En 2018 la marca Royal Agio lanzó un proyecto bastante ambicioso llamado Serie Signaturas, una serie de cigarros que se haría realidad con dos lanzamientos que combinaran el talento de Boris Winterman, de Royal Agio, con otros fabricantes a fin de producir unas ligas específicas para la marca. El primer lanzamiento fue una colaboración con Ernesto Perez-Carrillo, que llevó el nombre de Balmoral Serie Signaturas Dueto, utilizando una capa nicaragüense de la región de Jalapa, capote nicaragüense de Estelí y tripa de Nicaragua y Brasil. Para 2019 Royal Agio creó la serie Paso Doble, en la cual Winterman colaboraría con otra leyenda del tabaco: Litto Gomez de La Flor Dominicana. El Paso Doble es torcido en la fábrica del anfitrión, en este caso Tabacalera La Flor en República Dominicana, por lo que el cigarro presenta una mayoría de hojas de ese país, con una capa ecuatoriana. La línea fue lanzada en tres vitolas, pero la de esta reseña es un doble perfecto de medidas 7 x 55 como el que se ve en la imagen inferior.

El cigarro realmente tiene un aspecto absolutamente diferente a lo habitual, con una perilla bastante singular y que asumo tomó bastante tiempo hacer, así como las anillas bastante decoradas y el uso de hoja más oscura en la cabeza y el pie del cigarro. La capa en general es bastante oleosa y presenta aromas de té cítrico, granos de café, tierra, almendras y madera, mientras que la calada en frío, mucho más suave de lo que pensaba, presenta maní, tierra, cuero, paja, madera y chocolate.

Desde la primera calada este Paso Doble tiene un sabor muy fuerte a pan que domina el tercio, seguido de notas de café, nueces, paja, madera, cuero y un toque de tierra. No hay tanta pimienta como esperaría, sobre todo teniendo en cuenta que el cigarro ha sido hecho por La Flor Dominicana, aunque en el retrogusto es donde se aprecia, junto con vainilla, aunque esta última no está presente en todas las instancias. El tiro es excelente, aunque tiene la resistencia esperada hasta que supera la parte más angosta y el humo es abundante, quizá más de lo esperado, pero no quiero decir con eso que no es bienvenido. Sin embargo, en intensidad es bastante bajo, llegando a puntos esporádicos de intensidad media durante este tercio.

En el segundo tercio la pimienta parece balancearse un poco, siendo más suave en el retrogusto y ligeramente más fuerte en el paladar, lo que hace que la vainilla se sienta un poco más. El sabor de pan en el paladar se vuelve secundario, superado por una combinación de cítrico con tierra, aunque sigue incluyendo entre los sabores secundarios pan tostado, cuero, chocolate, cotufas y un toque de canela. El tiro sigue siendo bastante bueno, aunque la ceniza no es dada a mantenerse mucho tiempo, mientras que en términos de intensidad, sí llega al punto medio y se mantiene ahí, pero no parece querer ir más allá.

El último tercio es prácticamente una fotocopia del segundo tercio, manteniendo la misma dominación de sabores cítricos y de tierra, pero la pimienta parece haberse escapado una vez más hacia el retrogusto, donde vuelve a ser tan intensa como en primer tercio y regresando a la vainilla a un papel secundario, lo cual hace que se sienta menos complejo el cigarro. En las notas secundarias hay otros sabores, incluyendo paja, madera, canela, café, chocolate, nueces y pan, pero ninguno de ellos muestra suficiente intensidad como para colocarse entre los protagónicos. El tiro sigue bueno, así como el anillo de combustión, aunque este no es perfecto y hay un par de ocasiones que debo darle un mínimo retoque. La intensidad se coloca levemente sobre media a la mitad del último tercio, que es más o menos cuando lo dejo a un lado, luego de dos horas de fumada.

Cuando leí que este cigarro es fabricado por La Flor Dominicana esperaba una fumada con la intensidad que normalmente espero de esa marca, lo cual no sucedió y ya por ahí tuve algo de desilusión, quizá porque el Sr. Winterman prefiere fumadas más suaves, aunque eso soy yo elucubrando. Sin embargo, otra cosa que leí es que la marca Royal Agio fue adquirida el año pasado por Scandinavian Tobacco Group, quienes son dueños de una cantidad bastante impresionante de marcas y, posterior a la adquisición, declararon que descontinuarían los productos de Royal Agio, por lo que este cigarro posiblemente sea el último de la Serie Signaturas. La razón es porque la fábrica de Royal Agio será utilizada para hacer cigarros hechos a máquina, lo cual obviamente da más ganancia, pero no ayuda a mejorar la calidad. En cuanto al cigarro, bien podría ser hecho por cualquier otra marca, pues ciertamente ese sabor típico de La Flor Dominicana no está presente, pero sigue siendo un cigarro decente, con una gran cantidad de sabores cítricos y de pan, pero no tan balanceado ni complejo como su extrema decoración te llevaría a pensar. Sin embargo, su construcción es muy buena y cuando su intensidad estuvo en media y superior, fue una fumada bastante interesante.

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