En 2017, Highland Park comenzó una nueva campaña tanto en su publicidad como en el diseño de sus botellas y etiquetas, en donde rendía tributo a su pasado vikingo. Al menos el pasado de las islas Orkney, en la destilería ubicada más al norte de toda Escocia y en cuyas iglesias ancestrales se encuentran manuscritos y artilugios de los vikingos.
Con este rebranding, todos los whiskies de Highland Park pasaron a tener además de la edad establecida, nombres relacionados con los vikingos, como Viking Scars (cicatrices vikingas), Viking Honour (honor vikingo), y este Viking Pride (orgullo vikingo). Este de 18 años es el más antiguo de su línea principal y con whiskies que han sido añejados principalmente en barricas ex-jerez de primer uso de origen europeo y americano. Son añejados y mezclados, para luego ser embotellados a 43% de alcohol.
En nariz el Highland Park presenta aromas dulces, ricos y profundos, que incluyen chocolate negro, golden syrup y una insistente pero no tan intensa nota ahumada. También hay abundantes frutas, incluyendo pasas y lechosa (papaya), frutos rojos como fresas y frambuesas, canela, clavo y nuez moscada, con notas de roble tostado y notas propias de la turba.
En boca es igualmente ahumado y frutal, con sabores de naranja y durazno confitados, con sensaciones dulces, afrutadas y de mantequilla. Luego aparecen manzanas horneadas, chocolate y miel, así como los frutos rojos que mencioné en nariz. Más adelante se sienten granos de café y la más clara influencia del jerez, que también incluye jengibre y canela. En el retrogusto es más un tema de roble y no mucho más.
Sin embargo, si bien el Highland Park 18 está muy bueno, es muy parecido al Highland Park 12. Eso sí, el 12 es espectacular y el 18 es mejor, pero no parece mucho mejor. Sigue teniendo una insistencia ahumada y con la edad más avanzada esperaba una reducción en ese sabor, pero sin duda termina siendo igualmente dominante y no pareciera haber una gran influencia de la edad.
Ficha Técnica: Fabricante: Highland Park Distillery Nombre del Whiskey: 18 Year Old Viking Pride Marca: Highland Park Origen: Escocia (Islas) Edad: 18 años Precio: $120 Densidad alcohólica: 43% Puntuación: 86
Mi amigo Charles P. es un aficionado al tabaco y tiene una participación en una tienda en Aruba. Pero más allá de eso, siempre quiso hacer algo más significativo y hace un tiempo me escribió pidiendo consejos sobre dónde mandar a hacer unos tabacos. La opción más inmediata era República Dominicana, pues es donde mejor disposición parece haber y la mayor cantidad de fábricas pequeñas, y es donde la gran mayoría manda a hacer sus tabacos. Sin embargo, Charles quería algo diferente y le dije que si consigue hacerlos en Nicaragua o en Honduras, ya tendría algo distinto con respecto a casi toda su competencia. Unos meses después me dijo que me enviaría unos cigarros para probarlos en agradecimiento, que son hechos en Nicaragua. Al final no le hice ningún servicio, solamente le recomendé un camino y aquí estamos.
Según le entendí a Charles, este cigarro se llama Special Edition porque tiene un rabo de cochino en la perilla, pero no por nada más. Ah y que esta vitola no la tiene en producción regular. Efectivamente, su nombre completo es Gordo Habano Pigtail y tiene medidas de 6×60, que nunca ha sido mi preferido, pero el hecho que este es así con propósito, me llamó la atención. En su capa Habano ecuatoriana me encuentro con aromas muy interesantes a nueces y fruta cítrica, no tanto cáscara sino más bien como un perfume cítrico. Siento los aromas en la tripa y lo que me sorprende es que siendo nicaragüense no se sienta una mayor insistencia de la pimienta, aunque tampoco puedo decir que está ausente. Los aromas son de madera, pimienta y almendras. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío se siente con un tiro bueno y aromas a pimienta y esa sensación que está entre floral y cítrica.
El tiro del Cigaruba Habano parece apretarse un poco cuando le da el calor, o al menos esa fue la reacción que ocurrió. Es solo con el toque y apretado de los labios que logro remediarlo, y al poco tiempo ya estoy fumando perfectamente, pero me tomó un momento acostumbrarme. La quemada es ejemplar y la ceniza muy bien formada e incluso algo más blanca que lo que se ve en la imagen y aunque los sabores son de intensidad media-baja al igual que la fortaleza, sí alcanzo a identificar los de almendras y vainilla como principales, con notas de chocolate y madera tostada como secundarios. En el retrogusto me encuentro ese toque perfumado que sentí desde las notas en frío, aunque también sucede que la parte floral llega a sentirse casi jabonosa, en el buen sentido. No es un sabor a jabón, sino más bien como uno de lo que llaman jabón de tocador.
La ceniza se cayó solamente con influencia mía, pero incluso costó un poco que se desprendiera del cigarro. No creo que se mantuviese perfectamente sobre el cigarro y realmente no quería probar. Si bien en el primer tercio la pimienta era prácticamente inexistente, al inicio del segundo tercio sí se siente una participación, aunque sea mínima. Una vez superé la mitad del cigarro el sabor de pimienta realmente despegó y con él vino un aumento de la fortaleza del cigarro, pasando de media-baja a media. Los sabores en el paladar son muy similares a los del tercio anterior, aunque los de chocolate se sienten mucho menos y para el punto medio desaparecen. Pero es en el retrogusto donde parece haber el mayor cambio, mostrando notas de pan tostado y nueces.
El último tercio es muy similar al segundo, con la posible excepción que la pimienta es más intensa al final, lo cual aumenta la fortaleza del cigarro pero no le acompaña la intensidad del resto de los sabores. Pero sigue quemando muy bien y produciendo una ceniza muy llamativa. Esta tendencia se mantiene y la pimienta sigue aumentando, hasta que llega un punto, casi dos horas después de haberlo encendido, que la sensación picante supera la experiencia y ya dejo al cigarro descansar en paz.
Si bien el hecho que este cigarro sea una edición especial puede ser algo que llame la atención de quienes lo tienen cerca, en realidad creo que lo especial es su duración, pues no entendí que la liga fuera distinta, solo que tiene más tabaco en la tripa por sus dimensiones mayores. Aunque eso lo sabré mejor cuando me toque fumar el Habano en una vitola distinta. No obstante, aunque un 6×60 puede no ser el cigarro para mí, si lo veo como una excelente opción en Aruba, donde el clima playero y la ocasión al aire libre (o en un lounge) siempre va a ser para disfrutar largo tiempo. Más allá de la experiencia propia, hay que medir qué tal sería la experiencia directamente en Aruba. Al menos eso me gustaría.
En una cata reciente de whiskies high end realizada en la terraza de Rumbullion Club, tuve la oportunidad de probar este Tomatin. Luego de lo que me ha gustado el Tomatin Legacy y el 12, el 18 se veía como la siguiente opción más obvia.
A diferencia de muchas marcas, Tomatin tiende a fermentar sus whiskies por un período considerablemente más largo de lo normal, alcanzando las 168 horas en promedio. Según la marca, este Tomatin 18 es un whisky de lujo, añejado inicialmente en barricas ex-bourbon de 240 litros (llamadas hogsheads), y finalizados luego en barricas ex-jerez Oloroso de primer uso. El tiempo de finalizado no es especificado por la marca y dada la influencia de estas barricas, eso se debe a que ese tiempo es variable. Finalmente es embotellado a 46% de alcohol.
Los aromas de chocolate de este whisky son embriagantes, en el mejor estilo de la palabra. Son como pasas cubiertas de chocolate, con frutas como pera y durazno en conserva, humedad y una buena dosis de roble.
En boca es de sabor intenso y abundante, de ese que te hace salivar y casi masticar esa saliva. Tiene notas ligeramente ácidas de manzana, durazno y ciruela, así como pasas y café con chocolate (¿café mocha?). Seguidamente hay notas de nueces y la combinación de barrica ex-jerez y ex-bourbon es notable con los sabores que ello suele incluir, como vainilla, caramelo, frutos rojos y ciruelas pasas. El retrogusto es fuerte de madera de roble, un toque de pimienta y chocolate caliente.
Antes de probar el Tomatin 18 traté de ser muy modesto con mis expectativas, porque cuando probé el Legacy y el 12, creo que tuve una expectativa similar y resulté muy impresionado. Es un whisky complejo y muy bien equilibrado, sin llegar a ser ahumado pero sin necesitarlo tampoco. No es uno de esos whiskies intensos de sabores de jerez, y no necesita serlo, pues la complejidad y riqueza de sus sabores lo haría redundante. Como está funciona muy bien, incluso si su precio no es el más amigable.
Pero un whisky de single malt con 18 años de edad rara vez tiene un precio amigable y este lo termina justificando.
Ficha Técnica: Fabricante: Tomatin Distillery Nombre del Whiskey: 18 Year Old Oloroso Sherry Casks Marca: Tomatin Origen: Highlands, Escocia Edad: 18 años Precio: $120 Densidad alcohólica: 46% Puntuación: 93
Existe una creencia (en preocupante aumento) de que todos los tabacos deben ser añejados para que mejoren. Esta creencia creo que comenzó con los habanos, que ciertamente la gran mayoría deben ser añejados en el humidor para que sean más pasables, algo que sin duda tomaron del vino. Pero algo que esta creencia debería haber tomado del vino es que el refrán o el dicho o la frase reza que algo ha madurado como el buen vino. Siendo buen la palabra clave. El buen vino mejora con los años, el buen habano mejora con los años y el buen tabaco en general mejora con los años. Pero me he encontrado a varias personas que aseguran que incluso los tabacos malos, con un par de años en el humidor, se pueden poner muy buenos. Nunca he sido creyente de esa teoría y en muchos casos me he encontrado con cigarros malos, que por malos no he querido fumar y han estado en el humidor un par de años y cuando finalmente decido darles fuego, definitivamente no han mejorado. Pero dado que Gurkha es una marca que rara vez me ha gustado y que el Viper lo reseñé hace casi 4 años y no lo puntué bien, y que éste tiene alrededor de 10 años guardado, pues decidí usarlo para comprobar esa teoría.
Este Viper además ha sufrido. Viendo el estado de los otros tabacos que tengo en mi humidor, me parece que la capa del Viper se rompió por débil y no por maltrato. Pero es que el Viper nunca fue un cigarro para guardarse ni mantenerse durante mucho tiempo. De hecho, el robusto que probé en 2018 tenía una sensación plástica que no podía obviar. Por lo que he leído, todos los Viper son box pressed y debe ser un tema de la guarda extendida que ha hecho que este se sienta más como un oval. La capa es considerablemente lisa, con muy pocas venas y aromas a grama seca y algo de cuero. Lo pico y la capa realmente es frágil, por lo que lo hago con sumo cuidado y la calada en frío me da notas acartonadas, pero también de paja y herbáceas.
Afortunadamente este Gurkha, como casi todos, está bien construido y el tiro es perfecto, con una nota muy sutil de madera, musgo y toques suaves de pimienta, con un retrogusto más de madera vieja que otra cosa. Esa madera vieja la identificaría como corteza de árbol y es un sabor que mantiene durante todo el tercio. No hay casi sensación picante, ni siquiera en el retrogusto, pero sí puedo destacar que pese a su edad y la calidad que ya conocía, el Viper no carece de sabores. Solo que son suaves. He probado otros cigarros con un añejado similar, pero mucho más reconocidos y con este tiempo no saben a mucho. El Viper no es un flavor bomb, pero algo tiene. Pero incluso con su construcción aparentemente buena en el tiro, quema muy mal y hay una gran variedad de surcos desde que lo enciendo. Afortunadamente el hueco en la capa no parece presentar problemas y el humo pasa perfectamente. La fortaleza es baja, con una intensidad media-baja.
Mis impresiones del Viper de 2018 fueron igualmente llamativas en el primer tercio, que me dio esperanzas de un segundo y último tercio mejores de lo que fueron. En este de 2015 (o por ahí), esa tendencia es muy similar, pues en el segundo tercio desaparecen los matices que debieron alcanzar un punto más intenso en ese mismo punto. La pimienta aumenta, pero desaparecen los sabores de madera, herbáceos y de musgo. Sin embargo, la corteza de árbol se mantiene en el retrogusto, pero no como un gran sabor, sino como un recuerdo básicamente. La quemada no mejora mucho, pero el alcanzar la parte cortada de la capa sí desordena un poco las cosas y el Viper requiere un retoque de todas sus secciones a fin de mantener esa quemada uniforme. La fortaleza es igualmente baja y la intensidad también baja-media, aunque esa sensación picante puede haberla aumentado un poco, aunque no consistentemente.
En el último tercio, el Viper siguió quemando torcido, aunque ya había superado el problema y no sé si son secuelas debido a haber pasado tanto tiempo con la capa accidentada. Sin embargo, un amigo que hace tabacos me enseñó hace tiempo que cuando ves un borde negro de cierto grosor en el anillo de combustión de un cigarro, eso indica una hoja mal fermentada o que no se le dio suficiente fermentación. Los sabores siguen la misma tendencia minimalista del tercio anterior, salvo que el sabor de madera se siente como de un lápiz, con notas de grafito incluidas. La quemada se mantiene irregular en su forma, pero no se llega a apagar, aunque hay un punto antes de llegar al final que me doy cuenta que el Viper no va a mejorar ni aportar más nada. En ese momento lo dejo en el cenicero, aunque ya ha pasado una hora y 15 minutos desde que lo encendí.
Entonces, ¿mejoran los cigarros malos con la guarda? La respuesta ya la sabía y es no. Pero sí cambian un poco, y no necesariamente para peor. Mi experiencia previa con el Viper era de un cigarro barato y muy básico. En uno que tiene alrededor de 10 años de guarda, la experiencia sigue siendo como de un cigarro barato, básico, pero con más guarda, lo que hace que algunos sabores se sientan menos. Si bien el Viper de 2018 tenía apenas unos meses de guarda, hubo sabores que se mantenían durante la fumada y no eran agradables. Con guarda, esos sabores desagradables, junto con casi todos los demás, tienen corta duración y el cigarro es más fumable solo porque las partes desagradables duran menos. Pero no es un mejor cigarro. En lo absoluto.
Ficha Técnica: Fabricante: N/D Marca: Gurkha Modelo: Viper Dimensiones: 6 x 50 Tamaño: Toro Origen: República Dominicana Capa: República Dominicana Capote: República Dominicana Tripa: Nicaragua, República Dominicana Precio: $6,00 Puntuación: 72
Hay cigarros que uno no debería fumar. Lo he probado y comprobado. Esto lo he mencionado antes, pero hace un tiempo me regalaron varios cigarros vintage y en el alijo hay de todo. Entre ellos hay unas joyas deliciosas, pero también hay cigarros baratos que definitivamente no han mejorado con el tiempo. También hay algunos cigarros con un cierto valor histórico que no sé todavía si voy a fumar. Pero también están estos cigarros de Lauro’s, que es una pequeña tienda en México que básicamente vende a turistas. Sus redes hablan mucho más de quienes los visitan que de lo que hacen, pero el hecho es que tienen ligas de la casa y esta es una de ellas. Cabe destacar que su última publicación fue en noviembre de 2017, así que no me queda claro si es que cerraron sus redes o si cerraron la empresa, aunque su página de Facebook dice que está en construcción desde julio del mismo año. Pero aquí voy con el Lauro’s México, o al menos es lo que dice en la anilla.
Sería injusto decir que el Lauro’s se ve mal. Si bien la capa tiene varios colores, no se ve como un cigarro mal torcido. Sí, puede que la anilla se vea mal y quizá es un tema de impresión o un tema de edad, pero fue después de verla un rato que pude determinar el nombre de la marca. En un principio leí Liufo’s y pensé quién diablos le pone ese nombre a una marca. Para sorpresa de nadie, el cigarro es un puro mexicano y aunque no es la primera vez que fumo un puro de ese país, creo que con excepción de los Casa Turrent, la experiencia no la cuento entre las mejores. Esta capa oscura tiene aromas agradables de cáscara de naranja y de nueces, pero no mucho más, aunque en la calada en frío me encuentro notas de cuero y vino rancio.
Desde las primeras caladas este Lauro’s quema mal, torcido y con una combustión terrible. Luego de unos 10 minutos fumando y que el cigarro se sintiera muy, muy caliente, comenzó a desarrollar lo que se conoce como un agujero de ratón o que simplemente la capa se comienza a quemar mucho antes que le llegue el anillo de combustión. Pero para mi sorpresa, fue después de quemar ese agujero que comenzó a sentirse mejor. Creo que me sorprendió más que lo haya seguido fumando, pues hace unos meses fumé un cigarro que sufrió de lo mismo y lo dejé a un lado. Pero este presenta sabores a madera y chocolate una vez que superé esa sección. Sin embargo, hay un sabor ácido muy insistente y que está presente durante todo el tercio. La fortaleza es media, con una intensidad media-baja.
Sin perder mucho el tiempo, me dispongo a relatar mi experiencia en el último tercio, o más bien la segunda mitad, pues hasta que quemó esa sección que estaba mala, no puedo decir que la fumada aportó mucho, y para ese momento ya no quedaba mucho cigarro. En su segunda sección, este Lauro’s México aporta marginalmente más, con sabores de chocolate que tienen mayor participación y una nota ligeramente picante que le aporta algo de potencia a la fumada. El problema es que ese sabor ácido sigue siendo insistente y llega a ser desagradable, con unos matices en el retrogusto que me recuerdan al cuero nuevo, pero no mucho más. La fumada dura unos 35 minutos, que no puedo decir que fueron agradables, salvo el punto en que decidí no fumarlo más y dejar este Lauro’s México a un lado, sin muchas ganas de probar otro, pero sabiendo que hay uno más en el humidor que no es de la misma marca, pero sí es de la misma gente.
Una breve búsqueda de esta marca en internet te da todo tipo de resultados, ninguno alentador. Pero sí debo destacar que al parecer en la región de Cancún, tanto la marca como sus productos parecen estar muy bien representados. Incluso hay algunas páginas que comparten los cigarros de la casa que hacen y sus precios. Por este robusto maduro cobran $14 por unidad. Curiosamente, por un lancero cobran $11. Pero por cigarros saborizados cobran $14 también. Obviamente hay que ganarle a lo que se pueda, pero ya sabrán o no y quizá por eso no hemos visto ningún desarrollo de la marca. Definitivamente es un cigarro que no debía fumar, porque ni siquiera divertido fue.
Hace unas semanas tuve la oportunidad de dirigir una cata de whiskies de alta gama en la terraza de Rumbullion Club. Se trataba de whiskies que nunca había probado, principalmente porque a fin de mantener una estrategia de costos que todos puedan pagar, siempre se ha mantenido un precio por botella relativamente bajo. Pero tanto los integrantes regulares como los socios queríamos hacer aunque fuese una cata con productos de alta gama.
Después de revisar y descartar varias opciones, incluyendo algunos Macallan, decidimos optar por whiskies que fuesen más difíciles de conseguir, o al menos que no tuvieran ese incentivo de mercadeo y posición tan alto, sino que constituyeran algo que apelara más a los conocedores.
Así fue como el primer whisky que probamos se trata de un whisky con 19 años en barrica. Curiosamente y en el mundo actual que combina tantas barricas, el Glenmorangie 19 pasa exactamente esa cantidad de años en una misma barrica ex-bourbon. No hay barrica ex-oporto, ni ex-jerez, ni ex-vino. Es solo del alambique a una barrica durante 19 años y luego diluido para embotellar a 43%.
Un whisky con esta edad tiende a ser algo predecible en nariz, donde hay notas abundantes de madera y de cebada, y hasta ahí llegan las predicciones. Porque también hay algo que me recuerda a oler una bolsa de cereal americano, cáscara de manzana verde, durazno e incluso pound cake, pero una versión hecha con poca (o nada de) mantequilla. Hacia el fondo hay unas notas ligeramente herbales también.
Bastante franco de nariz a boca, el Glenmorangie 19 tiene una mezcla de sabores que incluyen cebada malteada, cereales tostados y un sabor que solo puedo describir como manzana y durazno con miel. Pero también hay sabores como de mazapán, pimienta y jengibre. El retrogusto incluye finalmente algo de madera y un herbáceo que me recuerda a la menta.
Con algo de agua aparecen aromas de toffee y pimienta, pero hay que ser cauteloso pues el índice alcohólico no permite jugar mucho y esa agua permite aún más franqueza en boca, con notas de jengibre y madera.
El Glenmorangie 19 se siente básicamente como el 10 pero con mayor edad. Mientras que el 10 puede ser sutil y hasta aguado, el 19 pareciera tener algo más de permanencia y un toque más de alcohol, pero los sabores no son muy distantes. Con todo eso dicho, el Glenmorangie 19 se siente sorpresivamente sencillo, con buenos sabores pero con el pasar del tiempo y de probar distintas variaciones, Glenmorangie pareciera haberse hecho dependiente de la segunda barrica distinta para añadirle más matices a su producto. Con 19 años de edad no se siente muy complejo, solo más antiguo. Por $40 puedo sentir eso con algo más de juventud en el Glenmorangie 10.
Ficha Técnica: Fabricante: Glenmorangie Distillery Nombre del Whiskey: 19 Year Old Marca: Glenmorangie Origen: Escocia (Highland) Edad: 19 años Precio: $110 Densidad alcohólica: 43% Puntuación: 83