Boondock Saint es un cigarro de la rama ‘loca’ de Black Label Trading Co. conocida como Black Works Studio, ambas propiedad de James Brown, el dueño de la fábrica Oveja Negra de Nicaragua. Ambas marcas se caracterizan por su estilo de ediciones limitadas y baja producción, con lo que es conocido como Small Batch. Casualmente, el cigarro llegó como parte del paquete mensual de Small Batch Cigars, aunque no tienen nada que ver en términos de compañía. El Boondock Saint creo que recibe su nombre de la película The Boondock Saints, aunque quizá ellos tienen una historia más interesante, aunque no veo que la compartan. El elemento diferenciador del cigarro radica en su uso de capas Broadleaf, tanto de Pennsylvania como de Connecticut.

Black Works Studio - Boondock Saint 01

El Boondock Saint tiene una capa bastante oscura y el cigarro se siente bastante delgado, al punto que casi pareciera un lancero gordo, pero ya cuando lo tienes en la mano y lo examinas sin duda es más grande. La capa es bastante corrugada y lo que llamarían ‘toothy’ y con una gran variedad de venas, pero con una falta de oleosidad que me impresionó, pues al principio pensaba que estaría más untuoso. Cuero y madera son los aromas de la capa, mientras que luego de picarlo y sentir un tiro bastante apretado, los aromas son de chocolate oscuro, café, una nota mineral y un toque de madera. Justo cuando le voy a dar fuego mi encendedor decide morir, así que me toca moverme a buscar uno diferente.

Black Works Studio - Boondock Saint 02

El inicio del Boondock Saint parece una continuación de la calada en frío, donde detecto más notas de chocolate oscuro, café negro, mineral y madera. Hay momentos en que el chocolate y el café saben a una fusión de ambos sabores, que viene siendo como un café mocha, pero la mayoría de las veces se sienten como dos sabores distintos. Sin embargo, el tiro es terrible. Muy, muy duro, al punto que decido darle un corte adicional con la esperanza que mejore… pero nada.

Black Works Studio - Boondock Saint 03

Al final del primer tercio el cigarro sigue siendo medio agónico de fumar, contando casi media hora para llegar a este punto y con un tiro que no mejora, por lo que el humo nunca es abundante, pero también hago un esfuerzo por seguirlo fumando y no darle demasiadas caladas a fin de no calentarlo demasiado, sino buscar que mantenga una temperatura constante y eventualmente queme ese nudo que no me permite darle buenas caladas. En cuanto a sabores, el chocolate sigue siendo el primario, pero no es muy dulce sino que se siente bien balanceado. Por su parte, los sabores de café, mineral y madera se sienten como notas secundarias y hay algo de pimienta en el retrogusto.

Black Works Studio - Boondock Saint 04

En el segundo tercio el sabor de café se vuelve más fuerte al tiempo que el cigarro en sí comienza a tener un tiro mucho mejor, ya el humo comienza a circular bien y los sabores emanan perfectamente, incluso con un largo final en el paladar. Incluso, esta mejora en el tiro es tan sorprendente y da tantos sabores buenos que se me olvida anotarlos, aunque realmente son los mismos del principio, aunque en mayor intensidad y matices.

Black Works Studio - Boondock Saint 05

Porque esa es la suerte que me toca, a la mitad del cigarro la pila de la cámara decide que no va a seguir, así que le pongo la segunda pila y por supuesto, esa tampoco tiene carga, así que la diferencia de luces es porque estas fotos son con el teléfono (al que le queda 5% de pila). A la mitad del cigarro el sabor de café, que comenzó a intensificarse al inicio del segundo tercio, ya sobrepasa al chocolate y se convierte en el sabor principal, al igual que la nota mineral también se siente más fuerte y la pimienta se siente en la lengua, por lo que la pimienta se siente fuerte tanto en el paladar como en el retrogusto.

Black Works Studio - Boondock Saint 06

En el último tercio las notas minerales ya alcanzan al café en intensidad, mientras que la madera y el chocolate se mantienen como secundarios y la pimienta se siente suave, sobre la punta de la lengua. El tiro vuelve a apretarse en el último tercio y a los pocos minutos de quitarle la anilla aparece la nicotina, haciendo que el final de la fumada fuese más lento de lo que debía ser, aunque llegó el punto cuando lo dejé de lado y aún le quedaban como 6 minutos de fumada, pues el tiro se volvió tortuoso. Pero en términos generales del cigarro, me pasa muy a menudo que los sabores de las capas Broadleaf se me terminan pareciendo a los de la capa San Andrés madura, sobre todo en el sentido que ambos tienden a dominar el sabor de la fumada y era uno de los temas que me preocupaba con este cigarro y su predominancia de hojas Broadleaf, pero luego de encendido me di cuenta que habían otros sabores que no son los típicos de la hoja y que todavía se podían apreciar. Sin embargo, al igual que otros cigarros que he fumado últimamente, el Boondock Saint es un cigarro para fumadores experimentados, cosa que se aprecia mucho cuando lo eres y fumas un cigarro que ofrece distintos matices interesantes. Pero no tiene un nivel de complejidad que lo hace prohibitivo a un fumador no experimentado, solo que puede parecer un poco caro para un cigarro aparentemente normal, pero ideal para un novato que esté buscando algo más fuerte. En cuanto a mí, este cigarro fácilmente superaría los 90 puntos si no fuera por esos problemas de tiro que afectaron gran parte de la fumada. Aunque sea de pocos sabores, los tiene con fuertes notas y variados matices, lo cual me encanta.

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