Padron – 1926 Series No. 80 Maduro (Perfecto) (vintage)

La suerte definitivamente no es algo que uno tiene de manera permanente. No se puede decir que alguien es un tipo con suerte porque todo le ha salido bien en la vida. Eso no es suerte. La suerte es algo casual y escaso, que ocurre de vez en cuando y a mí me ocurrió hace unos 3 o 4 meses, cuando un amigo me llamó a decirme que se estaba mudando y que se ha dado cuenta que tiene demasiados tabacos, que no se va a fumar nunca, pero que no quiere botar. ¿Me importaría recibirlos? ¡Claro que no! Eso sí, me advirtió, la mayoría tienen como 8 o 9 años guardados en el humidor. Cuando los recibí, me di cuenta que había de todo; cigarros buenos, cigarros malos, cigarros viejos y habanos falsos. Después de limpiar un poco la selección, depurarla y elegir el destino de cada cigarro, fui recuperando y asegurándome que cada uno estaría bien, especialmente los que pensaba reseñar. Hay algunos que ya pasaron su fecha de vencimiento y no están muy buenos (muy poco sabor), pero otros como este Padron, de verdad que me hacen sudar frío. En los próximos meses iré colocando algunos cigarros vintage de ese grupo y de otros alijos, identificados con el paréntesis en el nombre.

La persona que me los obsequió antes era muy seguidor del ranking de Cigar Aficionado y usualmente compraba sus cigarros de acuerdo a la posición que ocupaban en el Top 25 anualmente. Este Padron se ubicó en el puesto número 2 en 2008 y en ese momento tenía un precio de $30 por unidad. No sé si este es de 2008, pero según lo que me dijo mi amigo, digamos que tiene 9 años, que es la edad máxima que mencionó él, por lo que sería de 2011. Este cigarro celebraba los 80 años de edad de José Orlando Padrón, quien nació en 1925 en Pinar del Río, Cuba y emigró a los Estados Unidos en 1964. El cigarro en ese momento era fabricado con las hojas más antiguas de la marca, en un único formato perfecto box pressed de 6 3/4 x 54. La capa mantiene aromas florales, de chocolate, almendras y algo de establo. La calada en frío, con algo de apretado por el formato y sin duda por la edad, tiene aromas de clavo, chocolate, pimienta, madera y pasas. El encendido no puede llegar más rápido y la llama es mínima, para evitar cualquier tropiezo.

Comenzamos no bien… extraordinariamente bien. Es complejo desde la primera calada, con una buena cantidad de pimienta, incluso en el retrogusto, pero la explosión de sabores adicionales es variada e incluye notas dulces y afrutadas, caramelo, cereza, canela, vainilla e incluso una nota como de salsa Worcestershire. El anillo de combustión es prácticamente perfecto y en un cigarro de esta vitola no es fácil lograrlo, especialmente en el primer tercio porque se quema irregular desde el primer punto de combustión. Pero la ceniza además tiene como distintos niveles, muy blanca y quemando de manera uniforme. La fortaleza es media con una intensidad media-alta.

El segundo tercio llega sin casi darme cuenta, pues de verdad que estoy disfrutando del cigarro. La fortaleza es media-alta, con una intensidad muy similar, el sabor de pimienta sigue teniendo una gran participación, pero también incluye clavo, madera de cedro, pasas, caramelo y canela. La intensidad de los sabores le da prioridad a la pimienta, pero tanto la canela como el clavo tienen una buena participación hasta el punto medio, en donde la canela llega al punto de la pimienta. El anillo de combustión se comporta muy bien, la ceniza también, aunque no tiende a mantenerse tanto después de la primera caída y comienza a quemar algo lento. Hay momentos en que creo que me distraigo anotando sabores, pero al revisarlos son básicamente los mismos que anoté antes, pero con matices y sutilezas distintas, con la misma base. Sin duda un cigarro que se siente complejo y envolvente.

En el último tercio los sabores se suavizan un poco, mientras que la pimienta y la nicotina parecen aumentar un poco más. Esto lleva a que la intensidad sea media, con una fortaleza media-alta, que no es una combinación ideal pero la calidad de la experiencia hasta este momento ha sido tan positiva que casi puedo obviarlo, especialmente porque un cigarro con tanta edad es un poco más impredecible. Afortunadamente la quemada se mantiene muy bien y el humo es abundante, y aunque es un doble figurado, el tiro no ha requerido medidas extremas. Me toma un poco menos de dos horas fumarlo completo, algo que el cigarro tenía 9 años esperando que sucediera.

¿El mejor cigarro que me he fumado en mi vida? No sé. Eso es algo difícil de definir, especialmente porque los cigarros que mayor puntuación tienen en mi ranking los fumé hace varios años. Desde entonces los he vuelto a fumar y no creo que logren la misma puntuación. No quiero decir que se han puesto malos, pero sí que en mis inicios de fumador tenía menos referencias y era más impresionable. Fácilmente puedo decir que este Padron está entre las 10 mejores fumadas que he tenido en mi vida, pero replicarlo no es algo fácil, aunque en ese alijo había otro igual. He visto gente que ha fumado este cigarro con 12 años de guarda y dicen que no está bueno. Quizá con 6 años estaría mejor. En cualquier caso, no recomiendo esperar tanto, con ningún cigarro, a menos que esa sea tu afición; los cigarros vintage. Quizá cuando salió estaba mejor y el tiempo le ha afectado algo a la calidad de los sabores y la evolución. Pero ese alijo que recibí realmente me pone a pensar, aunque no he fumado ni el 20% de lo que recibí, pero hay muchos de esos cigarros que no aguantaron tanto tiempo y me hacen pensar que el mejor momento para fumar ese cigarro que estás guardando es hoy. Pero sin lugar a dudas que la celebración sea la fumada, y no que la fumada dependa de la celebración.

Ficha Técnica:
Fabricante: Padrón Cigars
Marca: Padrón
Modelo: Serie 1926 80 Years
Dimensiones: 6¾ x 54
Tamaño: Perfecto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $32,00
Puntuación: 97

Ron: Carta Vieja Solera 1668 Triple Cask

Siguiendo con una parte de la gama de los rones de Carta Vieja, esta vez me tocó el Solera 1668 Triple Cask, un producto que sorprendentemente no aparece en la página web de la marca, pero que sí aparece como uno de los de más prestigio dentro del abanico. Aunque tampoco especifica qué sucedió en 1668 para ameritar ser colocado en la botella.

Una búsqueda rápida en Wikipedia me describe que en julio de 1668 el pirata Henry Morgan saqueó Panamá, pero no sé si eso sea algo que valga la pena celebrar. El ron es una mezcla de rones entre 15 y 18 años, pero si es de solera no sé si valga la pena definirle una edad. En fin, está embotellado a 40% de alcohol y menciona que es triple cask, porque pasa por barricas de roble francés, ex-Banyuls (vino fortificado francés) y ex-Pedro Ximénez. No dice si son finalizados o si la solera tiene esas barricas.

En nariz este Solera 1668 Triple Cask tiene aromas que me llaman la atención, pero por las razones incorrectas. Se sienten notas afrutadas pero casi como si fueran artificiales, que incluyen aromas a parchita (maracuyá, chinola o fruta de la pasión en el resto del mundo), azúcar refinada y refresco de piña, pero no mucho más. Cero madera, por ejemplo, que esperaría en un ron que pasa un mínimo de 15 años en barrica.

En boca los sabores son densos y envolventes, con notas cítricas que no necesariamente son parchita únicamente, pero definitivamente lo incluye y es la única que puedo identificar con nombre. Pero también hay pimienta blanca y una nota muy dulce que solamente identifico como azúcar. También se siente como un ron joven, o al menos menor a 15 años, sin duda. El retrogusto tiene una nota dominante de parchita y es lo que me hace pensar nuevamente que es muy exagerada esa nota afrutada.

Esperaba más de este ron, sobre todo porque tiene más edad y cuesta más que otros productos de Carta Vieja que me han gustado más. Al final es un ron decente, pero por ese precio hay mejores opciones, entre rones panameños e incluso rones de la marca.

Ficha Técnica:
Fabricante: Carta Vieja
Nombre del Ron: Solera 1668 Triple Cask
Marca: Carta Vieja
Origen: Panamá
Materia prima: Jugo de caña
Edad: 15 a 18 años
Precio: $55
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 82

Montecristo – Petit Edmundo (recatado)

Aunque la última vez que reseñé este Petit Edmundo no fue hace tanto, mis amigos de Kukenan Tobacco me pidieron si podía reseñarlo de nuevo, a fin de darle una nueva vuelta, especialmente porque en la última reseña no había salido tan bien parado. Este pequeño cigarro fue lanzado por Habanos SA en 2006, como un follow-up al reconocido Edmundo lanzado en 2004. Se trata de un petit robusto, de medidas 4 3/8 x 52, que es el mismo cepo del Edmundo, pero algo más corto y por eso el nombre.

El brillo sobre la capa del Petit Edmundo es llamativo, quizá porque no esperaba que lo tuviera pero cuando lo paso por las manos se le nota un toque brillante muy leve. Tiene algunas venas también, pero al igual que el brillo, no son algo que notes en primera instancia. En la capa se sienten notas suaves de tierra seca y algo dulce, que se repiten en el pie y la calada en frío, aunque con más sensaciones, que incluyen frutos deshidratados, como higos o durazno y algo de establo y chocolate también, pero en general todos estos aromas salvo el de durazno (o higo?) son bastante sutiles. Busco mi encendedor de una sola llama para asegurarme que el encendido sea igualmente delicado y procedo con el Petit Edmundo.

Para sorpresa de nadie, el Petit Edmundo comienza con un anillo de combustión algo variable, que afortunadamente se corrige solo así que nada que asuste o moleste, pero que sí vale la pena mencionar. Los sabores al inicio son suaves y apenas perceptibles, a menos que estés prestándole realmente atención, por lo que al principio puedes conversar con todo el mundo y mencionar lo bueno que es fumar habanos, o al menos es lo que he visto a algunas personas hacer. Al cabo de unos 7-10 minutos, aparecen sabores sutiles pero muy agradables a chocolate en polvo, que a lo largo del primer tercio van desarrollándose y se sienten casi como una barra de chocolate negro. También van apareciendo sabores de notas florales y madera, particularmente de cedro. Estas notas florales son las principales en el retrogusto, que no es muy fuerte y permite probarlo regularmente. La quemada se va corrigiendo sola y gracias a que el tiro es muy bueno, no hay momentos que requieran avivar el fuego. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media.

Cualquier imperfección en sabores o en su evolución que el Petit Edmundo pudiera haber presentado en el primer tercio está perfectamente corregida en el segundo, donde los sabores de chocolate son más dominantes y controlados, pero las sensaciones de madera son más pronunciadas también. Definitivamente se siente más suave en términos de fortaleza, pero igualmente intenso de sabores, lo que hace que la experiencia sea mucho más agradable. El chocolate en sí se siente menos amargo que en el primer tercio, casi como un chocolate con leche, pero con una buena intensidad. Las notas florales, sobre todo las del retrogusto siguen presentes, pero mucho más tenues y es en el retrogusto que se sienten notas ligeramente saladas como de agua de mar. La quemada no es perfecta, pero tampoco requiere avivarla o retocarla, y el Petit Edmundo va desarrollando una ceniza interesante que, siempre que no me meta con ella, se mantiene.

Normalmente mantengo estos cigarros más cortos en dos secciones, primera y segunda mitad, pero durante la fumada noté una evolución en la fase final que me llevó a dividirlo en tres a la hora de reseñarlo. Principalmente se debe a la desaparición del sabor de chocolate, sea en polvo, sea negro o con leche. Es sustituido por sabores de tierra húmeda, que se complementan muy bien con los de madera de cedro y las notas florales, que se mantienen tanto en el retrogusto y el paladar. La fortaleza se sitúa también en media, con una intensidad media-alta, que hace muy obvia la desaparición del chocolate. Al cabo de 55 minutos, este Petit Edmundo llega a su fin, sin calentarse mucho y ofreciendo sabores hasta la última calada.

Con una quemada que no es perfecta en ningún caso y una fortaleza de baja a media, el Petit Edmundo presenta todo lo que caracteriza al un habano. Los detalles de construcción son típicos en este origen y la fortaleza no es su mayor punto a destacar, pero la intensidad de los sabores obvia cualquier problema que puedan dar, especialmente porque los sabores destacan muy bien y te mantienen atento a todo lo que ofrece el cigarro, en su corta duración pero con un perfil muy interesante. El Petit Edmundo realmente es una buena opción entre los pequeños de Habanos y una que muchos desestiman porque Montecristo hace otros cigarros de mayor calibre y en mi experiencia la fumada de un cigarro más pequeño es cuando se tiene poco tiempo o como segundo o tercer cigarro, y en estas dos opciones es normal elegir algo más fuerte o de menor precio. Pero con un ron, tipo un Selección de Maestros de Havana Club, el Petit Edmundo se destaca.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Montecristo
Modelo: Petit Edmundo
Dimensiones: 4⅜ x 52
Tamaño: Petit Edmundo (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $12,00
Puntuación: 87

Romeo y Julieta – Eternal (Toro)

En el año 2020, la marca Romeo y Julieta cumplió 145 años, y para celebrarlo crearon este producto llamado Eternal, que destaca el carácter eterno de la marca y del tabaco en general. Sin embargo, dado que 2020 fue un año tan complicado para todo el mundo, no fue sino hasta 2021 cuando el Eternal comenzó a ser distribuido. Aunque la gran mayoría de los productos de Romeo y Julieta fuera de Cuba son producidos en Tabacalera de García en República Dominicana, en los últimos años la marca ha comenzado a diversificar su fabricación, alcanzando Honduras y Nicaragua. El Eternal se trata de un puro nicaragüense fabricado en Nicaragua, por Plasencia Cigars. La capa de este cigarro es doble fermentada y añejada durante 26 meses. También cabe destacar que el Eternal solamente está disponible en esta vitola toro 6 x 54 y cuando es vendido en cajas, éstas contienen 11 cigarros, de los cuales uno tiene un lazo dorado y funciona como el hilo conductor de unión entre la marca y sus aficionados, o al menos eso indica Rafael Nodal, quien es el director de productos de Altadis.

El Eternal tiene una capa brillante y bastante lisa, con algunas venas visibles cuando se ve con detenimiento pero que en general se ve muy limpio. El logo habitual de la marca en la anilla pero con fondo negro se ve bien distinto al resto de colores que la marca ha usado para el logo y creo que es uno de los que mejor logrado está. La capa Habano tiene aromas a notas florales, chocolate, durazno deshidratado y madera, mientras que en la calada en frío se aprecia canela, vainilla, tierra y nueces. El tiro se siente bien y para los 3 meses que tiene el cigarro en el humidor, es lo que esperaría.

El Eternal comienza con notas de madera de cedro y pimienta, que a lo largo del tercio va mostrando algunas notas suaves de tierra húmeda. Las notas de pimienta son secundarias desde el principio, incluso en esa primera calada que siempre espero que sea más fuerte, especialmente viniendo de Nicaragua. Pero efectivamente, se trata de una fortaleza baja, con sabores cuya intensidad no supera la media-baja y por un lado quiero pensar que se trata así mismo, de un cigarro de intensidad y fortaleza media-baja, pero también sucede que el Eternal quema muy torcido en su primer tercio, por lo que no me queda del todo claro si estos sabores son la intención del master blender o producto de la fabricación deficiente. La ceniza no se sostiene mucho tiempo sobre el cigarro y el hecho que tengo que corregir la quemada con cierta regularidad garantiza que no voy a sostener mucho esa ceniza.

En el segundo tercio los sabores no parecen variar mucho, aunque me queda claro que la quemada irregular no marcó demasiado el paso de los sabores pues otras reseñas que he leído sobre el cigarro describen más o menos la misma experiencia de sabores. La intensidad aumenta un toque en el segundo tercio, al tiempo que comienza a quemar ligeramente mejor, pero no a un punto que puedo olvidarme de donde dejé el encendedor. Los sabores son básicamente los mismos, salvo una nota dulce que acompaña algo que se siente como tabaco rico e intenso en los sabores, y aunque es un sabor poco descriptivo, es el más abundante del cigarro, colocando la madera y la pimienta de segundo plano. El retrogusto es igualmente de madera y pimienta.

En el último tercio tampoco hay mayor cambio, con ese sabor a tabaco puro como principal y notas más suaves de pimienta y madera en el nivel secundario. El retrogusto incluyó estos dos sabores secundarios, con una nota ligeramente tostada que le dio una mayor dimensión, pero no lo suficiente como para decir que el último tercio fue mejor que el anterior. En este último tercio no tuve problema con la quemada ni el anillo de combustión, aunque esto comenzó a suceder más o menos entre que comenzó el segundo tercio y el punto medio del cigarro, por lo que mantuvo una imagen bien positiva. Aunque el último tercio tiene igualmente una intensidad media y fortaleza media-baja, no se sintió como que le faltara nada. Me tomó una hora y 40 minutos fumar el Eternal.

Cn la aumentante tendencia de Altadis a hacer más y más productos en Nicaragua, creo que nos hemos malacostumbrado a que estos serán cigarros de alta fortaleza y muy picantes, porque eso es lo que ha logrado el mercado. Cuando me encontré con que este Eternal es un puro nicaragüense, fabricado por Plasencia y además hecho únicamente en esta vitola, esperaba algo contundente, especialmente con tantos aromas en frío. Pero desde la primera calada el Eternal demuestra que es un cigarro al estilo de los Romeo y Julieta clásicos de República Dominicana, con fortaleza baja y una intensidad media, que puede sentirse como si le faltara algo, pero es simplemente el estilo de la marca y lo que la hizo famosa, que si bien puede funcionar para celebrar un aniversario, no es el tipo de cigarro que quisiera adquirir regularmente y menos por $15.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Romeo y Julieta
Modelo: Eternal
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $15,00
Puntuación: 85

Ron: Carta Vieja 8 Double Cask

Carta Vieja es un ron panameño que existe desde 1915 y asegura que es un ron obtenido del jugo de la caña de azúcar. o explica mucho más del proceso ni de la esencia de la marca. Pero declara que este 8 Años Double Cask se trata de una mezcla de rones, pero no dice cuál es el rango, ni si todos tiene 8 años o si es un blend de rones hasta 8 años.

Lo que sí declara es que el ron es envejecido en barricas de roble blanco americano ex-bourbon y finaliza con un toque (que no especifica tiempo) en barricas de roble blanco francés. Es finalmente embotellado a 40% de alcohol. También declara en la botella que es por proceso de solera, pero no entra en detalles sobre ese proceso.

El 8 Años Double Cask en nariz presenta una nota típica de un ron que ha pasado un buen tiempo en barricas. Tiene aromas intensos de madera, caramelo, miel, vainilla, algo de chocolate, limón confitado y azúcar morena. Es interesante y complejo.

En boca sorprende por lo franco que es, especialmente porque los rones de jugo de caña no son tan francos, pero ese origen bien puede ser un error del redactor. Se siente la nota endulzada típica de muchos rones y la razón por la que otros puristas desechan a muchos rones latinoamericanos. Pero le acompañan sabores de miel, café, caramelo, toffee, cáscara de naranja vieja, de esas que ya la cáscara se pone verde y, muy para mi sorpresa, dulce de leche. En el retrogusto hay melaza y cáscara de mandarina.

Me sorprendió este ron, porque se trata de un producto que ronda los $25 y es bastante bueno. No suele ser lo habitual, especialmente en rones de precio tan conservador o al menos no es lo que esperaba y debo decir que estoy gratamente sorprendido. Es un ron que podría comprar por mi cuenta y disfrutar solo. No tiene una larga permanencia, lo que me hace pensar en rones más jóvenes en la mezcla, pero está muy conveniente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Carta Vieja
Nombre del Ron: 8 Años Double Cask
Marca: Carta Vieja
Origen: Panamá
Materia prima: Jugo de caña
Edad: 8 años (la marca no especifica, pero diría que máximo esa edad)
Precio: $25
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 86

Plasencia – Cosecha 149 (Santa Fe)

En 2021 Plasencia Cigars celebró algo poco usual en la industria, la cosecha número 149 de la familia. Ya en 2017 habían celebrado la cosecha número 146, que reseñé en marzo de 2022. Pero para este nuevo cigarro decidieron hacer algo muy distinto: un puro hondureño. La capa proviene de Olancho en San Agustin, una capa que fue usada previamente en el CAO OSA por las siglas de la hoja. El capote es de la región de Jamastrán y la tripa de las regiones de Jamastrán, Olancho y Talanga. El cigarro es producido por la fábrica de Plasencia en Honduras, llamada Tabacos de Oriente. Hasta donde tengo entendido este cigarro existe en tres vitolas, de las cuales hoy voy a probar el más corto pero el más ancho, con dimensiones de 4 3/4 x 60, que si bien no es la vitola que compraría normalmente, fue un amigo quien me la dio, por medio de un intercambio.

La oscuridad de la capa del Cosecha 149 lo hace bien distintivo en le humidor, donde ha pasado los últimos 3 meses y los colores cobrizos de la anilla le dan un buen contraste. Pero la capa se ve algo rústica y el cigarro se siente considerablemente firme mientras le voy quitando la anilla inferior. Los aromas en la capa y en la tripa son consistentes, comenzando por notas de aserrín, pimienta y masa de pan, pero de un pan dulce, diría. Dado el ligero box press que tiene el cigarro, opto por un corte en V, no porque sea mejor, pero estos formatos de cepo mayor son todo un reto a la hora del corte y básicamente todo funciona. La calada en frío se siente bastante apretada, pero me da aromas a jarabe simple, pan con mantequilla y miel y la sensación picante típica de Plasencia.

El Cosecha 149 comienza distinto a como esperaba, pues muchas veces un tiro apretado en frío suele soltarse un poco con el calor, especialmente uno de la calidad de Plasencia. Pero no. El tiro se mantiene apretado, con sabores a tierra seca, mucha pimienta y no mucho más, incluyendo en el retrogusto. A lo largo del tercio afortunadamente aparecen sabores a leña, masa de pan (sin dulce esta vez) y básicamente eso. Hay una sección del cigarro que no quema bien y es la que se nota en la imagen, pero por mucho que traté de retocarla y corregirla, volvía a aparecer. La intensidad es media, con una fortaleza media-baja.

No hay grandes cambios en la construcción, o al menos no en el tiro del Cosecha 149 en el segundo tercio. La parte que no quemaba bien parece estar al ritmo del resto del cigarro, y esto lleva a la fortaleza a aumentar un poco, llegando hasta media en este tercio. Me temo que los sabores no han cambiado mucho, presentando los mismos de madera, pimienta y pan, aunque este último está mucho más bajo en este tercio. Me gustaría disfrutar mucho más de esta experiencia, pero el tiro simplemente no lo permite. El tiro apretado hace que le tenga que dar más caladas para sacar menos humo y que ese humo sea menos denso. incluso hay ocasiones donde tengo que darle un retoque en el pie para mantenerlo encendido. Además, el hecho que la fortaleza aumentó tanto en comparación al tercio anterior se traduce en una mayor sensación de mareo, gracias a la nicotina, que es gran parte de esa fortaleza.

Sin querer rendirme, mantengo viva la esperanza de que el Cosecha 149 mejorará en el último tercio. No es el caso y en esta sección los sabores son de pimienta y madera y más nada. Hay ocasiones donde pareciera que puede aparecer un sabor como de nueces o algún fruto seco, pero no es el caso. El hecho que la fortaleza sigue aumentando tampoco ayuda, pero todo es consecuencia del tiro tan apretado. Resisto hasta que marco una hora de fumada, cuando el cigarro decidió apagarse y no tenía ganas de encenderlo de nuevo. La fortaleza se colocó en alta, con una intensidad media.

Son pocos los tabacos hoy en día que colocan el terroir hondureño como parte central de su blend. Los de la familia Eiroa son los primeros que me vienen a la mente, pero que una marca como Plasencia, que realmente no ha dado el paso al reconocimiento como lo ha hecho Eiroa, pero que definitivamente tiene todo el mapa dibujado para hacerlo incluso mejor, es asombroso. Mi experiencia con la marca y con el tabaco en general me deja clarísimo que este cigarro simplemente salió defectuoso como puede suceder con tantos otros, que si bien el control de calidad es bueno, no es infalible… y un cigarro con un tiro apretado no puede ser un buen cigarro. Por ello, me aguanto la evaluación a fin de probar uno que no dé problemas y poderlo reseñar de manera objetiva. Pero no dejo de compartir la experiencia con ustedes, para que sepan que no todo es perfecto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Plasencia
Modelo: Cosecha 149
Dimensiones: 4¾ x 60
Tamaño: Santa Fe (Gordito)
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Olancho San Agustín)
Capote: Honduras (Jamastran)
Tripa: Honduras (Jamastran, Olancho San Agustín, Talanga)
Precio: $12,50