Aunque mi experiencia con los cigarros fabricados por PDR nunca ha sido la mejor, hace unos meses un amigo me recomendó este Trovador con la promesa que sería mejor que los PDR que había probado antes. En lo particular, me dejé recomendar pues siempre se descubren buenos cigarros así, pero una vez que lo vi me di cuenta inmediatamente que se trataba de un cigarro betuneado, muy al estilo de los PDR y quizá una de las cosas que más le critico no solo a esta marca sino a cualquiera que decida hacer esta ‘trampa’. Quizá mi mayor tema con PDR es su aparente poco interés en hacer un producto bueno, optando más que nada por hacer distintas variaciones betuneadas de lo mismo. Es como que consiguieron su zona de confort en el promedio de los $5 por cigarro y no se salen de ahí.

A Flores - El Trovador 01

El Trovador se ve como casi cualquier otro PDR maduro, con una capa sospechosamente brillante, con muchas venas y dobleces extraños. Precisamente por esta pintura que seguramente tiene se aprecian muchos aromas en frío, de los cuales varios son igualmente sospechosos. En la capa se aprecia chocolate, café, pimienta, vainilla, madera y caramelo. En el pie se aprecia una fuerte cantidad de aromas de la capa, pero ignorando esos, el adicional es de cotufas y no mucho más. La calada en frío presenta merey (anacardo), pimienta, chocolate, vainilla y pera.

A Flores - El Trovador 02

Desde el encendido y la primera calada el betuneado del cigarro es sumamente obvio, al punto que a veces se nota como la pintura hierve justo en la línea de quemado. El tiro es un poco más apretado de lo que quisiera y esperaría, pero los sabores comienzan bastante intensos, o al menos la pimienta lo hace y le sigue café espresso (incluso con su nota amarga), regaliz negro, cáscara de limón, pasas y caramelo. El sabor me llega a recordar al ron especiado típico que le gusta a los americanos, porque incluye sabores que no son los típicos sino añadidos y, aunque no es del todo desagradable, tampoco se siente como una fumada natural.

A Flores - El Trovador 03

El color de la ceniza también es característico de un cigarro betuneado, pero al menos la ceniza se mantiene bien colocada y no es susceptible a mi pulso tan irregular. El tiempo total de guarda del cigarro alcanza los 11 meses, así que no hay mayor excusa en cuanto a ese tema. Estos sabores variados ayudan al cigarro a alcanzar una cierta complejidad ya en el primer tercio, pero también se sienten notas amargas que, aunque las describí anteriormente, para este punto forman una parte destacada del sabor del cigarro. El retrogusto es más como de pasas y matices de sabores dulces que no alcanzo a descifrar en este punto, pero también incluyen anís o regaliz negra.

A Flores - El Trovador 04

El segundo tercio aparece a los 20 minutos de fumada, con una intensidad media y varios sabores en cada calada, que incluyen regaliz negra, nueces, caramelo, cáscara de limón y madera. Sigue existiendo esa nota amarga que mencionaba antes y realmente es una mezcla de ron especiado con coca cola sin gas. Precisamente esta combinación me hace creer que el cigarro es complejo y que puede ser sabroso si me dedico a diseccionar los sabores, pero en verdad lo que siento en cada calada es un bloque de especias dulces que no puedo determinar y cuyo sabor ciertamente me recuerda a ese ron que pareciera tener un melado de especias y ya.

A Flores - El Trovador 05

La mitad del cigarro comienza a los 40 minutos de fumada y el cigarro comienza a sentirse balanceado, aunque comienzan algunas variaciones en la línea de quemado. El tiro se mantiene bien y la cantidad de humo es como una nube permanente, lo cual es uno de los efectos más obvios del betuneado. Los sabores comienzan a variar un poco y ese bloque de especias parece deshacerse un poco y mostrar variaciones, lo cual rápidamente me saca de cualquier indicio de aburrimiento que pudiera haber tenido con el cigarro. Realmente mejora, aunque lo hace apoyado por una mayor presencia de la pimienta y no por más sabores distintos.

A Flores - El Trovador 06

En el último tercio el cigarro sitúa su intensidad sólidamente en media, mostrando sabores de café, pimienta y chocolate, aunque este último se siente cubierto de ese melado especiado que no se puede determinar… como probar unos bombones rellenos de cerezas y licor cuando tienes 6 años y estás esperando chocolate solamente y le estalla el alcohol en la boca y te sorprende que un chocolate pueda saber tan mal… no es chocolate el sabor que sientes, sino una mezcla de amargor con jarabe de cereza y no importa cuánta agua tomes, sigues sintiendo el sabor. Sin embargo, el último tercio tiene sabores interesantes pero en lo personal no puedo dejar de pensar que no son reales. Sin duda alguna tengo mis temas con los cigarros betuneados y me pasa que cuando fumo un cigarro que ha pasado por ese proceso y comienzo a sentir algún sabor agradable lo atribuyo a esta ‘trampa’. En este El Trovador ciertamente hay sabores agradables y el cigarro quema bastante bien, pero no puedo dejar de pensar que es un logro falso. Siempre preferiré un cigarro sin pintura con sabores mucho más naturales.

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