Alec Bradley – Black Market (Churchill)

Volvemos a un cigarro que tenía un buen tiempo sin tocar. Lo había reseñado en 2017 y en 2019 reseñé una versión Estelí del cigarro. Luego, en marzo de este año reseñé el Filthy Hooligan de la misma línea. Pero ese original de 2017, que reseñé en toro, simplemente no me había gustado mucho y le terminé dando 79 puntos por ser, como dicen los americanos, un one trick pony, o un cigarro que simplemente aporta uno o dos sabores y no mucho más. Dicho eso, me llamó bastante la atención cuando vi que en su vitola Churchill, se había colocado entre los mejores cigarros del año 2022, según Cigar Aficionado. Dado que es la vitola en lo que lo tengo, decidí aprovechar para reseñarlo.

Algo curioso del Black Market es que tiene tabacos de cuatro países: capa nicaragüense, capote Sumatra ecuatoriano y tripa hondureña y panameña. También cuentan que solamente se usaron hojas viso y ligero en su confección, por lo que no tiene las llamadas volado ni seco, que son muy usadas en la fabricación de tabaco. Sin embargo, su nombre no tiene mucho que ver con el cigarro, pues no hay nada ilegal ni de ‘mercado negro’ sobre él. Pero la capa del cigarro es bastante oscura y hasta ahí llega cualquier similitud que pueda existir entre el nombre del cigarro y su apariencia. Esta capa nicaragüense tiene aromas intensos a chocolate, café y un toque de cuero. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da notas muy similares de café y chocolate, aunque ese cuero no se siente y es sustituido por una ligera nota metálica. Dado que el cigarro se trata de un Churchill 7 x 50, aquí no ando con apuros de encenderlo rápido.

Es muy curioso como el Black Market lleva la anilla en el centro, sobre todo porque antes de elegirlo para fumar llevaba una anilla que cubre la mitad del cigarro y cuando quitas ese cartón, te encuentras con esta pequeña anilla, que realmente no me he atrevido a mover hasta su punto habitual, pues no quiero llevarme un trozo de capa en el camino. Desde el encendido, el Black Market desprende muchísimo humo en cada calada, lo cual se traduce en una buena cantidad de sabores ricos desde el inicio, que incluyen notas de madera como de leña, carbón y roble, con notas más suaves de hierbas y tierra húmeda. Una de las razones porque le di 79 puntos al original era porque destacaba básicamente un solo sabor y juzgando por el primer tercio de éste, creo que va a ser una experiencia similar. Si bien hay matices de madera, todos son de madera. La sensación picante en la nariz es baja, pero quema muy bien, en verdad, con una intensidad media y una fortaleza al mismo nivel.

En el segundo tercio los sabores siguen teniendo un marcado énfasis en la madera, destacando esos mismos de roble, leña y carbón vegetal, pero también incluye notas adicionales de otros tipos de madera como cedro y madera balsa, pero siempre con un toque ahumado también. Sí hay sabores que no son solo de madera, pero se sienten secundarios y esporádicos, incluyendo esos de tierra húmeda y, a partir de la mitad del Black Market, notas de té negro. Así que se puede decir que el cigarro es consistente con su primer tercio si quisiéramos hablar bien de él, o que es lineal y plano, si quisiéramos hablar mal. En cuanto a la experiencia, la verdad es que va muy bien, con una quemada muy recta, tiro perfecto, humo abundante y una fortaleza media, con intensidad media también. No es la fumada más agradable pero la estoy disfrutando, aunque no sea variada de sabores.

No hay grandes cambios en el último tercio, con la mayor intensidad de los sabores aún dedicada a matices de madera que siguen siendo de carbón vegetal y roble, pero también con notas de cedro y madera balsa. Hay notas de cuero y tierra, principalmente en el retrogusto pero se sienten también en el paladar, muy sutiles. El humo sigue siendo abundante y cada calada me da una intensidad media y fortaleza similar. Me dura dos horas y 20 minutos el Black Market y finalmente lo dejo a un lado. Quemó muy bien y no se apagó en ningún momento, incluso dejándolo a un lado durante un tiempo que excedió los 3 minutos.

Aunque la experiencia fue, efectivamente, lineal y muy similar, no siento que haya sido negativa. No fue la mejor tampoco y siendo un Churchill con una duración tan larga, sí hubo momentos en los que quería que llegara una transición o un cambio. Precisamente porque no es una mala experiencia, creo que con un buen ron sería una combinación ideal y creo que es la razón por la que volvería a comprarlo, pues ese debe ser un buen maridaje. También porque no tiene mal precio, pues este Churchill puede costar menos de $8 (en USA), y por esa duración son pocas las opciones de esta calidad. En general, no es un cigarro de 79 puntos, pero no es mucho más. La construcción es perfecta y todo lo demás es un tema de subjetividad y cómo desees acompañarlo. No sé cuál será su destino con el cambio de dueños de la marca, pero no sería una gran pérdida si dejasen de hacerlo, pues en este rango y con estos sabores, las opciones son múltiples. Pero ésta es una de las buenas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Alec Bradley
Modelo: Black Market
Dimensiones: 7 x 50
Tamaño: Churchill
Origen: Honduras
Capa: Nicaragua (Jalapa Colorado maduro)
Capote: Ecuador (Sumatra)
Tripa: Honduras (Jamastran), Panamá
Precio: $7,50
Puntuación: 83

Whiskey: Jack Daniel’s Single Barrel Select

La línea Single Barrel Select de Jack Daniel’s fue lanzada en 1997. Se puede decir que fue un fracaso inicial porque la marca no hizo mucho por explicar de qué se trataba el producto y en ese momento el clásico Old No. 7 era mucho más barato. Quizá el mercado no apuntaba tanto a un producto premium como hoy en día.

Recuerda (si es que puedes) que en 1997 el internet no era tan masivo como lo es hoy y había muy pocos recursos para que la gente encontrara información sobre qué era este nuevo lanzamiento. Pero Jack Daniel’s tenía suficiente fama para que varios de sus clientes dieran el paso y probaran el whiskey, aunque no tanto como para llamar la atención de nuevos compradores.

Pero algunas décadas después, con más información disponible, el bourbon de todos los estilos comenzó a despegar. Pero la marca Jack Daniel’s no se pudo montar en esa ola y aumentar al mismo ritmo, a pesar que técnicamente el Tennessee Whiskey y el bourbon son esencialmente muy parecidos.

Lo cual nos llevaría a pensar qué tiene este Single Barrel Select que no tengan otros. Los galpones de almacenamiento de barricas de Jack Daniel’s tienden a ser bastante altos y los cambios de temperatura entre las barricas más altas y más cercanas a la fuente de calor del techo y las más bajas tienden a ser muy grandes. A mayor temperatura, m´s interactúa el alcohol con el oxígeno y el producto final es más rico en un menor tiempo. Sin embargo, también se evapora más.

La serie Single Barrel Select supuestamente selecciona las barricas más altas de los galpones, con hasta 5 años de añejamiento en el calor de Tennessee. Luego es hidratado hasta 47% de alcohol y finalmente embotellado.

La botella es singular, aunque hay distintas versiones del Single Barrel y una vez que las comparas te das cuenta que lo que cambia es básicamente la etiqueta. Pero la botella tiene su encanto. El líquido también, porque tiene aromas a miel y azúcar cristalizada, madera tostada, canela y cáscara de manzana. Pero también notas de banana y vainilla, pero más como una crema dulce de ellos, como si vinieran entre alguna galleta.

En boca me sorprenden los sabores dulces, principalmente porque el bourbon y el Tennessee Whiskey no son destilados que se caractericen por serlo, aunque muchos de sus sabores recuerdan productos dulces. Hay notas de caramelo y miel que parecen cubrir a los otros elementos del sabor, que incluyen nueces tostadas, roble, banana y vainilla, pero también notas florales. En el retrogusto me encuentro con cáscara de banana y mucha madera.

El Jack Daniel’s Single Barrel Select es un Tennessee Whiskey de los buenos, pero no de los antiguos. Como pasa con casi todos los destilados, hay algunos añejados poco tiempo que pueden ser buenos y otros añejados mucho tiempo que no son necesariamente buenos. En esta ocasión tenemos uno bueno, con poco añejamiento, y por eso no esperaría pagar mucho. Afortunadamente, eso ocurre y este producto no supera los $50. Pero hay que tener en cuenta que es un whiskey «joven» también y pagar más de eso no sería justo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Jack Daniel’s Distillery
Nombre del Whiskey: Single Barrel Select
Marca: Jack Daniel’s
Origen: USA
Edad: NAS, pero alrededor de 5 años
Precio: $47
Densidad alcohólica: 47%
Puntuación: 86

Camacho – Connecticut (Churchill) (vintage)

Hasta este momento, cualquier Camacho que haya reseñado antes corresponde a la nueva era de Camacho. Esto es porque la marca Camacho fue creada originalmente en 1961 por Simon Camacho, recién exiliado cubano en ese momento. Simon murió en 1990 y en en 1995 la marca fue adquirida por la familia Eiroa, trasladando la fabricación de sus productos de Nicaragua a Honduras. En 2008, la marca Camacho y su fábrica en Danlí, Honduras fueron vendidas al grupo Oettinger Davidoff, aunque la familia Eiroa mantuvo las fincas de tabaco en esa ciudad. Hoy en día, el grupo dueño de Camacho es simplemente Davidoff. Pero el cigarro que voy a fumar hoy es parte de la producción de los Camacho fabricados por la familia Eiroa, y es un producto que fue fabricado entre 2002 y 2008, por lo que podría tener entre 16 y 22 años de guarda.

Confieso que no tengo muchas esperanzas por el cigarro, pues con el paso del tiempo el tabaco en general tiende a suavizarse, sobre todo el que no es cubano. Pero el hecho que sea de un tipo de fabricación que tiene más de 15 años de antigüedad, puede ser distinto a lo esperado. Por lo pronto el cigarro se ve de maravilla y si no fuera porque parece casi inexistente en internet, no podría determinar su origen, aunque sí reconozco que la anilla es del Camacho pre-Davidoff. La capa es brillante y muy lisa, con aromas a caramelo, paja y un suave toque de madera, mientras que en el pie se sienten notas herbáceas pero más como de un vivero, con notas de paja y galletas danesas. Finalmente lo pico y en la calada en frío me encuentro con notas de caramelo Kraft, mazapán, madera y un toque de pimienta.

Las cejas se me elevan desde las primeras caladas de este Camacho Connecticut. Al momento de fumarlo en verdad no tenía mucha idea de la edad del cigarro, de eso me enteré mientras escribía esta reseña, pero sí sabía que más de 10 años debería tener. Con esa guarda y esta capa tan clara, no esperaba mucho, pero desde el inicio es obvio que esto será una experiencia. Los sabores de canela, madera, golden syrup, galletas danesas y almendras son abundantes y envolventes. Hay un toque suave de pimienta, principalmente al final del sabor del paladar, pues no parece llegar al retrogusto, pero en donde le da potencia al resto de los sabores y lleva la intensidad a media, con una fortaleza media-baja, más una quemada muy decente y la tendencia a mantener una ceniza larga, que con un cepo inferior a 50 es todo un logro, pero igual prefiero no arriesgar mucho.

En el segundo tercio las notas picantes se refuerzan un poco, pero los sabores predominantes del Camacho Connecticut son de golden syrup, maple, canela y almendras, mientras que en el retrogusto destacan las almendras y vainilla. Estos sabores se mantienen prácticamente durante todo el tercio, reforzando la fortaleza pero no tanto la pimienta hacia el punto medio del cigarro, aunque hay sabores como el de almendras y el de golden syrup que se sienten con mayor intensidad después de la mitad. La ceniza no se sostiene tan bien, pero no me da realmente problemas de quemado ni de tiro, siempre que no le dé caladas muy seguidas.

En el último tercio se le comienzan a notar los años al Camacho Connecticut y la intensidad de la mayoría de los sabores se reduce drásticamente, mientras que la fortaleza se mantiene más o menos en los mismos niveles pero liderada únicamente por notas picantes que no son necesariamente de pimienta. El sabor principal en este último tercio es dulce, pero con excepción del inicio del tercio, donde ese golden syrup se mantiene obvio, a lo largo del resto del tercio los sabores son simplemente dulces, por lo que este último tercio se hace aburrido y eterno, apenas con sabores dulces y picantes, pero sin matiz alguno. Me toma dos horas y media fumar este Camacho Connecticut hasta la última calada.

Creo que nunca he llegado a dos horas y media de fumada en un Camacho, aunque con exepción de algún 6 x 60, nunca he fumado uno con estas dimensiones. Los dos primeros tercios del cigarro fueron sorprendentes por el tiempo que tiene de guarda y cuánto se ha mantenido, pero de verdad era esperar mucho de un cigarro que ya está sobregirado que el último tercio estuviera igual. El tema es que al ser un Churchill y pasar tanto tiempo quemando, el último tercio tiene fácilmente dos horas pasando humo, aire y cambios de temperatura. En el primer tercio, el humo era frío, pero ya al final era demasiado. Curiosamente, tengo un Camacho Connecticut de los post-Davidoff y sería interesante comparar la experiencia. Ahora tocará ver cuándo y dónde lo coloco entre las reseñas. Como pasa con estos cigarros que hoy son inexistentes, sería injusto ponerle una puntuación, porque quedará como un inalcanzable para muchos y luego de hasta 22 años de guarda, hay varias variables que afectarían la fumada, que van desde la guarda hasta la calidad. Pero si lo puntuara, estaría fácilmente en mi Top 10 del año.

Ficha Técnica:
Fabricante: Eiroa
Marca: Camacho
Modelo: Connecticut
Dimensiones: 7 x 48
Tamaño: Churchill
Origen: Honduras
Capa: USA (Connecticut Shade)
Capote: Honduras (Corojo)
Tripa: Honduras
Precio: N/D

Ron: Outlaw Flagship

Aunque este ron en verdad no se llama ‘Flagship’, es la manera en que la marca se refiere a él. El término flagship viene de la marina y se refiere al barco que lleva al comandante almirante, o lo que se conoce como lo más importante que produce una empresa. En el ron de Outlaw, es el único producto que no es de edición limitada.

Pero tiene el mismo origen que el resto de los productos de Outlaw: es un ron de Trinidad, destilado por columnas y añejado entre 3 y 11 años en barricas ex-bourbon. En el caso del Flagship, es finalizado en barricas ex-whisky de Highland y de Speyside sin determinar tiempo, y finalmente embotellado a 40% de alcohol.

Aunque es un ron relativamente complejo, me sorprende que no tiene notas especialmente distintas a las del ron normal, pero sí incluye esa nota marítima y típica de muchos whiskies escoceses. Sus aromas incluyen roble, toffee, caramelo y vainilla, pero no mucho más.

En boca es similar en esa falta de complejidad pero no por ello quiere decir que es un ron cualquiera. Los sabores son de caramelo y vainilla, pero también notas cítricas sin matices muy detallados, miel, pasas y un retrogusto que incluye madera y mantequilla.

Los rones de Outlaw son sorprendentes, y tienen precios que mantienen en vilo a muchos con esa sorpresa, pues probar un ron de $120 pues no es algo que muchos podemos hacer. No obstante, sí vale la pena probar un trago, si lo consigues. Pero entre tanta complejidad con todos los rones de edición limitada de la marca, es casi una trampa que el ron principal sea tan complejo. Es decir, los otros que he probado (y que iré reseñando) son complejos y diferentes, pero este Flagship también lo es.

En verdad no sé qué esperaba, pues por su precio espero un ron complejo, por supuesto. Pero dentro de tantos rones con infinitos matices que tiene la marca, que éste sea casi igual, es casi que prefiero irme por él en vez de los otros. Sin embargo, las diferencias son grandes y los precios son similares.

Ficha Técnica:
Fabricante: Angostura Distillery / Outlaw Rum
Nombre del Ron: Flagship
Marca: Outlaw
Origen: Trinidad / Escocia
Edad: NAS
Precio: $110
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

Howard G – Magic Stick Cameroon (Toro)

Fundada en 2020, Howard G Cigars de Howard Gumbs es una de esas pequeñas marcas que se lanzan directamente en el mercado americano, sin mucho que buscar en los países en donde son hechos originalmente y prácticamente sin mencionarlos tampoco. Este Magic Stick Cameroon fue lanzado en 2021 con la misma liga que el Magic Stick Habano y el Magic Stick Connecticut, pero con una capa distinta. La línea Magic Stick que tienen promete ser la más balanceada, pues tienen otra que celebra a jugadores de la NFL y que tiende a tener productos de mayor fortaleza, y otra que destaca el golf y que recientemente reseñé con el Back 9. Este Cameroon está disponible en tres vitolas: robusto 5 x 52, toro 6 x 50 y gordo 6 x 60, del cual hoy voy a probar el toro.

Los más observadores notarán que el cigarro ya está encendido, pero fue solo después de darle fuego que me di cuenta que no había imagen del cigarro completo, apagado. Sin embargo, sí pude anotar las impresiones y en la capa se nota que hay múltiples venas y distintas tonalidades de color, pero tiene aromas a madera, canela y toques de tierra, que se repiten en la tripa con una mayor participación de la canela. Finalmente, luego de un corte recto con la doble hojilla, la calada en frío con un tiro muy decente me da notas de pimienta roja y mucha madera de cedro.

Aunque el aire fluía muy bien dentro del cigarro en las caladas en frío, pareciera que una combinación de calor y la humedad de la saliva le cierran un poco esas vías, pero con algunos masajes y atención al área de corte pude lograr un tiro más decente y apreciar sabores a chocolate en polvo, pimienta y canela desde esa corrección. El humo es abundante y el Magic Stick Cameroon va quemando de maravilla, con un anillo de combustión recto y sin requerir retoques. El retrogusto tiene notas de pimienta y cedro, con una intensidad general media y una fortaleza ligeramente por debajo de esa media.

En el segundo tercio ese aroma de tierra que sentí en frío se vuelve uno de los sabores principales, junto con el chocolate que estaba desde el principio. En el retrogusto el sabor de cedro es el principal, pero cuando supero el punto medio, se siente incluso en el paladar también, pero no al nivel de los otros dos. Lo importante es que el cedro es quizá el sabor más envolvente, porque se aprecia en ambos sentidos. La intensidad aumenta un toque, aunque todavía se mantiene en media y a partir de la mitad la pimienta aumenta tanto en el retrogusto como en la sensación en el paladar. Es como que cuando el cedro traslada parte de su intensidad al paladar, la pimienta toma su espacio en el retrogusto. Pero el Magic Stick Cameroon sigue quemando bien y desde un punto en el segundo tercio dejó de darme problemas de tiro.

En el último tercio la sensación cremosa se siente intensa y es la que le da una dimensión interesante al Magic Stick Cameroon, pues hasta el momento, aunque de sabores agradables, no había sido la gran cosa. El retrogusto incluye la misma pimienta pero también toques de canela, haciendo que la experiencia sea especiada y cremosa en general, con una intensidad que está cómodamente colocada en media y una fortaleza que alcanza ese punto también. El sabor de cedro, que no estaba tan presente, llega para quedarse en lo que queda del cigarro, desplazando el sabor de tierra que ya se sentía de salida a finales del tercio pasado, y ese chocolate sigue presente como lo ha estado en toda la fumada. Una hora y 20 minutos después de encendido, el Magic Stick Cameroon llega a su fin.

Aunque la reseña y la apariencia del Magic Stick Cameroon lo puedan calificar como un cigarro que no sorprende del todo, mi última experiencia con un cigarro de capa Cameroon de verdad que me había bajado las expectativas considerablemente. Aunque éste no tiene una década en el humidor, de verdad destaca la paleta de sabores que esta hoja relativamente sencilla en variedad pero sabrosa en intensidad puede ofrecer cuando está bien conservada. Eso pasa mucho con el tabaco y las experiencias no tan buenas te hacen apreciar a las experiencias que sí son buenas, pero siempre atento a que puede haber algo mejor. Esta vez fue buena.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Howard G
Modelo: Magic Stick Cameroon
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: N/D
Capa: N/D (Cameroon)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,00
Puntuación: 86

Arturo Fuente – Don Carlos (No. 2) (vintage)

Algo que he descubierto a la hora de fumar tabacos vintage centroamericanos (o al menos no cubanos) es que no todos añejan igual, e incluso algunos pierden mucho. He tenido varios ejemplos de esos y siempre tiene mucho que ver su calidad y precio original. Es decir, un cigarro de $5-7 rara vez va a mejorar con más de 8 años de guarda, pero un cigarro de $15+ es más propenso a mejorar con la guarda o al menos a mantenerse en condiciones relativamente similares a su estado original. Por eso mismo, hay algunos cigarros vintage que tengo en el humidor que simplemente saqué de la lista de catas, a sabiendas que no iban a mejorar. Pero la línea Don Carlos de Arturo Fuente tiene que estar buena, especialmente porque nuevos (en 2014) eran cigarros de $13 y hoy su precio se acerca a los $20.

Exceptuando la línea de Opus X, Don Carlos ha sido el top of the line de Arturo Fuente y este es probablemente el tercero o cuarto que reseño, siendo todos los anteriores experiencias muy positivas. Existen dos versiones del Don Carlos, uno en capa «natural» que viene siendo Cameroon y el otro en capa madura, que no estoy claro ahora mismo de cuál es. Para diferenciarlos, uno se llama el Don Carlos y el otro es el Don Carlos Maduro. Este torpedo, que en verdad es más como una pirámide, mide 6 x 55 y su capa tiene muy pocos aromas, apenas destacando notas de madera seca, mientras que en el pie tiene notas muy suaves de chocolate y aserrín. Lo pico con la guillotina en V y la calada en frío me da notas de madera, cuero y toques herbales.

La sensación de encender un tabaco vintage y sentir todos esos sabores que han esperado tanto tiempo para pasar por las hojas y ese calor que el cigarro ha añorado no se sienten cuando enciendo este Don Carlos. En efecto, hay humo, hay notas suaves, pero la mayoría son muy suaves, apenas si descubro madera y un toque de tierra seca hacia el punto en el que hice la imagen. La quemada es buena pero el tiro no mucho, siendo algo apretado durante gran parte del tercio. No es un tema de cortarlo más, pues la guillotina en V garantiza un corte profundo y en la imagen es bastante obvio hasta donde llegó. La fortaleza es baja, con una intensidad en ese mismo orden.

En el segundo tercio no hay mucho más que ofrecer y he estado a punto de dejar el cigarro de lado, porque realmente no hay mucho en términos de sabores. Pero estoy con un amigo y estamos conversando y antes de dejar de hacerle mucho caso a un cigarro nuevo, prefiero seguir fumando éste, anotar algunas impresiones y seguir mi conversación. Al menos quema bien y el humo aunque no es abundante, pareciera que fluye mejor sin estímulo adicional. Pero es definitivo que no ha conservado sus sabores y esto puede ser en gran parte porque es el de capa Cameroon, que no tiende a mantenerse tanto en el tiempo como otras capas con mayor maduración. La fortaleza sigue baja, con una intensidad similar.

La fortaleza aumenta ligeramente en el último tercio, en gran parte porque el calor del encendido está más cercano y porque lo estoy fumando más rápido, precisamente porque el final está cerca y no hay que extender mucho más la experiencia. Los sabores de chocolate se sienten más presentes, aunque menos ausentes sería la mejor manera de describirlo. La intensidad también es ligeramente mayor, pero nada que destacar realmente, más allá de más calor y algo más de sabor, pues el resto de la fumada no aporta mucho. En construcción sí se ha comportado de maravilla, así que ninguna queja ahí más allá de un tiro que menos que apretado era fastidioso porque había que presionar el cigarro con los labios para garantizar un buen flujo de aire. Me toma una hora y 40 minutos, que creo que fueron de paciencia más que de disfrute, pero quedando un poco de cigarro «útil», ya lo dejé a un lado.

Este Don Carlos No. 2 estuvo entre los 25 mejores cigarros del mundo según Cigar Aficionado en 2004 y aunque este seguramente no es de esa época, debe ser de 2014 o por ahí. Es una decepción que un cigarro de este precio no haya aguantado esta guarda, especialmente porque es uno de esos que debería mejorar con la guarda. Quizá no una guarda tan larga. Pero es curioso que una de las hojas más buscadas post-revolución cubana fue la Cameroon, pues su sabor era uno de los más parecidos al cubano y es quizá una de las razones principales por las que Don Carlos prefería esa hoja, pero con el paso del tiempo tiende a perder propiedades, a diferencia del habano. Este Don Carlos ciertamente puede estar entre los mejores cigarros, siempre que la guarda no supere los 5 o 6 años.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Fuente
Marca: Arturo Fuente
Modelo: Don Carlos
Dimensiones: 6 x 55
Tamaño: No. 2
Origen: República Dominicana
Capa: Cameroon
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $12,50
Puntuación: 74