Adrian Magnus es una marca bastante nueva, siendo fundada en 2023 con el objetivo de hacer productos de lujo, pero masivamente. En su primer año su objetivo era crear 2,5 millones de unidades. La marca es originaria de Ginebra, en Suiza y muchos de sus productos tienen en la misma anilla el tiempo de añejamiento de cada una de sus hojas, que suele ser el mismo en cada cigarro. Esto es lo que he probado de ellos:
En el año 2022 Drew Estate anunció que estaría creando un cigarro en colaboración con James Hetfield de Metallica y Rob Dietrich de Blackened Whiskey, y que es colaboración se llamaría Blackened M81, por llevando la M por Metallica y 81 por el año 1981 en que Metallica fue creada. Tuve la oportunidad de probar ese cigarro en agosto de 2023 y me pareció una extraordinaria muestra de un cigarro unidimensional, que solamente tiene un sabor y ese sabor es pimienta; increíblemente fuerte y demasiado picante para su propio bien. A principios de 2024, Drew Estate anunció una nueva colaboración con James Hetfield llamada S84 Shade to Black, como homenaje a la canción Fade to Black, de Metallica. Esta nueva línea lleva una capa Connecticut ecuatoriana sobre capote Broadleaf americano y tripa de Nicaragua y Pennsylvania Broadleaf. Hoy tengo la oportunidad de probarlo en vitola Corona, con dimensiones de 5 x 43.
Aunque se trata de una capa Connecticut, el S84 Shade to Black se ve rústico y esa capa tiene secciones que se ven hasta arrugadas. También tiene algunas venas bastante grandes a todo lo largo y tiene aromas a paja, tierra, cuero, nueces y establo. En el pie hay una nota genérica de frutos secos, que después de un rato se presenta más como nueces y tierra y paja, con algunas notas más suaves de vainilla. Finalmente lo pico y la calada en frío me da aromas de maní tostado, masa madre, nibs de cacao y vainilla.
Como mencioné anteriormente, el Blackened M81 no me gustó; le di 77 puntos que no es una puntuación terrible pero realmente no es un cigarro que volvería a fumar. Hay quienes me han recomendado probarlo con algunos meses de humidor, pero cuando lo probé llevaba aproximadamente seis meses de guarda. Quizá le haga falta más tiempo, pero por lo pronto no tengo muchas ganas. Precisamente y con algo de escepticismo, las primeras caladas del Blackened S84 Shade to Black son bastante intensas de picante, aunque no tarda mucho en darme sabores adicionales a cáscara de maní y cedro, seguido de café, cotufas y nuez moscada. La intensidad es media-alta, con una fortaleza media, y afortunadamente la variedad de sabores me hace pensar (y esperar) que esta experiencia será distinta. La quemada y la construcción al menos se ven muy buenas.
En el segundo tercio la intensidad de la pimienta se aminora bastante, aunque sigue siendo parte central de la fumada, pero los sabores principales son de maní tostado y paja, y los secundarios incluyen tierra, masa madre, nuez moscada y chocolate. La pimienta tiene menor participación también en el retrogusto, donde es el sabor de masa madre que se muestra como principal. Una vez que supero el punto medio, la intensidad del Blackened S84 Shade to Black comienza un ascenso en su intensidad que cae en su punto máximo de alta antes de finalizar el segundo tercio, mientras que la fortaleza se ubica en media-alta, pero sigue quemando bien.
Los sabores de maní tostado y paja siguen siendo los principales en el último tercio, pero la pimienta ya pierde ese elemento central de la fumada. Los sabores secundarios se mantienen en mayor o menor escala como chocolate, tierra, masa madre y establo, incluso con la adición de cáscara de naranja. Afortunadamente la pimienta tampoco está tan presente en el retrogusto y aunque mantiene los mismos sabores, la intensidad y la fortaleza se reducen un poco. La quemada sigue siendo magistral y al cabo de una hora y 15 minutos, el Blackened S84 Shade to Black llega a su fin.
Tal como pasó con el M81, el S84 es un cigarro en el que abunda la pimienta y las notas picantes, pero en esta ocasión hay sabores adicionales que acompañan la fumada e incluso ocasiones en que la pimienta no es el sabor predominante. Sigue siendo una fumada agresiva y quizá no sea la más amigable para cualquier fumador, en el mismo sentido que Metallica puede no ser la banda más agradable para cualquier metalero o su música la más agradable para cualquiera que quiera oír algo. Pero aunque hay sabores agradables y llamativos en el S84 y la experiencia es considerablemente mejor que la del M81, este sigue siendo un cigarro demasiado agresivo para su propio bien y con una dominancia de esos sabores picantes, y aunque puede que Corona sea la vitola en la que más se sienten, al menos me siento optimista acerca de probar alguna vitola con mayor tamaño, que pueda diluir un poco estos sabores.
Ficha Técnica: Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate Marca: Drew Estate Modelo: Blackened S84 Shade to Black Dimensiones: 5 x 43 Tamaño: Corona Origen: Nicaragua Capa: Ecuador (Connecticut) Capote: USA (Connecticut Broadleaf) Tripa: Nicaragua, USA (Pennsylvania Broadleaf) Precio: $9,75 Puntuación: 84
Quizá la etiqueta más llamativa y realmente bonita de esta serie de Cask Finish de Santa Teresa 1796. En esta ocasión Santa Teresa, más o menos al mismo estilo del Arábica Coffee Cask Finish, hace una especie de cold brew con nibs de cacao de Chuao y ron de hasta 4 años y lo dejan macerando en una barrica. Posteriormente vacían esa barrica y la rellenan con ron Santa Teresa 1796 y lo dejan durante unos 9 meses.
Este contenido es finalmente vaciado y embotellado a 43% de alcohol.
En nariz la nota dominante y casi que única es de chocolate, y es al cabo de un rato que se comienzan a sentir aromas adicionales, que incluyen cuero, roble y las notas esas típicas de frutos rojos que puedes encontrar en algunos chocolates a más del 70%. Pero fácilmente más de la mitad de los aromas son de chocolate negro.
En boca nuevamente la nota dominante es de chocolate, incluso mucho más que en nariz, pero el sabor concuerda más con un chocolate con leche que uno con alto contenido de cacao. También hay toques de vainilla, almendras, cuero y de madera, con un retrogusto de chocolate negro.
Parece absurdo, pero es importante destacar que este Santa Teresa 1796 Chuao Cacao Cask Finish es un ron con un finalizado en una barrica que anteriormente contuvo cacao, y no es un ron infusionado. Sin embargo, en la serie de los Cask Finish de Santa Teresa, lo colocaría de tercero, siendo el primero el de Speyside Cask, que me parece que tiene un 50% de sabores del ron y un 50% de sabores de esa barrica de whisky. Por su parte, el Arábica Coffee Cask Finish creo que retiene más del 80% del sabor del ron y quizá hasta un 20% de la barrica de café. En esta ocasión, diría que el 90% de su sabor es de chocolate, con tan solo un 10% de sabores de ron.
Ficha Técnica: Fabricante: Ron Santa Teresa Nombre del Ron: 1796 Chuao Cacao Cask Finish Marca: Santa Teresa Origen: Venezuela Materia prima: Melaza Edad: Igual que el 1796 + 9 meses Precio: $40 Densidad alcohólica: 43% Puntuación: 85
Quizá no muchos se hayan dado cuenta a menos que estén suscritos a las publicaciones del blog y les hayan aparecido como 500 notificaciones en una semana (razón por la cual mi número de seguidores bajó bastante), pero comencé a hacer una especie de página principal para cada marca de tabacos que he reseñado, en donde hay una breve historia o explicación del concepto de la marca y cada cigarro de ella que he reseñado. Si no fuera por esa iniciativa, posiblemente no habría aprendido el origen de esta marca llamada Patina y el propósito del nombre, que es precisamente el óxido que se le hace al bronce. No especifica su relación con el tabaco, pero dado que solamente había probado un producto de ellos en 2022 y no los había vuelto a ver, era muy posible que no supiera más de ella. No obstante, ya cuento con otro cigarro de ellos esperando en el humidor.
Patina no es una marca que gaste mucho dinero en anillas, pues todos sus cigarros tienen la misma y ninguna identifica la capa del cigarro. Tienen uno llamado Habano, este Maduro y creo que un Connecticut, y si no fuera porque vinieron en un celofán que lo identificaba como Maduro, hubiese pensado que es el Habano. Se trata de un cigarro lanzado en 2020, que no identifica las hojas que lo conforman pero que es hecho por Oliva. El que había probado antes viene en vitola Rustic, que viene siendo un Robusto 5 x 52 y esta vez la vitola se llama Bronze y las dimensiones son de 6 x 52. Los aromas sobre esta capa Maduro sin origen específico son de establo y cuero, mientras que la tripa tiene notas de chocolate y pimienta. Finalmente lo pico y la calada me da notas de tierra, chocolate dulce y pimienta. Si bien no identifica las hojas, pareciera que gran parte de ellas vienen de Nicaragua.
El Patina Maduro comienza con sabores esperados por esa idea de que son hojas nicaragüenses, pero que igual me agradan, incluyendo tierra húmeda, nueces, pimienta y café quemado, que a lo largo del tercio se van adicionando notas dulces como de jarabe de maple y hojas secas. Son varios los sabores en el Patina y no todos son esperados, incluyendo también notas de paja y cáscara de naranja, así como maní y semillas de girasol, sobre todo en el retrogusto. Quizá lo que más me sorprende es que el sabor de chocolate es marcadamente sutil, pues siendo una capa madurada, el chocolate usualmente es un sabor predominante. La quemada es genial, con un anillo casi recto y una ceniza muy blanca, con buen tiro que produce una intensidad y fortaleza medias.
Entre tantos sabores que aprecié en el primer tercio, en el segundo el que más se destaca es el de tierra, y aunque también hay una sensación dulce, el resto de los sabores parece ubicarse en un segundo plano en el que todos están al mismo nivel. Hay incluso sabores adicionales a cereales y pan, o como un pan de esos que tienen cereales. En el retrogusto hay cuero, café, pimienta y maní. La ceniza sigue siendo bastante blanca y aunque en la foto no lo parezca, muy bien formada. El tiro excelente y quizá el aspecto más negativo del Patina Maduro es que parece producir una sequedad en la boca que no esperaba ante tantos sabores. Es como el contrario de la sensación cremosa. Al menos fortaleza e intensidad se mantienen en el mismo punto medio.
Los sabores del Patina Maduro en el último tercio se sienten más secos y esto afecta la capacidad de apreciarlos y aunque tengo agua a la mano para casos como estos, la verdad es que la intensidad parece bajar un tanto y situarse en media-baja. Entre eso y que los sabores se sienten algo más salados, como si eliminaran el agua y que hay algunas notas nuevas que, precisamente por esa sequedad, no puedo terminar de determinar, el último tercio se siente menos complejo de lo que los anteriores pudieron haber sido. Es en el retrogusto donde se sienten más sabores, como de maní y chocolate, pero ya sin pimienta, y la construcción se mantiene excelente. Me toma una hora y 50 minutos fumar este Patina Maduro hasta la última calada.
Mi experiencia con el Patina Maduro no fue la mejor, principalmente por como se comportó en el último tercio. Pero la verdad es que durante toda la fumada fue una experiencia distinta a lo que calificaría como ideal, aunque la construcción fue perfecta. En el primer tercio no hubo realmente un sabor predominante o líder, sino una combinación de distintas sensaciones que aparecieron durante toda su duración. Se sentía como una lotería de sabores y en el segundo tercio terminó siendo quizá el menos agradable el que ganó: tierra húmeda. Y ese no es un sabor desagradable per se, pero ante tantos aromas y sabores que había sentido anteriormente y que el cigarro tiene una capa madurada, tierra era el sabor que menos esperaba y seguía con la esperanza de que el perfil se tornara hacia el chocolate, que suele ser el sabor por defecto de las capas maduras. Aunque la diferencia entre este cigarro y el que fumé originalmente es una pulgada, sigo con las esperanzas en la marca y la intención de ser sorprendido, especialmente con el que queda en el humidor, con un cepo de 56.
Castro es una marca de ron lanzada alrededor de 2007 por un señor que se llamaba Alfredo Castro, quien valiéndose de su apellido, le dio a su producto una iconografía constructivista a sus botellas y a la marca. Además, utilizó la estrella roja típica de la revolución cubana y del socialismo en sus botellas. Esta marca se mantuvo hasta aproximadamente 2017, cuando el señor Castro emigró a Estados Unidos, donde eventualmente murió en 2019.
Sin embargo, la marca se mantuvo en el mercado gracias a unas mezclas muy distintivas en su portafolio, que incluía una versión de ron blanco, un añejo y uno llamado Flint, de botella transparente. También incluía este Oro de Indias como el tope de línea.
La marca nunca mencionó la edad ni el blend del producto, pero los alcoholes venían de la Hacienda Santo Domingo, donde habían reservas que alcanzaban los 20 años y de esta hacienda salieron varios productos, incluyendo marcas como Caribú, Cañaveral y Macuro, por mencionar algunos. El ron era embotellado a 40% de alcohol.
El Oro de Indias en nariz tiene notas que incluyen toffee, chocolate con leche, nueces, caramelo, vainilla y una nota que se siente como malteada.
El golpe alcohólico es mínimo y bastante dulce, con sabores que incluyen dulce de leche, azúcar morena, café, almidón y vainilla. El retrogusto es de chocolate con leche, madera y almendras.
Es una lástima que la marca no haya continuado, pues en verdad muchos de sus productos tenían buen movimiento. Sin embargo, una gran razón de esto era su precio, pero mientras que los productos Añejo y Flint se encontraban en estratos menores y competían contra similares en un tema de números, el Oro de Indias no era especialmente barato, aunque muy singular y distinto en su sabor.
Ficha Técnica: Fabricante: Lander & Vera Nombre del Ron: Oro de Indias Marca: Castro Origen: Venezuela Edad: NAS, pero reservas hasta 20 años Precio: $30 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 89
Adrian Magnus es una marca relativamente nueva, fundada tan solo en 2020, pero se enfocan principalmente en el añejado de los tabacos que conforman sus productos. Tienen líneas con tabacos añejados desde 5 hasta 15 años. Hace cuestión de un año me contactaron para que probara sus productos y la verdad es que en ese momento no tenía ni idea de quienes eran pero con gusto los acepté. Finalmente llegaron luego de algunos meses y, curiosamente no volví a escuchar de ellos. Así que puse sus cigarros en el humidor y es ahora cuando finalmente tuve la oportunidad de probarlo. La marca me envió tres de este cigarro y para esta reseña voy a fumar el último.
Esta edición Supremos está hecho de tabacos que han sido añejados durante 7 años, ni más ni menos. No sé si ha sido añejado después de ser armado, pero tiene en su capa una hoja Habano Criollo 98 procedente de Ecuador, sobre un capote Habano HVA de Ecuador y en la tripa hojas de Ecuador, Nicaragua y Honduras. Se trata de un cigarro cuyo precio ronda los $15 a $18 por unidad, que si me preguntan, por un tabaco con este añejamiento en las hojas se puede justificar. Por lo pronto, su capa tiene aromas de musgo, madera y una leve nota de café, mientras que en el pie se siente café y cuero. Lo pico con un punch y la calada en frío se siente bien ventilada, con aromas de avellanas, melaza, café y madera.
Si alguna vez has tenido la oportunidad de probar la pimienta en granos, es una especia cuya capacidad picante no es tan fuerte como muchos pensarían y su sabor se siente precisamente especiado y no tan picante, y eso es uno de los sabores que se sienten más prominentes en este Adrian Magnus, junto con notas de madera, pasas y chocolate. El retrogusto destaca principalmente esa pimienta en granos y con una intensidad mucho menor unas notas de chocolate negro. El humo es denso y abundante y de ese que apenas se mueve, incluso con una leve brisa. La quemada muy recta y la ceniza se cae rápidamente, sin que eso sea un defecto. La fortaleza en el primer tercio es baja, con una intensidad media.
En el segundo tercio aparece un sabor que me recuerda mucho al pan de centeno, más conocido en este lado del mundo por su variación llamada pumpernickel, junto con notas de madera y pimienta, pero en el retrogusto es donde quizá se destaca más con menos sabores, pues es notable la participación de los sabores dulces en la nariz, donde los matices incluyen sensaciones de turrón pero también del wafer de una galleta de vainilla. Hay sabores de pasas también en el paladar y algo como de café, aunque este sabor no tiene tanta permanencia y prefiero dejarlo como un toque momentáneo que decir que el cigarro tiene ese sabor de lleno.
En el último tercio ese sabor de pimienta en granos desaparece por completo, aunque no es porque se sienta más picante, sino porque realmente desapareció por completo. En su lugar siguen habiendo notas especiadas, pero más hacia canela y vainilla, así como los sabores que ha mantenido desde el principio, que incluyen madera, pan de centeno, chocolate y con unas notas de mazapán hacia el final. Con una intensidad media-alta y una fortaleza media-baja, el Adrian Magnus Supremos 7 Years termina durando una hora y 45 minutos, que ya es mucho más de lo que esperaba, pero su sabor también es mucho más de lo que esperaba.
No todos los cigarros tienen que ser fuertes para ser buenos, pero en mi experiencia muchos cigarros fuertes lo son. También he probado cigarros fuertes que no son buenos, pero la experiencia del Adrian Magnus equilibra muchas cosas en su perfil, porque se trata de un cigarro que no es fuerte y tampoco es muy intenso, pero es muy bueno. Y realmente tenía un poco de reticencia porque mi experiencia con cigarros suaves no tiene un buen récord, pero el Adrian Magnus no es especialmente un cigarro suave, sino uno con una intensidad alta y fortaleza baja. Esta combinación no es usual y eso hace que sea mucho mejor.
Ficha Técnica: Fabricante: N/A Marca: Adrian Magnus Modelo: Supremos 7 Years Dimensiones: 5 x 52 Tamaño: Robusto Origen: República Dominicana Capa: Ecuador (Habano Criollo 98) Capote: Ecuador (Habano HVA) Tripa: Ecuador, Nicaragua, Honduras Precio: $15,00 Puntuación: 93