Esto fue un regalo que me envió un amigo desde Chicago, que incluía un par de onzas de este y del Evan Williams que reseñé hace poco. Tale of Two Islands es un ron bastante singular, embotellado por Barrel Rum, una empresa independiente que simplemente adquiere destilados y los combina o añeja. La empresa está basada en Kentucky, EUA.

Tale of Two Islands es un ron de 8 años de edad, añejado en Hampden Estate, en Jamaica. Luego de embotellar una parte del mismo, una porción pequeña es terminada por un tiempo indefinido (en el sentido que no lo marca, no porque sea para siempre) en barricas d whisky escocés de Islay. Los más conocedores de whisky o lectores más férreos de este blog sabrán entonces que Islay es la zona del whisky escocés en donde se hacen esos whiskies marítimos, salados, fuertes de yodo.

Al igual que todas las presentaciones de Barrel Rum, esta es embotellada directo de la barrica, sin ser diluido, filtrado solo lo mínimo y sin aditivos, por lo que su grado alcohólico es bastante más de lo normal, situándose en 66,4%

Quizá uno de los mayores galardones recibidos por este ron, y ha recibido una buena cantidad, es el estar incluido en la lista de los mejores rones del siglo 21, que es creada por Robb Report, una lista que no incluye ningún ron venezolano, pero entre los estilos ingleses y agrícolas hay varios.

Tale of Two Islands es un ron que ciertamente está bastante alejado de los rones fiesteros, al igual que una gran parte de los que suelo reseñar, pero este es quizá el que se coloca en el extremo opuesto de ellos, y a un precio que supera los $50 por botella, es diametralmente opuesto.

En copa se nota un líquido oscuro, denso, con colores de miel y destellos bronce, que desprende lágrimas bastante aglomeradas y de descenso lento.

En aromas se siente un golpe principal de alcohol, por supuesto, a 66,4% es imposible que lo primero y segundo que sientas no sea alcohol. Tengo a la mano un poco de agua para ligarlo, porque creo que va a ser la única manera de apreciar todo lo que puede ofrecer.

Pero después de pasar el alcohol hay fuertes notas de cambur (banana) maduro, mango, clavo, pimienta y esos aromas que hacen de él un ron jamaiquino, sin lugar a dudas. Posteriormente y luego de añadirle un poco de agua aparecen notas de chicle, una salinidad sutil, notas herbáceas y florales, e incluso aromas propios del añejado, como vainilla, toffee y madera.

En boca se siente rico, denso, untuoso y definitivamente fuerte de alcohol. Inmediatamente después de ese primer mini trago le añado agua, precisamente porque apenas tengo una onza y no puedo ponerme a inventar mucho. Pero al probarlo los sabores en boca son perfectamente fieles a los aromas, por lo que decimos que es un ron “franco”. Los sabores principales son de cambur maduro, pimienta y clavo, pero luego se sienten más notas de frutas en conserva, que incluyen toronja (pomelo), piña muy madura, aceite de limón, anis estrellado, albahaca, azúcar quemada y chicle. También aparece la salinidad sutil con un toque de vainilla y madera.

Los rones jamaiquinos tienden a tener un final bastante largo, en el que sientes una multitud de sabores y aromas adicionales, y este ron no es una excepción, gracias a la gran cantidad de ésteres que se aprecian en el retrogusto, que incluye cambur en conserva, cítricos como piña, mandarina y limón, clavo, anís y canela, y al final de todo un toque de ceniza que le añade una complejidad increíble.

No sé qué esperaba de este ron, pero me sorprendió igualmente. Sí pensaba que tendría una mayor nota salina/yodada por esa inclusión en las barricas de Islay, pero sí menciona que es solo una pequeña parte la que se añeja en esas barricas. Sin embargo, lo que no me gustó tanto fue una nota como de gasolina o esmalte de uñas, muy presente tanto en nariz como en boca, pero sin duda parte del proceso y algo típico en rones tan overproof. Pero ahora que lo pienso, una mayor inclusión de las notas de Islay posiblemente harían de este ron uno demasiado pesado y dominado por el yodo. La integración salina está más ligada a la vainilla y a la nota vegetal que aprecié en nariz, pero el ron contiene una gran cantidad de notas que lo hacen completamente distinto a otros rones, especialmente los de origen español y me hacen apreciar aún más los de origen inglés.

Esta es una botella que definitivamente vale la pena tener, precisamente porque es muy difícil tomar más de una copa e incluso no lo tomaría de manera regular. Su complejidad es una locura y tomarlo de manera regular debe ser nocivo. Pero sin lugar a dudas vale la pena tenerlo.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Barrel Rum
Fabricante: Hampden Estate
Nombre del Ron: Tale of Two Islands
Marca: Barrel Rum
Origen: Destilado en Jamaica, embotellado en USA
Edad: 8 años
Precio: $87
Densidad alcohólica: 66,4%
Puntuación: 87

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