Cómo y por qué el ‘retrogusto’ funciona

Antes que comiencen a preguntarse sobre las innovaciones del castellano, el retrogusto es una palabra inventada. Viene del inglés ‘retrohaling’ que también es una palabra inventada, y que se refiere a botar el humo de un puro (o de una pipa) por la nariz, pero decir “botar el humo por la nariz” es muy largo y suena poco técnico, y “retrogusto” aborda también las implicaciones de poder apreciar los sabores de un puro al sacar el humo por la nariz.

Este es un tema común entre los fumadores más experimentados, quienes a menudo apuntan que los sabores de un puro pueden cambiar mucho cuando el humo es expulsado por la nariz, en vez de la práctica habitual de expulsarlo por la boca. A esta práctica la llamamos retrogusto, y es una práctica común, hasta el punto que muchos dicen que es solamente a través de ella que de verdad se pueden apreciar los mayores sabores del tabaco.

Al considerar el tema, hay que recalcar que esto no incluye llevar el humo a los pulmones, lo cual es una práctica nada sana y una que promueve más rápidamente la adicción a la nicotina. El término en inglés, originario de esta palabra, se refiere a dos términos: olfato retronasal y exhalación. Obviamente exhalar es lo contrario a inhalar, pero uno no ocurre sin el otro, por lo que traté de alejarme lo más posible de términos que tuvieran que ver con la respiración y más con el gusto.

Ahora bien, en el colegio muchos aprendimos, y algunos recordamos sobre la relación entre el gusto y el olfato a la hora de apreciar sabores. En cuanto a cómo esto afecta cuando fumamos, debemos ver un poco sobre las sensaciones básicas que se producen al fumar. Cuando le das una calada a un puro, estimulas a dos sentidos: el gusto y el olfato. La combinación de estos dos sentidos producen el sabor, aunque también se estimula el tacto en el sentido de la textura y temperatura del humo, e incluso vía los receptores de dolor en la cavidad nasal y oral, pero eso es otro tema y de ese no vamos a hablar.

 

El gusto se refiere a las sensaciones que parten de la estimulación de las papilas gustativas y las células receptoras que se encuentran en la lengua y en la boca. El olfato se refiere a la sensación que parte de la estimulación de las neuronas olfativas localizadas en la nariz, específicamente el bulbo olfativo. Las partículas en el aire llegan al bulbo olfativo por dos vías: olfato ortonasal y el retronasal.

El olfato ortonasal se refiere a las sensaciones de aromas que pasan por la nariz hasta el bulbo olfativo, lo que normalmente llamamos “oler”, mientras que el olfato retronasal se refiere a las sensaciones que vienen “por dentro”, es decir por la garganta hasta la cavidad nasal. El propósito principal de este tipo de olfato es actuar como un sistema de alarma ante la posibilidad que nos traguemos algo dañino, pero los fumadores también han descubierto las propiedades del olfato retronasal para apreciar mejor los sabores y aromas del tabaco.

Pero entonces, se preguntarán, cuál es la diferencia entre oler el humo y expulsar el humo por la nariz, si al final tienen que pasar por el mismo sitio, ¿no? Bueno, no es tan sencillo, aunque la razón principal de esto es que al olerlo pasan dos cosas: 1) no estarías oliendo solamente el humo del tabaco, sino también de todo el ambiente que te rodea, y 2) al olerlo es mucho más difícil (por no decir imposible) mantener el humo alejado de los pulmones.

Cómo llegar al retrogusto

Realmente la parte científica del retrogusto es mucho más larga, pero con la finalidad de mantener el interés y alejar las paredes de texto, saltemos directamente al meollo del asunto, pues al final el propósito de esto es para aprender a apreciar mejor los sabores del puro, y la parte científica ya se podrá discutir e investigar en cualquier otro momento.

Para conseguir el retrogusto, primero tienes que darle una calada al puro y llevar el humo hasta la boca y cerrarla. En este punto tendrás el humo en la boca y estarás aguantando la respiración. Para estimular el retrogusto, abre la garganta (suena sencillo) y deja que la presión de tus pulmones te lleve a botar el humo por la nariz. Para esto puedes utilizar el músculo del diafragma para canalizar el aire por la vía nasal.

Una forma muy sencilla es fingir que estás bajo el agua y que quieres soltar el aire lentamente, así que dejas que la presión de los pulmones suelte el aire, y al tener la boca cerrada, saldrá por la nariz. Para desarrollar esta técnica debes practicar un poco, pero al principio puedes botar una parte del humo por la boca (70-80%) y en el mismo movimiento, cerrar la boca y el humo que venía saliendo se irá hacia la nariz.

Conseguir y lograr el retrogusto permite abrir las puertas a un nuevo mundo de sabores y aromas para el fumador, así que si aún no has abierto esa puerta, sigue buscándola, pues encontrarás muchas más maneras de apreciar el puro.

 

6 comentarios sobre “Cómo y por qué el ‘retrogusto’ funciona

  1. Excelente artículo Diego. Yo pertenezco a ese grupo de fumadores que citas que creen que sólo a través del retrogusto es posible apreciar todas las facetas que puede ofrecernos un tabaco. Son tantos los matices que se nos muestran a través de la nariz que creo que fumarse un puro sin utilizar esta técnica es, sencillamente, un desperdicio.
    Saludos.

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    1. Completamente de acuerdo contigo, Agustin. Aunque las primeras veces que uno lo hace (y que casi siempre lo hace mal, al principio), uno se pregunta ¿para qué trato si es horrible el resultado? Hoy en día, si por alguna razón no puedo hacer el retrogusto (una gripe, por ejemplo), prefiero ni tratar de fumar.

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  2. Hola Diego, leo tus anotaciones muy buenas por cierto..lo del retrogusto (que de hecho se emplea en las catas de mezcales y vinos) al practicarlo en los puros puede darte una rinofaringitis; en lo personal saborear la bocanada te ayuda a no ser que estes disfrutandoi demasiado la cata del puro en cuestion…
    saludos,
    Marco

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    1. Gracias por ese dato Marco. En lo particular lo practico no más de 4-5 veces por puro, y es solo cuando estoy catando un puro y quiero descubrir sabores adicionales. El resto del tiempo, si bien respiro por la nariz, no siempre lo hago con el humo en la boca, sino es más exhalar por la nariz y encontrar sabores que se sientan incluso sin humo. Ciertamente no podría concebir hacerlo regularmente en una fumada, creo que no me quedarían pelos en la nariz.

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