Un obsequio de mis amigos de Gentleman Brothers, quienes han logrado un trato directo con Cristian Eiroa y, por tanto, son representantes de sus diversas marcas en Venezuela (y técnicamente Suramérica), entre las que incluyen Asylum, CLE, Eiroa y Wynwood Hills. Wynwood Hills es una de las marcas, quizá la menos conocida, al menos por mí. Fue originalmente creada en 2012 por Eiroa junto con Robert Caldwell, pero desapareció en 2013 cuando Caldwell salió de la sociedad, aunque Eiroa mantuvo los derechos de la misma. Tienen tres productos: Mayhem, Unhinged y Deranged, cada uno destacando un tipo de hoja en particular. En el caso del Mayhem esta es Corojo hondureño, pero es en capa, tripa y capote. Sin embargo y a diferencia de otras marcas pequeñas, cada blend es distinto y no se limitaron a crear un blend de capote y tripa que solamente envolverían con capas distintas. Los cigarros solamente estaban disponibles originalmente en vitola Rothschild de 4,5 x 50 únicamente, pero desde 2020 también en 6×60. Curiosamente, los Unhinged y Deranged son hechos en la fábrica STG Danlí de Cristian, mientras que el Mayhem es hecho en la fábrica El Aladino, propiedad de Julio Eiroa.

Quizá lo que más me llama la atención de este cigarro en frío es que no huele a casi nada. En la capa apenas si se sienten aromas increíblemente sutiles a solamente madera, pero en el pie se aprecia una gran cantidad de aromas, contrastando completamente con lo que sentí en la capa; estos aromas del pie incluyen canela, vainilla, pimienta y nuez moscada. La calada en frío muestra un tiro casi perfecto, y viniendo de CLE, esto no me impresiona pues la construcción con ellos es ideal, pero entre los aromas hay madera y canela y no mucho más.

La gran mayoría de los cigarros de CLE que he probado en sus distintas marcas tienden a no mostrar un gran estallido de pimienta desde el inicio, e incluso no durante el resto de la fumada. Pero este Mayhem realmente explota con pimienta desde la primera calada, aunque se suaviza un poco a mediados del primer tercio, pero es algo que me pareció llamativo y sorpresivo, sobre todo en un cigarro hondureño. A lo largo del primer tercio también se sienten notas de madera de cedro, mantequilla de maní y una nota frutal tropical, que no necesariamente es cítrica. Luego de esa explosión de pimienta el retrogusto sigue mostrando pimienta pero en distintos matices y destaca esa nota frutal/fresca de la pimienta verde y nuez moscada. La quemada, ceniza, anillo de combustión y densidad del humo han sido perfectos hasta el momento y el cigarro se fuma muy bien.

En el segundo tercio esa nota de fruta tropical se convirtió definitivamente en un cítrico, sin lugar a dudas. También la pimienta que se aprecia en el paladar parece haberse definido como la variedad blanca, que no llega a exagerar ni a sentirse muy aguda, pero el sabor principal es de madera de cedro. La intensidad del cigarro es ligeramente por encima de media, así que todos estos sabores que estoy sintiendo afortunadamente no vienen acompañados por una bomba de nicotina o e intensidad simple, por lo que me atrevo a hacer retrogusto constantemente y puedo fumarlo tranquilamente, aunque sí quisiera hacerlo más lento, pero la verdad es que está bien sabroso el cigarro.

Para el último tercio la quemada sigue siendo brutal, pero también sigue evolucionando en sabores y me presenta notas de tierra y madera como las principales, con notas más suaves de pimienta y una nota dulce, mientras que el retrogusto es pimienta pura, sin sabor adicional ni descriptores de color particulares. Técnicamente, en el último tercio mantiene el mismo comportamiento que en los anteriores, con una quemada perfecta, humo abundante y sin calentarse nada, lo cual mantiene hasta la última calada, una hora y cinco minutos después de haberlo encendido que, para un rothschild de 4,5 pulgadas de largo por 50 de cepo es bastante respetable.

Ya al tanto de lo bien construidos que son los cigarros de CLE, no me impresionó del todo que el Mayhem gozara de la misma calidad. Pero para lo que no estaba preparado era esa calidad de sabores, variedad de matices y fumada excepcional desde la primera calada hasta que, muy a mi pesar, lo dejé morir con dignidad. En realidad no quedaba nada que fumar, así que tampoco es que no lo pude disfrutar. En ningún momento tuve que darle el más mínimo retoque al cigarro y con todo y sus dimensiones, el que haya durado más de una hora me parece notable. Sin duda una de las mejores experiencias que he tenido hasta el momento y muy posiblemente entre mis preferidos de CLE.

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