Con algo de pena (de tristeza, no de vergüenza), me temo que este será el último Davidoff que fume en un buen tiempo. La mayoría (o todos) los Davidoff que tenía en el humidor provenían de la suscripción mensual de Small Batch Cigars, a la cual desde hace un tiempo dejé de suscribirme y, honestamente, no creo que busque comprar esta marca de manera regular. Si bien han sido muchos los Davidoff que me han gustado, en verdad me cuesta justificar su precio en la mayoría de los casos. Sin embargo, dejo atrás un “legado” de haber fumado 17 Davidoff distintos, contando la presente reseña. Pero el blog sigue y continuaré con otros cigarros, pues al final el mercado del tabaco es diverso y las calidades, precios y productos son excesivamente variados.

Este Davidoff Small Batch corresponde a otra edición limitada que lanzaron en 2019. Llama la atención que la marca ha creado muy poco en los últimos años de productos regulares, pero de series limitadas ha creado un montón, incluyendo los Vault, los Master Selection y Master Blend Selection, y ahora los Small Batch. Esta consiste en 9 cigarros distintos y con cantidades limitadas. En este caso todos los cigarros son distintos no solo en blend (obviamente), sino de tamaños también, y van desde las 5,5 pulgadas de largo y 46 de cepo, hasta las 6 pulgadas por 55 de cepo. Se trata de un cigarro con una capa bastante lisa, rojiza y oleosa, rígido y bastante llamativo aunque los colores de las anillas no son muy diferentes de los habituales. La capa tiene aromas de paja, chocolate, cuero, tierra, bosta y madera, mientras que la calada en frío presenta aromas de cuero, madera, grama, pimienta y un toque suave de vainilla.

La diferencia de las notas en frío de este Davidoff vs. las notas que aprecio cuando está encendido son notables, pues el cigarro comienza con notas cremosas de maní y mazapán en cantidades casi iguales, seguidas de notas más suaves de cuero, madera, nibs de cacao, café y pan tostado. El mazapán se siente en el retrogusto también, mientras que el anillo de combustión y el humo están perfectamente en línea con lo que Davidoff me tiene acostumbrado. La intensidad está entre media y media-fuerte, quizá porque hay una fuerza en ese mazapán y unas notas picantes en la lengua que le dan una complejidad interesante.

En su segundo tercio, el Davidoff Small Batch 7 comienza con sabores muy similares a los del primer tercio, pero rápidamente cambia a algo casi completamente diferente, dominado por una nota fuerte de café y notas más suaves de maní cremoso, grama, cuero, tierra y chocolate, mientras que el mazapán se siente más como vainilla, así que me atrevería a decir que la complejidad y “sabrosura” del cigarro se han reducido un poco, aunque la intensidad sigue siendo la misma en papel, pero en el paladar se siente un poquito menor. El anillo de combustión no es exactamente tan recto como en el tercio anterior, pero es el único aspecto relativamente negativo de la construcción.

En el último tercio hay nuevamente cambios en el Small Batch 7, pero no necesariamente para mejor. Las notas de maní cremoso y café siguen presentes, pero se siente menos relación o amalgamamiento entre ellos, y su intensidad es menor, mientras que los sabores secundarios incluyen cuero, tierra, madera y una nota suave de canela. El tiro sigue perfecto y dado que es mi último Davidoff, en verdad no quiero terminarlo, pero cuando la intensidad comienza a suavizarse un poco más me doy cuenta que la experiencia no tiene mucho más que ofrecer; se mantiene en media y marca las 2 horas y cuarto de fumada.

A diferencia de otras ediciones limitadas de Davidoff, en esta no hay un identificador en la anilla que te indique cuál versión estás fumando, y con 9 versiones distintas, se pone complicado identificarlos. Más aún, del primero al cuarto siguen la misma secuencia de números (1, 2, 3, 4), pero la quinta versión es el No. 7 y la novena es el No. 16. Ciertamente no es sencillo, y apenas lo identifiqué por las dimensiones, gracias a que todas son distintas. Pero en cuanto a la experiencia, desde que comencé a suscribirme al paquete mensual de Small Batch me impresionó la inmensa cantidad de versiones limitadas de Davidoff, y el hecho que hoy pueda decir que he fumado varias me enorgullece. Entre todas las que fumé, el Small Batch 7 se encuentra al menos en el Top 5, sobre todo porque comienza bastante cremoso y con mazapán, dos sabores que me gustan mucho en un cigarro y, aunque su complejidad se va reduciendo a medida que lo voy fumando, es un cigarro que disfruté fumar lento durante un largo rato. La dificultad de conseguirlo no es un punto a su favor, pero que eso no evite que si lo tienes entre manos te animes a probarlo.

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