Aquí otro de los cigarros que adquirí en Cameroon Cigar de Santo Domingo, aunque este confieso que casi no lo tomo en la tienda, básicamente porque la anilla me parecía… a ver cómo pongo esto… la anilla me parecía barata. Con esto quiero decir que tanto la tipografía como el diseño de la anilla me pareció improvisado, sobre todo porque las letras parecen tomadas de cualquier fuente gratis y a lo largo de la anilla hay un motivo que parece marcas de cauchos, que no entiendo del todo; y luego está el nombre de la marca que no me inspiró nada. Pero el hecho es que el vendedor en la tienda me los recomendó como un producto bueno así que decidí aceptar la recomendación.

R8 - Habano 00

Sin embargo, el cigarro en sí se ve muy bien construido, con una capa lisa y con apenas algunas venas en relieve, y un ‘moño de señora’ en la perilla. Mientras siento aromas en la capa me doy cuenta que no hay muchos, aunque logro determinar madera y lo que me parece que es cáscara de limón, pero no me puedo comprometer con ese aroma pues es muy tenue. Sin embargo, al sentir los aromas de la tripa siento un aroma cítrico más obvio, así como suave de pimienta, madera y cuero. Finalmente, luego de picarlo, siento aromas dulces de leña y cuero, sin confirmación del cítrico esta vez.

R8 - Habano 01

El R8 Habano comienza encendiendo bien, con un anillo de combustión parejo y recto, sabores suaves de pimienta, sin duda no es el fuerte de este cigarro y esa es la tendencia con los cigarros dominicanos, así que nada de qué preocuparse. Nuevamente confirmo los sabores cítricos en el cigarro y también aprecio un sabor de caramelo, o al menos una sensación dulce que solo podría ser eso. El R8 Habano empieza bien, aunque con una intensidad meda-baja, que solo espero varíe un poco.

R8 - Habano 02

El primer tercio del R8 Habano sin duda sí mejora y se hace más fuerte, llegando a ser media al final de este primer segmento. Los sabores en general se mantuvieron sin mayor cambio, pero todos se colocaron en una posición secundaria, siendo un sabor nuevo el protagonista: chocolate. Este sabor se siente intenso y dominante, tanto en el paladar como en el retrogusto del cigarro.

R8 - Habano 03

Para el segundo tercio el sabor de chocolate sigue llevando la batuta y la mayoría de los sabores adicionales del cigarro se ajustan es al sabor de chocolate, y estos adicionales incluyen pimienta (suave) y madera principalmente. La abundancia del sabor de chocolate es tal que en ocasiones se siente bastante cremoso y con una sensación que te llena la boca, prácticamente. Sin embargo, en este tercio también hay una sensación seca en la garganta producto del cigarro, como si los sabores fueran completamente contrarios a la sensación cremosa cuando esta no está.

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Para la mitad el Habano de R8 pierde un poco la intensidad del sabor de chocolate, aunque la intensidad del cigarro en sí está fija en media. Con esta reducción del chocolate viene un aumento en la pimienta, al punto que ya la siento como principal en el paladar y muy prominente (aunque no principal) en el retrogusto. Hacia la frontera con el último tercio apareció un sabor a nuez moscada muy interesante, y realmente el cigarro en general ha sido interesante, quizá porque no recuerdo cuánto pagué por él, pero sé que no fue una grosería.

R8 - Habano 05

Para el último tercio (aunque la imagen sea como un centímetro más adelante que la anterior) el R8 defrauda un poco, pues aunque el sabor de chocolate regresa como el más dominante y potenciado del cigarro, la verdad es que no hay mucho que dominar, pues el resto de los sabores parecen haber desaparecido y el cigarro se siente nuevamente como si el humo secara la garganta. Sin embargo, en términos de tiro, anillo de combustión y velocidad de quemado, el cigarro se ha comportado a la altura y ha cumplido perfectamente, y creo que las imágenes lo prueban. Al final, luego de 65 minutos, dejo que el R8 Habano se apague tranquilo.

Nuevamente un cigarro del que no tengo mucho que esperar, aunque sí debo dejar claro que las respuestas e interacción con la marca en redes sociales ha sido ideal. Primero les escribí preguntando sobre el cigarro, luego me preguntaron qué me pareció (esto fue cuando lo compré, así que no lo había probado) y luego me dieron la composición, con lujo de detalles incluyendo el origen de las hojas, diciendo que provienen del mejor cosechero, el Sr. Leo Reyes. El cigarro me pareció una buena muestra del tabaco dominicano, y confieso que luego de ver el diseño de la anilla y la tipografía, esperaba cualquier cosa. Afortunadamente la fumada no fue cualquier cosa, pues esos niveles y variaciones del sabor de chocolate ciertamente fueron agradables durante toda la fumada, y el resto de los sabores simplemente sumaron a esa experiencia, con muy pocos factores restándole valor. Quizá mi mayor detalle con ellos es que por el nombre y el diseño me resulta fácil confundirlos con SB Cigars.

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