All Saints – Saint Francis (Robusto)

Para la inmensa mayoría de los fumadores y medianamente conocedores del tabaco, el nombre Micky Pegg puede no significar mucho. Pero su historia y relación con el tabaco es curiosa. Hace más de 20 años Pegg era un pasante en el congreso de Estados Unidos y un día el congresista al que representaba lo mandó a una tienda de tabacos a comprarle algo. Pegg fue cautivado inmediatamente por el mundo del tabaco y pronto renunció a su pasantía y entró a trabajar en la tienda, que mantuvo hasta ser vendedor de las marcas de CAO, Davidoff y Felipe Gregorio. Incluso fue VP de ventas para CAO, hasta que ésta fue adquirida por General Cigar Co. A raíz de ello salió de la industria, pero como tanta gente trata de hacerlo y siempre regresa, en 2019, junto con dos amigos creó la marca All Saints, con productos hechos por la Tabacalera Villa Cuba de Rocky Patel (conocida como Tavicusa). En 2021 lanzó su segunda línea, llamada Saint Francis, por uno de los santos católicos más famosos de la historia: San Francisco de Asís, que es el santo de los animales y la ecología, así como el patrón de los santos italianos.

La línea Saint Francis está disponible en 4 vitolas y llevan una capa habanos oscuro ecuatoriana, sobre capote y tripa nicaragüenses, también fabricados por Tavicusa, en Nicaragua. Precisamente, el cigarro es notablemente oscuro y la anilla hace buen juego con ese color y tiene aromas a establo, bosta, chocolate y galletas danesas. Esas galletas destacan aún más en la tripa, pero también incluye pan recién salido del horno y cartón. La calada en frío es algo apretada y eso es algo inesperado, pues su origen y el estilo de la fábrica no es así, pero tiene aromas a chocolate, establo, avellanas y una cierta nota ácida como de fruta fermentada.

El sabor de establo es el principal desde la primera calada, y con la participación que tuvo en frío, no me sorprende. Lo que sí me sorprende es la ausencia de notas picantes, incluso en el retrogusto. Los sabores que más se sienten son el de establo, por supuesto, pero también cuero, notas minerales y una cierta nota dulce sin descripción. Luego de unos minutos también aparecen sabores a tierra húmeda, que llegan a nivelarse con los de establo, y le siguen notas adicionales a galletas, pimienta y una sensación cremosa inconsistente. El retrogusto tiene notas cítricas y una pimienta aromática, sin ser especialmente picante, al menos no en nariz. Fortaleza e intensidad son media-altas, pero la construcción no es la mejor, aunque no hay una falta de sabores, sí se siente un tanto más apretado de lo que me gusta y esto parece afectar la combustión, pues si no le doy caladas regulares, se «duerme» el fuego.

En el segundo tercio hay algunos cambios que destacar. El primero es que todas las condiciones visuales de quemada parecen ser perfectas: quema bien, el anillo de combustión es recto, el humo es abundante. Detrás de las apariencias, el tiro sigue siendo algo apretado, pero ante tantos indicativos de calidad, termino por pensar que el tiro debe ser así para funcionar. El sabor de establo se coloca de segundo lugar, tras la tierra húmeda y seguido de maíz tostado, orégano, pan tostado y cuero, con un retrogusto que destaca el café quemado y el pan tostado. Sí requiere uno que otro retoque, sobre todo si lo dejo más de un minuto tranquilo, pero por lo general se comporta de maravilla, con fortaleza e intensidad similares a las del tercio anterior, situándose ambas en media-alta.

En el último tercio los sabores son algo más secos, especialmente ese sabor de tierra, que ya no es húmeda sino más bien… pues seca. Le siguen sabores de cuero, maíz tostado, mostaza y notas cítricas suaves, tanto en el paladar como el retrogusto, donde también hay pimienta y nueces. La intensidad llega a alta, mientras que la fortaleza está en media-alta, pero finalmente el tema del tiro prueba que era un tema y el Saint Francis se apaga un par de veces en este tercio, independiente del número de caladas que le dé para mantener el fuego vivo. Luego de una hora y 45 minutos, dejo al Saint Francis en el cenicero, donde se apaga rápidamente.

La inmensa variedad de sabores y complejidad moderada del Saint Francis de verdad que impresionan desde la primera calada, pero el tiro apretado, aunque sea así como la fábrica o el master blender lo diseñaron, pues no me gustó tanto. Al final la experiencia vale muchísimo a la hora de evaluar un cigarro y si ésta no es placentera, especialmente por la atención que requiere y la necesidad de darle retoques o reencenderlo, pues simplemente no puede calificarse como algo muy positivo. Son sabores distintos en gran parte y la combinación de ellos sobre el paladar lleva a pasar un rato considerable apreciándolos entre caladas, pero es fastidioso que cuando identificas y marcas los sabores, tener que darle un retoque o varias caladas seguidas para avivar el fuego.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tavicusa
Marca: All Saints
Modelo: Saint Francis
Dimensiones: 5½ x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 86

Caldwell – Girls Guns Gold (Igor)

En 2022 la gente de Caldwell decidió lanzar el primer cigarro de una serie que llama Crafted & Curated, siendo este llamado Girls Guns Gold que, al igual que muchos productos de la marca, viene llamado por alguna referencia musical. En este caso se trata del nombre de una canción, pero en orden distinto. El cigarro existe solamente en vitola lancero de 7 1/4 por 38 con una capa Connecticut ecuatoriana, sobre capote Sumatra que no especifica origen y tripa de Nicaragua y República Dominicana. La serie Crafted & Curated no responde a ningún estilo per se, sino que más bien se trata de productos que no están relacionados con el resto de los de la marca. Si los quieres ver como algo al estilo de Lost & Found, que también es de Caldwell, podrías estar en lo cierto, aunque estos se venden bajo el paraguas de la marca. En efecto, el mismo Robert Caldwell mencionó que este cigarro sale de las quejas de muchas personas sobre la atención que Caldwell le dedicaba a Lost & Found, así que hizo algo al estilo de L&F pero bajo el nombre de Caldwell.

La capa Connecticut que cubre al Girls Guns Gold se nota ligeramente más oscura que la mayoría de las capas de este origen, pero ese color no es consistente y tiene algunas partes más claras, otras más verdes y otras más marrones, aunque no se le notan imperfecciones a lo largo. Lo que sí tiene que podríamos llamar imperfección son aromas que me recuerdan a fermento o con una cierta acidez a lo largo de la capa, aunque también incluye madera y frutos rojos como frambuesa. En el pie esas notas de frutos rojos se sienten más fuertes, junto con notas florales y cuero. La calada en frío es ligeramente apretada, pero con aromas que me recuerdan menos a notas dulces, así como pan, cuero, notas florales y especiadas.

No sé si los sabores de este cigarro se deban particularmente a la capa y sus colores distintos, o si es un tema de liga, pero si bien hay sabores típicos del tabaco, como madera, cuero, tierra y notas minerales, también hay un sabor que me recuerda a la cáscara del limón amarillo. Para mediados del primer tercio el sabor principal es de madera, con algunas notas de tierra, mientras que el retrogusto es de merey (anacardo para el resto del mundo) y hacia el final del primer tercio le acompaña pimienta también. La intensidad es media-alta, mientras que la fortaleza es media-baja, muy bien construido y con una ceniza que es realmente impresionante para un lancero.

Aunque no puedo decir que la construcción ha empeorado después del primer tercio, la ceniza ciertamente no se mantiene más de un par de centímetros sobre el cigarro luego de la primera desprendida, lo que me lleva a más de un accidente con ella. Los sabores en el segundo tercio cambian un poco y son los de nueces los que predominan, mientras que el sabor de cuero se coloca firmemente en el segundo lugar. En el retrogusto se sienten esas tortas de arroz que la gente come cuando está a dieta, junto con pimienta que ya viene desde el tercio anterior. Es a partir del punto medio que el tiro se abre más y se siente más fluido el paso del aire, aunque la densidad del humo siempre ha estado perfecta. Intensidad está en el mismo punto, mientras que la fortaleza alcanza el punto medio, con un aro de combustión variable y la tendencia de la ceniza a caerse continuamente.

En el último tercio los sabores de tierra tienen una transición hacia notas más minerales y son éstas las que van ganando tracción en la lista de mayor intensidad del Girls Guns Gold, mientras que los sabores de nueces y madera se van situando en niveles secundarios. El retrogusto tiene un cambio interesante, aunque también extraño como lo fue al inicio, pues esos sabores de tortas de arroz se convierten en unos de pasta cruda, junto con cáscara de limón, cuero y pimienta. La intensidad de los sabores se coloca en alta, mientras que la fortaleza se mantiene en media, con una construcción muy buena, salvo un trozo de capa que se queda pegado a la anilla cuando lo desprendo, pero afortunadamente la quité poco antes que le llegara el fuego y ese desperfecto se quemó rápidamente. Al cabo de una hora y 50 minutos, el Girls Guns Gold llega a su fin.

En cierta manera el Girls Guns Gold viene siendo un producto de Lost & Found que, como dijo Caldwell, lo colocó bajo el manto de la marca principal. Creo que esto está acertado, especialmente dado que han sido tantos los productos lanzados desde Lost & Found que en lo personal dejé de comprar muchos de ellos por un tema de costos y la incertidumbre de su calidad. Un rápido paso por las reseñas que hice de todos ellos demostrará que no me impresionaron mucho. Pero, la mayoría de productos de Caldwell me ha gustado, así que habían más posibilidades de que probara este. Adicionalmente, el hecho que es fabricado en República Dominicana, como muchos de los cigarros de L&F me habría hecho dudar aún más la compra, pues la gran mayoría de cigarros de la marca que no me gustaron mucho venían de este país. La gran variedad de sabores en el Girls Guns Gold son valederos a la hora de evaluarlo, pero el contraste entre ellos hizo que los matices fuesen mínimos, pero entre tantos productos que tiene la marca, es difícil destacar a Girls Guns Gold como uno mucho mejor o no.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Maestro
Marca: Caldwell
Modelo: Girls Guns Gold
Dimensiones: 7¼ x 38
Tamaño: Igor (Lancero)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: N/D (Sumatra)
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $12,00
Puntuación: 87

Ron: Black Tot Finest Caribbean

El más accesible de los productos de Black Tot es también el más abundante. Esto lo digo porque los otros de la marca que he probado (50th Anniversary y Master Blender’s Reserve 2021) se tratan de ediciones limitadas y de precios que fácilmente superan los $100. Pero para este Finest Caribbean, la marca apunta a un precio que ronda los $50 y si se parece a los de las ediciones pasadas, debe ser muy, muy bueno.

Pero no es exactamente como las ediciones pasadas, lógicamente. Se trata de un blend de rones de Barbados, Guyana y Jamaica, embotellado a 46,2%. El blend es así:

  • 40% Guyana, destilado en alambique y columnas, y añejado de 3 a 5 años
  • 20% Guyana, destilado en alambique y columnas, sin añejamiento
  • 35% Barbados, destilado en alambique y columnas, y añejado 5 años
  • 5% Jamaica, destilado en alambique únicamente, y añejado 3 años

La política detrás de los rones utilizados responde al estilo original de la marina británica y los rones utilizados en la mezcla provienen de destilerías que suministraban sus rones a la ración diaria de ron que recibían los tripulantes de la marina, tradición que se mantuvo hasta el 31 de julio de 1970, en lo que es conocido como el día Black Tot por su muerte.

Para lo competitivo que es el mercado mundial de rones, podríamos pensar que pagar $50 por un producto que alcanza una edad máxima de 5 años no sería lo mejor, pero hasta el momento no me ha defraudado ningún producto de la marca, así que veamos.

Como los otros productos de la marca, el Finest Caribbean es todo un manjar olfativo. Los primeros segundos demuestran una intensidad de melaza en jarabe y casi como un bloque sólido de aromas, incluyendo azúcar morena y café negro, muy característico del ron de Guyana. Las notas de Jamaica también son muy aparentes, aunque apenas contenga un 5% de ese país, incluyendo banana tostada, chocolate y café.

En boca es más complejo que lo que pensaría de un ron con apenas 5 años de edad. No es especialmente delicado ni refinado, pero está lleno de sabor. Esos aromas especiados y de melaza se convierten en la primera fila de sabores, pero también tiene bastante madera, jengibre, canela y anís, seguido de notas más dulces de caramelo y toffee, finalizando con pasas, torta de navidad, cáscara de limón amarillo y mermelada. La permanencia es moderada, sin llegar a ser larga, e incluso algo sencilla, con notas de cáscara de naranja con chocolate y café.

La página y la mayoría de las reseñas que he visto recomiendan mezclarlo con coca cola, pero por favor, no. El 46,2% de alcohol no se siente tan agresivo y realmente es una delicia probarlo de a sorbos cortos y aromáticos. Realmente un gran ron que vale la pena tener en el bar, especialmente en un bar venezolano, que suele estar lleno de ron nacional. Pero incluir esta delicia puede nutrir el conocimiento de más de uno.

Ficha Técnica:
Fabricante: Elixir Distillers 
Nombre del Ron: Finest Caribbean
Marca: Black Tot
Origen: Guyana, Barbados y Jamaica (embotellado en Escocia)
Materia prima: Melaza
Edad: hasta 5 años
Precio: $50
Densidad alcohólica: 46,2%
Puntuación: 91

Montecristo – No. 4

Seguimos con los habanos y es que cuando son originales y están al alcance, sería una tontería no fumarlos. Si algo ha caracterizado mi 2023 es que me he permitido probar más habanos y perderles el «miedo» o la cautela al menos, de que sean falsos. Sorprendentemente, esa tendencia que mucha gente menciona sobre la construcción del habano, la falta de control de calidad y la alta posibilidad de que salgan tapados o con el tiro muy apretado, no me ha pasado con tanta frecuencia como pensé que podía ocurrir. En los últimos 6 meses he fumado posiblemente más habanos que en los últimos 6 años y creo que dos me han salido apretados, que es más o menos la misma cantidad en centroamericanos. Así que sería propicio admitir que les he cogido algo más de gusto.

Para esta reseña, posiblemente el habano más vendido en el mundo, el Montecristo No. 4, aunque ese título de más vendido lo discute continuamente con el habano que reseñé antes que este: el Partagas Serie D No. 4. En lo personal soy más de Partagas, pero quizá porque Partagas se vende como un habano de mayor fortaleza y eso hace que me incline naturalmente hacia ellos. Pero en verdad es que no le he dado tantas oportunidades a Montecristo, así que elegí la vitola más vendida de la marca. La capa es bastante accidentada y llena de arrugas, que me hacen pensar que quizá la hoja no es la mejor o que simplemente al ser un producto tan masivo, la selección de hojas no es la más estricta. Pero la capa sí tiene aromas interesantes a nueces y vainilla, con un toque de paja, que se hace más evidente en la calada en frío. No obstante, esa calada en frío se siente muy, muy suelta. Pero espero que con el encendido haya un cambio.

No es mi día de suerte y el tiro se mantiene muy suelto a lo largo de la fumada. Pero, para ser muy honesto, prefiero un tiro suelto que uno apretado. Esto solamente me lleva a fumarlo más pausado y con caladas más cortas. Desde la primera calada este cepo de 42 hace que se sienta algo más intenso de lo esperado y los sabores son casi masticables a chocolate en polvo, junto con notas de tierra húmeda. No hay mucho más, salvo una sensación picante en el retrogusto que me hace dudar un poco antes de volver a botar el humo por la nariz. Pero quizá también se deba a que el tiro sea tan suelto que me lleve a tener más humo en la boca y, por tanto, sea más el humo que pase hacia la nariz. Sin embargo, en el retrogusto también hay un componente de chocolate que me agrada, así que no todo es malo. La quemada, por su parte, no es tan buena, con una marcada tendencia a medio apagarse y un anillo de combustión muy variable, con una ceniza que se cae constantemente. La intensidad es media-alta, con una fortaleza media.

Aunque no se note en la imagen, he tenido que corregir la quemada del Montecristo No. 4 al menos unas 2 veces, además de una vez en que simplemente dejó de producir humo y eso me llevó a darle un toque de fuego para avivar la quemada. Los sabores son muy similares y la fortaleza también, quizá destacando que el chocolate se siente mucho menos y la tierra mucho más, pero aparte de ese intercambio del liderato de las sensaciones, no hay un cambio radical en la fumada. El humo sigue siendo abundante, pero en gran parte se debe al tiro tan suelto y eso también me lleva a sentir un poco deformada la cabeza del cigarro. A veces tengo que hacer presión con los labios para poder sacar más o menos humo.

Para el último tercio, hay un par de cosas que destacar. La primera es que la deformación del cigarro producto del tiro tan suelto, ha hecho que precisamente el tiro se apriete un poco y, por tanto, mejore. Lo malo de esto es que mantener el cigarro encendido es cada vez más complicado, pero gracias a que es un cigarro relativamente pequeño y de un costo «normal», tampoco es algo que me duela mucho ni que quiera rescatar por todos los medios. En términos generales, la fumada está siendo agradable, aunque no es necesariamente compleja. Los sabores de chocolate y tierra son los participantes principales, pero en secundarios hay muy poco, apenas con algunas sensaciones ligeramente frutales pero sin llegar a describirlas. El retrogusto destaca la pimienta y algo de chocolate también, mientras que en construcción, aparte de lo que mencioné al inicio de este párrafo, no hay mucho más que contar.

El Montecristo No. 4 tiene todos los componentes necesarios para ser el cigarro tan famoso y bien vendido que es. Pero también pasa que al no tener un precio considerablemente alto (alrededor de $16) y no ser especialmente grande, es una fumada que puede atraer a muchos, especialmente quienes no tienen tiempo ni posibilidades de fuma Churchill o doble coronas regularmente. Tampoco es algo muy complejo y para lo que estás pagando y el tiempo que le puedas dedicar, no necesita serlo. Esencialmente, es un habano de intensidad y fortaleza media, con sabores sencillos y costo moderado. Eso es lo que piden muchos fumadores y es lo que hace al Montecristo No. 4 algo tan accesible para mucha gente, independiente de su experiencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Montecristo
Modelo: No. 4
Dimensiones: 5⅛ x 42
Tamaño: Mareva (Petit Corona)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $19,00
Puntuación: 86

Ron: Plantation Venezuela 2010 (Under The Sea)

Probablemente uno de los rones más anticipados o más esperados de reseñar, al menos por mi parte. Plantation siempre ha sido una marca reconocida en el mundo ronero por identificar los mejores lotes y los mejores productos, comprarlos, añejarlos de distintas maneras y luego embotellarlos a concentraciones relativamente altas para luego lanzarlos al mercado. Entre todos los que he probado, y aunque no todos los he reseñado, siempre me ha llamado la atención lo que pueden lograr.

En el caso de este ron de Venezuela, la botella identifica a la destilería como Sofa, que viene siendo la misma destilería del ron Bristol Spirits Venezuela que reseñé hace poco. Mediante un poco de investigación, logré dar con que esta destilería en realidad es la de Santa Teresa, que por convenios con Bacardi, no puede ser identificada.

La botella también indica que se trata de un ron a base de melaza, que ha sido fermentado de 2 a 3 días y finalmente destilado en columnas. La destilación en columnas no es algo común para los rones de Plantation, pero sí es común para los rones venezolanos. Lo que no es común en Venezuela es una fermentación tan larga, pues normalmente alcanzan las 12 a 14 horas. También aparece en la botella que el añejado es de 8 años en Aragua, en barricas ex-bourbon de 200 litros y luego 4 años de añejamiento en Francia, en barricas ex-cognac de 400 litros. Finalmente, es embotellado a 52% de alcohol.

El año 2010 identificado en la botella corresponde a cuando fue destilado. Pero lo que más me llama la atención en la copa es su color, pues es sospechosamente amarillo con tonos dorados, mientras que el Bristol Spirits, que es de la misma destilería y tiene aproximadamente el mismo tiempo de añejamiento, aunque ese es solo en ex-bourbon, es mucho más caoba con destellos naranja. Por último, la botella identifica que el ron tiene 26 ésteres, 57 gramos por hectolitro de compuestos volátiles y, más importante aún, cero dosificación de endulzante.

En nariz es totalmente carente de aromas frutales, pero muy abundante de aromas de madera tostada, caramelo, toffee, miel y vainilla, pero también hay una nota mínima de café en granos. Sin embargo, es esa ausencia de aromas frutales lo que lo hace distinto de muchos rones venezolanos, que incluyen notas a dátiles y pasas, pero también notas que llegan a la naranja. Este ron pareciera destacar más los aromas propios de la barrica que los del ron en sí, y eso es típico de los rones de columnas, pero regularmente aprecio esa cáscara de naranja en los rones nacionales y este no los tiene.

En boca no lo llamaría franco, aunque muchas de las notas de la madera y el añejamiento se hacen presentes. Los sabores también incluyen vainilla, caramelo, miel y toffee, pero es aquí donde se aprecian los sabores frutales, como piña y mango, con un retrogusto de pulpa de naranja, aunque no la cáscara tan típica del ron venezolano. El golpe alcohólico es menor de lo que esperaba, pero ciertamente está presente también.

Al final, no sé si estoy contento con esta expresión. Inevitablemente lo comparo con el Bristol Spirits Venezuela y mientras que ese ron embotellado en Inglaterra destaca lo mejor del ron venezolano de Santa Teresa, este Plantation parece destacar otros sabores y otros aromas que no son tan típicos del ron venezolano, y mucho menos de un ron venezolano que ha pasado 12 años en barricas. En cierto modo se siente como un ron joven, aunque sin tanta agresividad del alcohol. Ciertamente su precio no lo ayuda, pero es que el precio de los rones en Venezuela es muy distinto al del resto del mundo, al punto que no es siquiera una referencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Sofa (Santa Teresa)
Nombre del Ron: Venezuela 2010 (serie Under The Sea)
Marca: Plantation
Origen: Venezuela / Francia
Materia prima: Melaza
Edad: 8 + 4 años
Precio: $90
Densidad alcohólica: 52%
Puntuación: 85

Foundation – Olmec Maduro (Robusto)

El único Olmec. Al menos así lo conocen muchos, principalmente en Venezuela. Lo que pasa es que oficialmente Gentleman Brothers importó el Olmec Maduro, pero nunca trajeron el Olmec Claro al que tuve la oportunidad de reseñar en mayo de este año y que realmente fue mi primera exposición a esta línea de Foundation Cigar. Cabe destacar que ambos productos tienen el mismo capote y tripa nicaragüenses, pero además los dos tienen capa San Andrés mexicana, con la diferencia que la capa de este Maduro tiene mayor maduración y por lo tanto es más oscuro. Todas las hojas de la capa pasan tres años añejando antes de ser torcidas sobre el tabaco, y este añejamiento permite una fermentación adicional a baja temperatura.

El Olmec Maduro tiene un ligero box press, incluso menos notable que en su versión claro. Pero esta capa también se siente más gruesa, como si tuviera más irregularidades y mayor número de venas, pero también es menos atractivo. Me explico, el Claro tenía una apariencia ligeramente oscura y más lisa, mientras que el Maduro se siente más rústico. Los aromas de la capa me causan mucha curiosidad porque me recuerdan a un refresco de cola, que si bien puedo deconstruir e identificar caramelo, regaliz negra y vainilla. La calada en frío presenta notas similares, pero incluye también pimienta y algo que me recuerda al bourbon, que puede ser maíz tostado, pero creo que eso es irme muy por la tangente. Es interesante sin duda y la sensación picante en los labios me hace querer encender el cigarro lo antes posible.

En verdad no sabía qué esperar del primer tercio del Olmec Maduro. El hecho que es más oscuro que el Claro me llevó a deducir que sería más fuerte también, pero la fortaleza no supera el punto medio, al menos en este tercio. La intensidad es media-alta y los sabores son a chocolate, pero también masa de galletas, caramelo, malta y pimienta, aunque no necesariamente picante. No se trata de un cigarro suave ni mucho menos, pero no es tan fuerte como hubiese esperado. El retrogusto lo pruebo regularmente, aunque no extendido, sino más como toquecitos. Se vuelve complejo en cada calada y ese retrogusto despliega una larga variedad de sabores relacionados con harina y horno, incluyendo galletas, corteza de pie de manzana, pan tostado, etc.

Siento como si el segundo tercio se fuma muy rápido, como si hubiese una parte del enrolado que no estaba completa, pues me toma aproximadamente 20 minutos fumar el primer tercio, pero para cuando me di cuenta que estaba acabando el segundo tercio y pude tomar la foto, apenas si había pasado media hora desde que encendí el cigarro. Los sabores tienen su transición y en boca se sienten notas más relacionadas a sabores tostados, incluyendo pan tostado, cotufas acarameladas, café tostado, malta y tierra seca. En el retrogusto las notas son muy similares, incluyendo esos diversos matices de harina horneada. La fortaleza aumenta ligeramente, aunque todavía en el rango de media, mientras que la intensidad se mantiene igual. La quemada y la ceniza relativamente larga en el primer tercio fue muy buena, pero una vez caída, parece imposible lograr que se mantenga mucho tiempo, y el anillo de combustión es variable, aunque no preocupa en lo absoluto.

Llegando al último tercio y el anillo de combustión se acomoda, la intensidad se coloca en alta, la fortaleza en media-alta y los sabores son los mismos, pero mucho más ricos y mucho más tostados. No obstante, hay una simplificación en los sabores del retrogusto, donde se sienten sabores de pimienta y de pan tostado, y no mucho más. Pero cada calada es abundante de humo y de mucha riqueza, que hace que el fumarlo más lento sea no solo una necesidad, pero un placer también. No siento que me estoy perdiendo de nada al espaciar las caladas, aunque esas notas de chocolate parecen desaparecer a lo largo del tercio, hasta que ya no queda mucho ni del sabor ni del cigarro. En cierto modo siento que quiero más, pues apenas pasó una hora, pero no sé si en toro tenga esta intensidad.

El Olmec Maduro es una delicia y es una experiencia muy buena, que inevitablemente tengo que comparar con el Claro y aunque aquí hay más complejidad de sabores, creo que la experiencia del Claro me gustó más. La razón principal es que ambos son complejos, pero siento que los sabores del Claro funcionan muy bien por sí solos y mejoran considerablemente cuando lo acompañé con un destilado, que en su caso fue whisky Laphroaig 10. Con este Olmec Maduro hice la prueba con un ron Pampero Selección 1938 y el acompañamiento no fue tan provechoso. El Olmec Maduro creo que funciona mejor fumándolo solo, aunque siempre habrán oportunidades para probarlo con otros destilados. Pero de todas maneras es una delicia, muy bien construido y con matices muy interesantes.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Foundation Cigar
Modelo: Olmec Maduro
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés Negro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa)
Precio: $13,50
Puntuación: 88