Asylum – Pandemonium (8,5 x 52)

Para quienes gusten de las fumadas largas, Asylum creó en 2019 una línea llamada Pandemonium, que está disponible en tres vitolas distintas y en orden ascendente de ridiculez: 8½ x 52, 8½ x 60 y 8½ x 70. Sabiendo lo que me esperaba, en 2021 probé el medio de esta línea, con un cepo 60 y confieso que quedé bastante sorprendido, porque sí me gustó, aunque haya durado casi 3 horas fumándolo. Sin embargo, no es un cigarro que esté en mi lista de necesidades regulares, así que no lo volví a fumar. Pero hace un par de meses vi que en Gentleman Brothers lo tenían en otra vitola, esta con cepo 52. Creo que mi crítica original del Pandemonium era su cepo, porque pensaba que con un cepo menor sería una experiencia más placentera, así que decidí probar éste exactamente por eso.

El Pandemonium, independientemente de su cepo, es un cigarro difícil de ocultar y de guardar. La mayoría de los empaques, humidores portátiles y bolsitas de compras están hechas con un largo máximo de 6 pulgadas, por lo que es difícil ir a algún lado con el cigarro y simplemente se queda en donde quepa en tu humidor casero y de ahí no sale hasta que lo vayas a encender, que es en donde ha estado durante los últimos dos meses. El Pandemonium es un puro nicaragüense, que además es fabricado en Nicaragua, pero ninguna de sus hojas son identificadas más allá de su país de origen. La capa simplemente tiene todo lo que pudieras imaginar por su tamaño: venas, marmoleado, brillo, partes más opacas, etc. También tiene aromas sutiles de notas florales y cáscara cítrica, mientras que en el pie me encuentro con notas similares pero más picantes. La calada en frío me da aromas de un dulce afrutado como de pasas, tierra húmeda y chocolate en polvo.

El Pandemonium comienza con notas bastante agradables, pero sutiles y con estas dimensiones es lo mínimo que esperaría. Hay una nota picante desde el inicio, que también incluye tierra húmeda y chocolate, con un retrogusto que incluye una nota muy sutil de pimienta y una algo más fuerte de cáscara cítrica, y a lo largo del largo tercio va equilibrando un poco estos sabores. Creo que una de las peores torturas de la historia sería tener que fumar un cigarro de este tamaño que tenga el tiro apretado, y esta vez no me toca eso. Sin embargo, me impresiona que el Pandemonium no quema bien. Es como si le costara mantener la combustión y la experiencia me dicta que un cigarro de estas dimensiones no se puede apurar en la quemada, porque si en uno más corto afecta, este que dura más, pues afecta durante más tiempo. Un par de caladas por minuto debería ser lo indicado, pero con esa dosis le cuesta mantener la combustión. Por lo mismo, el anillo de combustión es bastante irregular y tanto intensidad como fortaleza se ubican en media-baja.

En el segundo tercio el Pandemonium me da unas notas de café bastante notables, que se ubican casi al mismo punto del chocolate del primer tercio y le hacen una especie de acompañamiento hasta el punto medio, en donde terminan superándolo, gracias en gran parte a que la intensidad aumenta, aunque no mucho. Las notas de tierra húmeda desaparecen y el resto de los sabores que incluyen cáscara cítrica y pimienta se disputan las notas secundarias. En el retrogusto, la pimienta es más fuerte que la cáscara, pero ésta se define mejor como de naranja. La intensidad llega a media comenzando este tercio, mientras que la fortaleza llega a ese punto a partir del ecuador del cigarro. La quemada queda bien para la foto, pero el resto del tiempo me la paso corrigiéndola y logrando así que los sabores sean menos complejos y cremosos de lo que podrían ser, así como un cigarro que no puedes dejar quieto mucho rato.

En el último tercio el sabor de café es el principal, pero tiene un matiz extraño que paso a explicar. En una época de Venezuela, cuando la escasez fuerte de 2014 a 2017, muchos productos venezolanos tradicionales cambiaron de sabor, supuestamente porque estaban rindiendo mucho sus existencias. En esa época se dijo que la cerveza la estaban haciendo con arroz o con yuca, que la harina de maíz para las arepas la estaban ligando con arena y que el café en polvo lo estaban ligando con aserrín. Nunca tuve pruebas de nada de eso, pero el sabor de muchos cafés tenía un matiz extraño de, precisamente, madera. Esa nota de café amaderado es la que tiene el Pandemonium en su último tercio, junto con una marcada nota picante que no es especialmente de pimienta. El retrogusto es de cáscara cítrica y tierra húmeda, sin mucha fortaleza ni sensación picante y la quemada sigue siendo tan mala y descontrolada como ha sido el resto de la fumada. Me toma dos horas y 35 minutos fumar el Pandemonium.

Pues la verdad es que estaba equivocado. Con un cepo menor el Pandemonium no fue mejor, o al menos éste no lo fue. No se trató tanto de un tema de concentración de sabores, sino más bien un tema de construcción. La intensidad y la fortaleza nunca parecen llegar muy lejos y hubo momentos en los que tuve que reencender el cigarro porque pasó más de un minuto sin que le diera una calada. Es como si el cigarro no aguantara el fuego y simplemente se apagaba, lo cual me deja una impresión bastante baja de él, y me aumenta el gusto por el de cepo 60, aunque tampoco creo que sea algo que compraría.

Ficha Técnica:
Fabricante: NACSA
Marca: Asylum
Modelo: Pandemonium
Dimensiones: 8½ x 52
Tamaño: 8,5 x 52
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,00
Puntuación: 82

Publicado por diego440

Publicista, redactor y hasta director de arte. Siempre escritor, por eso ahora generando contenidos en digital.

Deja un comentario