Lanzado en 2013, el Platinum de Rocky Patel estaba destinado a convertirse en uno de los productos que lleve el estandarte de la marca por todo lo alto. Su liga era completamente distinta a las mejores de Rocky, pero eso no lo hacía menos especial, con una capa Habano oscuro ecuatoriana, capote San Andrés mexicano y tripa nicaragüense y torcido en lo que en ese momento era objetivamente la nueva base de operaciones de la marca: TAVICUSA. Incluso, algo del tabaco de la tripa venía de las fincas de esa fábrica. El Platinum fue lanzado en tres vitolas, todas box pressed: robusto, toro y torpedo, básicamente porque son las vitolas más vendidas en términos generales. Pero estamos en 2022 y el Platinum hoy en día, aunque sigue siendo producido, es una edición limitada, pero realmente no lo conozco al punto de ser un cigarro que lleve el estandarte… de hecho, ni siquiera sabía que existía. Fue un seguidor quien me lo obsequió y fue con muchas ganas que me decidí a probarlo.

La fabricación del cigarro realmente está muy bien lograda. Destaca con una considerable importancia en la anilla inferior que se trata de una capa Habano y menos mal, porque a simple vista parece un maduro. Sin embargo, la capa es bien corrugada, carente de brillo y tiene una sensación de ser muy delgada. La anilla inferior está muy apretada y me veo en la obligación de despegarla antes de deslizarla. El cigarro se siente más suave de lo que esperaba, casi esponjoso, pero con unos aromas muy agradables a tierra, madera y chocolate, muy típicos pero no menos agradables. La calada en frío, a la que llego con la guillotina doble hojilla, destaca aromas a madera, cuero y tierra, junto con una nota frutal como de pasas o uvas pasas.

El Platinum comienza fuerte de sabores aunque la no tanto de fortaleza, afortunadamente. Los sabores son muy similares a la calada en frío: cuero, tierra, paja y madera, pero también una nota intensa de café que me recuerda al espresso. Con esta intensidad de sabores que tienden a ir en una tendencia, es muy llamativo que los sabores en el retrogusto parecen ir por un lado completamente distinto, destacando vainilla y un muy leve toque de pimienta. Precisamente la pimienta se siente mucho más fuerte en el paladar, más o menos para el momento de la imagen y al poco rato continúa su fuerza en el retrogusto también. El tiro es perfecto pero como es un box press, tiende a quemar disparejo, al menos eso es algo común conmigo. Pero en todo lo demás se comporta muy bien.

La pimienta del retrogusto disminuye muchísimo su intensidad en el segundo tercio, casi desapareciendo por completo para el ecuador del cigarro. Ese dulce de vainilla en el retrogusto también se siente mucho más leve, pero no desaparece del todo, aunque no me sorprendería que desaparezca en algún punto en el siguiente tercio. Los sabores de tierra, cuero, madera, paja y café se mantienen más o menos en las mismas intensidades, mientras que en construcción y demás temas técnicos tampoco hay cambios significativos. Sí se me apagó una vez, pero fue más por descuido, aunque ese descuido fue porque comenzó a quemar muy mal y lo atribuí a un exceso de caladas. Lo que hice fue dejarlo de lado un momento y para cuando volví a él, se había apagado. La fortaleza es igual y la intensidad de sabores un toque menor que en el tercio anterior.

Como me pareció que ocurriría, el último tercio del Platinum ya no tiene los sabores de pimienta y de vainilla del retrogusto, reemplazándolos con sensaciones muy similares a los sabores del cigarro en el paladar, que incluyen madera, paja, tierra y café. El anillo de combustión estaba realmente torcido antes de la foto y los más observadores notarán una decoloración alrededor de ella, que indica el retoque masivo que tuve que darle. Pero en el último tercio la fortaleza aumentó considerablemente, lo que me obligó a dejarlo de lado porque ya no era agradable fumarlo. Pero nada grave, pues tampoco quedaba mucho que fumar. Me tomó una hora y 35 minutos llegar al final.

Aunque me llamó bastante la atención el cigarro antes de encenderlo, la verdad es que el nombre de Platinum inspira poco, no porque no sea aspiracional, sino quizá porque muchas marcas lo han usado, precisamente buscando ese tema aspiracional. El blend es muy agradable, es una fumada medianamente intensa con buenos sabores, que no es muy complejo y tampoco muy refinado y tampoco equilibrado. El toque dulce de los dos primeros tercios fue agradable, pero me hubiese gustado que se mantuviera al final, que era donde realmente le hacía falta. Pero para todo su tema aspiracional, en verdad es un cigarro muy normal. Eso no es nada malo, pero tampoco es algo que indique todo lo que Platinum debería incluir.

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