Alec Bradley – Tempus (Centuria) (vintage)

Alec Bradley es una marca que disfruté mucho durante mis primeros años fumando, que me permitió aprender y apreciar mucho el tabaco, pero de la que eventualmente dejé de comprar. En parte porque sus productos me parecían lineales o faltos de complejidad, pero también porque eventualmente hicieron muchas religas, o rehacer la receta del producto buscando lograr el mismo sabor con otros tabacos, supuestamente más baratos. Esta práctica eventualmente alcanzó más y más productos de la marca, por lo que fui comprando cada vez menos de ellos. Pero hace un tiempo alguien me obsequió varios productos añejados de la marca y decidí probarlos, con algunos aciertos y otros ya sin sabor. Uno de los aciertos o al menos uno que decidí reseñar después de probarlo fue este Tempus, que casualmente nunca he reseñado o al menos no en esta línea. Solo había probado el Tempus Nicaragua, que no me cautivó del todo, incluso si lo reseñé dos veces. Pero más allá de ello, Tempus fue la primera línea de Alec Bradley, lanzada en 2008.

Esta vitola del Tempus es conocida como Centuria, por sus medidas de 7 x 49, que lo hacen equivalente a un Churchill. Lleva una capa Criollo 98 hondureña sobre doble capote Criollo 98 hondureño y «Embetunada» de Indonesia, cuyo nombre no me inspira mucha confianza, y tripa de Honduras y Nicaragua. Estas primeras líneas de Alec Bradley no venían envueltas en celofán, y contando que debe tener unos 10 años de guarda, no es raro que apenas si guarda un aroma a madera sobre la capa. En el pie se sienten aromas más llamativos, que incluyen vino, café y especias dulces. En la calada en frío me encuentro con aromas a cuero, pimienta y una nota frutal sin definición.

La guarda de verdad que hace maravillas y solo por referencia leo un poco de las impresiones de otras personas sobre este cigarro y casi todos coinciden que el primer tercio era muy nulo. Pero en mi experiencia hay fuertes notas de madera, sobre todo con distintos matices, incluyendo nogal, cedro, olmo y roble, que eventualmente se transforman en una nota dominante de cedro en el retrogusto y roble en el paladar. En ese retrogusto hay una nota suave de pimienta que le da mayor dimensión al roble, mientras que en el paladar se sienten también notas de chocolate y no mucho más. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media, y una quemada que quisiera que fuera mejor pero al menos no me da problemas de tiro.

La mayoría de los sabores se suavizan durante el segundo tercio y llego a un momento en el que pienso si de verdad debería reseñar este cigarro, pero afortunadamente a partir del punto medio los sabores se hacen más intensos. Durante los inicios del tercio los sabores son sutiles, pero el Tempus sigue incluyendo las notas de chocolate y madera, junto con unas notas florales que sin esta suavidad del cigarro seguramente no habría podido apreciar. Hacia el punto medio aparecen sabores de cuero y derivados de notas animales más intensos. La ceniza se sigue manteniendo largo rato, en gran parte gracias a la guarda, mientras que la fortaleza se coloca en media-baja y la intensidad, que comenzó baja, ya se coloca en media para el final del tercio.

El último tercio del Tempus saca a relucir una mayor nota de pimienta, sobre todo en el retrogusto, pero también más cuero con menos matices cárnicos. También hay notas más sutiles de nueces, madera, cuero y chocolate. El cuero se mantiene como parte principal del retrogusto, pero la pimienta que mencioné hace un momento no deja de participar y lo hace cada vez más. La fortaleza se reduce un poco, aunque todavía dentro del nivel de media-baja, mientras que la intensidad se mantiene en media. La ceniza se sostiene menos pero afortunadamente es el único detalle que puedo sacar sobre la construcción, pues el humo ha sido abundante durante gran parte de la fumada, teniendo en cuenta que en el primer tercio hay mucho menos por un tema de dimensiones del cigarro. Luego de dos horas y media, este Tempus finalmente llega a su fin, cuando me estoy quemando los dedos y después de 10 años de guarda.

Quizá hoy en día la experiencia de este Tempus no sea la más agradable o la más sorpresiva, pero puedo verme hace 8-10 años pensando que este es uno de los mejores cigarros que me he fumado. Mi paladar y el mercado han evolucionado en este tiempo, pero luego de un cierto número de reseñas y de experiencia escribiéndolas, creo que con cierta facilidad me puedo poner en ese papel de fumador joven y apreciar desde cero los sabores de un cigarro. Si bien no son sorprendentes ni intensos, teniendo en cuenta el contexto y la época en que salió este Tempus, puedo verlo como un producto complejo y llamativo. No es un cigarro que hoy en día compraría basado en estos atributos, pero me puedo ver disfrutándolo bastante hace unos años, asumiendo que era así pero más fuerte. Pero como hace años que esta liga no la hacen, no lo puedo/debo puntuar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Raíces Cubanas
Marca: Alec Bradley
Modelo: Tempus
Dimensiones: 7 x 49
Tamaño: Centuria (Churchill)
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Criollo 98)
Capote: Honduras (Criollo 98), Indonesia (Embetunada)
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $8,50

Cocuy: Balsamal Reposado

Hacen fácilmente tres años que no reseñaba un cocuy de la marca Balsamal. Durante la pandemia un amigo me consiguió dos botellas de sus productos directamente del productor, y fue esa mi primera aproximación al cocuy. Con el paso del tiempo, la paciencia y las ganas de aprender, descubrí mucho sobre el cocuy, al punto de llegar a reseñarlo y ya son varios lo que he publicado. Por supuesto, para Balsamal siempre he tenido un gusto.

Por ello me sorprendió que hace poco más de un año vi algunas botellas de Balsamal con nuevo diseño y nueva concentración alcohólica. Luego de investigar un poco descubrí que también tiene nueva fórmula, pero no porque la otra no haya servido, sino porque esta vez apunta a un público más masivo. En efecto, esta nueva imagen e inversión está hecha con miras a traspasar nuestras fronteras.

Pero me llamaba muchísimo la atención probarlo. Gracias a la publicación de este reel, en donde hablo del Balsamal Puro original, que también he reseñado antes, la marca me contactó. Me hicieron llegar un ejemplar de cada botella, el nuevo Blanco y este nuevo Reposado.

La diferencia principal, además del contenido alcohólico y el objetivo externo que persigue este cocuy, es que el original reposaba durante 6 meses en barrica ex-ron, que a su vez era ex-bourbon, y es muy común que estas barricas estén a punto de ser desechadas por las roneras, que le dan 6 o más usos. Para este Reposado, la marca procuró barricas de roble canadiense, que solamente han añejado whisky de ese país. Además, reposa en estas barricas durante 5 meses.

El resultado es un cocuy sorprendentemente amarillo, con una alta densidad gracias a un destilado muy cuidadoso. Sin duda la mano del maestro cocuyero Cristóbal Sánchez sigue metida en el producto y se nota a tan solo pasarlo por nariz. Las notas de madera son prominentes, pero no son las principales. En efecto, el aroma del destilado base está muy presente y destaca aromas herbáceos que me recuerdan al eucalipto, pero también chocolate con leche, pimienta y una nota como de grano de mostaza.

En boca es potente y se agradece ese 40% pero al mismo tiempo quisiera probarlo a mayor concentración. Es sorprendentemente dulce sin que ese sabor se sienta como un añadido. Tiene esas notas de grano de mostaza que sentí en nariz, pero también es herbáceo sin descripción adicional de ese origen y gracias a la barrica tiene notas fuertes de vainilla y granos de café. En el retrogusto siento una nota dulce y ahumada, con toques de vainilla.

Creo que he mencionado cuánto siento que la barrica le roba al cocuy cuando éste es añejado. Pero es aquí donde la maestría del cocuyero entra en juego, porque si bien el destilado base tiene que ser bueno, también debe soportar un añejado en donde parte del sabor y el aroma se evaporen con el tiempo y siga manteniendo su esencia. El Balsamal Reposado lo mantiene y la barrica también le aporta. Es un gran ejemplo del cocuy reposado, aunque en lo personal sigo prefiriendo los claros.

Ficha Técnica:
Fabricante: Cristóbal Sánchez
Nombre del Cocuy: Reposado
Marca: Balsamal
Origen: Venezuela
Edad: 5 meses
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 88

Rocky Patel – Sun Grown Maduro (Toro)

En el año 2016, Rocky Patel se colocó en el puesto número 2 del Top 25 de Cigar Aficionado con este Sun Grown Maduro. Ese mismo año, un amigo viajó y me trajo dos ejemplares de ese cigarro, que reseñé antes de que el cigarro apareciera como los mejores del año. En ese momento le di 89 puntos al mismo que ganó, que era robusto. Pero hace un par de años, haciendo una compra, encontré una buena oferta por ese mismo cigarro en toro. Los he tenido en el humidor desde entonces y hace unos meses decidí guardar el último para hacerle reseña, aprovechando que es otro formato: el que fumé era 4½ x 50, mientras que el toro es 6½ x 52, así que hay algo de diferencia más allá de una sola pulgada. También pasa que este tiene dos años de guarda y el que fumé originalmente estaba nuevo.

El cigarro lleva una capa Connecticut Broadleaf muy brillante, con múltiples venas como solo esta capa puede llevar, mientras que el capote y la tripa son nicaragüenses. Tiene un ligero box press que creo que era más notable cuando estaba más nuevo, pero no se le sienten espacios esponjosos o demasiado suaves. Esta capa tiene aromas fuertes a chocolate e incluso como a torta de chocolate, con notas más suaves de pasas y no mucho más, quizá porque el chocolate es abundante e intenso. Luego de picarlo, la calada en frío me da notas de pasas y melaza, pero se repite esa sensación de torta de chocolate también, incluso un toque de aserrín.

Las primeras caladas del Sun Grown Maduro son sutiles de cuero, pero al cabo de unas cinco caladas, el cuero queda en segundo plano y es superado por una nota intensa de chocolate negro y caramelo. El cuero forma parte de los sabores principales en el retrogusto, donde también hay toques de especias dulces y pimienta. Estos son los sabores en este primer tercio, con una intensidad media-alta y una fortaleza media. Una cosa que aprecio con los cigarros que tienen una buena guarda es que la pimienta tiende a suavizarse, pero también le pasa que la ceniza se sostiene bastante y es durante prácticamente todo el tercio se queda sobre el cigarro sin mucho problema.

El sabor de chocolate se intensifica en el segundo tercio, o más bien se siente más definido pero más variado, con distintos matices relacionados al chocolate, en donde encuentro nibs de cacao pero también esa nota de torta de chocolate. Es muy cremoso también, en parte gracias a la densidad del humo, que hace que los sabores se mantengan más tiempo en boca. El dulce de caramelo también tiene una larga permanencia y cada calada es deliciosa. Gracias a lo bien que quema me tomo la licencia de espaciar bastante estas caladas, disfrutando los sabores iniciales y los que perduran, en donde se encuentran esas notas adicionales de chocolate y sus variantes. El sabor de madera es sutil y es solo en el final del sabor que lo siento, donde se funde con los sabores que aporta el retrogusto y en donde también hay un toque de café espresso. Fortaleza e intensidad se mantienen en el mismo punto, haciendo del Sun Grown Maduro un cigarro para disfrutar largo rato.

En el último tercio del Sun Grown Maduro la fumada sigue evolucionando y es ese sabor de café el que toma la delantera, aunque se había mantenido en un papel secundario casi permanente. En parte es porque el sabor de chocolate se reduce un poco y eso permite un mayor equilibrio de sensaciones, aunque no me hubiera importado si se mantenía así, ahora es más complejo. El caramelo acompaña la intensidad del chocolate y este tercio es más abundante y dominante de café. El sabor de madera es el único desaparecido, mientras que el retrogusto es de pimienta y especias dulces solamente, destacando más la canela que otro sabor. La fortaleza alcanza a la intensidad y se colocan ambos en media-alta, hasta que cumplo dos horas y 20 minutos con el Sun Grown Maduro y lo dejo a un lado.

El Sun Grown Maduro me gustó mucho cuando lo probé originalmente y aunque en robusto es considerablemente intenso, no esperaba mucho menos con este toro, solo que más largo. Alargar esa liga puede ser un arma de doble filo, sobre todo si el cigarro mantiene básicamente los mismos sabores y, a menos que sea el mejor cigarro que te hayas fumado, esa falta de cambios lo puede tornar aburrido. Pero en este toro la experiencia fue mucho mejor porque varió, destacando mucho chocolate hasta el punto medio y luego equilibrando la experiencia con sabores de café. Pese a la gran variedad de productos que hace Rocky Patel y que esto puede significar que los mejores se pierdan entre la gran variedad, vale la pena buscar este Sun Grown Maduro, porque es de los mejor que tienen.

Ficha Técnica:
Fabricante: Rocky Patel
Marca: Rocky Patel
Modelo: Sun Grown Maduro
Dimensiones: 6½ x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 92

Ron: Anónimo Don Nadie

En la reciente oleada de productos nuevos que han aparecido en Venezuela, uno que no era esperado pero que una vez llegado ha sido muy buscado es este de marca Anónimo. Una marca que llega de la mano de otros productos que han sido igualmente lanzados sin mucha publicidad tradicional y apoyados más bien en personas del medio, sin caer en el tema de influencers, apostando ser parte de una barra antes que crear un revuelo social. Estas marcas son una sangría embotellada llamada Mal Portada y un anís llamado Bandera.

Pero el ron Anónimo Don Nadie tiene una etiqueta negra con letras negras, cosa que no gusta en lo absoluto para leer en un bar, e incluso con la luz del sol y leyendo a contraluz se dificulta. Pero básicamente indica que es un ron creado para las personas que no buscan figurar o que no quieren que sus logros y éxitos estén relacionados con su imagen. Más allá de su significado, debo admitir que es una propuesta original.

El ron es producido por Industrias El Caimán en Guanare, estado Portuguesa. En mi ignorancia creo que es la primera vez que oigo de un ron de este estado, pero seguramente hay alguien que me va a regañar por eso. El ron es un blend de rones de 2 a 12 años, de los cuales los más jóvenes son destilados por la empresa y los más antiguos son adquiridos de otra. Está embotellado a 40% de alcohol y es importante destacar que la botella es única, aunque he visto alguna parecida fuera de Venezuela.

En nariz el Don Nadie se siente ligero, como con aromas muy suaves que incluyen notas básicas a madera sin mucha descripción, un toque cítrico del que no puedo decir la fruta y una sensación ligeramente química a plástico nuevo, que es común en alcoholes de columna, especialmente aquellos que incluyen alguna cantidad de alcoholes livianos. Al cabo de un rato en la copa, también comienzo a sentir aromas de frutas en almíbar.

En boca es un pequeño choque, principalmente porque sentía notas muy suaves en nariz y en boca hay sensaciones más destacadas. Estas incluyen un marcado sabor dulce de naranja confitada, flores blancas, cuero viejo y un golpe alcohólico algo destacado, que está muy atado a un sabor de madera que, por esa nota alcohólica no logro atar con un tipo específico de madera, pero que por su origen debería ser roble. Hay algunos sabores adicionales suaves y cítricos, que combinan muy bien en el paladar, especialmente después de haberlo tomado e incluyen una mayor presencia de toronja y finalmente vainilla y caramelo. En el retrogusto, notas inesperadas de mermelada de fresa, pero apenas notables bajo el caramelo.

Recuerdo que la primera vez que probé Anónimo Don Nadie fue en la playa y en ese momento los sabores me parecieron extraños, como con mucha participación del alcohol. En ese momento, el amigo que me dejó probarlo me recomendó que lo probara nuevamente en Caracas, a 1000 metros sobre el nivel del mar. La experiencia es completamente distinta. El alcohol no se siente tan presente y esa diferencia fue muy llamativa.

El Don Nadie es un ron que apunta a una coctelería fina, pero que fácilmente he tomado solo, acompañando algún tabaco o simplemente para degustar una tarde. Lo he sacado orgullosamente cuando estoy con amigos probando rones distintos y la verdad es que la experiencia destaca muchas cosas, relacionadas con el ron y no. Pero es muy agradable por todas ellas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Industrias El Caimán, C.A.
Nombre del Ron: Don Nadie
Marca: Anónimo
Origen: Venezuela
Edad: 2 a 12 años
Precio: $28 (en Venezuela)
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

Montecristo – Open Master (recatado)

Increíble es que hace unos 5 años un buen amigo me regaló un ejemplar de esta serie Open de Montecristo, que era el Master y lo reseñé aquí. Casualidad es que hace unas semanas, trabajando en un local de habanos mientras hacía una guardia y realizando labores de inspección, identifiqué algunos cigarros con detalles, que si bien son fumables y disfrutables, pues no es el cigarro que un cliente querría y por eso hay que «sacrificarlos». Así fue como volví a probar este Montecristo y como en los últimos años he aprendido a apreciar los habanos bien, me ha tocado revisitar varios de estos cubanos. La serie Open fue lanzada en 2009, como una opción más suave que el resto de la línea Montecristo y con un tema de golf. Sin embargo, años antes, la propuesta que dio origen a esta línea Open se llamaba Sport y este cigarro se llamaba igualmente Master. Se trata de un robusto, o lo más cercano a un robusto de la marca, con medidas de 4⅞ x 50.

Como puedes observar en la imagen y posiblemente en la inferior se vea con más detalle, hay una pequeña fractura de la capa sobre el cigarro y si bien ésta no afectó el desarrollo de la fumada, no es algo que alguien adquiera sin rechistar. Visualmente y restando esa fractura, el Open Master se ve más rústico que el resto de los productos de la marca, aunque dada la inconsistencia de Habanos, es posible que sea solo este lote. Los aromas en la capa son muy sutiles, como sucede con la mayoría de los habanos, en parte porque no vienen cubiertos de celofán, pero también porque la capa en el habano no aporta gran cantidad de sabores y aromas. Los aromas en la capa incluyen una nota suave de almendras, más notable en el pie, en donde también hay paja y pan recién horneado, así como algo de pimienta. Son estos aromas los mismos que se sienten en la calada en frío, a la que llego luego de un corte recto.

El Open Master comienza bastante suave, incluso más suave de lo que esperaba después de estos aromas en frío. Los sabores iniciales son de almendras, como ya esperaba, pero no son necesariamente dulces y esto hace que no sea tan fácil sentir ese sabor. Le acompañan notas de pimienta, levadura y café, pero ninguno de estos sabores son especialmente notables. En el retrogusto se sienten sabores adicionales que incluyen especias dulces, nuevamente sin un sabor dulce real y pan tostado. El cigarro quema bastante bien, incluso considerando esa ruptura en la capa, mientras que la intensidad está en media-baja, con una fortaleza similar.

Es en el segundo tercio donde el Open Master se vuelve más dulce y esos sabores que se sentían tan sutiles parecen resplandecer e incluso hay notas adicionales a toques florales y el sabor de café se siente más como el de un espresso. Sin duda la adición de toques dulces le da mayor dimensión a los sabores y la intensidad llega a un punto medio. Una vez supero el punto medio aparecen también notas minerales, que se sienten más como tierra húmeda en el retrogusto. Ya superada la fractura de la capa, el Open Master no quema tan bien, aunque dudo que esté relacionado y tampoco es grave la quemada. La intensidad está, como dije, en media y la fortaleza un toque por encima de donde estaba antes, pero no mucho.

La fortaleza y la intensidad siguen aumentando hacia el último tercio, aunque nunca superan el punto medio o al menos no con tanto como para llevarlo al punto de media-alta. El sabor de café espresso es el principal en este tercio, pero también hay notas de madera y la pimienta aumenta con ella. No obstante, el sabor de almendras parece haberse perdido entre ellos a partir del punto medio del Open Master y es en este tercio cuando ya parece haber desaparecido por completo. Llegan algunos momentos que el humo se siente áspero en la garganta, pero también puede ser porque son los últimos segmentos del cigarro y el humo llega más caliente. Luego de una hora y 15 minutos, el Open Master llega a su fin.

Habanos SA nunca planeó que la línea Open Master superara la línea regular de Montecristo ni que fuesen los mejores habanos del mundo. Pero probando bien el Open Master, puedo confirmar que su objetivo de hacer un cigarro más suave que el Montecristo habitual y que así pudiese ser parte de un campo más deportivo, o al menos uno que tuviera que ver más con el golf, está cumplido. Efectivamente, es un cigarro más suave, menos complejo, pero muy bueno. Una construcción muy buena también aseguró que la experiencia estuviera a la altura. Nunca será una fumada intensa o de fortaleza alta, sino más bien una fumada placentera que no aturde, aunque la línea regular de Montecristo tampoco lo hace. En esta ocasión y ya con mejor conocimiento de Habanos, creo que lo disfruté mucho más.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Montecristo
Modelo: Open Master
Dimensiones: 4⅞ x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $23,00
Puntuación: 87

PHRD – Línea Blanca R (Robusto)

Puro Humo República Dominicana es una marca que nació en 2020, de la mano de dos amigos apasionados del tabaco que quisieron comenzar con unas ligas y eventualmente ir construyendo a partir de ahí. El pasado mes de mayo tuve la oportunidad de probar uno de sus productos, llamado el Etiqueta Negra y la reseña la puedes ver aquí. Hoy pruebo el otro que hacen, llamado Línea Blanca R; ambos llegaron gracias al contacto con D’Cache Cigars, quien me recomendó probarlos. La página web de la marca describe al Línea Blanca R como una fumada sutil y cremosa, con una capa Habano 2000, sobre capote dominicano y tripa de República Dominicana y Ecuador, en formato de robusto 5 x 50.

Al principio me pareció raro que la capa fuese Habano 2000, principalmente por lo clara que es, pero también porque lo común en muchos casos para marcas emergentes es hacer un cigarro de capa madura y otro de capa Connecticut, por lo que siempre asumí que éste era el CT. Pero viendo que el otro de la marca es capa Corojo, pues creo que denota lo diferente que es PHRD. En la capa tiene aromas que precisamente difieren de lo que podrías pensar de un CT y ahí comienzan las diferencias; incluye madera de cedro, cuero y un toque suave de canela, mientras que en el pie logro apreciar otro tipo de madera, esta vez como de pino y algo de paja. Finalmente lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da notas de cedro y paja, que son consistentes con los aromas de la capa, pero también una nota especiada como de cardamomo.

El Línea Blanca R comienza encendiendo rápidamente y muy uniforme, con sabores suaves que incluyen madera dulce, como una madera balsa y notas sutiles de chocolate que identifico mejor como chocolate con leche. Estos sabores se mantienen con un retrogusto de paja y madera dulce más o menos hasta la mitad de este tercio, en donde comienzo a encontrarme con una nota mineral fuerte, que comenzó siendo tierra mojada pero ya se siente más centrada en el aspecto mineral que en el de la tierra, aunque para finales del tercio ya no se siente más. La intensidad es baja, con una fortaleza similar, quemando bien y con humo abundante, pero no necesariamente denso.

El segundo tercio del Línea Blanca R es igualmente suave, con sabores muy similares, aunque menos complejos. El chocolate ya no tiene un matiz de chocolate con leche, sino que se siente como un chocolate genérico y aunque la madera dulce sigue siendo un sabor, su dulzura es cada vez menor y se siente más como cedro y el retrogusto sigue incluyendo las mismas notas de paja y madera, esta sí como madera balsa, pero a partir de la mitad una madera más «especiada» como madera de sándalo. La fortaleza y la intensidad se mantienen bajas, aunque algo han aumentado, solo que no suficiente para colocarse en un nuevo nivel.

El último tercio se abre un poco a sabores más variados o al menos algunos con más matices que en el tercio anterior. Las notas principales siguen incluyendo madera, pero el chocolate parece haber desaparecido, sustituido por maní en menor intensidad y canela en mayor intensidad. Esta canela se funde muy bien con ese sabor dulce prevalente y aunque no es el más intenso de los sabores, es el que acompaña hasta el final de la fumada, la cual llega con una intensidad media-baja y una fortaleza baja, aproximadamente una hora después de haber encendido el Línea Blanca R.

Ambas ligas del PHRD se tratan de productos sencillos y relativamente suaves, que no destacarían en el inmenso haber de marcas emergentes dominicanas si no fuera por las relativas diferencias tanto en logo y tipografía, como ligeramente en sabores, optando por un perfil más sencillo y de sabores más herbáceos. Ambos son una buena opción, pero creo que para paladares más novatos, que busquen una complejidad menor. En el inmenso universo del tabaco, aproximadamente el 65% de los fumadores (hay quienes dicen que más) buscan fumadas suaves y por eso tiene sentido que ambas ligas de PHRD apunten a ese mercado. Pero dado que cada marca puede hacer más de una liga, me encantaría ver en el horizonte algún producto (o proyecto para él) con mayor fortaleza y complejidad. Por lo pronto, creo que la marca va pisando fuerte por buen camino.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: PHRD
Modelo: Línea Blanca R
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano 2000)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Ecuador
Precio: N/D
Puntuación: 83