Un nuevo obsequio de mis amigos de Tabacos y Vitolas, este es un producto de Prisco Cigars, una empresa bastante desconocida que tampoco parece hacer mucho por destacarse, gracias a que su página está caída desde hace un tiempo. Pero por lo que puedo ver se trata también de una tienda ubicada en Florida, por lo que este parece ser un cigarro privado o de venta directa en dicha tienda. Pero, insisto, es básicamente buscando e indagando que he llegado a esto, sin saber realmente de qué se tratan los cigarros. Lo que puedo decir es que la capa consta de varias hojas, incluyendo maduro, Connecticut y lo que asumo es Habano, pero tampoco existe esa información que me permita asegurarlo ni el origen de cada una.

Quizá lo que más vale la pena destacar de este original diseño del tabaco es que la perilla es de hoja madura, cuando en la mayoría de los casos son de hojas Connecticut, pero ya veremos qué tanto aporta a la fumada. Definir un solo aroma en la capa sería casi imposible o, mejor dicho, atribuir que un aroma pertenece a una capa específica, aunque en general se sienten aromas achocolatados en ella, con alguna que otra nota especiada que no puedo definir perfectamente y tampoco me voy a atrever. Se siente muy bien armado y en medio de mi ignorancia voy a decir que este es un cigarro armado con una sola capa y luego se le añaden trazos de otras capas, sobre todo porque no me puedo imaginar estar armando todo eso con el cigarro a medio hacer. La calada en frío presenta más o menos esa misma nota achocolatada, pero sorprendentemente suave y escasa, pero no sustituida por más nada, salvo alguno que otro aroma ligero a paja.

Aunque tiene distintos elementos sobre la capa, el cigarro sorprende porque quema muy bien. La ceniza es ligeramente escamosa, pero no amenaza con romperse ni caerse y el humo es abundante en cada calada. En cuanto a sabores, ha sido mi experiencia con otros cigarros que tienen más de una capa, sobre todo los barber pole, que el cigarro tiende a adoptar las propiedades de la capa más clara, lo cual suena bastante raro porque las capas claras tienden a tener sabores más sutiles que las oscuras, pero insisto, es mi experiencia y este Triple X no es excepción, con sabores sutiles, ligeramente picantes, notas de chocolate, pero abundancia en sabores verdes como grama recién cortada o vegetales y una nota dulce esporádica. La intensidad es media a media baja, muy a la par de la intensidad de los sabores.

En el segundo tercio los sabores cambian bastante, pero es solamente a partir de la mitad del cigarro, siendo los mismos precisamente hasta ese punto. Los sabores herbáceos y vegetales desaparecen por completo, pero no son sustituidos por ningún otro sabor, salvo la sensación bastante suave de un chocolate con leche. Lo que sí tiene es que esos sabores picantes se hacen más dominantes de la fumada y un sabor a nueces en el retrogusto. La quemada nunca ha sido perfectamente recta, pero tampoco ha requerido retoques y se termina controlando sola y el humo es abundante. La intensidad ya es media baja, habiendo perdido gran parte de su fuerza, aunque en términos de sabores se sienten un tanto más definidos.

En el último tercio los sabores tienden a tomar un aspecto ligeramente más cremoso, sin presencia alguna de la pimienta, muy suave de chocolate y la intensidad fija en baja. Sin embargo, también suceden un par de cosas que no ayudan a la fumada. La primera es que a principios del último tercio aparece un sabor suave de caramelo que rápidamente se hace más y más tostado, hasta el punto que adquiere un sabor amargo el cigarro y al cabo de un rato ese sabor tan tostado y amargo se convierte en algo que solo puedo describir como plástico quemado. Este sabor desagradable y el hecho que el cigarro se va haciendo más suave da como resultado inmediato que no lo quiera fumar más, pero también que me quede con las ganas de fumar otro cigarro. No lo hice inmediatamente pues al final me tomó una hora y media para fumar el cigarro, pero en la noche sí me fumé uno, aunque pequeño.

El Prisco Cigars Triple X es un cigarro llamativo y ciertamente uno que puedes usar para romper el hielo y comenzar una conversación. Pero es precisamente en ese ambiente que lo vas a disfrutar, pues su intensidad es bastante baja y no hay momento en el que debas detener la conversación para apreciar el cigarro, porque en verdad hay muy poco que apreciar. Siendo un cigarro con un cepo tan grande, ya de entrada sabía que no había mucho que ofrecer, pero a lo largo de la fumada el cigarro no sorprende en ningún momento, salvo por lo desagradable que se vuelve en el último tercio, especialmente porque esa sensación de plástico quemado se queda en boca durante largo tiempo después de dejar el cigarro. Pero si lo que quieres es aparentar y pasar un rato echando humo y conversando, pocos cigarros serán tan singulares como el Triple X.

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