Desde el año 1865 la familia Plasencia ha estado en el negocio de la producción de tabaco. Más recientemente ha producido cigarros para alrededor de 30 marcas muy reconocidas, logrando cifras que rondan los 40 millones de unidades anuales. Pero fue hace tan solo 5 años, en 2017, que decidieron crear cigarros con su propia marca, lo cual está haciendo que la marca sea finalmente reconocida por muchos fumadores más casuales, que no prestaban mucha atención a la fábrica sino al producto final. Este Cosecha 146 reconoce el aniversario número 146 de la primera cosecha de Plasencia, en 1865 en Cuba. El cigarro consiste únicamente en hojas Criollo 98 de las fincas de Plasencia en Honduras y Nicaragua, cosechadas en la temporada 2011-2012. Mis amigos de San Luis Cigars me escribieron cuando lo tuvieron disponible y no dudé en comprar un par de ellos. Sin embargo, ante la recomendación personal, accedí a que fueran de estas dimensiones 6×58, pues me aseguraron que la calidad y la fortaleza no se ve mermada por la vitola.

No soy el tipo de persona que pesa los cigarros antes de fumarlos, aunque puedo ser geek del tabaco en otras cosas, pero en verdad no me van a ver con un peso a dondequiera que voy. La capa es muy uniforme, casi parece pintada e irreal en su calidad, aunque no es realmente lisa y tiene una que otra levantada aquí y allá. También es bastante oleosa, así que eso definitivamente ayuda a que tenga más ganas de encenderlo, sobre todo porque sus aromas incluyen canela, frutos rojos y caramelo, que en el pie se repiten con notas herbáceas y ligeramente mentoladas. La calada en frío presenta una abundante combinación de chocolate, crema, notas florales y dulces.

El cigarro no quema perfecto y eso es algo que voy a reconocer desde este momento, aunque esto es algo consistente en cigarros de cepos grandes, pues es difícil mantener la quemada uniforme. Pero los sabores son, como diría un amigo, consistentes e insistentes. Desde la primera calada tiene los sabores fuertes y picantes tradicionales del tabaco nicaragüense junto con notas más cremosas y de nueces de cigarros que simplemente no son los típicos nicaragüenses. Tiene también notas de chocolate y de madera, más secundarias pero igualmente se sienten a lo largo de la fumada y con estas dimensiones me toma alrededor de 45 minutos finalizar el primer tercio, así que creo que voy a estar aquí un rato largo.

La quemada mejora bastante en el segundo tercio, al costo que no mantiene a ceniza por mucho tiempo, pero eso no es algo para restarle puntos, sino que simplemente una vez que dejas caer la ceniza la primera vez ya es más difícil mantener una ceniza larga. Otra cosa que me impresiona en el cigarro es que si bien sus sabores típicos nicaragüenses son picantes y fuertes y hasta agresivos, la experiencia dictaría que esos serían los sabores que dominarían el segundo tercio, pues simplemente es más factible que cubran las notas cremosas y de nueces que se sentían anteriormente, pero en este segundo tercio son precisamente esas notas de crema, nueces, madera y algo de chocolate las que dominan la fumada y sigue teniendo propiedades picantes, pero suficientes para hacer que la fortaleza en este segundo segmento sea media.

El último tercio es tal como imaginaría que es el final de un cigarro fuerte, pues ciertamente esos sabores picantes toman el liderato de la fumada, pero no tienen esa intensidad típica y no dominan por completo las notas cremosas y de nueces. La concentración de los sabores existe y es predecible, pero la culminación del cigarro no es esa experiencia intensa, picante y que seca la garganta que ocurre con muchos cigarros fuertes. No obstante, el Cosecha 146 sí que es un cigarro fuerte y la fortaleza se coloca en alta en el último tercio, pero no es algo sorpresivo, sino algo que ha ido aumentando. Los sabores no varían mucho en conteo, pero sí en su posición, con una suavizada de los sabores de madera y mayor intensidad en los de chocolate, que con los de nueces, crema y esa nota picante, hacen que el final se sienta infinito. Me tomó dos horas y media acabar con el Cosecha 146, pero creo que fácilmente hubiese podido alcanzar las tres horas, pues cuando lo dejé fue más que nada por cansancio de la misma fumada y que ya quería dejarlo.

Pero el Cosecha 146 es un cigarro que disfruté muchísimo, pues me mantuvo comprometido y pendiente de él desde el principio hasta que lo dejé, por lo que no podría decir que es un cigarro para encender y conversar… exige su atención y también la merece. El cigarro tiene una variedad muy interesante de matices e incluso en esta vitola se mantuvo interesante, abundante de humo y muy agradable. Es un cigarro para dedicarle su tiempo, pero te compensará esa experiencia y esa atención que le dediques. Solo tienes que estar al tanto que esa atención la tienes que dedicar y por eso no sé si le recomendaría este cigarro a un novato, sino más bien a una persona que se concentre en la fumada. Es una fumada muy singular. Muchas gracias a San Luis Cigars por la recomendación, pero creo que me hubiese ido por una vitola más delgada; precisamente la vitola llamada San Luis (5¾ x 54)

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