Byron es una marca de Nelson Alfonso, quien es diseñador gráfico y en su currículo está el haber creado los diseños de casi todas las anillas cubanas, incluyendo Behike. El cigarro en sí es fabricado en Costa Rica, en una vitola de 5,5 x 5 y la composición del cigarro no es mencionada, algo muy típico de los cigarros de Alfonso. La marca Byron existió originalmente a mediados del siglo 19, en Cuba, cuando dos primos llamados José y Eusebio, hijos de canarios, tenían una pequeña fábrica de tabacos con unas 12 personas empleadas en la calle Macías de Santiago de Las Vegas, una provincia de La Habana. Sin embargo, en la anilla aparece es un Lord Byron, quien era famoso por ser poeta y fumador de tabaco.

A partir de su construcción, el Siglo XX descansa en el cuarto de añejamiento de la fábrica durante cinco años, y de ahí el nombre. La marca tiene tres productos principales, llamados Siglo XIX, Siglo XX y Siglo XXI, cada uno representando un siglo de producción en Cuba. Aunque la composición del cigarro no es mencionada, la gente de Halfwheel hace un inciso diciendo que probablemente tenga una capa ecuatoriana y tripa de Perú y Nicaragua. Independiente de su origen, la verdad es que tiene una cantidad mínima de venas, con aromas a té y madera, mientras que en el pie se aprecia establo y canela. Finalmente, lo pico con la doble hojilla y aprecio notas cremosas y cítricas en la calada en frío.

Las primeras caladas del Byron son llamativas, pero principalmente por su sencillez, en el buen sentido. Comienza con sensaciones de nueces y levadura de pan, combinando también con una nota cremosa que me hace fumarlo más rápido de lo que debería pero también lo dejo tranquilo en cuanto me doy cuenta. Tiene también notas de pimienta, pero solamente se sienten de fondo, como empujando el resto de los sabores. Más adelante en el tercio se siete más fuerte la nota de pimienta al igual que la sensación cremosa, mientras que en el retrogusto destacan notas cítricas. El tiro se comporta muy bien, con una sensación ligeramente apretada, pero justo lo que quisiera en este tipo de cigarros tan premium. El humo no es muy abundante, pero al cabo de las primeras caladas ya se hace copioso.

En el segundo tercio desaparece la pimienta, casi por completo, mientras que se comienzan a sentir notas cítricas en el paladar y no solo en el retrogusto. Ese sabor de levadura de principios del cigarro vuelve a destacarse y el resto de los sabores adquieren un matiz de pan aún más llamativo. A partir de la mitad se sienten notas de corteza de pastel, madera y cerezas, mientras que el retrogusto mantiene su nota cítrica, pero también aparecen sabores de pimienta, aparentemente desplazándose a este punto ahora. En temas técnicos sigue siendo una fumada ejemplar y el humo es abundante.

Como si el cigarro no se hubiese comportado ejemplarmente, el último tercio desprende sabores y matices que realmente me deja impresionado, y creo que si me detuviera a analizarlos y anotarlos todos, seguramente se me apagaría el cigarro. Los sabores dominantes son una combinación de yodo de whisky y carne a la parrilla, pero de un modo muy agradable, acompañado por chocolate en modo de brownie y el regreso de la pimienta en el paladar y la garganta. Me voy a concentrar en esos sabores solamente a fin de no entrar en demasiados detalles sobre los matices, pues las notas de crema, chocolate, vainilla y canela también están presentes. En términos técnicos se comportó de maravilla, aunque creo que solamente me hubiese durado más si la fumada no hubiese estado tan buena. No requirió retoques ni hubo momentos de preocupación, una ceniza sólida y humo abundante. Una hora y 45 minutos de fumada que quisiera haber podido extender.

Si me concentrara solamente en sabores, aromas, matices y temas técnicos, el Byron sería fácilmente mi cigarro del año, o al menos en el Top 5. Pero el Byron tiene un costo que supera los $30 y aunque la fumada fácilmente los ha valido, siguen siendo $30. Obviamente el cigarro no va a ser tres veces un cigarro de $10, sino que simplemente es un target distinto al que yo estoy acostumbrado y creo que siempre hay que probar de todo. Con certeza puedo decir que ha sido mejor que los Opus X que he fumado, mejor que varios Davidoff y que muchos habanos. Ciertamente, dentro de ese nicho, creo que el Byron es lo mejor. El Byron es un cigarro elegante, que incluso al fumador más experimentado seguramente atraerá, y su precio hace que sea lo que muchos catalogan de cigarro de celebraciones y el Byron ciertamente está a la altura de ellas.

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