Siempre he sido creyente que los gustos cambian, que el paladar se refina y el aprendizaje es continuo. Por eso no huyo de la posibilidad de reseñar productos más de una vez, sobre todo si un tiempo prudencial ha pasado entre una y otra fumada. Por eso, cuando la gente de San Luis Cigars me contactó a principios de este mes para que probara algunos de los productos que comercializan, no dudé en la inclusión de uno que otro producto que ya hubiese fumado. En particular, el Nub Sun Grown se vende (o vendía?) también como el Nub Habano, que reseñé hace unos 3 años en un formato distinto al que hoy fumaré.

Nub es un producto de Oliva, pero una creación de Sam Leccia, quien trabajó con ellos antes de independizarse. Como muchos otros fumadores, Leccia determinó que todos los cigarros tienen un punto óptimo de la fumada, en donde alcanza la mejor expresión de sabores y aromas. Su objetivo fue crear un cigarro en el que ese punto óptimo estuviese justo al encenderlo y que se mantuviera lo más posible. Así nació Nub y su diseño responde a su función y no tanto a una necesidad de ser diferente. Al final todos pueden hacer cigarros diferentes, pero el gancho de los Nub es que desde la primera calada tienden a estar en su mejor momento. La mayoría de los cigarros de Nub tienden a ser cortos y, aunque existen en cepo 54, gran parte de la producción se concentra en vitolas que superan 60, que es justo el cepo del que voy a fumar hoy. El cigarro se siente tan imponente como los anteriores de la marca que he fumado y, al igual que en otras ocasiones, llevo la noción (que es errónea) que se tratará de una fumada que rondará los 30 minutos. La capa del Sun Grown lleva aromas suaves a madera y no mucho más, mientras que en el pie se aprecian notas similares pero con un toque más dulce. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me hace enamorarme del cigarro nuevamente, presentando aromas de caramelo, madera y canela.

El Sun Grown enciende perfectamente y mantiene una combustión ideal, al tiempo que el anillo de combustión no es del todo recto, pero sí lleva la tendencia a rectificarse solo. El humo es abundante y denso, con notas relevantes de pimienta desde la primera calada, pero más complejo de lo que esperaría al inicio de un cigarro, sin duda porque es un Nub. Los sabores principales incluyen madera, nueces tostadas, higos y ese trasfondo de pimienta que se siente también en el retrogusto, en donde le acompaña además una nota cremosa. A lo largo del primer tercio aparecen notas de cuero en el retrogusto, mientras que en el paladar se comienza a apreciar esa nota de crema también.

Por supuesto, voy por la mitad del cigarro y me pregunto cómo voy a llegar al último tercio, pero por los momentos disfruto de este y siento una importante transición pues los sabores de nueces y madera parecen desaparecer, o al menos suavizarse bastante y colocarse en segundo plano, detrás de una nota mineral que parece más como de arcilla y bastante cuero. Superando justo la mitad del cigarro el sabor de arcilla se siente más como tierra seca, que en este punto son bastante similares los sabores y el cuero se reduce bastante.

El último tercio es un poco después de la imagen del segundo, y normalmente con un cigarro de este largo no haría la diferenciación, pero ciertamente hay transiciones y vale la pena apuntarlas. La mayoría de los sabores participantes en los tercios anteriores desaparecen aquí, sustituidos por una nota abundante y densa de caramelo, cuero y madera. Cabe destacar que el caramelo era uno de los aromas en frío, pero en este momento, quizá porque lo estoy probando, se siente mucho más dulce. En el retrogusto lo que más se siente son notas de pimienta y madera, que son lo último que recuerdo del cigarro cuando comienzo a quemarme los dedos, una hora y 10 minutos después de haberlo encendido.

Esto de rehacer reseñas y reprobar cigarros no era algo que me llamaba la atención. Al final creo que todavía hay muchísimos cigarros que me quedan por probar, tantos que es imposible que los llegue a probar todos, por lo que no pensaba que regresar a los que ya había probado sería lo mejor. Sin embargo, lo he hecho en otras ocasiones y el resultado es asombroso, aunque las opciones siempre son la de confirmar o cambiar. En esta ocasión creo que el cigarro me gustó más, precisamente por esa madurez del paladar y refinamiento de los gustos, que me permite alcanzar mayores matices. Esto es algo que le agradezco enormemente a San Luis Cigars, no solo por contactarme sino por estar abiertos a que conversemos los cigarros que incluirían en el paquete. Aunque tengo varios en lista que no he probado, regresar a este fue como cuando hablas con un amigo que tienes años sin ver y entras en confianza inmediatamente. El Nub Sun Grown combina perfectamente con un buen ron, que es una de las armonías más perfectas que he encontrado, pero en este caso diría que un ron de mediana edad (4 a 8 años), pues las notas de cuero, madera y tierra del cigarro combinan muy bien con el ron, particularmente uno venezolano.

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