Antes que me levantes las cejas y se pongan a elucubrar sobre mi aparente predilección por los cigarros saborizados o cigarros que, aparentemente, tienen una horda de haters detrás. Incluso, voy a ser el primero en admitir que yo era un hater también, aunque principalmente porque no los conocía. En mi publicación anterior del ACID especifiqué que no se trata de un cigarro saborizado, sino infusionado, y aunque eso puede no dejar a todo el mundo completamente claro, permíteme explicar con detalles de qué se trata ACID Cigars. Los ACID no son cigarros de tripa corta, sino larga y se encuentran entre los más vendidos en USA, con hojas nicaragüenses seleccionadas para tripa y capote, enrollados en capas de la más alta calidad, de diversos orígenes, y además son hechos en una de las mayores fábricas a nivel mundial. Pero lo que hace a la larga lista de cigarros de ACID únicos es que cada uno tiene una receta particular y única de infusión que incluye más de 140 esencias botánicas y herbáceas. Adicionalmente, las anillas tienen un color particular que va de acuerdo al tipo de esencia del cigarro; las hay azules (sabores suaves), rojas (alta intensidad), doradas (infusión en frío) y moradas (aromas más complejos). En lo personal, no son mis cigarros preferidos y realmente los estoy probando porque un amigo me regaló varios y me comprometí en darles una oportunidad. Las anillas me parecen horribles y les da una apariencia más plástica. Pero definitivamente no son cigarros saborizados, más allá de un sweet tip (punta dulce) en la perilla en algunos de ellos.

El Roam es un cigarro disponible únicamente en esta vitola Churchill 7×48, con capa Connecticut y tripa y capote nicaragüenses. Antes de ser torcido, el tabaco es añejado durante 150 días en una barrica de roble. La capa se nota bastante imperfecta, incluso con un pequeño nudo en la parte superior, justo por debajo de la anilla, al igual que múltiples venas a todo lo largo. El cigarro se siente ligero y la capa bastante infusionada con aromas a chocolate y vainilla, mientras que la calada en frío me da notas intensas de té, pero más como el típico Nestea frío que te tomas de nevera, al igual que la nota dulce en la lengua gracias al sweet tip. En lo particular pienso que no comenzamos muy bien pues no es un sabor que quiera sentir en un cigarro, pero aquí vamos.

El Roam comienza bastante neutro, en realidad. Me cuesta definir muchos aromas porque la mayoría se sienten excesivamente neutrales y suaves, como si simplemente se tratara de un Connecticut sorprendentemente suave que tiene una nota dulce, en este caso dada por la perilla endulzada. El humo no es abundante y el anillo de combustión es bastante variable, lo cual me obliga a darle algunos retoques de control a fin de no desviarme demasiado, pero en sabores durante el primer tercio es casi exclusivamente dulce y no mucho más. Hay algunas notas florales, pero estas solo se aprecian en el retrogusto y ahí son bastante sutiles. Esperemos que mejore en el segundo tercio.

El anillo de combustión definitivamente mejora en este tercio, al igual que las otras características técnicas como la quemada, densidad del humo, e incluso sabores. No son muchos, pero hay algo más allá de la nota dulce solamente, incluye té y nuez moscada, pero en términos generales el cigarro se siente como una fumada dulce solamente, pero cuando trato de darle caladas continuas o más fuertes el resultado es una fumada más amarga. Superando la mitad del cigarro las notas cremosas son posiblemente lo único nuevo. La descripción del cigarro en la página de Drew Estate es de un aromas ligeros y una nota cremosa, pero es poco de eso lo que he podido apreciar y no mucho de nada más.

En el último tercio no hay mayores cambios, aunque quizá se siente menos dulce y eso es porque me he acostumbrado a la nota de la perilla o que simplemente ya no le queda azúcar. Pero al cabo de una hora y 40 minutos llego al final de este largo cigarro, que realmente no me aportó una gran experiencia, principalmente por lo extremadamente sencillo de su liga. La colocación del tabaco en barricas de roble supuestamente le aporta un sabor más ahumado, pero la verdad es que no sentí nada de eso, más allá de una nota floral. Podría recomendar este cigarro con una café mañanero, sobre todo uno bastante cremoso, o incluso con una cerveza ligera y rubia. Más allá de eso no inventaría mucho.

Luego del gran párrafo que escribí defendiendo el honor de los ACID al inicio de la reseña es posible que te sientas un poco defraudado con el cigarro, aunque está claro que primero lo fumé y después lo reseñé, así que ya yo sabía cómo iba a terminar todo. Pero en lo particular pienso que los ACID que he fumado son más para descubrir sabores y experiencias y ver cómo puedo convertirlas en algo más y con estos cigarros infusionados en particular, esa experiencia va de la mano con la aventura de descubrir los sabores, pues ninguno está definido. Pero el Roam es más como un misterio, una experiencia que poco aporta y en la que pasé mucho más tiempo pensando y buscando sabores que realmente saboreándolos. No es un cigarro que volvería a comprar y eso aplica en mayor o menor escala con muchos de los ACID que he probado, aunque con gusto los seguiré probando.

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