Llevando un nombre como Maraca Cigars, la verdad es que no sabría a que atenerme, pero el cigarro era otra de las rarezas disponibles en la tienda United Tabac de Miami, a la que llegué de pura casualidad y a fin de no entrar en extrema redundancia, dejo el cuento en otra reseña donde seguramente lo coloqué. El hecho es que en Miami hay tiendas de tabaco en cada esquina, prácticamente, y esta no aparentaba ser muy diferente, pero la verdad es que el servicio y la conversación con Alejandro Estrella, su dueño, fue bastante amena. Me recomendó varios cigarros, algunos de los cuales me han sorprendido, gustado y otros quizá no tanto, pero han sido experiencias importantes.

El Décima es un blend de Maraca Cigars hecho por Francisco “Chico” Rivas, y esa es toda la información que he podido recabar de una cuenta de Instagram cuya última publicación fue hace más de un año. No sé de capa ni de contenido ni de intensidad, sino que es un cigarro procedente de República Dominicana. El nombre de Chico Rivas lo he oído antes, creo que de Caminos Cigars, pero no mucho más. Pero por lo pronto, el Décima tiene una capa bastante marmoleada, con distintos tonos de marrón y bastantes irregularidades a todo lo largo, más de forma que de colores o problemas, afortunadamente. Esta capa tiene aromas a melaza, madera y un toque de pimienta. En la tripa aprecio aromas de nueces, cuero y madera y, finalmente, luego de picarlo con la guillotina en V siento muchos menos aromas de los que se aprecian en el resto del cigarro, llegando solo a madera y cuero.

El Décima enciende bien y parejo, aunque rápidamente se desvía la quemada y tan solo en el primer tercio le tuve que dar dos retoques, más por prevención que por un problema real, así que se lo puedo atribuir a no haberlo encendido bien desde el inicio. No estoy seguro que lo haya hecho mal, pero la quemada lo indica, de cualquier manera. El Décima comienza con buenos sabores, abundantes de madera, paja y merey (anacardo para el resto del mundo). Al cabo de quizá la mitad de este primer segmento aparece un sabor que solamente puedo describir como torta de Navidad, pues incluye sabores de pasas, frutas confitadas, algo de chocolate y hasta un cierto toque de ron. El retrogusto durante todo el tercio es de leña y la quemada sigue con su tendencia extraña, mientras que el cigarro se consume de manera normal, afortunadamente.

Para el segundo tercio la quemada mejora un poco y la ceniza es blanca y bastante uniforme sin dar señales de futuros problemas. Los sabores siguen liderados por la madera, pero el sabor de torta de Navidad parece haberse desarmado, pues aunque algunos de sus sabores siguen presentes, ya no se sienten tan amalgamados como antes y es el sabor de chocolate el que parece desprenderse más. El merey sigue ahí, pero ya en un fondo de sabores, donde le acompaña un sabor de pimienta leve también. El retrogusto es lo más destacado, quizá porque es bastante variado, mostrando chocolate, madera y nueces también. Mientras me aproximo a la mitad del cigarro este comienza a quemar bastante lento, y por eso hice la acotación en el tercio anterior que estaba quemando de manera normal, pues en este tercio quema muy lento, lo cual me gusta bastante porque no llega a apagarse y el anillo de combustión, aunque sigue irregular, no requiere retoques de urgencia.

A la mitad del cigarro el Décimas ya ha exigido 4 retoques, lo cual no ayuda en mucho a su puntuación final, pero si el primer tercio lo acabé en 15 minutos, el segundo me ha tomado más de 30 hasta este punto, que recordemos sigue siendo parte del segundo. Los sabores son muy parecidos a los que sentí al principio del tercio, destacando madera, chocolate, pasas y suave de pimienta, pero también aparece un sabor de nueces que completamente desplazó al de merey. El retrogusto es más sencillo, con madera y nueces solamente.

En el último tercio tuve que darle un par de retoques más simplemente para mantener el cigarro uniforme, pues no podría decirse que fue una corrección, pues ya ese ideal lo pasamos hace mucho tiempo. Los sabores son los mismos del segundo tercio, con madera, nueces, pasas y pimienta, esta vez con más intensidad, alcanzando el punto medio-fuerte, habiendo sido medio durante la primera mitad y llegar a ser un toque más fuerte a partir del ecuador, pero no tanto como para merecerle el siguiente escalón que finalmente logra en este tercio. El cigarro también muestra una nota amarga que no me termina de gustar, pero igual lo fumo hasta quemarme los dedos, lo cual llega una hora y 40 minutos después de encenderlo.

Como dije al principio, no sabía qué esperar de este cigarro. En realidad no recuerdo si me lo recomendaron en la tienda o si fui yo mismo y lo agarré, pero la verdad es que la fumada fue interesante y los sabores abundantes. Sin embargo, en las palabras del maestro Cándido Rosario, si un cigarro quema mal, no puede ser un buen cigarro. Efectivamente, los problemas de quemada del cigarro hicieron que, aunque pudiera disfrutar de los sabores, la fumada fuese fastidiosa y no fue un momento de placer, como debería ser. Con una buena quemada este cigarro hubiese logrado buenos números, pero pasé más tiempo pendiente de la fumada que disfrutando de la combinación de él con un atardecer bastante agradable con el que lo acompañé. No creo que lo vuelva a comprar, también porque no sé mucho al respecto y con el abandono que tiene en la cuenta de Instagram, me pregunto si siguen activos.

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