Un gran tema cuando eres fumador es cuando la gente que no sabe mucho de tabaco te quiere hacer un regalo en forma de lo que saben que es tu afición. Si bien es difícil (y hasta injusto) reclamar por algo que te están regalando, en muchos casos me ha pasado que me regalan cigarros que no me gustan o no me interesan, precisamente porque esto de fumar es muy subjetivo, así que cuando los amigos o familiares me ofrecen algo relacionado con tabaco, siempre pido accesorios, que nunca caen mal. Pero algo (más) positivo de ser parte del Caracas Cigar Club es que cuando compartimos cigarros casi siempre son rarezas. Precisamente, en mi pasado cumpleaños, un amigo me regaló este cigarro procedente de La Palma, en Canarias. Más allá de que sea un cigarro bueno o malo, el hecho es que no lo había fumado antes y siempre me han interesado los cigarros del archipiélago.

En 1918 D. Ernesto González Pérez, considerado el “Abuelo del Tabaco”, funda en la isla de La Palma la que es hoy la más antigua fábrica de puros de canarias. Tras cerca de 100 años de actividad ininterrumpida, esta fábrica hoy hace marcas como Montealto, Albatros, La Primorosa y La Cigarrera. Se trata de un cigarro con una capa corrugada, con casi ninguna apreciación oleosa y aromas muy herbáceos y quizá con algo de cuero. En la tripa se aprecian más aromas como cuero, madera vieja y una muy ligera sensación de pimienta, aunque cabe destacar que contiene tripa larga cubana y tripa corta canaria, según su página web. Algo que me llama la atención del cigarro es que la página, de difícil lectura pues se trata de un fondo negro con letras grises, tiene una pequeña ficha de cata y entre las descripciones mencionan el tiro, pero se limitan a decir que el tiro es perfecto. Esa es la descripción. No es bueno, no es apretado, no es suave, sino perfecto. Por supuesto, me causa una cierta desilusión cuando lo pico con la guillotina doble y el tiro, efectivamente, no es perfecto. Pero la calada en frío presenta un solo sabor: vegetal. No es herbáceo, sino vegetal, pues casi que se le siente sustancia.

El Montealto enciende fácilmente y sin ningún problema, con una quemada uniforme, anillo de combustión relativamente perfecto y construyendo lentamente una ceniza blanca y muy bien formada, pero un tiro algo apretado. Los sabores del cigarro van muy acordes a la calada en frío, presentando el sabor vegetal como principal y abarcando casi el 85% de las sensaciones. Entre los otros sabores se destaca un ligero toque amargo y un sabor como a grama recién cortada. Hacia la mitad del primer tercio, más o menos cuando hice la foto, se aprecia un sabor bastante suave y principalmente en el retrogusto a pan tostado y una nota ligeramente dulce en el paladar.

Al segundo tercio el sabor vegetal sigue siendo el principal, aunque ya es como el 75% del sabor, pero el resto de los sabores siguen siendo de raíz herbácea, destacando grama, eucalipto y un sabor a tierra mojada que es quizá el que más cambia en la fumada, pues se va haciendo cada vez más fuerte. El retrogusto es de un ligero sabor ahumado y cremoso, pero no mucho más que ofrecer, sino hasta la mitad del cigarro, que se siente un sabor como de canela y de algún fruto seco que no está maduro, sino verde. Sin duda casi todos los sabores del cigarro los puedo relacionar con el color verde. No obstante, bien pareciera que el tiro apretado no es un error de construcción, sino que definitivamente es así, pues nada que mejora pero eso no me ha impedido fumar el cigarro tranquilamente, aunque la densidad del humo sea casi inexistente.

Para el último tercio del Serie Plata, el sabor vegetal sigue siendo el principal, pero en esta ocasión ya es casi como un 55% vs. 45% de la tierra mojada, aunque los sabores son mucho más sencillos y modestos que en el tercio anterior, marcando apenas grama recién cortada en el paladar y una nota ligeramente cremosa en el retrogusto. Al cabo de una hora y 15 minutos, este Montealto llega a su fin.

Siempre supe que el cigarro no conformaría una fumada rica ni cundida de sabores, eso me lo dijo quien me lo regaló pero en su página web también destaca como una fumada suave. Sin embargo, hay fumadas suaves que tienen sabores variados y abundantes, y esta no es una de esas. De hecho, la página web destaca al cigarro como rico en matices y recomendable para nuevos fumadores, y es esto último en lo que podría estar de acuerdo, principalmente por temas de fortaleza, pero no le sentí muchos matices ni transiciones, sino una fumada bastante lineal. Sin duda tengo que probar más cigarros canarios, pero con el Kolumbus me llevé una muy buena impresión. Con el Montealto, no tanto.

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