Hace algunos años, cuando empecé a fumar, o mejor dicho a tomarme en serio el tema de la fumada, revisé Cigar Aficionado y, siendo lo único que conocía en ese momento (porque todos hemos sido nuevos) decidí buscar los cigarros de su Top 25. Conseguí varios pero este Sublime nadie lo conocía y desde entonces se convirtió en una especie de unicornio para mí. En junio del año pasado visité una tienda llamada Cuenca Cigars en Hollywood, FL junto con unos amigos fumadores que se encuentran cerca y en la tienda vi este cigarro y no me pude resistir. Lo más impresionante fue que no se trata de un cigarro caro, solo difícil de conseguir.

Jaromirski & Co. - Sublime 01

 

Sublimes comenzó su vida como una marca local de Miami en 2004, pero no llegó a ser reconocida fuera de la ciudad sino hasta 2011. Una vez que comenzaron a tener mayor demanda se hicieron demasiado grandes para lo que podían hacer y eventualmente fueron adquiridos por AJ Fernandez y su fabricación pasó a hacerse en Nicaragua. El cigarro tiene una capa habano ecuatoriana, capote corojo y tripa criollo. En la anilla se lee un Jaromirski & Co., que es una referencia a Thomas Jaromirski, el dueño de la marca que aún es tratada como un producto boutique por AJF y su producción apenas alcanza las 90 mil unidades anuales. El cigarro se trata de un producto de apariencia bastante compacta con una anilla relativamente sencilla de fondo blanco y letras doradas, con una capa que tiene aromas de tabaco intenso y una combinación de aromas que también me recuerdan a mi inicios con el tabaco centroamericano; miel, jengibre, vainilla y chocolate. En el pie se aprecia tierra y una nota herbal muy suave, mientras que la calada en frío da un poco de lo mismo, pero en cantidades más sutiles.

Jaromirski & Co. - Sublime 02

 

El Sublimes comienza muy bien, con humo abundante y un tiro precioso con sabores de pimienta dulce, tierra, madera y un sabor delicado de pan. La pimienta se siente más fuerte en el retrogusto, pero no hace conflicto ni tapa ninguno de los otros sabores, aunque también se siente algo de madera en el retrogusto. La ceniza que va dejando el Sublimes es bastante sólida y blanquecina, aunque con tonos más amarillos y grises. Ese toque dulce de la pimienta desaparece a mitad del primer tercio, dando paso a más tierra, mientras que ese sabor de pan pasa al retrogusto directamente.

Jaromirski & Co. - Sublime 03

 

Durante el segundo tercio aparece un sabor cítrico, pero el resto de los sabores parecen haberse enriquecido aún más, incluso mostrando un sabor que, en el momento que lo sentí me obligó a pasar un rato determinándolo bien, pues se sentía con varios matices distintos. Este sabor era el de avellanas, pero también chocolate, por lo que casi grité Nutella! Pero los dos sabores se sentían bastante separados y no como uno solo.

Jaromirski & Co. - Sublime 04

 

La intensidad del cigarro está fija en media y no parece querer hacerse más intenso, aunque en la mitad dle cigarro aparece un sabor muy suave de café pero el resto de los sabores no parece cambiar mucho ni mostrar mayores matices. Pero el tiro tan suave y el humo tan abundante sin duda describen un cigarro que se siente tan bien como se ve.

Jaromirski & Co. - Sublime 05

 

A partir de la mitad y hacia el último tercio los sabores se van fundiendo y, sabores que hasta este momento se habían mantenido en el fondo comienzan a tomar una mayor intensidad. Este punto sirve como gran ejemplo de los cigarros que no cambian sabores pero varían intensidades y matices; hay quienes piensan que un buen cigarro debe cambiar u ofrecer regularmente nuevos sabores, pero yo pienso que un cigarro puede tener solo dos sabores, mas si ofrece matices e intensidades distintos a lo largo de la fumada, puede ser un buen cigarro. Este es un ejemplo perfecto de estos últimos, contando incluso con que tiene un abanico respetable de sabores.

Jaromirski & Co. - Sublime 06

 

En el último tercio el Sublimes perdió completamente la dulzura pero trae consigo notas de madera quemada junto con algo de nicotina que hace del cigarro algo más fuerte, aunque esos sabores no duran tanto y el cigarro se ‘aplana’ hacia la mitad del último tercio, solamente destacando el sabor de avellanas que sentí a la mitad, aunque más sutil. En ocasiones oigo a gente muy creída decir que el cigarro se debe fumar hasta comenzar el último tercio, y que esa parte no se fuma. El Sublimes pareciera ser un cigarro creado con esa idea, pues en el último tercio se desvaneció completamente. La intensidad subió gracias a la nicotina, pero los sabores no mejoraron en lo absoluto. Su complejidad en los dos primeros tercios son suficientes para hacerme buscarlo más, quizá con más afán que antes, y con la esperanza que ese cambio al final no sea un tema común.

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