Cuesta Rey es una marca que no había probado antes. A veces me pongo a ver y todos los años pruebo al menos unas 20 marcas que no había probado antes y con el pasar de los años me voy dando cuenta que es un reto cada vez más grande llegar a un número así, pero al mismo tiempo me pasa que no es una meta que me pongo. Simplemente pruebo productos y voy viendo qué son y al final del año hago un pequeño recuento y veo que hay alrededor de 20 marcas que no había probado antes. Cuesta Rey en particular es fabricada por A. Fuente, y es uno de los productos que Tabarena Venezuela está trayendo como parte de su alianza con Arturo Fuente. Como marca, existe desde 1884, creada originalmente por un madrileño de nombre Angel LaMadrid Cuesta, quien luego se asoció con Peregrino Rey en Cuba, Actualmente pertenece a JC Newman.

El Centro Fino Sungrown del nombre es específicamente el tipo de capa que tiene el cigarro, llamada así y proveniente de Ecuador, mientras que capote y tripa son dominicanos. Esta capa le da al Cuesta Rey una apariencia bastante oscura, al punto que pensé que podría ser un maduro o al menos un Habano oscuro en primera instancia. En sus dimensiones de 4,5 x 50 se puede sentir como algo que no va a durar mucho, pero se siente bien empacado también, sin puntos suaves a lo largo. Tiene varias venas sobre la capa, por lo que promete sabor y los aromas son de madera y distintos frutos secos (nueces y almendras, principalmente). En el pie se aprecia una madera más definida, que bien puede ser cedro, ciruelas y paja, mientras que en la calada en frío hay madera y paja.

Desde la primera calada los sabores de madera son intensos en el Cuesta Rey, al punto que casi abruman. Afortunadamente, luego de algunas caladas se aprecian también otros sabores, como el de frutos secos que aprecié en la capa, pero con una sensación dulce que me recuerda más al garrapiñado que suelen llevar algunas nueces y almendras. A mediados del primer tercio también se siente un sabor cítrico de cáscara de naranja y combina muy bien con el retrogusto de cereza y pimienta roja. Tanto la fortaleza como la intensidad son medias, mientras que en construcción no es del todo perfecto pero no me preocupa del todo.

En realidad sí se siente tan pequeño como es y me toma solo 15 minutos llegar al segundo tercio, punto en el que le quito la anilla, aunque la imagen ya está mucho más adelantada a ese punto y es más hacia la mitad del cigarro. La madera sigue siendo predominante en el segundo tercio, incluso más que en el anterior pero se sienten más matices dulces que bien podrían ser de la madera. Los otros sabores se mantienen, pero en un segundo plano. Intensidad y fortaleza siguen en media, mientras que la quemada efectivamente es mucho mejor que antes, lo que demuestra por qué no hay que entrar en pánico cuando la quemada se desvía un poco solamente.

El último tercio se parece mucho al segundo, pero el sabor de madera es un tanto más seco. Principalmente porque esa sensación cremosa y dulce que demostró el cigarro en su segundo tramo desaparece en este. Aparecen unas notas suaves de chocolate en polvo que añaden más sensación seca a la fumada pero también le dan un matiz más agradable al final del Cuesta Rey, mientras que en el retrogusto también hay una simplificación de los sabores y es apenas la pimienta la que se siente, sin definición de colores. La intensidad y la fortaleza se mantienen en medio, por lo que aunque hay cambios en el paladar, la fortaleza se ha mantenido igual. El humo abundante con un tiro excelente, incluso en las últimas caladas, donde es normal que muchos cigarros se calienten o deformen, el Cuesta Rey se mantiene produciendo humo hasta el último momento, una hora y 10 minutos después de encenderlo.

Un poco de investigación revela que Cuesta Rey ha sido una marca de gran trascendencia con JC Newman y luego de probarlo veo exactamente la razón. Se trata de un cigarro muy decente, con buenos sabores sobre todo en la primera mitad, siendo mucho más rico y denso en esa sección, y algo más seco en la última. Lo más importante es que es un cigarro apto para fumadores experimentados pero también para nuevos fumadores, que se estén iniciando y ya le hayan perdido el miedo (sin fundamentos) a los cigarros más oscuros. Siempre he pensado que comenzar con un Connecticut si te quieres tomar en serio lo de fumar no es lo más indicado, pues hay que apreciar complejidad desde el inicio. Eso lo tiene este Cuesta Rey, sin sobrepasarse.

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