Antes de que sigas leyendo, déjame comenzar pidiendo disculpas: me puse a arreglarle una tontería a mi carro y no me di cuenta de cómo me quedaron las uñas. Luego me dispuse a disfrutar de este cigarro sin percatarme de la asquerosidad que tenía bajo las uñas. Ahora sí, el cigarro:

Siendo este el primero producto con capa madurada de HVC, la verdad es que han sido bastante sobrios con su lanzamiento, habiéndolo limitado únicamente 300 cajas de 10 cigarros a ser vendidas solamente por Small Batch Cigars. Precisamente por eso formó parte del paquete mensual de SBC para diciembre de 2018 y hoy, luego de 10,5 meses de humidor decidí darle fuego. Pero en general este cigarro es básicamente el mismo La Rosa pero con otra capa. En cuanto a su nombre completo, es La Rosa 520, que corresponde a la dirección física en Cuba de Reinier Lorenzo, fundador de HVC y cuya marca significa Havana City.

HVC - La Rosa Maduro 01

La capa del cigarro es una San Andrés mexicana, bastante irregular y con una apariencia relativamente seca y rústica, muy típico con las capas de esta localidad. En la capa se sienten pocos aromas y estos no son muy fáciles de describir, pues son bastante ‘anónimos’ pero solo sé que son agradables, pero también porque en un punto siento un aroma a frambuesa que no me parece que sera normal. Pero en la calada en frío hay una cantidad impresionante de crema, una sensación dulce y casi nada de pimienta. En segunda probada también se siente algo de madera, pero por lo general es un cigarro carente de aromas concretos en frío.

HVC - La Rosa Maduro 02

Pero comienza sus encendido con sabores ricos y terrosos, con un toque de dulce de frutos rojos y diferentes graduaciones de pimienta negra de una calada a la otra, pero en realidad es lo que caracteriza la mayoría de las caladas mientras que el resto de los sabores son más superfluos e inconstantes.

HVC - La Rosa Maduro 03

En realidad el primer tercio lo puedo resumir en sabores a pimienta, de distinta intensidad, y no mucho más. Hay uno que otro toque de algo más pero es frecuentemente dominado por el sabor a pimienta, tanto en paladar como en retrogusto, y aunque no es un sabor de esos que te hagan decir que es un cigarro dominado por un sabor, la sensación es como si lo fuera porque no hay mucho más que apreciar.

HVC - La Rosa Maduro 04

El segundo tercio no ofrece un gran cambio en términos de sabor ni intensidad, que ha sido media-alta hasta el momento, pero algunos de los sabores de fondo se sienten más permanentes e incluyen un toque afrutado y de madera, mientras que la pimienta también pareciera reducir un poco su intensidad. La ceniza se mantiene bien colocada sobre el cigarro y, aunque está un poco torcida, quiero pensar que ello no afectará del todo la fumada. El tiro y la construcción han estado perfectos por el momento, así que creo que mantendrá la tendencia.

HVC - La Rosa Maduro 05

A partir de la mitad la intensidad del cigarro se reduce un poco para ser media solamente, y en el caso de un cigarro que ha tenido sabores intensos de pimienta hasta el momento, eso es algo que se aprecia, quizá también porque permite descubrir más sabores y da menos miedo probar el retrogusto. Por ello se sienten sabores de madera y un sabor dulce que me recuerda al algodón de azúcar. Sin embargo, estas sensaciones no duran demasiado, pues rápidamente me alcanza el sabor de pimienta que comienza a dominar la fumada de nuevo.

HVC - La Rosa Maduro 06

Pero en el último tercio el La Rosa 520 Maduro muestra que todavía tiene qué ofrecer y me comparte un sabor de chocolate muy tenue y lo acompaña con un sabor de café también. En algunos puntos se aprecian sabores de tierra mojada cuyos matices incluyen diferentes variaciones de este sabor, que pueden incluir arcilla y tiza. En las últimas caladas se calienta un poco, por lo que fumarlo más lento es una obligación, pero el cigarro mantiene su llama sin necesidad de retoques, no solo aquí sino en el resto del cigarro.

A lo largo de mi tiempo fumando la capa San Andrés madura siempre me ha gustado, llegando a ser una de mis preferidas, pero en muchos casos me pasa que su inclusión en un cigarro hace que sea más crítico de ese cigarro, no por la capa, sino porque me parece que son los cigarros que les falta o les sobra algo. Pero en el caso de la capa San Andrés en el La Rosa 520 Maduro, me parece que carece de muchos de los sabores que han caracterizado a esta hoja, incluyendo la tierra, el dulce, e incluso una que otra nota floral. Sin embargo, el cigarro se trata de un gran ejemplar y lo disfruté, pero creo que me quedaría con la liga original.

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