En 2019 Altadis anunció la primera liga en una serie de tres ligas distintas que crearía para rendir homenaje a los 50 años de la marca Trinidad, cada una inspirada en un país distinto. El primero fue el Espiritu No. 1, un puro nicaragüense con colores alusivos a las decoraciones de Cuba en los años 60. En 2020 anunció el No. 2, inspirado en los colores de Brasil. Al igual que el No. 1, este No. 2 es creado por AJ Fernandez y hecho en su fábrica ubicada en Nicaragua. La liga de este No. 2 consiste en una capa Arapiraca brasileña, sobre capote nicaragüense y una combinación de hojas de Brasil y Nicaragua en su tripa. La ocasión de fumarlo en vitola Fundadores, que es casi un lancero, fue gracias a una cata organizada por Rumbullion Club en Caracas. Las fotos pueden no ser las mejores, pero en la cata me acompañaron unas 16 personas, así que coincidir que no hubiese nadie de fondo no fue fácil. En realidad no iba a colocar la reseña, pero a raíz de esta prueba decidí adquirir un 5-pack de robustos y me parece que sería interesante la comparativa.

Apenas encendido el cigarro en la imagen, pero realmente olvidé tomarle una foto en frío. No obstante, mis impresiones antes de encenderlo son las siguientes: en mi caso me tocó un cigarro con algunas imperfecciones en la capa, pero estas son normales dado que 1) es un lancero y 2) la hoja, aunque rugosa y corpulenta, también parece ser delgada, por lo que puede quebrarse con mayor facilidad en esta vitola. Tiene aromas de tierra mojada, establo, pimienta, cuero, madera y nueces… realmente son múltiples aromas gracias a su tamaño y al hecho que no hay tanta tripa para confundir. Al picarlo, la calada en frío permite un paso muy decente de aire y aprecio notas de tierra, chocolate negro, cuero y cereales junto con una fuerte nota de pimienta. Así que ya encendido,

Desde las primeras caladas el Espiritu No. 2 desprende humo abundante, rico y pegajoso que permite notas fuertes de tierra mojada, nueces suaves y una abundancia de pimienta tanto en sensación picante como en sabor per se de la especia. En el retrogusto me impresiona porque es rico y fuerte, al punto que puedo sentir la diferencia entre la pimienta negra y la roja. Estos sabores se mantienen más o menos igual durante todo el tercio, al punto predecible que la intensidad de pimienta no es tan invasiva conforme voy avanzando y también aparecen algunas notas de madera. Pero en términos de construcción, exceptuando esa fractura en la capa, el tiro, humo, anillo de combustión e incluso la ceniza se sostiene de maravilla.

El segundo tercio se caracteriza por el movimiento hacia un extremo de los sabores dulces, que es en donde la inclusión de la capa brasileña tiende a destacarse, con notas fuertes a pimienta y dulces también. También sucede que los sabores de nueces del primer tercio son sustituidos por sabores de madera, que si bien estuvo presente antes, no eran tan protagónicos como ahora y la verdad es que las sensaciones de madera ya se colocan en segundo lugar de los sabores. El segundo tercio es definitivamente en donde estos sabores dulces que mencioné antes se destacan, pues ya llegando al final de este tramo, la dulzura del cigarro desaparece y es reemplazada por una mayor presencia de la pimienta. El resto de los sabores se mantiene más o menos en su mismo punto y la construcción ciertamente denota una excelente mano de obra, incluso con todos los presentes destacando precisamente eso, por lo que también habla bastante de la consistencia.

Nuevamente hay pocos cambios en el último tercio con respecto al anterior en cuanto a sabores principales, siendo la tierra mojada el principal y el de madera el más destacado de los secundarios, acompañado por bastante pimienta, tanto en el paladar como en el retrogusto. La construcción ya no tiene imperfecciones, pues la fractura que tenía ya se quemó, por lo que el cigarro sigue quemando perfectamente y todo lo concerniente a construcción se demuestra ideal, especialmente con un lancero, que siempre resulta ser una lotería dado lo difíciles que son de construir y mantener. Me toma un poco más de 90 minutos fumar hasta el último punto del Espiritu No. 2 y la verdad es que entre todo el grupo fui uno de los últimos en dejarlo a un lado, y este cigarro ciertamente te castiga si le das caladas muy seguidas, desarrollando un sabor metálico que no quieres en la experiencia.

Los sabores de tierra, madera y pimienta no son algo que sea único en los cigarros con componente brasileño y en cierta manera esperaba sabores distintos de un cigarro como este, sobre todo siendo hecho por AJF y con todo el revuelo que este causa en cada producto nuevo. No quiere decir que no me haya gustado y puedo decir que siento unas ganas tremendas de probar el cigarro en robusto, e incluso me encantaría probarlo más de una vez. Por otro lado, lo que sí caracteriza a los cigarros con componente brasileño es la dulzura y el Espiritu No. 2 la tiene, pero no dura tanto como el cigarro. Así que el cigarro que celebra a Brasil en sus colores parece no tener los sabores que identifican a Brasil en el mundo del tabaco, pero incluso con esas faltas, no deja de ser un cigarro muy bueno y una experiencia interesante, con una construcción asombrosa.

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