Tal como le ha pasado a varios productores, que comienzan en la industria con el fin de hacer lo que les gusta, que quizá no quieren hacer una opción específica pero el mercado se los exige. O quizá Pete Johnson y Jaime García siempre quisieron hacer una opción suave, pero no habían encontrado el blend adecuado. Afortunadamente, la exigencia de este blend con capa Connecticut ecuatoriana apareció temprano en la vida de Tatuaje y no es algo que apareció de la nada. De hecho, la línea Cabaiguan es una que tiene alrededor de 20 años en el mercado y más me impresiona no haberla probado nunca.

La mayoría de los cigarros de capa Connecticut que he fumado tienden a tener una cubierta más bonita, menos venosa e irregular, por lo que esta muestra es bastante rústica y por un lado esas venas se deben traducir en más sabor, pero por el otro la apariencia tan accidentada me hace pensar que no puede ser la mejor hoja. Los aromas en frío son de cáscara de maní y vainilla, con una nota más suave de madera. En el pie me encuentro con aromas intensos de madera y notas florales, mientras que en la calada en frío siento pimienta, mantequilla de maní y paja.

El Cabaiguan comienza con esa intensidad picante a la que ya estoy acostumbrado con la familia García e incluso con la que me siento cómodo. Las notas son cremosas e intensas, manteniéndose largo rato en el paladar, acompañadas con nuez moscada, maní, café cortado e incluso una nota ligeramente floral, o más bien perfumada. La quemada es bastante buena, aunque la ceniza no es de las que más duran, o al menos no tanto como suele serlo en muchos cigarros de esta capa. La fortaleza es media y la intensidad similar.

En el segundo tercio la quemada mantiene su tendencia tan buena y menos mal, porque si bien todo lo referente a construcción se mantiene al mismo nivel, me veo obligado a darle un par de retoques, principalmente en forma de avivar el fuego y no tanto para corregir la quemada. Las notas de vainilla que sentí en frío se hacen presentes, pero no son tantas como para superar las de maní, pimienta y café que se mantienen. Ese café sigue siendo el típico cortado, pero esa nota perfumada parece haber desaparecido o quizá es superada por lo picante, y hace que sea imperceptible. Pero la fortaleza se mantiene igual, aunque la intensidad llega a media-alta.

En el último tercio el sabor de madera que sentí en frío se siente presente, pero no el más destacado. De hecho, esas notas de vainilla y maní siguen siendo lo que más se aprecia, y ese maní incluye a veces sensaciones como de nueces o almendras, o algún fruto seco adicional, en verdad. La pimienta no es un sabor destacado, aunque sí está ahí, pero desaparece del retrogusto en esta sección, en donde la madera se siente más (quizá porque la pimienta no) y una nota más caramelizada del maní, como un garrapiñado. Al cabo de una hora y 45 minutos, este Tatuaje llega a su fin.
Para ser un blend con tanto tiempo en el mercado, estaba abierto a que el Cabaiguan fuese un cigarro relativamente aburrido, pero también hay que tener en cuenta que es un Tatuaje y que el blend es hecho por Jaime García (o por la familia García) y hasta el momento creo que no he probado algo aburrido de este par. Se podría decir que el Cabaiguan es más suave que lo que uno está acostumbrado de esta dupla, pero no es lineal y mucho menos aburrido. Sin embargo, no sería un cigarro que compre regularmente, principalmente porque mis gustos de capa Connecticut son distintos y porque si voy a comprar Tatuaje, lo más seguro es que me vaya por otra opción. Pero si se te presenta la oportunidad y le tienes alguna baja expectativa por ser de capa Connecticut, no desaproveches la oportunidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Tatuaje
Modelo: Cabaiguan
Dimensiones: 5⅝ x 46
Tamaño: Coronas Extra
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,00
Puntuación: 87