En la infinita hegemonía de los americanos con el tabaco existe lo que se llama un ‘unicornio’; un cigarro muy difícil de conseguir sea porque la producción fue muy limitada, porque es muy viejo, porque en esa vitola no se hicieron oficialmente, o porque es muy caro. Toda la información que he logrado encontrar de este Papa Joe apunta a que se trata, efectivamente, de un unicornio

El Papa Joe fue un producto creado exclusivamente para Delaware Cigars, una pequeña tienda en el estado americano de Delaware y fabricado por Oveja Negra en Nicaragua con capa ecuatoriana y capote y tripa de Ecuador y Nicaragua, pero se vende como un cigarro extra fuerte. Sin duda su pequeño tamaño engaña, aunque lo tengo en el humidor desde mayo de este año y no me ha llamado tanto la atención por su pequeño tamaño, pues realmente me quedo picado cada vez que enciendo uno tan minúsculo. El Papa Joe realmente tiene aromas interesantes, incluyendo madera, pasas y melaza en su capa, seguido del mismo aroma de madera en la tripa con algo de azúcar morena, que puede ser una derivación de esa melaza, pero cuando lo pico la calada en frío me muestra más madera aún junto con café y un toque mineral, que puede ser simple sal por el manejo constante en el humidor. 

El tiro es un poco más apretado de lo que quisiera, y con este tamaño esperaría algo más suelto, pero me demuestra que está muy bien empacado, quizá demasiado bien. Me cuesta un poco sacarle una cantidad decente de humo en cada calada, por lo que tengo que darle 3 o 4 para fumar bien… sin embargo el cigarro comienza con una cantidad media de pimienta, sin aturdir mucho como esperaba por las descripciones de su sabor, pero sí tiene un poderoso componente de café y tierra mojada que constituyen la bienvenida al cigarro. 

Las fotos no son las mejores y culpo al móvil. Luego de 3 años con él, glorificando y vanagloriando las fotos que hago con el teléfono, ahora que decidí cambiarlo (estoy a la espera del reemplazo), comienza a tomar fotos de menor calidad, aparentemente. A lo largo del primer tercio se llegan a apreciar mayores intensidades de café que de tierra, pero en el retrogusto se aprecia un chocolate malteado muy agradable, que me hace fumar más y entre eso y las caladas constantes para mantenerlo encendido, el cigarro se calienta mucho. 

El segundo tercio llega apenas a los 20 minutos de fumada, aunque con este tamaño no es inesperado. El Papa Joe sigue teniendo un tiro apretado, aunque pareciera mejorar, sin embargo la quemada comienza a ser dispareja y eventualmente necesitará un retoque. Los sabores de madera y café siguen llevando la delantera, pero hay un cierto elemento dulce que no acaba de identificarse del todo, seguido de un sabor como de pasas que tampoco es muy intenso. Hablando de intensidad, esa descripción del cigarro parece un poco exagerada, pues si bien su intensidad se mantiene entre media y fuerte, no es la bomba que prometía.

A la mitad del cigarro sí tuve que darle un retoque, pues arriesgaba que siguiera quemando mal. También parece que este retoque ayudó a eliminar ese aspecto que me hacía el tiro tan fuerte, pero ahora se siente hasta esponjoso el cigarro, como si tuviera algo que lo sostenía en su rigidez y eso se quemó. El aspecto dulce del sabor se define en este punto como melaza, confirmando precisamente esos aromas cuando estaba en frío, pero todos los sabores que he sentido hasta el momento han estado bastante separados entre sí, por lo que el cigarro no se ha sentido muy complejo. 

El último tercio del cigarro llega a los 35 minutos de fumada y quizá ha sido un poco rápido, pero también sucede que el tiro se volvió a apretar en algún punto posterior a la mitad, por lo que tuve que reencenderlo y el afán de mantenerlo encendido ha mermado en su duración y (asumo) en la calidad de sabores. Sin embargo, en el último tercio aparece un aditivo en los sabores con chocolate y avellanas, que le da una mayor dimensión al cigarro, pero siendo el último tercio y en un formato de por sí pequeño, apenas disfruto de estos sabores durante unos 3 minutos antes de verme obligado a dejar el cigarro. Si bien los últimos dos años me he vuelto más fanático de vitolas de menor tamaño, creo que a esta corona no llego todavía, por lo que me quedo picado y con ganas de fumar más, pero hoy no será. El Papa Joe no me impactó tanto como me parecía que lo haría, pero es una buena pieza del abanico grandísimo de cigarros de edición limitada que fabrica Oveja Negra y que sin duda me va a gustar seguir probando. 

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