Algo más de esta marca de nombre tan peculiar, en esta ocasión se trata de un cocuy que, según la botella es macerado en pelona, que puede sonar raro para quien no sabe, pero se trata de un líquido que es destilado con semillas de cují y posteriormente tiene un breve reposado con la pelona, que es el corazón de la planta del agave.
Para los curiosos y fue una de las primeras cosas que busqué, un montaraz es aquel que vive o se ha criado libre o salvaje en el monte. En la mayoría de los casos, los productores de cocuy también tienen rebaños de chivos (cabras) y cuando estos animales están en celo, los machos comen la vaina del árbol de cují, porque tiene propiedades vasodilatadoras que le dan mayor virilidad al macho. Así que tiene efectos afrodisíacos.
Pero el hecho es que este es un cocuy que es horneado durante 8 días, y cuando se extraen los mostos que se irán a fermentar, se le agregan semillas de cují disecadas y pulverizadas, en una porción mínima y que son fermentadas con el mosto del agave. Eso se destila y se obtiene un líquido claro y transparente, que tiene el aroma que le otorga esta adición de semillas.
Posteriormente este líquido es macerado con las partes más nobles de las cabezas de agave cocui, que es lo que se denomina ‘pelona’ en la botella y es básicamente el corazón de la piña o el palmito, donde están concentrados los mejores jugos. El tiempo exacto es parte del secreto de la fórmula. Finalmente es filtrado y se obtiene el destilado que será embotellado, colorado con los taninos presentes en la ‘pelona’.
Es decir, que el cocuy logra este color sin reposar en una barrica, de hecho no ve ninguna barrica en su creación, sino con un paso no especificado por maceración en pelona y finalmente embotellado a 50% de alcohol. La marca lo hace buscando un efecto de un cocuy reposado, pero sin sacrificar los sabores del destilado que reposaría en barricas que no contenían anteriormente cocuy y respetando el nicho geográfico en el que se encuentran, en donde las barricas de roble ni siquiera estaban presentes.

Recuerdo que me pusieron este cocuy en una cata a ciegas y aunque inmediatamente descubrí que era un destilado de agave gracias a sus intensos sabores de origen, me tomó mucho rato determinar qué era lo que tenía adicional. Por un momento pensé que se trataba de una mezcla de tequila con ron, porque las notas que me recuerdan a elementos dulces son muy frontales: miel, notas herbáceas entre las que destaca la sábila, toques ahumados presentes per no dominantes y una nota de jarabe de vainilla o algo en ese estilo.
En boca ese 50% se siente, pero no necesariamente intenso. Es decir, se siente una nota muy presente de alcohol, pero no se siente como lo más intenso que hay. En efecto, son notas a miel y de pimienta las más presentes y quizá esa pimienta está representada también como el picor típico de un destilado de alta concentración alcohólica. También hay abundantes notas frutales, con enfoque cítrico pero también de dátiles y humo de leña. En el retrogusto hay más miel y la nota relativamente ácida que le puede acompañar y humo sin descripción.
Soy muy amante del cocuy blanco o sin añejar, principalmente porque creo que el reposado tiende a quitarle muchas propiedades al destilado de agave y a conferirle aún más notas distintas. Este Montaraz no es reposado, sino macerado y eso le da unas propiedades distintas que no caracterizan la pérdida de propiedades, lo cual me ha sorprendido muy gratamente. Quizá también tiene que ver esa concentración alcohólica, pero hay sabores muy propios de todo, incluyendo destilación y maceración.
Ficha Técnica:
Fabricante: Mal Incendio Agavera
Nombre del Cocuy: Montaraz
Marca: Mal Incendio
Origen: Venezuela
Edad: Cero, pero macerado
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 50%
Puntuación: 87