a la parrilla que se siente en algunos cigarros y que el sabor puede describirse como una mezcla especiada y tostada, efectivamente incluye canela, estragón, nuez moscada y merey (anacardo en el resto del mundo), A medida que lo voy fumando más, aparecen también sabores de granos de café y madera tostada, en un perfil que se va haciendo más picante a medida que avanzo. El anillo de combustión no es del todo recto, pero no parece que dará problemas, o al menos no requiere retoques. El humo no es abundante pero afortunadamente el cigarro no se calienta mucho, incluso con estas dimensiones.

En la segunda mitad los sabores son más cremosos, de esos que sientes como se pegan a la lengua y al paladar, mucho más picante también, pero nuevamente en boca y no tanto en nariz. Pero también pasa que los sabores en general se sienten como si fueran menos, quizá porque esa sensación especiada de la mitad previa no se siente esta vez. No hay esas notas de canela, ni nuez moscada, ni estragón, y el sabor de café se siente más como una nota de café americano. Pero hay sabores nuevos, que incluyen chocolate blanco y avellanas y hacia el final de la fumada se siente como si esa pimienta finalmente va a hacer aparición en el retrogusto, aunque para ese momento no queda mucho que fumar. La intensidad en la segunda mitad se ubica en media, con una fortaleza media-baja. Al cabo de una hora, lo dejé descansar.

Es curioso que antes de encender este cigarro realmente no tenía muchas ganas de fumarlo, quizá porque el 3 Años no me había parecido gran cosa y no esperaba mucho de este. Pero cuando lo estaba fumando, no quería que se acabara. Es una experiencia deliciosa, que solamente hubiese querido que durara más, por lo que no lo recomendaría en esta vitola, pero más allá de eso, definitivamente sí lo recomendaría. No tengo ni idea de precio y mucho menos componentes de tripa, pero para quien esté por Bogotá y quiera probarlo, diría que este es una buena opción.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Autoridad
Modelo: 5 Años
Dimensiones: 4 x 48
Tamaño: Petit Torpedo
Origen: Colombia
Capa: Colombia (Cubita)
Capote: Colombia (Cubita)
Tripa: N/D
Precio: N/D
Puntuación: 87

Ron: Bodega 1800 Old No. 8

Dado que en Venezuela no está permitido colocar la edad de un ron en la etiqueta si el 100% del contenido no tiene esa edad. Por supuesto que hay formas de esquivar la medida al colocar un número pero no especificar que son años, pero también ha pasado que para evitar confusiones quitan la palabra años, como debe haber sido el caso que hizo que Cacique 500 Años pasara a llamarse solamente Cacique 500.

Pero el hecho es que la gente de El Muco prefirió colocarle un estilo a su ron de gama media, que supuestamente alcanza 8 años de edad en su mezcla, pero no todo el contenido tiene 8 años de edad.

Sin embargo, eso no evita que exista gente ignorante que lo califique como un ron de 8 años, ni que otros piensen que el mínimo de la mezcla es de 8 años y ni la marca ni el mercado se preocupa mucho en educar a la gente. Esto no es un tema de El Muco, sino de la industria en general.

Pero cabe destacar que todas las páginas que lo tienen en venta trabajan básicamente sobre un texto que la marca suministra y ese texto dice que se trata de una mezcla de rones en la cual el ron de menor edad de la mezcla tiene mínimo 8 años de envejecimiento. Sí, todas las páginas tienen esa redacción, además. Ninguna tienda se esforzó en confirmarlo. Pero en verdad no hay dónde confirmar, pues El Muco tiene producción muy irregular y hay veces que tiene el sello de la DOC y otras que no. Esta no lo tiene.

Pero es posible que la razón que no lo tenga es porque se trate de una botella vieja, pues las más nuevas sí lo llevan, aunque la etiqueta es de otro color. En fin, se trata de un ron bastante oscuro, lo cual podría significar que es más antiguo para el ojo no entrenado.

En nariz es llamativo e interesante, con notas de cáscara de naranja, azúcar morena, madera tostada, café quemado y un final que bordea entre un caramelo quemado de quesillo y a veces se siente más como vainilla abundante. No son aromas distintos, pero la intensidad de los aromas me llama la atención, especialmente porque no tiene mucho golpe alcohólico.

En boca es otra historia. Se siente áspero, como solo un ron joven puede ser, pero con sabores adicionales a manzana verde, pimienta, esmalte y un toque ácido, que se lo atribuyo al sabor de manzana verde. Pero también hay una nota a jabón o colonia, que no la sentí en primera instancia pero cuando finalmente lo pude sentir, fue imposible ignorarlo.

Confieso que pocas sorpresas en este ron. No esperaba mucho, pero tengo algunos amigos conocedores del tema que aseguran que es mucho mejor que lo que pensaría. Sí coincido en que no es lo que esperaba, pues es más agradable, pero no mucho más agradable. Está simpático y es mejor que otros de su categoría, e incluso tiene un precio competitivo pero para decir que tiene un mínimo de 8 años, no me imagino este producto en algo que no sea un cóctel. Simplemente no llega.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Muco
Nombre del Ron: Old No. 8
Marca: Bodega 1800
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: mínimo 8 años (según la marca)
Precio: $9
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 81

Aganorsa Leaf – Rare Leaf Reserve Maduro (Robusto)

En febrero de 2021, Aganorsa Leaf lanzó al mercado un producto llamado Rare Leaf, enfocado en tabacos de tipo Criollo nicaragüense. Este blend estaba conformado por una capa Criollo de la región de Jalapa, doble capote de Criollo 98 de dos fincas distintas y tripa hecha de tabacos Criollo 98 y Corojo 99. Dos años después, apareció un cigarro de la misma línea llamado Rare Leaf Reserve, con una liga marginalmente distinta. Con el nombre de Rare Leaf Reserve Maduro, aparece este cigarro, con una capa San Andrés mexicana que cubre un doble capote nicaragüense y tripa que contiene tabacos de Estelí y Jalapa. Al igual que los que han venido antes de esta línea, el Rare Leaf Reserve Maduro es torcido en Agricola Ganadera Norteña S.A., mejor conocido como Aganorsa.

Este cigarro llegó gracias a Cigar Hustler y su pack mensual, aunque no recuerdo de qué mes. Lo oscuro de la capa evita que se noten todas las venas que la cubren, aunque es considerablemente lisa y eso no es lo más común, especialmente cuando vienen del valle de San Andrés. Pero los aromas son deliciosamente típicos, incluyendo tierra húmeda y dulce, madera genérica, establo, granos de café y cuero. Es un cigarro muy aromático y esto sucede sin duda gracias a la capa madurada, que tiende a desprender una infinidad de aromas. Pero no es solo la capa y en el pie se sienten clavo, tierra, chocolate y anís. Luego de un corte recto, los aromas en frío de la calada me dan notas de chocolate, madera cremosa, tierra seca y un dulce genérico.

Pero con lo variado y abundante que se sentía en frío, el Rare Leaf Reserve Maduro se siente algo suave desde las primeras caladas, o lo que llamaría de intensidad media-baja en sabores. Al menos es mi impresión porque comienza con una pimienta algo tímida, pero al cabo de unas 5 o 7 caladas aparecen sabores cremosos de almendras como principal, seguido de notas más suaves de cuero, madera, café y nibs de cacao, mientras que el retrogusto está conformado por la nota predecible de pimienta pero también una de azúcar morena. La intensidad sigue estando por debajo de media, pero no muy por debajo, mientras que la fortaleza está fija en media, con una quemada ejemplar y el humo, que no es abundante, se siente cremoso.

Ese sabor de almendras se mantiene como el principal incluso hacia el segundo tercio, mientras que los secundarios son más hacia granos de café, tierra húmeda y madera, con algunas notas esporádicas de cacao en polvo, pero la verdad es que cada vez menos y para el punto medio prácticamente ha desaparecido. En cuanto a la construcción, el Rare Leaf Reserve Maduro se comporta de maravilla, aunque la abundancia de humo no es la más deseable. La fortaleza se coloca ligeramente sobre media, mientras que la intensidad está cómodamente sobre media e incluso alcanza el punto de media-alta después de la mitad del cigarro. No hacen falta retoques ni nada más que atención.

El sabor de almendras se mantiene como el principal, pero en el último tercio le acompaña un café muy espumoso y le siguen sabores a madera, pan tostado, tierra seca y cuero. El retrogusto cambia un poco, porque ya no es tan fuerte de pimienta, sino más floral y perfumado, junto con las ligeras notas de azúcar morena. Mientras que la mayoría de los sabores secundarios que se sentían en el primer tercio parecen haber desaparecido en este punto, los sabores principales han aumentado su intensidad considerablemente y en este tramo se siente una intensidad general que colocaría ligeramente por debajo de alta, mientras que la fortaleza sigue en media. El Rare Leaf Reserve Maduro sigue quemando de maravilla y con la excepción consistente de la cantidad de humo, todo lo demás se mantiene muy bien. Me toma una hora y 45 minutos fumarlo desde el encendido hasta que me quema los dedos.

Para su tamaño y cepo, el Rare Leaf Reserve Maduro quema bastante lento, lo cual aseguró que una parte de las imágenes fuese de día y la otra en la noche, y eso aseguró que me tomara más tiempo asegurarme que salieran bien. En mi experiencia, mi problema con muchos cigarros de capa madura es que tienden a dirigirse a dos extremos: excesivamente suave y con sabores muy sutiles, o extremadamente picante pero solamente dos sabores (incluyendo ese picante). Pero este producto de Aganorsa se las arregla para tener esos sabores típicos de un maduro, incluyendo chocolate, café y tierra, pero con una buena dosis de pimienta y fortaleza, al punto que no llega a ser excesivo, pero se mantiene interesante en cada calada. Luego de la mitad ese sabor de pimienta se suaviza un poco, pero la aparición de notas florales le da un equilibrio distinto a la fumada, y eso se traduce en una fumada muy agradable.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Valle de Jalapa
Marca: Aganorsa Leaf
Modelo: Rare Leaf Reserve Maduro
Dimensiones: 5¼ x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,50
Puntuación: 91

Espinosa – Knuckle Sandwich Connecticut (Robusto)

Viendo un poco mi actividad en el blog con respecto a la línea Knuckle Sandwich de Espinosa, creada en conjunto con el cocinero Guy Fieri, me llama la atención que fue apenas en agosto de 2022 que probé el de capa maduro y terminó siendo una de mis mejores experiencias del año. El de capa Habano lo probé el pasado mes de mayo y la verdad es que no me gustó tanto, pero tengo otro en el humidor y espero darle la oportunidad pronto. Pero cuando llegó este en capa Connecticut, que pertenece a una segunda fase de lanzamiento hecho el pasado mes de enero, sabía que querría probarlo lo antes posible. Por temas de envíos y guarda, es ahora que finalmente puedo probarlo, aunque ya tiene unos 3 o 4 meses de humidor. Como su nombre lo indica, el Knuckle Sandwich Connecticut viene envuelto en una capa Connecticut ecuatoriana, sobre tabacos de Nicaragua tanto en capote como en tripa. Está disponible en tres vitolas, de las cuales el que pruebo hoy es el robusto 5 x 52.

La capa del Knuckle Sandwich Connecticut es brillante, casi al punto de parecer dorada, muy lisa y con venas apenas notables si se ve en detalle. El cigarro se siente especialmente pequeño y por un momento tengo que confirmar que la vitola no es una corona o algo así y siendo un Connecticut y de la línea Knuckle Sandwich, casi que quisiera que sea otro tamaño. La capa Connecticut ecuatoriana no es una que se caracterice por tener muchos aromas, por lo que me sorprende apreciar en este cigarro aromas a chocolate negro, menta, madera y paja. En el pie hay aromas a clavo, nibs de cacao y tierra, mientras que en la calada en frío, a la que llego gracias al corte con la doble hojilla, aprecio clavo, madera, cuero, tierra y citronela.

Las primeras caladas del Knuckle Sandwich Connecticut revelan esas notas intensas de pimienta, que no son demasiado fuertes pero su presencia se hace notar. No tardan mucho en aparecer sabores adicionales, variados y distintos entre sí, incluyendo maní tostado y clavo, siendo estos tres los principales durante todo el tercio inicial. Hay notas más suaves a nibs de cacao, petrichor, granos de café y pan tostado, mientras que el retrogusto es escaso en pimienta y abundante en notas herbáceas y de jarabe de maple, que le dan un toque muy distinto y marcado al cigarro. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media-alta, sin problema alguno en la quemada y una ceniza que se sostiene incluso hasta parte del segundo tercio.

El primer tercio me tenía tan cautivado, que la transición al segundo tercio fue demasiado obvia. Los sabores principales no son tan variados, siendo en esta ocasión únicamente nueces, pero con los mismos sabores secundarios de tierra, citronela, chocolate negro y madera, con un retrogusto de pimienta y jarabe de maple. La intensidad se siente media y la fortaleza media y un toque por debajo, pero sigue quemando muy bien y el Knuckle Sandwich Connecticut se comporta como un buen ejemplar de tabaco nicaragüense, variado de sabores pero no tan complejo como antes.

Al retirarle la anilla ese brillo de la capa es muy obvio y atractivo, pero en sabores es bastante similar al tercio anterior, con esas notas principales de nueces, seguidas de tierra, chocolate y una nota herbácea, pero también algunas notas momentáneas de nuez moscada y cuero. En retrogusto siguen siendo los sabores de pimienta y jarabe de maple los presentes, con una intensidad media y fortaleza media, pero por su pequeño tamaño se siente calienta considerablemente en los últimos momentos de la fumada y no puedo fumarlo hasta donde quisiera, que es casi cuando me comienzo a quemar los dedos. El humo ha sido abundante en todos los tercios y luego de una hora y 15 minutos, el Knuckle Sandwich Connecticut llega a su fin.

Si bien en muchos casos cuando me encuentro con cigarros pequeños tiendo a dividir la reseña en dos mitades y no en tres tercios, antes de encender el Knuckle Sandwich Connecticut con sus dimensiones de 5 x 52, pensaba mantenerme en los tres tercios, como suele ser el caso. No obstante, pareciera que el cigarro mismo se divide solo en dos mitades y la verdad es que hasta que se cayó la ceniza inicial, la experiencia era muy buena y estaba encaminado a ser una de las mejores del año. Lamentablemente el segundo tercio no mantiene esa calidad y variación de sabores y aunque no se vuelve una experiencia desagradable, la realidad es que simplemente no está al mismo nivel y la segunda mitad, o los dos últimos tercios (dependiendo de como lo quieras ver) no está al mismo nivel que el inicial.

Ficha Técnica:
Fabricante: San Lotano
Marca: Espinosa
Modelo: Knuckle Sandwich Connecticut
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,50
Puntuación: 87

Partagas – Selección Privada EL 2014

Para 2014, Habanos S.A. seleccionó tres de sus marcas más emblemáticas para tener una edición regional. Estas marcas fueron Bolívar, Cohiba y Partagas. Entre estas tres, Cohiba y Partagas pertenecen a lo que Habanos S.A. denomina marcas globales, que también incluyen a H. Upmann, Hoyo de Monterrey, Montecristo y Romeo y Julieta, y son las marcas más reconocidas de su portafolio y que se encuentran en todos los mercados. Partagas es posiblemente la más icónica de todas, siendo fundada en 1827 pero su fábrica fue creada en 1845 y es esa la fecha que más destaca en sus cajas y anillas. Para esta edición limitada, la marca creó un doble robusto de medidas que en pulgadas se ven complicadas: 6 3/10, o 160 mm, con un cepo de 50. Al igual que el resto de los productos de Partagas, su tabaco proviene de las regiones de Vuelta Abajo y Pinar del Río.

Creo que mi marca de habanos preferida es Ramon Allones, pero la segunda es Partagas y no es la primera por un tema de precios, pues en 2014 cuando salió esta edición limitada, ya costaba $23 por unidad que era considerablemente caro vs. los 12-15 dólares que podía costar el resto. Hoy en día, si ha sido bien añejado y guardado con cuidado, este cigarro fácilmente alcanza los $160. Visualmente no es tan llamativo, gracias a múltiples venas que cubren todo el cigarro, aunque es muy uniforme en su color. Un poco sobre esta fase visual: si tiene muchas venas, no se ve bien. Si tiene pocas, se ve mejor. Pero, muchas venas garantizan una abundancia de sabores y pocas venas, pues todo lo contrario. Pero como Habanos asegura que las capas no aportan sabor, pues no aporta sabor. En aromas sí tiene unas notas de aserrín, jalea de frutas y notas suaves achocolatadas, mientras que en el pie se siente más ese chocolate y una nota como de café en granos. Lo pico con todo el cuidado del mundo, básicamente porque tiene 9 años de guarda y no porque se vea frágil y la calada en frío me da aromas de jalea de naranja, madera, café en granos y avellanas.

Mucho he leído sobre la razón por la que los habanos desprenden tan poco humo en comparación con muchos centroamericanos, y algunos dicen que es un tema del uso de la hoja de volado y otros que es simplemente la configuración del tabaco o la calidad de las hojas. Pero en muchísimos casos me he encontrado con habanos que producen considerablemente poco humo, con excepción de este Partagas que produce muchísimo, incluso sin darle caladas. En sabores es sutil, al menos en su primer tercio, con notas suaves de madera, almendras y pimienta, incluso más pimienta de la normal. Pero también hay un fondo de chocolate negro que participa en todo el tercio, principalmente en el retrogusto pero también en el paladar. La ceniza es bastante sólida, se sostiene muy bien sobre el cigarro pero al final del tercio la dejo caer y se cae con facilidad. Me sorprende que el tiro se abre bastante al soltar la primera ceniza. La intensidad es media-baja, con una fortaleza media.

Los sabores de madera y pimienta del primer tercio son acompañados ahora por almendras, pero ahora en crema y más como mazapán y ese sabor de chocolate que engloba al cigarro se siente más como un chocolate malteado, recordándome más a un chocolate caliente que a una pastilla de chocolate negro, como sucedió en el tercio anterior. El retrogusto se convierte en una fusión de chocolate con pimienta, con una larga permanencia y muchos matices entre ellos. Pero esa pimienta no es fuerte y me permite probarlo repetidas veces por el retrogusto sin mayor consecuencia. La fortaleza es media, con una intensidad media, que bordea en alta.

En el último tercio la pimienta se hace más presente y domina al chocolate en el retrogusto, al punto que éste no se siente y eso hace que el retrogusto no sea constituya el placer que había sido hasta el tercio anterior. Pero el resto de los sabores se mantiene presente, con una nota sutil de granos de café en caladas esporádicas y es en este tercio que el anillo de combustión sufre el primer percance, aunque en el punto medio del cigarro había mostrado un pequeño desajuste que controlé con un toque técnico. Sin duda este nuevo detalle denota que hay más de un tema en la quemada, pero afortunadamente ninguno de los dos parece haber afectado la quemada o los sabores. Pero con una intensidad media y una fortaleza media-alta, esta edición limitada del Partagas Selección Privada llega a su fin, una hora y 25 minutos después de haberlo encendido.

Normalmente suelo revisar otras reseñas o publicaciones de cigarros antes de hacer la mía. Esto lo hago principalmente para revisar la historia y toda esa introducción que hago del cigarro antes de entrar en la reseña. Me impresionó que la reseña de Halfwheel que encontré de este habano tenía una anilla equivocada y es que CubanCigarsWebsite destaca que una gran parte de los habanos de esta edición salieron con una anilla equivocada. El que me fumé tiene la anilla correcta, al menos. Pero más que eso me impresiona que tanto Halfwheel como otras publicaciones le dieron una puntuación considerablemente baja, pero lo más consistente de esas publicaciones es que todas parecen haberlo fumado el año que salió. Si bien soy partidario de los cigarros listos para fumar y eso de gastar una gran cantidad de dinero en un producto que vas a guardar y disfrutar dentro de unos años, no va conmigo porque simplemente compro cigarros para fumar en el momento o al menos con esa intención; ya si se quedan en el humidor mientras me los fumo es otra cosa, pero no compro cigarros para guardarlos. Pero en el caso de este Partagas, se trata de un obsequio y uno con 9 años de humidor. Esto me ha demostrado que el habano ciertamente mejora muchísimo con la guarda y mi experiencia con este Partagas ha sido muy por encima del resto de las revistas y le encontré matices que ninguno menciona. En centroamericanos, he encontrado que también mejoran mucho con la guarda (algunos), pero dado que apuntan a un mercado más masivo y de menos guarda, simplemente no muchos llegan a tener ese tiempo. Creo que el centroamericano que más tiempo he guardado han sido 3 años. Pero este Partagas quedó muy bien.

En cuanto a las impresiones, muchas veces menciono que no puntúo cigarros que no se consiguen. Esto lo hago porque por más que sea, una puntuación puede ser tomada como una recomendación y recomendar un cigarro que no se consigue es muy cruel. Pero también pasa que mucha gente se salta toda la reseña y baja directamente a la puntuación y al no verla, asumen que el cigarro a) es falso, o b) estaba malo. Su inclusión en lo mejor del año va más atada a la experiencia, pues esa lista la llamo mis mejores experiencias y no las recomendaciones.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Partagas
Modelo: Selección Privada Edición Limitada 2014
Dimensiones: 6¼ x 50
Tamaño: Magnum 50 (Doble Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $23,00
Puntuación: 95

Whiskey: Black Ridge Port Barrel Finished

Una de las múltiples marcas del grupo Sazerac, Black Ridge tiene su origen como producto de una marca llamada Barton, que quebró en 1944 bajo otro nombre y luego de una vida bastante complicada y fue posteriormente adquirida por un señor llamado Oscar Getz, quien le dio el nombre.

En cuanto al contenido original de la botella, no hay mucha información de su origen, pues Sazerac no es muy explicativa y Black Ridge es una marca privada de una línea de licorerías americanas llamada Total Wine. Lo único que mencionan es que el producto es destilado por Clear Springs Distilling y es añejado un mínimo de 5 años. La botella también menciona que es finalizado en barricas ex-oporto, pero no menciona el tiempo. Es embotellado a 45% de alcohol.

En nariz el Black Ridge tiene aromas afrutados de banana, pero también azúcar morena, vainilla, almendras y regaliz de cereza. También hay aromas menos agradables, como acetona y finalmente unas notas más suaves de jengibre y durazno.

En boca es dulce y «segmentado», que es la única palabra que se me ocurre para decir que los sabores se sienten separados. Hay notas saladas, pero también cáscara de limón, azúcar morena, pimienta y unos dejos de vainilla y caramelo. Pero en general el whiskey se siente algo aguado. En el retrogusto hay notas cítricas, a sal y a pimienta.

Un 45% de alcohol no es cualquier cosa, pero cuando el whiskey se siente suave o incluso débil, es común preguntarse a dónde fue a parar ese alcohol. Algo similar me ocurrió con el Teeling Small Batch, con 46% de alcohol y muy poco sabor. El finalizado en barrica ex-oporto le da un toque diferente al de la mayoría de los bourbon, pero habiendo probado otros productos finalizados en esta barrica, el Black Ridge se siente más como si fuese saborizado con notas distintas que podemos asignar al oporto, y coloreado con una nota rojiza para justificarlo. Pero no se siente como un gran producto y con un costo regular en USA menor a $30, no lo esperaría.

Ficha Técnica:
Fabricante: Clear Springs Distilling
Nombre del Whiskey: Port Barrel Finished
Marca: Black Ridge
Origen: USA
Edad: mínimo 5 años
Precio: $30
Densidad alcohólica: 45%
Puntuación: 83