Luego de investigar un poco sobre esta línea Teufel Hund de Room 101 y el por qué se trata de un cigarro tan barato (menos de $3, dependiendo del formato o la cantidad que compre), finalmente di con lo que sospechaba: son de tripa corta. Más específicamente, son lo que se conoce como cuban sandwich, que es un estilo que combina normalmente una hoja de tripa larga y el resto de tripa corta. Como mencionaba anteriormente, los cigarros muy baratos que son de tripa larga suelen mencionarlo como un punto de honor, mientras que los otros cigarros muy baratos que no lo mencionan caen en un limbo identificativo como este, que obliga al usuario a investigar un poco más. El hecho que sea un cuban sandwich no es indicativo de que sea un cigarro malo, solo que no evolucionan mucho durante la fumada porque la mayoría de la tripa es corta, pero sí explica bastante su precio.

Al igual que el de capa Habano que fumé hace poco, este vino en una especie de sampler de cigarros baratos que compré sin identificar; solo decía que eran cigarros baratos. La capa es Connecticut ecuatoriana y posiblemente sea una de las que está en peor estado de las que he visto, pero como he dicho: por su precio no puedes esperar mucho. La capa tiene aromas sencillos pero muy característicos, como vainilla, pan tostado y una nota muy cremosa, que sin duda es parte de esa vainilla. En el pie hay notas más suaves de esos mismos aromas de la capa y un toque de paja. Lo pico con el punch, precisamente porque sé que es de tripa corta y no quiero sorpresas luego en los dientes, y la calada en frío es de vainilla, madera, paja y grama.

De manera casi inmediata el Teufel Hund Connecticut comienza a quemar relativamente torcido, con algunos caminos dentro del anillo de combustión que obligan a tener el encendedor a la mano a fin de darle toques técnicos. Pero durante este tercio al menos la ceniza se sostiene bastante bien y esta es blanca, muy bien definida y el cigarro desprende nuevamente los sabores típicos de un Connecticut: vainilla, café con leche y pan tostado, que se mantienen en más o menos la misma intensidad durante todo el tercio. La intensidad de los sabores es media-baja, mientras que la fortaleza es baja. Quizá lo que me sorprende más del primer tercio es su duración, alcanzando apenas unos 10 minutos, que en un cigarro de cepo 55 como este, es casi nada.

En el segundo también hay esa falta de evolución que promete el estilo del cigarro, pero sí hay un sabor nuevo y es el de chocolate blanco, que tiene más o menos la misma sutileza del resto de los sabores pero se siente principalmente en el retrogusto. Los demás sabores son los mismos, con la misma intensidad y siendo vainilla, café con leche y pan tostado, aunque es el café con leche el que logra la mayor intensidad, al menos hasta la mitad del cigarro, que nuevamente los tres sabores mantienen el mismo nivel. El cigarro quema mejor o al menos es menos preocupante, pero la ceniza se sostiene menos tiempo sobre el cigarro.

En el último tercio los sabores no cambian, pero el chocolate desapareció del retrogusto, manteniendo ahora el mismo sabor a paja que ha estado ahí desde el inicio pero que su sutileza no me dejaba identificarlo. Siendo que el último tercio tiende a concentrar un poco más los sabores, el retrogusto de paja se hace más obvio. La nota cremosa no se siente tan frontal, quizá por esa misma concentración de sabores y la quemada vuelve a su tendencia problemática, que es de esperarse con estas dimensiones y un cigarro de este tipo de relleno. Por lo mismo, es muy esponjoso y caliente, sobre todo el humo en cada calada y eso no es agradable, realmente. Pero insisto, por $3 por cigarro, no le puedes exigir demasiado. Lo que sí esperaba era una mayor duración, pues 50 minutos para un cigarro de este tamaño realmente es poco.

Teufel Hund significa perro del diablo en alemán, y tengo entendido que está mal escrito. Pero la verdad es que las marcas suelen escribir mal algunos nombres en español también. Esta versión Connecticut es lo que esperaría de un cigarro con estas características; es relativamente plano y sus sabores son exactamente los que te debe dar un Connecticut igualmente plano. No obstante, estos sabores los he sentido en un cigarro que nunca reseñé y es el Camacho Connecticut. Para nada te voy a decir que es el mismo cigarro, pero ese Camacho tiene un precio de unos $7 por unidad y en este caso por $3 puedes tener una experiencia similar. ¿Es buena? No mucho. Hay muchos Connecticut mejores que este, pero por este precio te va a costar conseguir algo como él. Te diría que este es como un Camacho Connecticut Light, pero su duración es lo que más tiene en contra.

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