Uno más en la lista de los Luis de Torres que me obsequiaron de la marca a fin de reseñarlos. Aunque lo he mencionado antes, en caso que no lo hayas visto, Luis de Torres es una marca fabricada en República Dominicana y sus dueños son dos franceses. Los cigarros son vendidos únicamente en República Dominicana y en California, aunque supongo que querrán, eventualmente, que se vendan en más lugares. En su línea 1502 el cigarro está cubierto por una capa Connecticut ecuatoriana sobre capote dominicano y una mezcla de tabacos dominicanos y nicaragüenses en la tripa, que promete una fumada de mayor intensidad a la típica de capa Connecticut.

La capa del 1502 es un tanto irregular, con diversas venas y algunas arrugas, algo alejada de las capas más bonitas del tipo Connecticut, pero esas irregularidades muchas veces confirman que la fumada va a tener más sabor que las capas más lisas. En efecto, los aromas de la capa son variados e interesantes, incluyendo nuez moscada, canela, madera vieja y vainilla, mientras que en el pie se aprecia la misma vainilla y canela, pero con el agregado que la madera es mojada. Lo pico con la doble hojilla, que se ha vuelto el corte típico para cata y la calada en frío muestra aromas distintos a los del pie y la capa, destacando aromas cítricos, dulces y algo de esa misma madera del pie.

El 1502 comienza sutil, sin mucha sorpresa en la lengua o la garganta, pero quemando muy bien. Los sabores, en su mayoría, son agradables y predecibles, incluyendo mosto, madera vieja y un sabor ligeramente cítrico y ligeramente dulce que acompaña los otros sabores durante casi todo el tercio. Sin embargo, también hay un sabor a mediados de este primer tercio que no es un sabor particularmente agradable, pero ciertamente es muy interesante, pues es como a vino rancio, como si se tratara de una mezcla entre vinagre balsámico y notas más ácidas gracias a ese sabor cítrico que mencioné antes. Insisto, no es del todo agradable, pero el hecho de no haberlo sentido antes me llama bastante la atención. El retrogusto es algo cremoso con las notas cítricas de hace un rato, mientras que en términos técnicos es un claro ejemplo de lo que es una magnífica construcción.

Cada vez que le suelto la ceniza al 1502 lo hago por miedo y precaución, pero siempre lo hago a propósito. En el segundo tercio los sabores son de madera vieja, vainilla, cítrico y dulce, y ya desapareció ese sabor balsámico del primer tercio. El aspecto interesante en este lo aporta un aroma como de cáscara de toronja (pomelo) en el retrogusto, que acompaña una nota ligeramente amarga para completar el perfil de esa fruta cítrica. El humo es abundante, buen anillo de combustión y una suavidad bastante típica en los cigarros de estas capas, que sé que no es algo necesariamente dependiente de las capas claras, pero es la tendencia que marcan los master blenders. Los sabores sin duda son sutiles, así que aprovecho para fumar lentamente y disfrutar el cigarro.

Hasta la última calada el 1502 mantiene una excelente ceniza, firme y sin problemas. Los sabores no varían mucho, destacando madera vieja, vainilla suave y una nota igualmente suave de cítrico sin descriptor, al igual que en el retrogusto, sin descripción adicional. Hacia el final del cigarro aparece un sabor que me agrada y que hubiese querido más algo antes, al menos al inicio del tercio, pues la nota cremosa que muestra el cigarro viene combinada con algo de café, por lo que se siente como café con leche, muy cremoso e invasivo en sus sabores. Pero al cabo de una hora y 40 minutos ya el 1502 no tiene más que ofrecer y lo dejo morir con dignidad.

La experiencia con el 1502 es una típica de cigarros de capa Connecticut, sobre todo porque es poco sorpresiva y, aunque tiene sus momentos agradables, estos me temo que son espaciados y de corta duración. En el mundo del tabaco hay infinitas variables y en el mundo de los Connecticut también, pero muchísimas marcas tienden a irse por el mismo camino en esta capa, aproximándose siempre a un cigarro más suave. Eso está perfectamente justificado, pues no todos los cigarros de la marca tienen porqué ser fuertes y siempre se aprecian los distintos matices dentro de un cigarro, pero el 1502 no es muy diferente a la mayoría de las ofertas de Connecticut suave. Es una experiencia agradable y si te gustan los cigarros de capa Connecticut estoy seguro que disfrutarás esta al igual que yo la disfruté, pero no hay un factor diferenciador que te pueda proponer para escoger este cigarro sobre otro de la misma capa.

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